Noticias de Tecnología e Internet del 02-03-2019

02-03-2019 | elpais.com
Las tecnologías por las que apuestan las mayores fortunas del planeta
El grupo del que forman parte Gates, Bezos, Bloomberg y Soros, entre otros, invierte 880 millones de euros en empresas que aporten soluciones al cambio climático
02-03-2019 | elpais.com
Arte y videojuegos: cronología de una relación olvidada
Repasamos algunos de los puntos donde ambas disciplinas se han unido con motivo de un festival que organiza La Casa Encendida en Madrid.
02-03-2019 | elpais.com
La ?tokenización? de la economía, el gran reto de la transformación
La ?tokenización? pretende abrir nuevos mercados autónomos en los que dotar de valor digital a productos y servicios aparentemente alejados de las nuevas tecnologías
02-03-2019 | elpais.com
Aislamiento digital para protegerse de las ciberguerras
Rusia trabaja en la creación de su propio internet, China prohíbe ciertas plataformas, Corea del Norte apenas cuenta con una veintena de páginas web? todas estas estrategias tienen sentido en la era de la interconexión.
02-03-2019 | elmundo.es
Empresario, fugitivo y además drogadicto: la delirante vida de John McAfee
A los 42 años, McAfee creó uno de los antivirus más famosos del mundo. Lo que pasó a continuación te sorprenderá: prostitutas, vídeos delirantes y hasta acusaciones de asesinato 
02-03-2019 | abc.es
Así funciona esta jeringa inteligente que sabe dónde apuntar
Las jeringas y las agujas huecas se han usado para suministrar medicamentos durante más de medio siglo y, ahora, un equipo de científicos ha desarrollado un inyector inteligente que afina su administración en regiones delicadas del cuerpo, como el espacio supracoroideo en la parte posterior del ojo. La descripción de este nuevo modelo se publica en la revista «Nature Biomedical Engineering» en un artículo que lideran investigadores del Hospital Brigham anw Women's de Boston (EE.UU.). En concreto, los investigadores han probado en animales un inyector inteligente de alta sensibilidad para la focalización tisular -llamado i2T2-, capaz de detectar cambios en la resistencia con el fin de administrar medicamentos de forma adecuada y segura. La vía de la inyección se utiliza para la administración de tratamientos para la retina, degeneración macular húmeda o en retinopatía diabética, según fuentes científicas consultadas por Efe. El citado hospital recuerda que si bien se llevan usando más de un siglo las jeringuillas, su correcta utilización depende del operador y puede ser difícil administrar fármacos en regiones delicadas del cuerpo, como en los ojos. «Apuntar a tejidos específicos usando una aguja convencional puede ser difícil y a menudo requiere de un individuo altamente entrenado», señala Jeff Karp, líder de este estudio. Según este doctor, en el último siglo ha habido «una innovación mínima"» en relación a las agujas, por eso lo vieron «como una oportunidad para desarrollar dispositivos mejores y más precisos». «Hemos buscado mejorar la orientación al tiempo que hemos mantenido el diseño lo más simple posible para facilitar su uso». La capa de la coroides es la capa intermedia del ojo y está llena de vasos sanguíneos; esta a su vez está dividida en varias capas. Uno de estos espacios es el supracoroideo, una parte difícil de localizar con una aguja estándar, según los autores de este trabajo. Este espacio supracoroideo (SCS) se ha impuesto como un lugar importante para la administración de medicamentos y es complicado alcanzarlo porque la aguja debe detenerse después de la transición a través de la esclerótica, otra parte del ojo que tiene menos de un milímetro de grosor, y debe ser así para evitar daño en la retina. El dispositivo i2T2 se fabricó utilizando una aguja hipodérmica estándar y piezas de jeringas disponibles en el mercado. Los tejidos corporales tienen diferentes densidades y el inyector inteligente aprovecha las diferencias de presión para permitir el movimiento de la aguja hacia un tejido diana. La nueva jeringa se probó en tejidos de tres modelos animales para examinar la precisión de la administración en los espacios supracoroideo, epidural y peritoneal, así como subcutáneamente. Los investigadores también demostraron en animales que el inyector podía entregar células madre a la parte posterior del ojo, las cuales podrían ser útiles para las terapias regenerativas. «El i2T2 ayudará a facilitar las inyecciones en lugares del cuerpo difíciles de localizar», resume Miguel González-Andrades, oftalmólogo coautor del manuscrito y colaborador del laboratorio de Karp: el siguiente paso hacia el uso humano es demostrar la utilidad y seguridad de la tecnología en modelos preclínicos relevantes
02-03-2019 | abc.es
Metro Exodus: un asfixiante videojuego que plantea un postapocalipsis
Es el año 2036. El mundo conocido ha sido devastado. La crueldad campa a sus anchas. Y solo unos pocos privilegiados conservan el aliento para sentirse a salvo. Nada es como se esperaba. Ni es el sueño más esperado. Los túneles del metro, ahora, y durante los últimos veinticinco años, es nuestro refugio antinuclear. Unos cuantos miles de personas sobreviven a malas penas. Es el argumento principal de «Metro Exodus». Un título que cierra la trilogía de videojuegos de disparos en primera persona inspirada en las novelas del escritor polaco Dmitri Glujovski. Una aventura que, aunque vuelve a las andadas, plantea ciertos cambios. Sí, es cierto, los supervivientes se han enfrentado a los elementos contaminados, han luchado contra bestias mutantes y horrores paranormales, y han sufrido las llamas de una guerra civil. Pero, ahora, existe una esperanza; salir a la superficie en busca de otros como ellos. Esta vuelta de tuerca lleva al jugador hacia dos direcciones; por un lado, el juego logra mantener su esencia asfixiante y grotesca de vivir entre los túneles del metro; y, por otro, introduce el componente exterior como excusa. A diferencia de las entregas anteriores, se abandona la gélida Moscú para vivir una serie de acontecimientos distintos al estar enfrascado un tren camino hacia un destino mejor. Y, con ello, hacia la revelación de los secretos que se han mantenido ocultos durante un cuarto de siglo. Encarnando el papel de Artyom, los jugadores deben huir del metro y liderar a un grupo de Spartan Rangers en un viaje increíble a través del continente recorriendo una Rusia post apocalíptica en busca de una nueva vida en el Este. De corte continuista, esta obra plantea como correa de transmisión la pertenencia al grupo instalado en el tren. Los accesos a las vías y sus instalaciones ejercen de campamento, dando así oportunidad al usuario de resolver los conflictos alrededor en un limitado coqueteo con el mundo abierto. Todo está teledirigido, es cierto, pero en este intenso «shooter» también se incorporan ciertas misiones secundarias que amplían su historia, aunque pecan, a veces, de innecesarias . El grupo en el que se encuentra el jugador funciona como elemento indivisible de la supervivencia. Es la herencia viva, la prueba, de que estos humanos han podido soportar duros golpes pero, pese a todo, se apoyan. Porque, a diferencia de anteriores entregas, Artyom no juega solo; no es el chico de los recados que se encarga de solucionar todos los problemas. Que por supuesto lo hace. El equipo, el resto de miembros, tiene su papel;, interviene para, entre otras cosas, obtener mejoras y recibir pistas de las que tirar. Esta entrega, sin embargo, aporta una necesaria luminiscencia a la saga, acostumbrada a marcar un ritmo asfixiante permanentemente. Su salto a la superficie se recibe con emoción, aunque no deja de ser un supuesto giro de guión; porque la sensación es estar ante una historia familiar, a veces incluso algo previsible, pero satisfactoria por sus mecánicas. Y eso que a nivel técnico sufre pequeñas caídas y pequeños fallos sensibles. De nobleza alocada, el título tarda en arrancar cuando se salta a la superficie. Unas aventuras te llevan a otras, a veces sin meditada conexión, lo que empuja al jugador a un disfrute más sibilino, el del mero intercambio de tiros, que se pueden resolver de dos maneras: en sigilo o enfrentamientos directos. La escasez de munición repercute, en cambio, en la manera de abordarlas, premiando, por tanto, el acierto y la devoción balística por encima de todas las cosas. Las armas, algunas de ellas futuristas, se estropean. Y deben de ser arregladas, con lo que la recogida de objetos a nuestro paso es fundamental para el mantenimiento y supervivencia. Las travesuras solitarias del personaje se agolpan en batallas directas con otros grupos de humanos y la hostil existencia de extraños seres vivos que, sin estar armados hasta los dientes, pueden acabar contigo de un plumazo. Por ejemplo las asquerosas ratas mutantes que obliga a darles un par de tiros. Es importante en muchos casos sacar provecho de los elementos estratégicos.Y pensar antes de disparar, si lo que se pretende es optar por ocultarse entre las sombras. Por medio, «Metro Exodus» recrea una Moscú distópica y tenebrosa que presenta múltiples matices. Son muchos los detalles que, a pesar de que la calidad gráfica dista mucho de ser la idónea, nos adentran en un parque de atracciones en donde el más fuerte tiene visos de salir victorioso.
02-03-2019 | abc.es
Metro Exodus: un asfixiante videojuego que plantea una postapocalipsis
Es el año 2036. El mundo conocido ha sido devastado. La crueldad campa a sus anchas. Y solo unos pocos privilegiados conservan el aliento para sentirse a salvo. Nada es como se esperaba. Ni es el sueño más esperado. Los túneles del metro, ahora, y durante los últimos veinticinco años, es nuestro refugio antinuclear. Unos cuantos miles de personas sobreviven a malas penas. Es el argumento principal de «Metro Exodus». Un título que cierra la trilogía de videojuegos de disparos en primera persona inspirada en las novelas del escritor polaco Dmitri Glujovski. Una aventura que, aunque vuelve a las andadas, plantea ciertos cambios. Sí, es cierto, los supervivientes se han enfrentado a los elementos contaminados, han luchado contra bestias mutantes y horrores paranormales, y han sufrido las llamas de una guerra civil. Pero, ahora, existe una esperanza; salir a la superficie en busca de otros como ellos. Esta vuelta de tuerca lleva al jugador hacia dos direcciones; por un lado, el juego logra mantener su esencia asfixiante y grotesca de vivir entre los túneles del metro; y, por otro, introduce el componente exterior como excusa. A diferencia de las entregas anteriores, se abandona la gélida Moscú para vivir una serie de acontecimientos distintos al estar enfrascado un tren camino hacia un destino mejor. Y, con ello, hacia la revelación de los secretos que se han mantenido ocultos durante un cuarto de siglo. Encarnando el papel de Artyom, los jugadores deben huir del metro y liderar a un grupo de Spartan Rangers en un viaje increíble a través del continente recorriendo una Rusia post apocalíptica en busca de una nueva vida en el Este. De corte continuista, esta obra plantea como correa de transmisión la pertenencia al grupo instalado en el tren. Los accesos a las vías y sus instalaciones ejercen de campamento, dando así oportunidad al usuario de resolver los conflictos alrededor en un limitado coqueteo con el mundo abierto. Todo está teledirigido, es cierto, pero en este intenso «shooter» también se incorporan ciertas misiones secundarias que amplían su historia, aunque pecan, a veces, de innecesarias . El grupo en el que se encuentra el jugador funciona como elemento indivisible de la supervivencia. Es la herencia viva, la prueba, de que estos humanos han podido soportar duros golpes pero, pese a todo, se apoyan. Porque, a diferencia de anteriores entregas, Artyom no juega solo; no es el chico de los recados que se encarga de solucionar todos los problemas. Que por supuesto lo hace. El equipo, el resto de miembros, tiene su papel;, interviene para, entre otras cosas, obtener mejoras y recibir pistas de las que tirar. Esta entrega, sin embargo, aporta una necesaria luminiscencia a la saga, acostumbrada a marcar un ritmo asfixiante permanentemente. Su salto a la superficie se recibe con emoción, aunque no deja de ser un supuesto giro de guión; porque la sensación es estar ante una historia familiar, a veces incluso algo previsible, pero satisfactoria por sus mecánicas. Y eso que a nivel técnico sufre pequeñas caídas y pequeños fallos sensibles. De nobleza alocada, el título tarda en arrancar cuando se salta a la superficie. Unas aventuras te llevan a otras, a veces sin meditada conexión, lo que empuja al jugador a un disfrute más sibilino, el del mero intercambio de tiros, que se pueden resolver de dos maneras: en sigilo o enfrentamientos directos. La escasez de munición repercute, en cambio, en la manera de abordarlas, premiando, por tanto, el acierto y la devoción balística por encima de todas las cosas. Las armas, algunas de ellas futuristas, se estropean. Y deben de ser arregladas, con lo que la recogida de objetos a nuestro paso es fundamental para el mantenimiento y supervivencia. Las travesuras solitarias del personaje se agolpan en batallas directas con otros grupos de humanos y la hostil existencia de extraños seres vivos que, sin estar armados hasta los dientes, pueden acabar contigo de un plumazo. Por ejemplo las asquerosas ratas mutantes que obliga a darles un par de tiros. Es importante en muchos casos sacar provecho de los elementos estratégicos.Y pensar antes de disparar, si lo que se pretende es optar por ocultarse entre las sombras. Por medio, «Metro Exodus» recrea una Moscú distópica y tenebrosa que presenta múltiples matices. Son muchos los detalles que, a pesar de que la calidad gráfica dista mucho de ser la idónea, nos adentran en un parque de atracciones en donde el más fuerte tiene visos de salir victorioso.
1