Noticias de Tecnología e Internet del 02-08-2019

02-08-2019 | elpais.com
Lo virtual irá ocupando nuestro lugar
Asistiremos en los próximos años a los esfuerzos para que los mundos virtuales que está creando la tecnología se viertan en nuestras vidas, habiten entre nosotros, es decir, ocupando el lugar que pisamos
02-08-2019 | abc.es
Cómo mejorar tu privacidad en Facebook y WhatsApp
La privacidad de los datos personales preocupan cada vez más a los usuarios de servicios digitales, aunque es cierto que muchos de ellos, por dejadez o desconocimiento, no levantan las medidas de contención a su alcance para evitar ciertos riesgos. Aunque el dato que se filtra es aquel que no se da, las redes sociales disponen de herramientas para controlar las publicaciones que uno realiza, gestionar quién las ve o no, así como otros factores interesantes a tener en cuenta. En Facebook, por ejemplo, la mayor red social del mundo con más de 2.450 millones de usuarios registrados, todas las funciones relativas a la privacidad se amontonan en la pestaña de «Configuración» que se encuentra en cada uno de los perfiles. Generalmente, en un apartado ubicado en la parte superior derecha. Desde ahí se pueden realizar numerosas tareas. Pon medidas de seguridad de por medio Antes que nada es recomendable introducir una contraseña robusta, que sea difícil descubrir (combinar mayúsculas, minúsculas, otros caracteres, evitar datos personales?) y, aunque tal vez resulte algo engorroso, activar el sistema de verificación de dos pasos. Así protegeremos algo más la cuenta personal. También es aconsejable evitar que el navegador o dispositivo guarde la contraseña. Es cierto que es una medida cómoda, sobre todo, si se va a entrar varias veces al día, pero puede poner en riesgo la información. Igualmente, es conveniente consultar los dispositivos autorizados, así como activar el sistema de alertas en caso de producirse inicios de sesión no reconocidos. ¿Quién puede ver lo que publico? Facebook deja la posibilidad de decidir quién queremos que pueda ver nuestras publicaciones. Es una medida importante que, sin embargo, gran parte de los usuarios tiene abandonada. Es posible que la razón se encuentre en que «Es que yo no soy nadie, a nadie le va a importar lo que diga». No se suelen preocupar, aunque es interesante explorar esta vía para evitar que se filtre alguna publicación que en algún momento determinado se desee proteger. Porque nunca se sabe, sobre todo si somos de esas personas (o padres) que subimos periódicamente imágenes de nuestros hijos. En definitiva, existen muchas razones para echarle un vistazo a todas las opciones de privacidad, que son bastante amplias. Por ejemplo, desde el apartado «Privacidad» los usuarios pueden decidir «Quién quieres que vean tus publicaciones», algo que nos encontraremos con varias posibilidades (público, amigos, amigos concretos, amigos excepto o, la medida más extrema, solo yo). También se puede «limitar los destinatarios de tus publicaciones antiguas en tu biografía», aunque no se puede revocar esta opción una vez activada, con lo que si se quiere deshacer habrá que ir gestionando la privacidad de cada una de las entradas de manera individual. ¿Y si le decimos qué amigos queremos? Otra de las medidas más interesantes que incluye Facebook es la posibilidad de decidir qué usuarios nos pueden enviar solicitudes de amistad. Hay usuarios que utilizan esta red social como una comunidad personal, solamente metiendo en su red de contactos a familiares y amigos muy cercanos. Para evitar que cualquiera nos cotillee el perfil es importante mirar al menos este apartado. En el menú podemos elegir entre «Todos» o «Amigos de Amigos». Se da por supuesto que los usuarios pueden eliminar las peticiones de contactos en caso de no interesarle la persona. Este compromiso también se aplica, aunque con más opciones, a la opción de «Quién puede ver nuestra lista de contactos». Hay muchos usuarios que recelan de dar este tipo de información, por razones personales, con lo cual es posible bloquear este acceso a «Público», «Amigos», «Amigos excepto», «Amigos concretos» o «Solo yo». Si lo que se pretende es ser «invisible», también es importante activar la opción de que nadie pueda buscarte a través de la dirección de correo electrónico que se proporcionó y que está asociada a tu perfil. Aquí se dejan varias opciones como «Amigos de amigos», que puede ser una buena opción. Esto también se aplica al número de teléfono, en caso de haberse añadido previamente. Entre otros elementos que se han venido añadiendo con el tiempo es la posibilidad de que los motores de búsqueda como Google indexen tu perfil de Facebook, algo que es poco recomendable a no ser que le demos un uso profesional. ¿Y las publicaciones de otros? Facebook también tiene otra dimensión relacionada con la privacidad y es en todo lo relativo a lo que hacen tus contactos. En ocasiones, tal vez ya no sucede tan habitualmente, muchos de tus amigos graciosos suelen publicar (y etiquetarte) en imágenes en las que quizás no sales demasiado favorecido. Todos vivimos, sobre todo cuando somos jóvenes, algún momento de locura y desenfreno que queremos que nadie vea. Pues bien, la red social permite decidir, entre otras cosas, quién puede publicar en tu biografía, quién puede ver lo que otros publican, quién puede ver las publicaciones en las que te etiquetan pero, y lo más importante, dar la aprobación y revisar cuando alguien añada tu nombre a una imagen. De igual forma, se puede desactivar la opción de que compartan tu «story», esas historias efímeras que han cobrado más importancia en los últimos años. En el apartado «Publicaciones públicas», los usuarios pueden aplicar filtros como la posibilidad de decidir quién queremos que puedan comentar nuestras entradas que hemos calificado para todo el mundo, que también puede ser útil si no queremos llevarnos una sorpresa desagradable. Brindemos por los bloqueos Para casos extremos se puede incluso «bloquear» a una persona con solo añadir su dirección de correo electrónico, bloquear sus mensajes y, ojo, hasta las invitaciones a determinadas aplicaciones o juegos móviles que de vez en cuando inundan nuestros perfiles. Además de todo esto, la red social permite desactivar el sistema de reconocimiento facial aplicado a las imágenes. Bajo el nombre de «¿Quieres que Facebook pueda reconocerte en imágenes y videos?» le tendríamos que decir, tajantemente, «No». Bueno, bueno, ¿y qué pasa con WhatsApp? Aunque son mundos distintos, lo cierto es que WhatsApp, por si queda alguno que no lo sepa, es una aplicación de mensajería que pertenece al conglomerado de Facebook. El servicio, que dispone de un sistema de encriptado para las transferencias de mensajes, incluye también varias opciones de privacidad que es necesario tener presente. Así, desde el apartado «Configuración», que generalmente se encuentra en el menú de navegación en la parte inferior, hay que acceder a «Cuenta». Desde aquí se pueden mirar algunos aspectos determinantes que se engloban, a su vez, en dos opciones diferenciadas, «Privacidad» y «Seguridad». En la primera se puede decir si queremos que se vea o no («Nadie», «Mis contactos» o «Todos») la hora de la última vez conectada. Esta es una información tal vez trivial pero que para muchas personas puede generar controversia y discusión, sobre todo, entre parejas. También es recomendable decidir quién queremos que pueda ver nuestra foto de perfil. Muchos usuarios añaden imágenes personales en este espacio, pero puede ser visto por cualquiera que tenga nuestro número de teléfono. ¿Te imaginas que no queremos que vean esa información un señor del servicio de paquetería que en algún momento dado le tuvimos que facilitar nuestro teléfono? Pues se puede elegir también entre varias opciones («Todos», «Nadie» o «Mis contactos». Algo que también se aplica tanto a la información de usuario como a los «Estados».
02-08-2019 | abc.es
Game Boy, la portátil de Nintendo que revolucionó el mundo de los videojuegos
Quién sabe si Nintendo comprendía hace 30 años, cuando lanzó la Game Boy, lo que la portátil supondría para la historia de los videojuegos. Tanto tiempo después, la consola de la firma de Kioto sigue muy presente. Y es que sigue siendo uno de los sistemas favoritos de los jugadores de siempre. De aquellos que tuvieron la oportunidad de disfrutarla gracias a títulos como «Súper Mario Land», «Zelda: Link's Awakening», «Kirby's Dream Land» o «Donkey Kong». De aquellos que preferían gastarse toda la paga en pilas AA, que el sistema devoraba en menos de 15 horas, antes que renunciar a la pura diversión que ofrecía la consola. Como ha sido habitual hasta hace poco, Game Boy fue lanzada en Japón algo antes que en el resto del mundo. La fecha escogida fue el 21 de abril de 1989. Sin embargo, en España, así como en el resto de Europa, se hizo esperar hasta finales de 1990. Nintendo había depositado muchas esperanzas en su pequeña portátil. Y lo cierto es que buena parte de la culpa del éxito del sistema la tuvo el juego escogido por los de Kioto para acompañarla en su llegada a las tiendas: el «Tetris». El juego desarrollado por el ingeniero informático ruso Alekséi Pázhitnov se convirtió en un fenómeno que todavía a día de hoy se mantiene. Para conseguir la licencia de este título, Nintendo tuvo que luchar intensamente con Atari, que también contaba con un sistema portátil. Su sistema, la Atari Lynx, también comenzó a comercializarse en 1989, y se convirtió en la principal rival de Game Boy hasta que Sega se unió a la fiebre de las consolas de bolsillo con su Game Gear un año después. Posiblemente, si dejamos a un lado el riquísimo catálogo con el que la dotó la firma de Kioto, el principal punto positivo de Game Boy residía en su resistencia. Mucha (muchísima) más que la de los sistemas de la competencia. Así lo demuestra, por ejemplo, el que Nintendo exhibiese en una exposición de 2017 una Game Boy que había sufrido los efectos de un bombardeo durante la Guerra del Golfo. El sistema, que tenía el frontal completamente derretido y chamuscado, seguía funcionando como si el tiempo no hubiese pasado. En lo que se refiere a su apartado técnico, la consola de bolsillo contaba con una CPU de 8 bits; montaba, además, una pantalla LCD que, en ocasiones, no permitía que el juego fuese tan visible como debía. Especialmente cuando las pilas AA se encontraban en las últimas. Sus dimensiones eran perfectas para llevar la consola a cualquier parte, aunque Nintendo ya se preocupó en su momento de sacar maletines oficiales que permitiesen transportarla con mayor comodidad. La «Pocket» y la «Color» Lo cierto es que el sistema caló entre los usuarios con facilidad. Pero la tecnológica nipona no se durmió en los laureles y fue lanzando cada poco tiempo una nueva revisión del sistema. Así llegó en 1996 la Game Boy Pocket, un dispositivo que contaba con un tamaño inferior al original, lo que la hacía más manejable. También se comercializó en diferentes colores, entre los que se encontraba el verde, el azul, el amarillo o el rojo. La revisión no gozó del mismo éxito que su predecesora. También tenía una autonomía inferior, que en este caso Nintendo coloca en las 10 horas. No hubo que esperar demasiado, para que llegase su sustituta a las tiendas de todo el mundo. Para 1998, Game Boy Color hizo su entrada en escena. La principal característica de esta se encontraba en que era capaz de correr los juegos en color. Se dejaba así a un lado la imagen en blanco y negro característica de su hermana mayor. Vino acompañada en el tiempo de dos de los juegos más característicos en la historia de las portátiles, el «Pokemon Azul» y el «Pokemon Rojo». Las primeras entregas de una franquicia que sigue contando con el apoyo de millones de fanáticos de los videojuegos en todo el mundo. Legado Los más de diez años que la portátil de Nintendo se mantuvo en producción se saldaron con unas ventas que sobrepasaron de largo los 100 millones, lo que la mantiene en el tercer puesto entre las videoconsolas más vendidas de la historia. En el año 2001 le dio el relevo a la nueva portátil Game Boy Advance, que supuso un gran salto técnico respecto a su antecesora.
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