Noticias de Tecnología e Internet del 04-02-2019

04-02-2019 | abc.es
La lucha de YouTube contra el uso organizado del botón «no me gusta»
YouTube ha planteado varias medidas alternativas dirigidas a los creadores de contenido que tienen como objetivo ampliar las herramientas para luchar contra el uso del botón de «no me gusta» por parte de grupos organizados, conocidos como «dislike mobs». Según ha planteado el director de gestión de producto de YouTube, Tom Leung, a través del canal Creator Insider dirigido a creadores de la plataforma, una de estas medidas es la introducción de un cuestionario para que el usuario explique el porqué de su voto negativo. Esta alternativa, según Leung, «podría dar más información al creador, y también daría a los espectadores un tiempo de pausa en lugar de (votar negativamente) de manera impulsiva». De esta manera, los usuarios podrían explicar si el motivo no les ha gustado es porque no están de acuerdo, porque no les gusta el canal o porque la información no les parece suficiente. YouTube quiere proporcionar herramientas para evitar las situaciones en las que grupos de usuarios se organizan para votar negativamente vídeos antes aún de haberlos visto, lo que se conoce como «dislike mobs», generalmente con el objetivo de perjudicar el canal o de manera impulsiva. Actualmente, la plataforma de vídeo incluye por defecto entre sus preferencias para creadores la opción por la que muestra tanto el número de «me gusta» como de «no me gusta» recibidos por un vídeo, pero permite también desactivarlo y que esta información deje de mostrarse. Como alternativa adicional, YouTube ha estudiado activar por defecto la opción de que los votos, positivos o negativos, no se muestren, y permitir a los creadores de contenido que la activen para los vídeos que deseen. La opción más extrema de entre las planteadas por YouTube pasa por eliminar completamente el botón «no me gusta» de YouTube, algo que el propio Leung ha valorado como «no muy democrático», debido a que no todos los votos negativos son de grupos organizados. Por último, el desarrollador de YouTube ha propuesto también la posibilidad de eliminar solamente el contador de votos negativos, manteniendo el de votos positivos, lo que por su parte ha considerado que podría suponer «decantar la balanza». Leung ha asegurado que por el momento el debate se encuentra en un estado de «discusión inicial», y que si la compañía no obtiene una respuesta positiva por parte de los creadores optará por mantener el sistema vigente.
04-02-2019 | abc.es
Verificar las noticias falsas de Facebook se ha vuelto «imposible»
Facebook cumple 15 años. Pero lejos de ser un aniversario feliz, la red social encamina su adolescencia con momentos muy difíciles, más tocada que nunca y bajo la lupa de numerosos enemigos. Desde compañías tecnológicas como Apple, que ya ha plantado cara a Zuckerberg, o Bruselas , que no quita ojo a la red social, nadie se fía de Facebook. Excepto, sus usuarios. Resulta curioso pero, pese a su mala reputación, la realidad es que la empresa ganó en 2018 un 39% más e incrementó su número de usuarios, superando ya los 1.520 millones de personas. Aún así, Facebook no debe salir indemne de todos sus escándalos. Su capacidad de influencia es ilimitada, como ya se ha demostrado con Cambridge Analytica, y su lucha contra las «fakes news» es de vital importancia. Aunque Zuckerberg ha asegurado en numerosas ocasiones que Facebook está mejor preparado para evitar la desinformación de cara a próximas elecciones, los propios verificadores que trabajan para la red social filtrando la información aseguran que la tarea se ha vuelto «imposible». Tal y como recoge «The Telegraph», dos socios importantes de Facebook se han retirado del proyecto que la red social puso en marcha tras la injerencia rusa en las elecciones de EE.UU. en 2016. Uno de ellos es Snopes, cuyos periodistas ya denunciaron la doble moral de la compañía con respecto a las «fake news». Al parecer, se ha vuelto «imposible» gestionar la carga de trabajo. Y, por esta razón, Snopes ha decidido finalizar su papel en el programa de verificación de datos de Facebook tras dos años. El vicepresidente de operaciones de Snopes, Vinny Green, ha acusado a la red social de no hacer lo suficiente para ayudar a los verificadores a manejar el torrente de noticias falsas. Según ha explicado a la escuela «Poynter Institute for Media Studies», la interfaz de Facebook para verificadores de datos es muy lenta y la compañía necesita crear una API o una interfaz de datos especializada que permita a los periodistas encontrar y desmentir noticias falsas de forma más rápida y extensa. Además, Associated Press, una de las agencias de noticias más grandes del mundo, también ha reconocido a «Techcrunch» que «actualmente no está trabajando en la verificación de datos para Facebook». Falta de transparencia Junto a Snopes, otras compañías como Politifact y Factcheck.org forman parte de los esfuerzos de Facebook en su lucha contra las noticias falsas. Según Meredith Carden, jefa de asociaciones por la integridad de noticias de Facebook, los sistemas de inteligencia artificial remiten las historias sospechosas a los verificadores de hechos que buscan signos de falsedad. Los que son calificados de «falsos», son penalizados por Facebook, que, según la compañía, reduce su tráfico en un 80%. Pero un informe de «Columbia Journalism Review» encontró que muchos de los verificadores de hechos encontraron opaco al programa y se mostraron incómodos con lo poco que sabía acerca de cómo Facebook trabaja realmente. «Valoramos el trabajo que ha realizado Snopes y respetamos su decisión», ha declarado un portavoz de Facebook a «The Telegraph», que recuerda que la red social tiene a «34 socios de verificación de datos en todo el mundo que verifican el contenido en 16 idiomas, y planeamos expandir el programa este año». Snopes, que no descartaba volver a trabajar con Facebook en el futuro, demanda más transparencia por parte de la compañía tecnológica para poder desarrollar su trabajo, ya que las decisiones en torno a lo que es falso y no se hizo «a puerta cerrada», lo que hace imposible que los periodistas realicen un auténtico seguimiento de lo que los usuarios de Facebook informa como noticias falsas.
04-02-2019 | diarioti.com
El 56% de los consumidores abandonaría una empresa que no protege sus datos
Estudio de Veritas también concluye que el 47% recurriría a la competencia si una compañía infringe sus datos personales.Ampliar
04-02-2019 | abc.es
El caso de la muerte del creador de un «criptobanco» que ha provocado la ruina de sus clientes
Un descuido puede dar comienzo a una bola de nieve que arrastre todo lo demás de manera irremediable. Es el caso de QuadrigaCX, un servicio canadiense de operaciones con criptomonedas o divisas digitales, que le debe a sus usuarios unos 190 millones de dólares (166 millones de euros) porque su fundador, Gerald Cotten, no facilitó sus contraseñas antes de su repentina muerte a finales del pasado año en la India. Según un informe desvelado por la plataforma Coindesk, la viuda, que se identifica como Jennifer Robertson, prestó declaración el pasado 31 de enero ante la Corte Suprema de Nueva Escocia (Canadá) asegurando que la entidad bancaria digital debe la suma de 190 millones. En concreto, la suma de 26.500 bitcoins (equivalentes a 92,3 millones de dólares), otros 11.000 bitcoins en efectivo SV (unos 707.000 dólares), 35.000 bitcoin de oro (352.000 dólares), así como otros 200.000 litecoins (unos 6,5 millones de dólares) o unos 430.000 éter (46 millones de dólares). Todas ellas diferentes monedas digitales. En su intervención, en la que se incluye un certificado de defunción, Robertson ha asegurado que Cotten, de 30 años, era «el único responsable del manejo de los fondos y las monedas» y que los miembros restantes del equipo «no han tenido la suerte de acceder a las billeteras de intercambio desde entonces». El problema, en caso de confirmarse, es que el fundador, aparentemente, era el único alto directivo que tenía el control o conocimiento exclusivo del software de almacenamiento de la compañía. Este martes se solicitará a un tribunal que se designe a la firma Ernst & Young como independiente para supervisar el proceso que incluye posibles transferencias. Este «criptobanco» informó de la muerte de Cotten a mediados de enero aduciendo que había muerto por culpa de las «complicaciones con la enfermedad de Crohn» cuando viajaba a la India «donde estaba abriendo un orfanato para brindar un hogar y un refugio seguro a niños necesitados». Un hecho que, ante las posibles sospechas, ha confirmado el gobierno canadiense. En un comunicado publicado en la web corporativa, la firma ha anunciado que ha presentado una solicitud para acogerse a un concurso de acreedores atendiéndose a la Ley de Arreglo de Acreedores de las Compañías local para «abordar los importantes problemas financieros que han afectado» a la capacidad de servir a sus 115.000 clientes. «Durante las últimas semanas hemos trabajado intensamente para abordar nuestros problemas de liquidez, que incluyen intentar localizar y asegurar nuestras reservas de criptomonedas y que están obligados a satisfacer los saldos de depósitos de criptomonedas de los clientes, así como a obtener un apoyo financiero», añaden fuentes de la compañía.
04-02-2019 | elpais.com
El cofundador de Twitter confirma que se podrán editar los mensajes
La plataforma permitirá correcciones o modificaciones en los textos entre 5 y 30 segundos después del envío
04-02-2019 | abc.es
El creador de Twitter propone habilitar la edición de tuits entre 5 y 30 segundos después de enviarse
El consejero delegado y creador de Twitter, Jack Dorsey, ha asegurado en una entrevista que su compañía está estudiando incorporar una ventana de edición de entre cinco y 30 segundos para los «tuits», durante la cual resultará posible modificar un mensaje después de enviarse. La introducción de este periodo de edición de tuits no afectaría al carácter de tiempo real de la plataforma de «microblogging», como ha asegurado Dorsey en una entrevista en el programa de radio de Joe Rogan. Mediante esta medida, Twitter permitiría a sus usuarios rectificar el contenido del mensaje, principalmente con el objetivo de evitar erratas, retrasando su publicación durante entre 5 y 30 segundos, durante los cuales el usuario puede editar el mensaje. Dorsey ha explicado que, con el objetivo de mantener sus orígenes inspirados en los mensajes SMS, el límite se marca en los 30 segundos, ya que «el problema con ir más allá de eso es que elimina la naturaleza en tiempo real del flujo la conversación». Este hecho también causa que la compañía no se plantee introducir la posibilidad de eliminar tuits ya enviados. Aunque no se han concretado más detalles sobre la función de edición, Dorsey respondió afirmativamente a la pregunta de si el tuit original enviado por los usuarios seguirá apareciendo incluso durante el periodo de cambios. El creador de Twitter también explicó que la función de edición se aplicaría mejor a contextos menos dinámicos, como anuncios institucionales.
04-02-2019 | abc.es
Los 5 momentos más difíciles de la historia de Facebook
Quince años dan para mucho, y más en términos tecnológicos, donde el paso del tiempo se mide en innovaciones. La historia de Facebook representa un tiovivo de aportaciones y gestas empresariales a imitar, pero también, como una de las empresas más palmarias en la retención y análisis de datos personales, ha estado plagada de escándalos. Unos casos protagonizados por la actualmente mayor red social del mundo que, pese a todo, no le ha pasado factura a sus resultados económicos. Es posible que no inventara las redes sociales pero sí ha creado la dependencia de ellas. Un comienzo difícil plagado de mentiras Los vericuetos de la firma estadounidense parten de una universidad, Stanford, que fue el caldo de cultivo de un servicio que en principio estaba destinado al consumo interno. La primigenia plataforma se hizo llamar «Facemash». Un espacio destinado a puntuar a las chicas del campus. Fue contagioso. Era el año 2003 pero ya se había colocado la primera piedra de lo que sería un imperio (virtual). No nació, sin embargo, en medio de un colchón de rosas, puesto que para hacerlo posible «alguien» accedió a la base de datos de la universidad para hacerse con miles de fotografías de las estudiantes. Lo que explotaba el morbo y los instintos más bajos es, curiosamente, lo que ha sostenido todo el servicio durante este tiempo; el «me gusta» se ha convertido en el código más básico para introducirse en su pequeño gran universo. Aquella semilla forma de directorio tuvo como jardineros a Mark Zuckerberg, que se encargó de desarrollar «The Facebook» un año después, junto a sus compañeros Eduardo Saverin, Dustin Moskovitz y Chris Hughes. Todos ellos apartados antes de que la empresa se regara en millones. Y, como toda idea brillante, no estuvo exenta de polémicas. Los empresarios gemelos Winklevoss (Cameron y Tyler) denunciaron a Zuckerberg de aprovecharse y copiar su idea, lo que dio inicio a un litigio por un montante de 20 millones de dólares. También Paul Ceglia, un diseñador de páginas web, le reclamó la mitad de la propiedad al entender que se había aprovechado de sus conocimientos. Ahora esos episodios son agua pasada, pero sus difíciles comienzos le sirvieron al servicio para ir rápidamente cosechando éxitos. Bajo la lupa de la UE Aunque, no obstante, su principal negocio, la publicidad online, ha estado estrechamente vigilado durante este tiempo por organismos como la Unión Europea (UE). Facebook, que parece no haber encontrado su techo, ha venido adquiriendo servicios a los que se han tenido que dar autorización previa. La compra de WhatsApp, en 2014, en una de las maniobras más alocadas de la industria, se pasó por el filtro de la revisión al entender que perjudicaba a los usuarios. Ese posible cruce de datos personales entre ambas plataformas ha sido el caballo de batalla de los garantes de la privacidad, aunque la compañía estadounidense siempre lo ha negado. No salió totalmente indemne, puesto que la UE multó a Facebook con 100 millones de euros al entender que había mentido cuando informó de esta adquisición. Siempre que ha tenido la oportunidad, los organismos internacionales han presentado sus dudas sobre su turbio sistema de tratamiento de datos de sus usuarios. La injerencia en las elecciones de Trump Uno de los momentos más delicados en su trayectoria se produjo a partir de 2016, coincidiendo con las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Aquellas en las que Donald Trump, contra todo pronóstico, se alzó con la victoria. Desde entonces, la red social ha orbitado sobre su dejadez a la hora de albergar anuncios falsos y publicaciones encaminadas a desinformar a la población. Una espinosa situación que ha dado comienzo a la era de las «fake news», las mentiras consentidas que han aprovechado la naturaleza de los medios sociales para enredar y difundir bulos. Facebook ha servido de altavoz para grupos extranjeros, muchos de ellos vinculados incluso al Kremlin, en aras de influir a favor del rubio magnat que en solo un año de presidencia ha agitado medio planeta con sus controvertidas decisiones. Este escenario se ha alumbrado por culpa de la ausencia de filtros de calado para frenar la proliferación de las mentiras. Al contrario de lo que cabría esperar, Facebook ha consentido su difusión, ha fomentado incluso las «fake news» al dar cobijo a grupos de personas malintencionadas porque jamás había pensado en modificar ni un ápice en su modelo de negocio, basado en la publicidad online. Pero, a su vez, ha demostrado la facilidad de manipular mentes. La fuga de datos Cambridge Analytica Más terrible fue la fuga de datos de Cambridge Analytica. Más de 87 millones de usuarios fueron corrompidos para diseñar campañas electorales, para rebasar la frontera de lo privado. Aunque ha tenido varias aristas, maquilladas siempre, marzo de 2018 marcó un punto de inflexión en la historia de la red social. Fue el día en que la humanidad empezó a mirar con cierto recelo a Facebook. Su descrédito ha venido a más. Y más asumiendo, de facto, sus dudosas prácticas alrededor de su base de datos, el petróleo de que ha extraído la esencia de su negocio. A partir de entonces, organismos internacionales, comandados si cabe por los reguladores europeos, han sancionado duramente a la compañía, aunque ha sabido capear la situación pese a recibir duros suspensos en privacidad. Facebook se enredó y no supo anticiparse a su mayor crisis. Zuckerberg, de hecho, tuvo que aparecer en diversas audiencias y ser interrogado hasta la saciedad en varias instituciones públicas, el Congreso y Senado de Estados Unidos o el Parlamento Europeo. Y, por el camino, también se descubrió otra brecha de seguridad que dejó expuestos a más de 50 millones de personas. El boicot a favor de su eliminación Después de todo la confianza de los usuarios todavía se ha recuperado, pero pese a las reiterada críticas y la campaña pidiendo su eliminación, apenas se ha resentido su imperio. Más bien al contrario; Facebook ha seguido ganando usuarios (cuenta en la actualidad con unos 2.340 millones de usuarios), ha recuperado lo perdido en territorios como el europeo y ha logrado descubrir nuevos mercados que explotar como el asiático. Y, para colmo, sus adquisiciones han sido sus grandes victorias, puesto que Zuckerberg, como buen visionario, supo analizar los cambios de los usuarios, sacando provecho de los nuevos ecosistemas como el móvil y acercándose, con fenómenos como Instagram, a un público más joven que mira más allá.
04-02-2019 | elpais.com
El poder aún oculto de tus datos
Los más jóvenes tienen plenamente asumida la total falta de privacidad en la Red. Se desconoce el impacto real que tendrá, pero es hora de actuar y legislar
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