Noticias de Tecnología e Internet del 07-02-2020

07-02-2020 | abc.es
La patente de Apple que demuestra su interés por los teléfonos plegables
Hace tres años eran las pantallas sin bordes. Hace dos las cámaras dobles. Si hay un desafío este año en la industria de la telefonía móvil inteligente es el concepto de móvil flexible. Una idea que aprovecha las capacidades maleables de las pantallas actuales para preparar dispositivos «dos en uno». Samsung fue el primero con Fold, un extraño equipo que apareció el pasado año y que unos problemas técnicos obligaron a la marca a retrasar su lanzamiento. Huawei también cuenta con un diseño similar, Motorola lo acaba de anunciar y este año se espera que se presenten nuevas propuestas. ¿Está Apple entre ellas? Del gigante de la tecnología de consumo se ha dicho que su estrategia se centra más en mejorar las innovaciones existentes que apresurarse a lanzar un producto precipitadamente. Es todavía pronto para comprobar si el efecto «wow» de estos móviles plegables se traduce en ventas, pero hay un notable interés en producirlos. Aunque no hay que asociar un diseño conceptual con un equipo comercial, la Oficina de Patentes y Marcas de EE.UU. ha concedido esta semana una patente presentada por Apple en donde se puede comprobar el posible diseño de un «smartphone» plegable. En caso de que finalmente se construyera, sería su primera incursión en este emergente mercado. La patente, conocida a través del medio especializado «Macrumors» y presentada en 2016, describe un dispositivo electrónico con pantallas flexibles y bisagras. La pantalla se superpone a través de un eje y puede ser soportada con una carcasa. En el texto se especifica el mecanismo de bisagra que garantizaría una separación adecuada entre la primera y la segunda parte de la pantalla. ?Cuando se despliega el dispositivo, las aletas móviles se extienden para cubrir el espacio y luego se retraen cuando el dispositivo está plegado?. Los primeros teléfonos inteligentes plegables como el Galaxy Fold (Samsung) y el Mate X (Huawei) cuentan con engranajes que se pliegan a lo largo de la parte doblada de la pantalla. El nuevo Razr plegable de Motorola, en cambio, evita este problema con un diseño de bisagra único, pero los primeros análisis indican que el dispositivo emite crujidos cuando se abre o se cierra. Esta última idea también se ha planteado en Samsung, que lanzará la semana que viene su nuevo Galaxy Z Flip con una pantalla ultra panorámica cuando se despliega. Uno de los grandes obstáculos de este tipo de dispositivos, al margen de sus elevados precios de salida, son lo ostentosos y diseños gruesos de sus chasis. Todo para plegar una pantalla de un móvil que, por lo general, suelen ser demasiado alargadas en muchos casos y, a veces, escasamente útiles. Todavía es temprano para los teléfonos plegables, con mucho camino para la innovación. Apple ha mostrado interés en esta categoría a través de anteriores patentes registradas en los últimos años, pero queda por ver si la compañía alguna vez se decide a lanzar un iPhone o iPad plegable. De hecho, una de las fórmulas a priori que pueden funcionar como la seda se pueden encontrar en los portátiles donde ya se han conocido algunas propuestas de la mano de firmas como Lenovo.
07-02-2020 | abc.es
Espionaje, robos y ciberataques: estamos construyendo la casa del futuro sobre cimientos vulnerables
Desde hace varios años, el gran desafío de la industria de la tecnología: llenar nuestras viviendas de todo tipo de aparatos electrónico cuya única gran novedad es que se conectan a internet. Un planteamiento que viene asociado a un concepto tan manido como la «casa inteligente», aunque repetido bajo su denominación anglosajona, «smart home», que desprende un aire de modernidad. La realidad es que, según diversos informes, para 2025 habrá más de cien mil millones de dispositivos conectados a internet. El sueño húmedo de los ciberdelincuentes. Aunque los fabricantes se esmeran en repetir que la seguridad informática de sus productos cumplen las grandes exigencias, lo cierto es que cada dos por tres se conoce algún caso en el que alguien ha conseguido burlar las paredes virtuales y tomar el control de alguno de estos aparatos. En el pasado han trascendido episodios preocupantes como el robo de datos de cámaras inteligentes preparadas para vigilar a bebés en sus habitaciones. Una intromisión a la privacidad que, sin embargo, se pasa por alto por la mayoría de consumidores al ritmo de «si yo no soy nadie». Casos en los que los asistentes digitales incorporados en esos mal llamados altavoces inteligentes tienen a equipos de personas «escuchando», literalmente, las conversaciones de sus propietarios. Medidas enfocadas para «mejorar los productos», el imperante eufemismo de la industria de la tecnología. También, según acaba de demostrar un grupo de investigadores de la firma de seguridad Check Point, se puede explotar el protocolo de ZigBee para infectar con «malware» -código malicioso- una red corporativa o doméstica con simplemente tomar el control de las bombillas inteligentes. Unas luces que se conectan a internet y que permiten gestionar desde su brillo, color o planificar en remoto el tiempo de apagado. Unas bombillas que empiezan a ser comunes en los domicilios y que, de nuevo, se engloban dentro de esta creciente tendencia de dispositivos domésticos que se conectan a internet para «hablar» entre ellos. Hablar y hacerle la vida más fácil, en teoría, a los consumidores, puesto que se ha inundado el mercado con infinidad de productos de este tipo: neveras inteligentes, tazas inteligentes, espejos inteligentes, televisores inteligentes, altavoces inteligentes, termostatos inteligentes, luces inteligentes. La era del todo «smart». ¡Porque tú lo vales! La investigación ha demostrado que estas bombillas pueden servir de vector de ataques que, bien aprovechadas por grupos malintencionados, pueden derivar en un gran caos. Para los neófitos, ZigBee es un conjunto de protocolos de comunicación inalámbrica de baja potencia utilizado en dispositivos domésticos inteligentes, como los termostatos o la luces inteligentes. La informe, realizado por Check Point y la Universidad de Tel Aviv (Israel), se centra en demostrar que se pueden piratear las redes corporativas o personales desde una simple bombilla inteligente. Aunque no han especificado todo el proceso técnico, los investigadores aseguran que un cibercriminal tan solo necesita de una antena, un ordenador portátil y estar a menos de cien metros de su objetivo para acceder a estas bombillas. Lo consiguen aprovechando unos agujeros de seguridad identificados en los protocolos específicos para dispositivos domésticos. Tras conocerse el problema, una de las empresas desarrolladoras de estos dispositivos, Philips, que comercializa la serie Hue, ha parcheado sus productos para evitar la intromisión ilegítima. Los expertos, en cambio, creen que el ciberdelincuente puede aprovechar los fallos del sistema de control e instalar «malware» debido a la «gran cantidad de datos que reciben». Uno de los principales problemas de estos dispositivos domésticos es la dificultad de actualizar su «firmware» -software- disponible. ¿Estamos construyendo la casa del futuro sobre cimientos vulnerables? Es uno de los temores. Para Lorenzo Martínez, experto en seguridad informática de Securízame, la capacidad de explotar esta vulnerabilidad «no está al alcance de cualquiera». «Queremos una ciudad y una casa conectada, con acceso global a todo, y todo esto presenta unos riesgos», apunta en declaraciones telefónicas a este diario. «Como profesional, yo de momento me sigo comprando bombillas normales», comenta en broma. En la misma línea se sitúa Luis Corrons, evangelista de seguridad de la firma Avast, aunque se muestra aún más tajante: «un poco vulnerables no, son muy vulnerables». A su juicio, sin embargo, considera «injusto englobar a todos los desarrolladores», pero se aferra al casos anteriores: «lo hemos visto con anterioridad». «?Hace varios años estábamos viendo que cientos de miles de cámaras de seguridad han sido infectadas y siendo utilizadas como una enorme red de bots para lanzar ataques a nivel mundial», recuerda. «En estos dispositivos no se han tenido en cuenta para nada la seguridad. Los grandes fabricantes son más conscientes del problema, pero hablamos de una serie de cantidades enormes que están conectados a internet, y cada vez vamos a a ir a más», apunta. De hecho, según el estudio «Avast Smart Home», dos de cada cinco (40,3%) hogares en todo el mundo cuentan con cinco o más dispositivos conectados a internet. Del total de ellos, el 40,8% tiene al menos un dispositivo vulnerable conectado que pone en riesgo la seguridad del hogar. Entre las razones que esgrimen los expertos para que estos dispositivos sean vulnerables se encuentran, principalmente, que la mayoría no se suelen actualizar automáticamente y muchos de ellos vienen con usuario y contraseñas débiles igual para todos los productos, «lo que puede comprometer su seguridad». De hecho, el 31,8% de estos dispositivos vulnerables están en riesgo debido a software no parcheado. El hecho de que sean muchos los aparatos que se conectan a la red doméstica también es otro de los eslabones débiles: «puedes tener todo bien y con tus móviles, tus ordenadores, tus antivirus pero conectar cualquier aparato que se compromete y poner en riesgo toda la red doméstica», lamenta Corrons.
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