Noticias de Tecnología e Internet del 17-03-2020

17-03-2020 | abc.es
El estado de alarma dispara el consumo de internet en España pero provoca una ralentización
La pandema de coronavirus Covid-19 que ha forzado al confinamiento de la población en España ha derivado en un mayor consumo de tráfico de internet. Obligados a permanecer en sus domicilios para evitar nuevos contagios, los españoles han tirado de servicios de internet para el ocio y, por supuesto, para tareas relacionadas con el teletrabajo. Las principales consecuencias es que se ha disparado el consumo en Madrid y ha reducido hasta en un 10% la velocidad de transferencia. Es una muestra que, dentro de lo que cabe, una gran mayoría de ciudadanos, sobre todo los residentes en capitales importantes, han permanecido en sus viviendas siguiendo las recomendaciones y obligaciones del estado de alarma decretado por el Gobierno para evitar la saturación de los servicios sanitarios. Según un informe de DE-Cix, punto de intercambio de internet, Madrid registró un récord de transferencia de datos la tarde del pasado sábado, 14 de marzo. A las 20.36 horas se alcanzó un pico de tráfico de 468.39 Gbit por segundo. Este dato coincidió con situación excepcional del estado de alarma por la crisis del Covid-19, coronavirus de origen chino que ha provocado la paralización de varias regiones afectadas, entre ellas, España. Los datos en estas últimas semanas indican que se está consumiendo muchos servicios digitales. Así, el pasado martes 10 de marzo, DE-CIX Frankfurt, el mayor punto de intercambio de internet a nivel global, alcanzó la cifra récord de 9,1 Terabit por segundo. Cifras difícilmente recordadas, pero según los expertos consultados por este diario, las infraesctructuras de telecomunicaciones están preparadas para soportar estos límites, aunque las «telecos» españolas han instado a los ciudadanos a hacer un «uso racional». No obstante, los expertos creen que incluso aunque todas las compañías europeas practicasen exclusivamente el teletrabajo, y en paralelo se estuviese emitiendo la Eurocopa, se tendría la capacidad de proporcionar el ancho de banda necesario para una «interconexión sin fricciones». «El consumo de internet tiene ahora si cabe un papel más importante en la sociedad, como consecuencia de la estacionalidad y del contexto en el que se encuentran los ciudadanos a causa del Covid-19», afirma en un comunicado Theresa Bobis, Directora Regional del Sur de Europa en De-CIX. «Las altas tasas de crecimiento de la transferencia de datos obedecen en gran medida al elevado consumo de streaming de vídeo, no solo de los servicios de vídeo bajo demanda, sino también a retransmisiones informativas en directo y a las videollamadas por Skype o WhatsApp». Los expertos reconocen que, en términos generales, el tráfico de datos en los puntos de intercambio se mueve en «forma de ola» y reflejan el ritmo del uso diario de internet, comenzando a las 6 de la mañana y alcanzando su pico de tráfico en torno a las 9 de la noche. Los cambios estacionales cambian y tienen un impacto distinto; por ejemplo, en verano la gente tiende a conectarse menos que en otoño y en invierno. Según De-Cix, en la actualidad «no existe un límite físico para el volumen de tráfico de datos» porque «se puede incrementar la capacidad de forma sucesiva, algo que ya se hace periódicamente para garantizar que no se producen errores a medida que crece el tráfico de datos. Los expertos cifran este aumento anual en torno al 20%, máxime al crecimiento del ecosistema de «Internet de las Cosas» por el cual se estima que en 2025 se conectarán más de cien mil millones de aparatos a internet.
17-03-2020 | abc.es
El estado de alarma provoca un récord de consumo de internet en Madrid
La pandema de coronavirus Covid-19 que ha forzado al confinamiento de la población en España ha derivado en un mayor consumo de tráfico de internet. Obligados a permanecer en sus domicilios para evitar nuevos contagios, los españoles han tirado de servicios de internet para el ocio y, por supuesto, para tareas relacionadas con el teletrabajo. Las principales consecuencias es que se ha disparado el consumo en Madrid y ha reducido hasta en un 10% la velocidad de transferencia. Es una muestra que, dentro de lo que cabe, una gran mayoría de ciudadanos, sobre todo los residentes en capitales importantes, han permanecido en sus viviendas siguiendo las recomendaciones y obligaciones del estado de alarma decretado por el Gobierno para evitar la saturación de los servicios sanitarios. Según un informe de DE-Cix, punto de intercambio de internet, Madrid registró un récord de transferencia de datos la tarde del pasado sábado, 14 de marzo. A las 20.36 horas se alcanzó un pico de tráfico de 468.39 Gbit por segundo. Este dato coincidió con situación excepcional del estado de alarma por la crisis del Covid-19, coronavirus de origen chino que ha provocado la paralización de varias regiones afectadas, entre ellas, España. Los datos en estas últimas semanas indican que se está consumiendo muchos servicios digitales. Así, el pasado martes 10 de marzo, DE-CIX Frankfurt, el mayor punto de intercambio de internet a nivel global, alcanzó la cifra récord de 9,1 Terabit por segundo. Cifras difícilmente recordadas, pero según los expertos consultados por este diario, las infraesctructuras de telecomunicaciones están preparadas para soportar estos límites, aunque las «telecos» españolas han instado a los ciudadanos a hacer un «uso racional». No obstante, los expertos creen que incluso aunque todas las compañías europeas practicasen exclusivamente el teletrabajo, y en paralelo se estuviese emitiendo la Eurocopa, se tendría la capacidad de proporcionar el ancho de banda necesario para una «interconexión sin fricciones». «El consumo de internet tiene ahora si cabe un papel más importante en la sociedad, como consecuencia de la estacionalidad y del contexto en el que se encuentran los ciudadanos a causa del Covid-19», afirma en un comunicado Theresa Bobis, Directora Regional del Sur de Europa en De-CIX. «Las altas tasas de crecimiento de la transferencia de datos obedecen en gran medida al elevado consumo de streaming de vídeo, no solo de los servicios de vídeo bajo demanda, sino también a retransmisiones informativas en directo y a las videollamadas por Skype o WhatsApp». Los expertos reconocen que, en términos generales, el tráfico de datos en los puntos de intercambio se mueve en «forma de ola» y reflejan el ritmo del uso diario de internet, comenzando a las 6 de la mañana y alcanzando su pico de tráfico en torno a las 9 de la noche. Los cambios estacionales cambian y tienen un impacto distinto; por ejemplo, en verano la gente tiende a conectarse menos que en otoño y en invierno. Según De-Cix, en la actualidad «no existe un límite físico para el volumen de tráfico de datos» porque «se puede incrementar la capacidad de forma sucesiva, algo que ya se hace periódicamente para garantizar que no se producen errores a medida que crece el tráfico de datos. Los expertos cifran este aumento anual en torno al 20%, máxime al crecimiento del ecosistema de «Internet de las Cosas» por el cual se estima que en 2025 se conectarán más de cien mil millones de aparatos a internet.
17-03-2020 | abc.es
«Los humanos son lentos y caros, pero son buenos tomando decisiones»
Appian World es uno de los congresos más importantes de software corporativo del año, pero se suspendió la semana pasada debido a la pandemia del coronavirus. Aún y todo, todos las novedades se anunciaron igualmente a través de videoconferencia. Esta empresa de software originaria de Washington, una de las más importantes en el mundo en el «low-code», apunta a que una de las tendencias actuales en la industria de la informática se sustenta en evitar que los programadores tengan que repetir una y otra vez el mismo código. Y así, puedan usar simplemente componentes que se unen para crear aplicaciones. Los programadores todavía son necesarios, éstos son los encargados de unir esos componentes y diseñar la estructura de la aplicación. El 80% del código que se utiliza para crear una aplicación no tiene valor, aunque uses un «framework» o repliques código, todavía hay que revisarlo. Para escribir un programa de 50.000 líneas necesitas meses, con low-code, sólo semanas. El ingeniero de software sólo tiene que entender los componentes que necesita para construir la aplicación perfecta, que es ahí donde el desarrollador aporta valor real a lo que están haciendo. Además, no necesitan aprender nuevos lenguajes de programación que se van quedando obsoletos con el tiempo. Mike Beckey, responsable de tecnología de Appian, apunta a ABC que el objetivo de las empresas actuales es darle el control a los seres humanos, quienes seguirán siendo piezas fundamentales en los procesos industriales pese al auge de las máquinas. «Le damos al control de la tecnología a las personas. Nadie quiere pasarse el día copiando y pegando información de un lado a otro», añade en conversación telefónica. Appian asegura que da a los seres humanos mejores herramientas para hacer su trabajo, más rápido y de forma más precisa. «Los miembros del departamento de finanzas pueden pasar hasta 5 horas al día pegando datos, y es fácil que se equivoquen alguna vez. Pero si les das las herramientas para extraer los datos de cada factura, y la posibilidad de hacerlo con Appian y RPA, pueden dedicarse a lo que realmente importa y aportan más valor», sostiene. El objetivo de este proyecto es diseñar la fuerza de trabajo del futuro, incorporando RPA -Robotic Process Automation- a la ecuación anterior del low-code, la razón de que el año pasado la empresa estadounidense comprase la empresa sevillana Novaire, y ya haya incorporado su tecnología a su aplicación. Para los neófitos en estas lides: un RPA es un robot que simplemente graba la pantalla de un ordenador y los movimientos de teclado y ratón, para luego reproducirlo, como por ejemplo, dar de alta las facturas en el sistema. Así, con los RPA los procesos repetitivos que tienen lugar en frente de un ordenador, tienen los días contados. Matt Calkins, director general de Appian, da sin embargo una clave que, en su opinión, será un de las constantes en la economía en los próximos años: «Los humanos son lentos y caros, pero son buenos tomando decisiones. La IA no puede tomar decisiones por si sola, pero puede orientar a los humanos. Los RPA son rápidos y baratos, pero no saben evaluar, sólo realizan tareas repetitivas básicas. Si a eso le añadimos un motor de reglas, obtenemos la fuerza de trabajo del futuro». En opinión de Calkins, el secreto de la convivencia entre el ser humano y la máquina se encuentra en que la fuerza de trabajo moderna puede diverse en cuatro: la inteligencia artificial, los RPA, los procesos o reglas y los seres humanos. Todos ellos colaborarán -asegura- en una especie de cadena de trabajo. La idea es que cada parte de esa cadena, robot, inteligencia artificial y seres humanos aporten lo mejor de cada uno al trabajo. La toma de decisiones humana, la automatización de los RPA y la inteligencia de la IA. Un ejemplo de un proceso que se podría construir utilizando Appian sería el de la introducción de facturas en el sistema de cualquier empresa, una tarea muy común. Cuando las facturas llegan a un email, un algoritmo de IA reconocería cada una de ellas y el RPA las clasificaría, si la empresa no tiene un conector directo con su sistema de contabilidad, puede usar otro RPA que simule el proceso de dar de alta esa factura. Los seres humanos aquí serían los que escriben las reglas y toman las decisiones sobre el flujo de trabajo, y los robots ejecutarían. Esta empresa del Nasdaq compró recientemente la consultora tecnológica sevillana Novayre Solutiones. Una firma creada por Víctor Ayllón y Juan Manuel Reina que han desarrollado un software para automatización de robots. Un movimiento que ha demostrado el gran talento de muchos ingenieros y desarrolladores patrios. De hecho, España es uno de los principales mercados para Appian, donde la automatización está teniendo una buena recepción según sus portavoces. Incluso la administración pública está empezando a incorporar esta tecnología en sus procesos, sin olvidar que los principales bancos nacionales utilizan su aplicación como banco Santander o Bankia.
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