Noticias de Tecnología e Internet del 21-01-2020

21-01-2020 | abc.es
Robo de datos en Tinder: miles de fotografías de sus usuarios repartidas en foros de internet
Nuevo escándalo acerca de los datos personales. Un grupo de investigadores ha descubierto un supuesto robo de información en Tinder, popular aplicación de citas, que ha permitido recopilar más de 7.000 imágenes de usuarios. Estas fotografías se han compartido en diferentes foros de internet junto con información de los usuarios (más de 16.000 identificadores de personas). Material, por tanto, que está en circulación sin que sus autores lo sepan. Esta revelación, adelantada por el medio especializado «Gizmodo», pone de manifiesto el potencial abuso de imágenes por parte de grupos de ciberdelincuentes. La razón por la que se recolectaron las fotografías aún no ha trascendido, pero los expertos creen que pueden ser utilizadas para cometer actos ilegales como acosar a los afectados o generar perfiles de usuario falsos en otras plataformas. Los términos de uso de la aplicación incluye que los usuarios aceptan que toda la información que envíen al poner en marcha su perfil es «veraz» y se concede licencia de explotación, con lo que queda prohibido el uso de esas imágenes fuera del servicio por personas ajenas. La compañía propietaria de la «app» no ha reconocido oficialmente la fuga de datos, pero en declaraciones a varios medios un portavoz de la empresa asegura que este caso supone «una violación de sus términos de servicio» y se comprometió a «tomar las medidas necesarias para evitar el mal uso de la aplicación». Los expertos creen que las imágenes robadas incluyen, además, metadatos -datos que describen el contenido informativo-, con lo que se puede conocer información sensible como el lugar en donde se tomó la fotografía originalmente o la fecha. No es la primera vez que Tinder se vio envuelta en una polémica sobre la protección de datos. En 2007 se recopilaron más de 40.000 fotografías a través de la explotación de una vulnerabilidad que afectaba a la API, herramienta para programación de aplicaciones. Este tipo de aplicaciones de citas suelen utilizarse muy a menudo por millones de personas. Algunas de las aplicaciones de citas más populares como Tinder, Grindr y OkCupid comparten datos confidenciales de sus usuarios, según un estudio publicado recientemente por el Consejo de Consumidores de Noruega. El estudio denuncia que estas aplicaciones comparten datos sobre la dirección IP, la localización, la sexualidad y otro tipo de información personal de los usuarios, y lo contrasta con el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, asegurando que «la compartición y el procesamiento de una gran cantidad de estos datos parece ser ilegal».
21-01-2020 | abc.es
Crean una cámara para llegar a «ver» señales a través de las neuronas
Una nueva cámara desarrollada en el Instituto de Tecnología de California puede tomar hasta un billón de imágenes por segundo de objetos transparentes. Descrita en «Science Advances», la tecnología de cámara, que su autor -el profesor de Ingeniería Médica y Eléctrica Lihong Wang- llama fotografía ultrarrápida comprimida sensible a la fase (pCUP), puede tomar videos no solo de objetos transparentes sino también de cosas más efímeras como ondas de choque y posiblemente incluso de las señales que viajan a través de las neuronas. Wang explica que su nuevo sistema de imagen combina el sistema de fotografía de alta velocidad que desarrolló previamente con una tecnología antigua, la microscopía de contraste de fase, que fue diseñada para permitir una mejor imagen de los objetos que son en su mayoría transparentes, como las células, que en su mayoría son agua. La microscopía de contraste de fase, inventada hace casi 100 años por el físico holandés Frits Zernike, funciona aprovechando la forma en que las ondas de luz se ralentizan y aceleran a medida que ingresan en diferentes materiales. Por ejemplo, si un haz de luz pasa a través de un trozo de vidrio, disminuirá su velocidad cuando ingrese al vidrio y luego acelerará nuevamente cuando salga. Esos cambios en la velocidad alteran el tiempo de las olas. Con el uso de algunos trucos ópticos es posible distinguir la luz que pasó a través del vidrio de la luz que no lo hizo, y el vidrio, aunque transparente, se vuelve mucho más fácil de ver. «Lo que hemos hecho es adaptar la microscopía de contraste de fase estándar para que proporcione imágenes muy rápidas, lo que nos permite obtener imágenes de fenómenos ultrarrápidos en materiales transparentes», dice Wang. La parte de imagen rápida del sistema consiste en algo que Wang llama tecnología ultrarrápida comprimida de codificación sin pérdida (LLE-CUP). A diferencia de la mayoría de las otras tecnologías de imágenes de video ultrarrápidas que toman una serie de imágenes en sucesión mientras repiten los eventos, el sistema LLE-CUP toma una sola toma, capturando todo el movimiento que se produce durante el tiempo que tarda la toma en completarse. Dado que es mucho más rápido tomar una sola toma que múltiples tomas, LLE-CUP es capaz de capturar movimiento, como el movimiento de la luz en sí, que es demasiado rápido para ser fotografiado por la tecnología de cámara más típica. En el nuevo artículo, Wang y sus colegas investigadores demuestran las capacidades de pCUP al obtener imágenes de la propagación de una onda de choque a través del agua y de un pulso láser que viaja a través de una pieza de material cristalino. Wang dice que la tecnología, aunque aún está en su desarrollo inicial, puede tener usos en muchos campos, incluida la física, la biología o la química. «A medida que las señales viajan a través de las neuronas, hay una dilatación diminuta de las fibras nerviosas que esperamos ver. Si tenemos una red de neuronas, tal vez podamos ver su comunicación en tiempo real», dice Wang. Además, dice, debido a que se sabe que la temperatura cambia el contraste de fase, el sistema «puede ser capaz de imaginar cómo se propaga un frente de llama en una cámara de combustión».
21-01-2020 | elpais.com
Objetivo 2020: enterrar las contraseñas con letras y números
Tecnologías como la biometría, la inteligencia artificial y los certificados de un solo uso pretenden convertirse en las medidas de seguridad más empleadas este año en internet
21-01-2020 | abc.es
Inseguridad y desconfianza: la cara oculta de los robots
Van a ser el futuro; van a ser tendencia en las próximas décadas; pueden tener aspecto humanoide y hasta resultar entrañables, pero los robots «sociales» tienen una cara oculta y pueden entrañar numerosos riesgos para la privacidad y para la seguridad. ¿Permitirías acceder a un desconocido a tu edificio? ¿y si ese desconocido fuera un robot?. ¿Dejarías a un desconocido hacerte una foto? ¿y si te lo pide un robot? La empresa de ciberseguridad Kaspersky y expertos de la Universidad de Gante (Bélgica) realizaron un estudio y comprobaron que los robots pueden extraer de forma efectiva información sensible de las personas que se «fían» de ellos. Comprobaron además que la presencia de un robot puede tener un gran impacto en la voluntad de muchas personas, que se inclinan, por ejemplo, por permitirles acceder a un edificio. Cada vez más, las industrias y los hogares confían en la automatización y en el uso de sistemas robóticos capaces de prestar algunos servicios «sociales», y diferentes estudios apuntan que estos estarán muy extendidos a mediados de siglo, aunque solo entre las clases con un mayor poder adquisitivo. De momento, la mayoría de esos sistemas están en fase de investigación académica pero este estudio ha profundizado en el impacto social y los peligros potenciales de los robots en su interacción con las personas. El trabajo realizado en la Universidad de Gante se centró en el impacto producido por un robot diseñado y programado para interactuar con personas utilizando «canales» humanos como el lenguaje o la comunicación no verbal; se hicieron pruebas con cincuenta personas y los expertos comprobaron cómo los robots eran capaces de introducirse en zonas restringidas o extraer información sensible de esas personas. Experiencias Uno de esos robots «sociales» se situó cerca de una entrada de seguridad a un edificio de uso mixto (viviendas y oficinas) al que solo se puede entrar a través de puertas con lectores de acceso y, aunque la mayoría de las personas denegaron la entrada a la máquina, el 40 por ciento sí satisficieron su petición y le permitieron el paso. Cuando el robot se situó como repartidor de pizza y sosteniendo una caja de una conocida marca de comida a domicilio, la mayoría de las personas sí permitió su acceso y no cuestionó su presencia o las razones por las que necesitaba entrar al edificio. La segunda parte del estudio se centró en tratar de obtener información personal mediante un robot que entablaba una conversación amistosa, pero los investigadores comprobaron que este era capaz de obtener información personal a un ritmo de un dato por minuto. Los investigadores corroboraron así que la «confianza» en los robots, y sobre todo en los robots «sociales» capaces de interactuar con los humanos, es real y que, por tanto, estos podrían utilizarse para persuadir a la gente para que haga algo o para que revele información sensible; cuanto más «humano» más poder tiene para persuadir y convencer. Potencial problema de seguridad El británico David Emm, investigador principal en seguridad de la empresa Kaspersky, ha manifestado que «efectivamente» hay un potencial problema de seguridad relacionado con el uso de robots. En declaraciones a Efe, Emm ha observado que los robots completamente equipados están todavía en fase de investigación «pero ya hay un número creciente de dispositivos inteligentes desplegados en el hogar». «Las personas están muy desprotegidas cuando se encuentran en un entorno familiar; tienden a pasar por alto el potencial de la información sensible que dichos dispositivos poseen e incluso llegan a compartir con ellos datos que probablemente no estarían dispuestos a introducir en un formulario físico o a subir a una red social», señala este especialista en ciberseguridad. A su juicio, esto se acentuará cuando ese asistente doméstico sea un robot humanoide y se acabe convirtiendo en un «amigo» porque el desarrollador de esa máquina puede diseñarla para que recoja información sensible, como ocurre ya -ha alertado- con los altavoces inteligentes. Hará falta, según David Emm, mucha más investigación para asegurar de forma contundente que la gente confiará más en los robots que en las personas, pero los estudios ya conocidos revelan que hay un nivel de confianza significativo «y probablemente suficiente para que los atacantes del futuro sientan que vale la pena buscar vulnerabilidades». Como toda la tecnología, los robots pueden llegar a ser «armas de doble filo», ya que, frente a los beneficios que pueden reportar a las personas, está la posibilidad de que accedan a datos muy valiosos para las organizaciones y empresas con fines comerciales «y para los delincuentes», ha corroborado Emm. Ha apuntado además que todas las máquinas, y también los robots, van a ser programados por humanos y que esa programación siempre se puede hacer con sesgos «a menos que se adopten medidas positivas para minimizar esos riesgos y su impacto cuando se desplieguen». David Emm ha advertido de que esto ya ocurre en la actualidad con los sistemas de aprendizaje automático (la capacidad que tienen muchas máquinas o dispositivos de aprender de la experiencia) y se ha mostrado convencido de que ocurrirá también en el futuro con los robos completamente equipados.
21-01-2020 | abc.es
La cara oculta de los robots
Van a ser el futuro; van a ser tendencia en las próximas décadas; pueden tener aspecto humanoide y hasta resultar entrañables, pero los robots «sociales» tienen una cara oculta y pueden entrañar numerosos riesgos para la privacidad y para la seguridad. ¿Permitirías acceder a un desconocido a tu edificio? ¿y si ese desconocido fuera un robot?. ¿Dejarías a un desconocido hacerte una foto? ¿y si te lo pide un robot? La empresa de ciberseguridad Kaspersky y expertos de la Universidad de Gante (Bélgica) realizaron un estudio y comprobaron que los robots pueden extraer de forma efectiva información sensible de las personas que se «fían» de ellos. Comprobaron además que la presencia de un robot puede tener un gran impacto en la voluntad de muchas personas, que se inclinan, por ejemplo, por permitirles acceder a un edificio. Cada vez más, las industrias y los hogares confían en la automatización y en el uso de sistemas robóticos capaces de prestar algunos servicios «sociales», y diferentes estudios apuntan que estos estarán muy extendidos a mediados de siglo, aunque solo entre las clases con un mayor poder adquisitivo. De momento, la mayoría de esos sistemas están en fase de investigación académica pero este estudio ha profundizado en el impacto social y los peligros potenciales de los robots en su interacción con las personas. El trabajo realizado en la Universidad de Gante se centró en el impacto producido por un robot diseñado y programado para interactuar con personas utilizando «canales» humanos como el lenguaje o la comunicación no verbal; se hicieron pruebas con cincuenta personas y los expertos comprobaron cómo los robots eran capaces de introducirse en zonas restringidas o extraer información sensible de esas personas. Experiencias Uno de esos robots «sociales» se situó cerca de una entrada de seguridad a un edificio de uso mixto (viviendas y oficinas) al que solo se puede entrar a través de puertas con lectores de acceso y, aunque la mayoría de las personas denegaron la entrada a la máquina, el 40 por ciento sí satisficieron su petición y le permitieron el paso. Cuando el robot se situó como repartidor de pizza y sosteniendo una caja de una conocida marca de comida a domicilio, la mayoría de las personas sí permitió su acceso y no cuestionó su presencia o las razones por las que necesitaba entrar al edificio. La segunda parte del estudio se centró en tratar de obtener información personal mediante un robot que entablaba una conversación amistosa, pero los investigadores comprobaron que este era capaz de obtener información personal a un ritmo de un dato por minuto. Los investigadores corroboraron así que la «confianza» en los robots, y sobre todo en los robots «sociales» capaces de interactuar con los humanos, es real y que, por tanto, estos podrían utilizarse para persuadir a la gente para que haga algo o para que revele información sensible; cuanto más «humano» más poder tiene para persuadir y convencer. Potencial problema de seguridad El británico David Emm, investigador principal en seguridad de la empresa Kaspersky, ha manifestado que «efectivamente» hay un potencial problema de seguridad relacionado con el uso de robots. En declaraciones a Efe, Emm ha observado que los robots completamente equipados están todavía en fase de investigación «pero ya hay un número creciente de dispositivos inteligentes desplegados en el hogar». «Las personas están muy desprotegidas cuando se encuentran en un entorno familiar; tienden a pasar por alto el potencial de la información sensible que dichos dispositivos poseen e incluso llegan a compartir con ellos datos que probablemente no estarían dispuestos a introducir en un formulario físico o a subir a una red social», señala este especialista en ciberseguridad. A su juicio, esto se acentuará cuando ese asistente doméstico sea un robot humanoide y se acabe convirtiendo en un «amigo» porque el desarrollador de esa máquina puede diseñarla para que recoja información sensible, como ocurre ya -ha alertado- con los altavoces inteligentes. Hará falta, según David Emm, mucha más investigación para asegurar de forma contundente que la gente confiará más en los robots que en las personas, pero los estudios ya conocidos revelan que hay un nivel de confianza significativo «y probablemente suficiente para que los atacantes del futuro sientan que vale la pena buscar vulnerabilidades». Como toda la tecnología, los robots pueden llegar a ser «armas de doble filo», ya que, frente a los beneficios que pueden reportar a las personas, está la posibilidad de que accedan a datos muy valiosos para las organizaciones y empresas con fines comerciales «y para los delincuentes», ha corroborado Emm. Ha apuntado además que todas las máquinas, y también los robots, van a ser programados por humanos y que esa programación siempre se puede hacer con sesgos «a menos que se adopten medidas positivas para minimizar esos riesgos y su impacto cuando se desplieguen». David Emm ha advertido de que esto ya ocurre en la actualidad con los sistemas de aprendizaje automático (la capacidad que tienen muchas máquinas o dispositivos de aprender de la experiencia) y se ha mostrado convencido de que ocurrirá también en el futuro con los robos completamente equipados.
21-01-2020 | abc.es
Dragon Ball Z Kakarot: el videojuego con el que revivir la magia de la nostalgia
Es la fuerza de nostalgia la que mueve muchos de los productos de consumo. El recuerdo de la infancia, el más tierno momento de cada uno, el momento de la construcción de la personalidad, es un vehículo que transmite demasiadas emociones. A veces, ese recuerdo, sin embargo, puede desvirtuar la realidad vivida, pero para muchos cualquier tiempo pasado fue siempre mejor. Así que apelar a ese sentimiento en un videojuego lo hace ganador. «Dragon Ball Z: Kakarot», nuevo videojuego de la saga de lucha inspirada en el manga y anime japonés, se sostiene a partir de un periodo, para muchos aficionados, de indudable calidad narrativa y visual. Posiblemente, el momento de mayor esplendor de la serie en donde se construye el mito de Son Goku, el personaje principal de esta historia. Ha sido padre y vive apaciblemente con su mujer retirado de la lucha. Pero, de repente, se encuentra de nuevo ante una disputa, en este caso tras la llegada de otros «saiyans», una estirpe de guerreros pertenecientes a un planeta extinguido que desean conquistar la Tierra. El título ha adaptado de manera brillante la trama principal, aunque como es obvio han recortado fragmentos para hacerlo más liviano y concentrar todas las temporadas de una manera más ágil. Así, por ejemplo, el transcurso de Goku hacia su entrenamiento con el maestro Kaito se resuelve en cuestión de dos secuencias. La historia ejerce de columna vertebral de enfrentamientos directos con otros personajes implicados en su desarrollo, pero también sirve para lanzar al videojugador a explorar un mundo que presenta cierta libertad de acción. Ficha técnica Disponible PlayStatiuon 4, Xbox One y PC Desarrollador CyberConnect2 Género RPG, mundol abierto PEGI 12 años Precio 59.69 euros A diferencia de las entregas anteriores, en esta entrega se mezclan elementos de rol -subir de nivel, mejorar el personaje, obtención de objetos virtuales- con un mundo más abierto en donde se presta a explorar y completar misiones secundarias. Cuando se completan las misiones principales se obtienen nuevas habilidades que poner en práctica. Todo funciona, aunque en ocasiones, y conforme se va avanzando, peca de repetitivo, con movimientos y tipos de golpes que acaban siendo demasiado mecánicos. Se compensa, en cambio, con un derroche creativo a nivel visual, que te retrotrae directamente a la saga original. Es un espectáculo gráfico magnífico que permite vivir los momentos épicos de Dragon Ball Z. Y eso, en lo relativo a la fidelidad, se luce. La aventura, por culpa de esa vocación abierta, invita a realizar innumerables actividades, que van desde pescar, cazar, derrotar robots (con poca variedad de fuerza), recolectar orbes o encontrar tesoros, pero que acaban por perder algo de encanto conforme se van amasando más horas. También realizar minijuegos o gestionar la comunidad a través de los llamados «emblemas del alma», que se van incorporando conforme descubrimos un nuevo personaje. A través de este sistema se pueden llevar a cabo en acciones para mejorar la vitalidad o la amistad. Es un juego que reúne algo más que peleas, que no resultan tan técnico y complejo como «Dragon Ball FighterZ», pero ofrece grandes momentos de diversión. Es casi un homenaje, porque su verdadera fortaleza reside en toda la iconografía de la serie de dibujos animados. Un contexto que viene reforzado con la inclusión de la música original. Todo ese conjunto ejerce de voladura de todas sus debilidades.
21-01-2020 | abc.es
El truco para poner un vídeo de Youtube en tu estado de WhatsApp
WhatsApp tiene más funcionalidades que una navaja suiza. Muchas, además, son desconocidas por la mayoría de usuarios. Y es que, ¿cuántos saben que existe una forma de evitar que aparazca «en línea» cuando se emplea la aplicación? ¿O que es posible configurar la «app» para escoger los contactos que pueden añadirle a un grupo?. Pues bien también hay un truco que permite al usuario poner un vídeo de Youtube en su estado de WhatsApp. Explicamos los pasos que debe seguir para ello. Descargar el vídeo A la hora de realizar esta operación, se debe tener en cuenta que los vídeos en los estados de WhatsApp tienen una duración limitada que no puede ir más allá de los 30 segundos. En caso de que el contenido sea más largo, será imposible que aparezca completo. Lo primero que debe hacer, una vez haya escogido el vídeo que quiere compartir con sus contactos en WhatsApp, es ir a Youtube y descargarlo. Para ello, es imprescindible hacer uso de una página web que permita realizar dicha operación. Si realiza un búsqueda rápida en Google, verá que existen muchas. Para emplearlas, en la mayoría de los casos, solo es necesario pegar en el conversor la URL del vídeo que quiere descargar. Enviárselo al «smartphone» Una vez cuente con el vídeo, tendrá que enviárselo al móvil. Esto se puede hacer de muchas formas, pero emplear WhatsApp Web es una de las más sencillas y rápidas. Tras entrar en la aplicación de mensajería dentro de su ordenador, lo único que tendrá que hacer es coger el vídeo de Youtube que acaba de descargar y enviarlo a alguno de sus contactos. También puede crear un grupo en el que sea el único participante y enviárselo a usted mismo. Cuando haga esto, podrá guardar el vídeo en su «smartphone». Poner el vídeo en el estado Cuando tenga el vídeo en el «smartphone» tendrá que ir a WhatsApp. Una vez dentro de la aplicación, tiene que seleccionar la opción «Estados», que se encuentra ubicada en la esquina inferior izquierda, en caso de que su dispositivo sea iPhone, o arriba, si el terminal es Android. En cuanto haga «click», se encontrará con la imagen que emplea como estado hasta el momento y con dos símbolos: uno con forma de cámara y otro de lápiz. Para subir el vídeo deberá pulsar sobre el primero. Cuando haya hecho esto, podrá seleccionar el vídeo desde la Galería de su dispositivo. En caso de que su duración sea superior a 30 segundos, tendrá que cortarlo.
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