Noticias de Tecnología e Internet de abc.es

05-02-2019 | abc.es
Cómo cambiar la contraseña del wifi
Este martes 5 de febrero se celebra el Día Internacional de Internet Segura y, por ello, queremos darte las claves que debes seguir para cambiar la contraseña wifi de tu casa. Y es que dicha clave es una auténtica desconocida para muchos usuarios y, quizás, en estos momentos, tu vecino se esté aprovechando de tu Red, reduciéndote el ancho de banda. O lo que es peor: si alguien comete delitos a través de tu conexión, tú serás el único responsable. Si acabas de independizarte y ya has contratado con una compañía internet, has de saber que la configuración por defecto del router no siempre es la más apropiada, tal y como recuerda la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI). «El router debe incorporar al menos el protocolo WPA entre sus medidas de seguridad. Si es anterior a esta opción de seguridad debemos sustituirlo», aconsejan los expertos. Así que accede a la configuración del router para averiguarlo. Para ello, conéctate a internet y, desde el navegador, escribe los números 192.168.1.1 en la barra de direcciones. Suele ser la forma más sencilla con la que entrar en cualquier router conectado, independientemente de la compañía con la que tengas el contrato. Se abrirá, así, una ventana en la que se pide el usuario y la contraseña para acceder a la configuración del router. Si dichos datos no han sido modificados, suelen estar en una pegatina del propio dispositivo o en el manual de usuario (normalmente son claves sencillas tipo «admin», «1234»). Entra en «Ajustes» y ahí encontrarás la información sobre el nombre de tu red, el cifrado de seguridad que usa y, por último, la opción de cambiar contraseña. La clave que viene por defecto no es segura. Configura una nueva contraseña con al menos 12 caracteres con mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. Recuerda dar a «Guardar» o «Aceptar» para que el cambio se conserve. Normalmente, los operadores cuentan con aplicaciones desde las que también podrás efectuar dichos cambios desde tu móvil o tableta. Para ello, tendrás que descargarte la correspondiente «app». Tal y como aconseja OSI, otras medidas de seguridad recomendables en el router son: - Asigna el sistema de seguridad más avanzado: WPA2 (tipo de cifrado más seguro) - Modifica el nombre de la red - Cambia la clave para modificar la configuración (por defecto suele muy sencillas, como «1234» o «admin»). - Apaga el router si te vas de casa varios días
05-02-2019 | abc.es
Las ventas de ordenadores en España siguen en picado: y estas son las únicas marcas que crecen
Las ventas totales de ordenadores personales en España se contrajeron un 2,9% en 2018, lastradas por el mercado de consumo, según los datos preliminares de la consultora IDC. Por fabricantes, HP y Lenovo, número uno y dos en el mercado español, incrementaron el número de unidades vendidas, un 7,4% y un 3,1%, respectivamente, elevando así su cuota de mercado, que se sitúa en el 37% para la compañía estadounidense y en el 26% para la china. También ha incrementado sus ventas en 2018 Dell, un 25,7%, hasta una cuota de mercado del 6,8%. Frente a ellos, destaca la caída de Apple, del 11,2%, que se ve adelantada en la tercera posición por cuota de mercado por Acer, pese a la caída en ventas de éste último del 5,2%. Más abultada, no obstante, fue la caída de Asus, del 53,2%. Los datos del año se vieron lastrados por el mercado de Consumo, en el que la caída fue del 5,7%, ya que en el segmento empresas fue del 0,6%. 2018 se vio afectado por el comportamiento en el último trimestre y la falta de suministro, fundamentalmente por parte de Intel, según fuentes del sector, que estiman que esa situación de disponibilidad no va a mejorar y se mantendrá al menos hasta el tercer trimestre de 2019. Entre octubre y diciembre, las ventas de ordenadores cayeron un 3,9%, ya que el mercado Empresa se contrajo un 4,1 % debido a la falta de disponibilidad y el de Consumo un 5,6 % debido a la anticipación de unidades en el tercer trimestre para llegar a tiempo a Black Friday y Navidades. En el mercado Empresas, además de la situación de suministro de Intel, influye la pérdida de cierre de presupuestos en el final de año, lo que se nota particularmente en el sector público. A nivel mundial, el mercado de pcs se contrajo un 3,7%, debido a la caída del 1,9% en el de Empresa y del 5,7% en el de Consumo, con Lenovo como líder mundial, con una cuota del 24,6%, tras integrar los resultados de Fujitsu. Por dispositivos, los datos revelan la caída del 11,1% en 2018 de los ordenadores de sobremesa, debido al desplome del 19,6% en el mercado de consumo, frente a la subida del 0,5% de los portátiles, gracias a la subida del 5,5% del segmento Empresa. Tanto en el cuarto trimestre como en todo el año 2018, el portátil se mantuvo como el formato de mayor preferencia. También es destacable que el formato preferido para adquirir ordenadores es el online, con un 30,4% de las compras en unidades en 2018, seis puntos más que hace un año, y un 33,7% en el cuarto trimestre, frente al 27,7% de un año antes.
04-02-2019 | abc.es
La lucha de YouTube contra el uso organizado del botón «no me gusta»
YouTube ha planteado varias medidas alternativas dirigidas a los creadores de contenido que tienen como objetivo ampliar las herramientas para luchar contra el uso del botón de «no me gusta» por parte de grupos organizados, conocidos como «dislike mobs». Según ha planteado el director de gestión de producto de YouTube, Tom Leung, a través del canal Creator Insider dirigido a creadores de la plataforma, una de estas medidas es la introducción de un cuestionario para que el usuario explique el porqué de su voto negativo. Esta alternativa, según Leung, «podría dar más información al creador, y también daría a los espectadores un tiempo de pausa en lugar de (votar negativamente) de manera impulsiva». De esta manera, los usuarios podrían explicar si el motivo no les ha gustado es porque no están de acuerdo, porque no les gusta el canal o porque la información no les parece suficiente. YouTube quiere proporcionar herramientas para evitar las situaciones en las que grupos de usuarios se organizan para votar negativamente vídeos antes aún de haberlos visto, lo que se conoce como «dislike mobs», generalmente con el objetivo de perjudicar el canal o de manera impulsiva. Actualmente, la plataforma de vídeo incluye por defecto entre sus preferencias para creadores la opción por la que muestra tanto el número de «me gusta» como de «no me gusta» recibidos por un vídeo, pero permite también desactivarlo y que esta información deje de mostrarse. Como alternativa adicional, YouTube ha estudiado activar por defecto la opción de que los votos, positivos o negativos, no se muestren, y permitir a los creadores de contenido que la activen para los vídeos que deseen. La opción más extrema de entre las planteadas por YouTube pasa por eliminar completamente el botón «no me gusta» de YouTube, algo que el propio Leung ha valorado como «no muy democrático», debido a que no todos los votos negativos son de grupos organizados. Por último, el desarrollador de YouTube ha propuesto también la posibilidad de eliminar solamente el contador de votos negativos, manteniendo el de votos positivos, lo que por su parte ha considerado que podría suponer «decantar la balanza». Leung ha asegurado que por el momento el debate se encuentra en un estado de «discusión inicial», y que si la compañía no obtiene una respuesta positiva por parte de los creadores optará por mantener el sistema vigente.
04-02-2019 | abc.es
Verificar las noticias falsas de Facebook se ha vuelto «imposible»
Facebook cumple 15 años. Pero lejos de ser un aniversario feliz, la red social encamina su adolescencia con momentos muy difíciles, más tocada que nunca y bajo la lupa de numerosos enemigos. Desde compañías tecnológicas como Apple, que ya ha plantado cara a Zuckerberg, o Bruselas , que no quita ojo a la red social, nadie se fía de Facebook. Excepto, sus usuarios. Resulta curioso pero, pese a su mala reputación, la realidad es que la empresa ganó en 2018 un 39% más e incrementó su número de usuarios, superando ya los 1.520 millones de personas. Aún así, Facebook no debe salir indemne de todos sus escándalos. Su capacidad de influencia es ilimitada, como ya se ha demostrado con Cambridge Analytica, y su lucha contra las «fakes news» es de vital importancia. Aunque Zuckerberg ha asegurado en numerosas ocasiones que Facebook está mejor preparado para evitar la desinformación de cara a próximas elecciones, los propios verificadores que trabajan para la red social filtrando la información aseguran que la tarea se ha vuelto «imposible». Tal y como recoge «The Telegraph», dos socios importantes de Facebook se han retirado del proyecto que la red social puso en marcha tras la injerencia rusa en las elecciones de EE.UU. en 2016. Uno de ellos es Snopes, cuyos periodistas ya denunciaron la doble moral de la compañía con respecto a las «fake news». Al parecer, se ha vuelto «imposible» gestionar la carga de trabajo. Y, por esta razón, Snopes ha decidido finalizar su papel en el programa de verificación de datos de Facebook tras dos años. El vicepresidente de operaciones de Snopes, Vinny Green, ha acusado a la red social de no hacer lo suficiente para ayudar a los verificadores a manejar el torrente de noticias falsas. Según ha explicado a la escuela «Poynter Institute for Media Studies», la interfaz de Facebook para verificadores de datos es muy lenta y la compañía necesita crear una API o una interfaz de datos especializada que permita a los periodistas encontrar y desmentir noticias falsas de forma más rápida y extensa. Además, Associated Press, una de las agencias de noticias más grandes del mundo, también ha reconocido a «Techcrunch» que «actualmente no está trabajando en la verificación de datos para Facebook». Falta de transparencia Junto a Snopes, otras compañías como Politifact y Factcheck.org forman parte de los esfuerzos de Facebook en su lucha contra las noticias falsas. Según Meredith Carden, jefa de asociaciones por la integridad de noticias de Facebook, los sistemas de inteligencia artificial remiten las historias sospechosas a los verificadores de hechos que buscan signos de falsedad. Los que son calificados de «falsos», son penalizados por Facebook, que, según la compañía, reduce su tráfico en un 80%. Pero un informe de «Columbia Journalism Review» encontró que muchos de los verificadores de hechos encontraron opaco al programa y se mostraron incómodos con lo poco que sabía acerca de cómo Facebook trabaja realmente. «Valoramos el trabajo que ha realizado Snopes y respetamos su decisión», ha declarado un portavoz de Facebook a «The Telegraph», que recuerda que la red social tiene a «34 socios de verificación de datos en todo el mundo que verifican el contenido en 16 idiomas, y planeamos expandir el programa este año». Snopes, que no descartaba volver a trabajar con Facebook en el futuro, demanda más transparencia por parte de la compañía tecnológica para poder desarrollar su trabajo, ya que las decisiones en torno a lo que es falso y no se hizo «a puerta cerrada», lo que hace imposible que los periodistas realicen un auténtico seguimiento de lo que los usuarios de Facebook informa como noticias falsas.
04-02-2019 | abc.es
El caso de la muerte del creador de un «criptobanco» que ha provocado la ruina de sus clientes
Un descuido puede dar comienzo a una bola de nieve que arrastre todo lo demás de manera irremediable. Es el caso de QuadrigaCX, un servicio canadiense de operaciones con criptomonedas o divisas digitales, que le debe a sus usuarios unos 190 millones de dólares (166 millones de euros) porque su fundador, Gerald Cotten, no facilitó sus contraseñas antes de su repentina muerte a finales del pasado año en la India. Según un informe desvelado por la plataforma Coindesk, la viuda, que se identifica como Jennifer Robertson, prestó declaración el pasado 31 de enero ante la Corte Suprema de Nueva Escocia (Canadá) asegurando que la entidad bancaria digital debe la suma de 190 millones. En concreto, la suma de 26.500 bitcoins (equivalentes a 92,3 millones de dólares), otros 11.000 bitcoins en efectivo SV (unos 707.000 dólares), 35.000 bitcoin de oro (352.000 dólares), así como otros 200.000 litecoins (unos 6,5 millones de dólares) o unos 430.000 éter (46 millones de dólares). Todas ellas diferentes monedas digitales. En su intervención, en la que se incluye un certificado de defunción, Robertson ha asegurado que Cotten, de 30 años, era «el único responsable del manejo de los fondos y las monedas» y que los miembros restantes del equipo «no han tenido la suerte de acceder a las billeteras de intercambio desde entonces». El problema, en caso de confirmarse, es que el fundador, aparentemente, era el único alto directivo que tenía el control o conocimiento exclusivo del software de almacenamiento de la compañía. Este martes se solicitará a un tribunal que se designe a la firma Ernst & Young como independiente para supervisar el proceso que incluye posibles transferencias. Este «criptobanco» informó de la muerte de Cotten a mediados de enero aduciendo que había muerto por culpa de las «complicaciones con la enfermedad de Crohn» cuando viajaba a la India «donde estaba abriendo un orfanato para brindar un hogar y un refugio seguro a niños necesitados». Un hecho que, ante las posibles sospechas, ha confirmado el gobierno canadiense. En un comunicado publicado en la web corporativa, la firma ha anunciado que ha presentado una solicitud para acogerse a un concurso de acreedores atendiéndose a la Ley de Arreglo de Acreedores de las Compañías local para «abordar los importantes problemas financieros que han afectado» a la capacidad de servir a sus 115.000 clientes. «Durante las últimas semanas hemos trabajado intensamente para abordar nuestros problemas de liquidez, que incluyen intentar localizar y asegurar nuestras reservas de criptomonedas y que están obligados a satisfacer los saldos de depósitos de criptomonedas de los clientes, así como a obtener un apoyo financiero», añaden fuentes de la compañía.
04-02-2019 | abc.es
El creador de Twitter propone habilitar la edición de tuits entre 5 y 30 segundos después de enviarse
El consejero delegado y creador de Twitter, Jack Dorsey, ha asegurado en una entrevista que su compañía está estudiando incorporar una ventana de edición de entre cinco y 30 segundos para los «tuits», durante la cual resultará posible modificar un mensaje después de enviarse. La introducción de este periodo de edición de tuits no afectaría al carácter de tiempo real de la plataforma de «microblogging», como ha asegurado Dorsey en una entrevista en el programa de radio de Joe Rogan. Mediante esta medida, Twitter permitiría a sus usuarios rectificar el contenido del mensaje, principalmente con el objetivo de evitar erratas, retrasando su publicación durante entre 5 y 30 segundos, durante los cuales el usuario puede editar el mensaje. Dorsey ha explicado que, con el objetivo de mantener sus orígenes inspirados en los mensajes SMS, el límite se marca en los 30 segundos, ya que «el problema con ir más allá de eso es que elimina la naturaleza en tiempo real del flujo la conversación». Este hecho también causa que la compañía no se plantee introducir la posibilidad de eliminar tuits ya enviados. Aunque no se han concretado más detalles sobre la función de edición, Dorsey respondió afirmativamente a la pregunta de si el tuit original enviado por los usuarios seguirá apareciendo incluso durante el periodo de cambios. El creador de Twitter también explicó que la función de edición se aplicaría mejor a contextos menos dinámicos, como anuncios institucionales.
04-02-2019 | abc.es
Los 5 momentos más difíciles de la historia de Facebook
Quince años dan para mucho, y más en términos tecnológicos, donde el paso del tiempo se mide en innovaciones. La historia de Facebook representa un tiovivo de aportaciones y gestas empresariales a imitar, pero también, como una de las empresas más palmarias en la retención y análisis de datos personales, ha estado plagada de escándalos. Unos casos protagonizados por la actualmente mayor red social del mundo que, pese a todo, no le ha pasado factura a sus resultados económicos. Es posible que no inventara las redes sociales pero sí ha creado la dependencia de ellas. Un comienzo difícil plagado de mentiras Los vericuetos de la firma estadounidense parten de una universidad, Stanford, que fue el caldo de cultivo de un servicio que en principio estaba destinado al consumo interno. La primigenia plataforma se hizo llamar «Facemash». Un espacio destinado a puntuar a las chicas del campus. Fue contagioso. Era el año 2003 pero ya se había colocado la primera piedra de lo que sería un imperio (virtual). No nació, sin embargo, en medio de un colchón de rosas, puesto que para hacerlo posible «alguien» accedió a la base de datos de la universidad para hacerse con miles de fotografías de las estudiantes. Lo que explotaba el morbo y los instintos más bajos es, curiosamente, lo que ha sostenido todo el servicio durante este tiempo; el «me gusta» se ha convertido en el código más básico para introducirse en su pequeño gran universo. Aquella semilla forma de directorio tuvo como jardineros a Mark Zuckerberg, que se encargó de desarrollar «The Facebook» un año después, junto a sus compañeros Eduardo Saverin, Dustin Moskovitz y Chris Hughes. Todos ellos apartados antes de que la empresa se regara en millones. Y, como toda idea brillante, no estuvo exenta de polémicas. Los empresarios gemelos Winklevoss (Cameron y Tyler) denunciaron a Zuckerberg de aprovecharse y copiar su idea, lo que dio inicio a un litigio por un montante de 20 millones de dólares. También Paul Ceglia, un diseñador de páginas web, le reclamó la mitad de la propiedad al entender que se había aprovechado de sus conocimientos. Ahora esos episodios son agua pasada, pero sus difíciles comienzos le sirvieron al servicio para ir rápidamente cosechando éxitos. Bajo la lupa de la UE Aunque, no obstante, su principal negocio, la publicidad online, ha estado estrechamente vigilado durante este tiempo por organismos como la Unión Europea (UE). Facebook, que parece no haber encontrado su techo, ha venido adquiriendo servicios a los que se han tenido que dar autorización previa. La compra de WhatsApp, en 2014, en una de las maniobras más alocadas de la industria, se pasó por el filtro de la revisión al entender que perjudicaba a los usuarios. Ese posible cruce de datos personales entre ambas plataformas ha sido el caballo de batalla de los garantes de la privacidad, aunque la compañía estadounidense siempre lo ha negado. No salió totalmente indemne, puesto que la UE multó a Facebook con 100 millones de euros al entender que había mentido cuando informó de esta adquisición. Siempre que ha tenido la oportunidad, los organismos internacionales han presentado sus dudas sobre su turbio sistema de tratamiento de datos de sus usuarios. La injerencia en las elecciones de Trump Uno de los momentos más delicados en su trayectoria se produjo a partir de 2016, coincidiendo con las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Aquellas en las que Donald Trump, contra todo pronóstico, se alzó con la victoria. Desde entonces, la red social ha orbitado sobre su dejadez a la hora de albergar anuncios falsos y publicaciones encaminadas a desinformar a la población. Una espinosa situación que ha dado comienzo a la era de las «fake news», las mentiras consentidas que han aprovechado la naturaleza de los medios sociales para enredar y difundir bulos. Facebook ha servido de altavoz para grupos extranjeros, muchos de ellos vinculados incluso al Kremlin, en aras de influir a favor del rubio magnat que en solo un año de presidencia ha agitado medio planeta con sus controvertidas decisiones. Este escenario se ha alumbrado por culpa de la ausencia de filtros de calado para frenar la proliferación de las mentiras. Al contrario de lo que cabría esperar, Facebook ha consentido su difusión, ha fomentado incluso las «fake news» al dar cobijo a grupos de personas malintencionadas porque jamás había pensado en modificar ni un ápice en su modelo de negocio, basado en la publicidad online. Pero, a su vez, ha demostrado la facilidad de manipular mentes. La fuga de datos Cambridge Analytica Más terrible fue la fuga de datos de Cambridge Analytica. Más de 87 millones de usuarios fueron corrompidos para diseñar campañas electorales, para rebasar la frontera de lo privado. Aunque ha tenido varias aristas, maquilladas siempre, marzo de 2018 marcó un punto de inflexión en la historia de la red social. Fue el día en que la humanidad empezó a mirar con cierto recelo a Facebook. Su descrédito ha venido a más. Y más asumiendo, de facto, sus dudosas prácticas alrededor de su base de datos, el petróleo de que ha extraído la esencia de su negocio. A partir de entonces, organismos internacionales, comandados si cabe por los reguladores europeos, han sancionado duramente a la compañía, aunque ha sabido capear la situación pese a recibir duros suspensos en privacidad. Facebook se enredó y no supo anticiparse a su mayor crisis. Zuckerberg, de hecho, tuvo que aparecer en diversas audiencias y ser interrogado hasta la saciedad en varias instituciones públicas, el Congreso y Senado de Estados Unidos o el Parlamento Europeo. Y, por el camino, también se descubrió otra brecha de seguridad que dejó expuestos a más de 50 millones de personas. El boicot a favor de su eliminación Después de todo la confianza de los usuarios todavía se ha recuperado, pero pese a las reiterada críticas y la campaña pidiendo su eliminación, apenas se ha resentido su imperio. Más bien al contrario; Facebook ha seguido ganando usuarios (cuenta en la actualidad con unos 2.340 millones de usuarios), ha recuperado lo perdido en territorios como el europeo y ha logrado descubrir nuevos mercados que explotar como el asiático. Y, para colmo, sus adquisiciones han sido sus grandes victorias, puesto que Zuckerberg, como buen visionario, supo analizar los cambios de los usuarios, sacando provecho de los nuevos ecosistemas como el móvil y acercándose, con fenómenos como Instagram, a un público más joven que mira más allá.
04-02-2019 | abc.es
WhatsApp: cómo bloquear la aplicación con tu cara para evitar que espíen tus conversaciones
WhatsApp, conocida aplicación de mensajería, continúa apostando por la seguridad informática de su plataforma, utilizada por 1.500 millones de usuarios en todo el mundo. Una de sus últimas medidas ha sido añadir compatibilidad con FaceID, el sistema de reconocimiento facial integrado en los últimos modelos de iPhone. El servicio, propiedad de Facebook, añadió esta compatibilidad en su última actualización para dispositivos iOS, es decir, iPhone, que estará próximamente para su descarga. Una decisión que permitirá a los usuarios contar con un protocolo de seguridad mayor, aunque se trata de una opción. Esta función llegará próximamente a los móviles Android. De tal manera que, una vez añadido, hará que los usuarios requieran de autorizar su rostro a través del sensor biométrico del teléfono móvil para poder acceder a WhatsApp. También permitirá evitar que se consulten sus conversaciones por parte de terceros sin el permiso del usuario. Para activarlo hay que seguir unos simples pasos. Primero, y después de haber descargada la actualización, dirigirse a «Configuración», que se encuentra en un icono en forma de rueda dentada en la parte inferior derecha. Entonces, hay que entrar en «Cuenta/Privacidad» y aparecerá la opción «Bloqueo de pantalla», desde donde se podrá activar la opción «Requerir FaceID». Además de esta característica, WhatsApp también deja al usuario la elección del tiempo que debe transcurrir hasta solicitar el desbloqueo por rostro, ya sea «Inmediatamente», «Después de un minuto», «Después de 15 minutos» o «Luego de 1 hora».
04-02-2019 | abc.es
Facebook cumple 15 años: de conectar el mundo a ser el ogro de la sociedad digital
Facebook, la mayor red social del mundo y omnipresente en las interacciones personales online a día de hoy, ya sea por sí misma o por las aplicaciones de su propiedad, Instagram y WhatsApp, nació hace 15 años como un experimento entre estudiantes de la Universidad de Harvard (EE.UU.). [Gráfico elaborado por Statista] ¿Qué ha aportado Facebook al mundo? La red, que actualmente cuenta con 2.320 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo, tiene sus orígenes en una plataforma más primitiva, Facemash, lanzada en 2003 con el objetivo de que los universitarios puntuasen el atractivo físico de sus compañeros a través de fotografías. Facemash generó una fuerte polémica en el campus y fue cerrado por los responsables de la universidad después de permanecer operativa durante solo dos días, pero en ese poco tiempo ya logró cerca de 22.000 votos emitidos por hasta 450 personas que se conectaron al servicio. Este éxito inicial animó al joven de 19 años que se encontraba detrás de Facemash, un por entonces absoluto desconocido estudiante de informática y psicología Mark Zuckerberg, a desarrollar la que sería la semilla de la empresa actual, «The Facebook», junto a sus compañeros Eduardo Saverin, Dustin Moskovitz y Chris Hughes. Así, el 4 de febrero de 2004 se pondría en funcionamiento «The Facebook», diseñada como un directorio para dar a conocer y conectar estudiantes y personal universitario entre sí y a la que 1.200 alumnos de Harvard se conectaron en las siguientes 24 horas. El servicio rápidamente se amplió a otras universidades del área de Boston (Massachusetts, EE.UU.) y del resto del país, tras lo que cambió su nombre definitivamente por el actual Facebook y prosiguió con su expansión, primero entre los institutos de secundaria estadounidenses y luego entre universidades internacionales. En septiembre de 2006, tras más de dos años en funcionamiento, la plataforma dio un salto que marcaría para siempre su futuro al dejar de ser una herramienta restringida al ámbito educacional y pasar a estar disponible para el público general, de manera que cualquier internauta podía crearse un perfil. Este movimiento hizo que la compañía pasase a ser a partir de ese momento verdaderamente atractiva para las empresas de publicidad, y Facebook puso así los cimientos de un negocio que le terminaría representando unas ganancias de miles de millones de dólares en los próximos años. Según los datos más recientes de 2018, Facebook recibió alrededor del 20% de todos los ingresos por publicidad generados en internet en Estados Unidos, únicamente por detrás de Google. Solo dos años después de empezar a aceptar usuarios de fuera del ámbito educativo, la plataforma se convirtió en 2008 en la red social más usada del planeta, un título que no ha abandonado desde ese momento, desbancando al entonces popular pero ahora prácticamente residual portal MySpace. Tras cuatro años, en mayo de 2012, Facebook salió a la bolsa de Nueva York, en la que supuso la mayor oferta inicial de venta (IPO) jamás registrada hasta la fecha por una compañía de internet, consiguiendo 16.000 millones de dólares, que dieron a la empresa una cotización bursátil de 102.000 millones. A modo de comparación, cuando Google salió al mercado ocho años antes en 2004, su IPO alcanzó los 1.900 millones. Durante los últimos años Facebook ha seguido creciendo, especialmente en los mercados emergentes, y se ha tenido que adaptar a la revolución del teléfono móvil, de donde actualmente proceden alrededor del 90% de sus ingresos por publicidad frente a una reducción de su uso en ordenadores. En los dos últimos años, especialmente desde que cibercrimimanales rusos usasen la plataforma para influir en las elecciones presidenciales de EE.UU. de 2016, la firma se ha visto envuelta en infinidad de polémicas, que la han situado al frente del debate sobre la privacidad y la comunicación en la era de internet.
04-02-2019 | abc.es
El James Bond español que hace realidad el contraespionaje en Europa
Parece sacado de una película de intriga, pero la nueva ola de cibercriminalidad ha obligado a intentar anticiparse a los delitos. El ciberespionaje más propio de James Bond se hace realidad dede una empresa del País Vasco. Countercraft es la única empresa de contrainteligencia del oeste de Europa. Los ciberataques ya son un hecho frecuente para la inmensa mayoría de las empresas y gobiernos, y se espera que con el tiempo estos ataques se vayan recrudeciendo más y más. Al fin y al cabo, el dinero y la información se encuentran hoy en día al alcance de cualquiera, y eso también lo saben los delincuentes, que han puesto sus ojos sobre la red de redes. Pero no sólo los ciberdelincuentes utilizan internet como arma, también lo hacen empresas y gobiernos. Cuando Rusia invadió Georgia hace 12 años lo primero que hizo fue paralizar los medios de comunicación y bancos mediante una serie de ciberataques. Las guerras del futuro se libran así, desde la distancia que permite un ordenador. Algo que ahora se ha vuelto muy común. En España cada uno de los ejércitos de tierra, mar y aire tienen sus divisiones de «hackers» y cibermilias que cada vez cobran más importancia para defender y atacar el país, pero aún queda mucho trabajo que hacer. «La ciberseguridad hasta ahora ha consistido en construir algo parecido a un castillo medieval, levantando cada vez más muros y cavando más fosos para que los enemigos no puedan entrar al palacio. El problema es que cada vez el perímetro a defender de ese castillo es más grande, ya que el número de dispositivos que pueden ser asaltados no deja de crecer», explica en declaraciones a ABC David Barroso, consejero delegado de Countercraft sobre seguridad y contrainteligencia. A nuevos tiempos, nuevas medidas. Si lo pensamos bien hace 20 años, una empresa tenía una conexión de internet y eso era lo que había que proteger, hoy en día son, ordenadores, móviles, internet de las cosas, wearables y un largo etcétera. Hasta una lámpara WIFI exterior puede ser una puerta de entrada a la empresa para un ciberdelincuente. «Así que probablemente, con el tiempo, los atacantes terminarán encontrando un lugar por donde asaltar ese castillo, la razón de que la seguridad nunca es infalible al 100%. Lo que hacemos, en cambio, es poner trampas a los atacantes, de eso se trata la contrainteligencia», apunta. Gracias a ese esfuerzo, se trae el mundo de los espías de los espías al mundo real. Por ejemplo, si un empleado te intenta robar, lo puedes denunciar. Pero qué haces si el que te intenta robar es un país o una banda de cibercrimen a miles de kilómetros , no lo puedes denunciar, no tienes herramientas legales para hacerlo. En estos casos lo mejor es dar al atacante una información manipulada, y dejarles que roben soluciones erróneas o incompletas. «Crear información falsa es lo más divertido de nuestro trabajo, porque hay que ser creativo, los ladrones se tienen que ir contentos con lo que han robado, y además les tiene que costar alcanzarla», sostiene. Nos encontramos en la misma situación que en la guerra fría con la KGB; es mejor tener controlado al espía y suministrarle información falsa que desbarate los planes la estrategia del enemigo, que echarlo y que vengan cinco más, de eso se trata el contraespionaje. Los ataques entre gobiernos y grandes empresas, y gobiernos contra gobiernos, son más comunes de lo que nos imaginamos y ocurren de forma recurrente. Si imaginamos el poder que confiere poder manipular las votaciones de unas elecciones o conocer las propuestas de las empresas en los grandes concursos públicos, son datos que pueden cambiar la dirección de un país en un determinado momento. «James bond ahora tendría más un ordenador que una pistola. El tanque ya no es tan útil si puedes usar ciberarmas, por ejemplo, para cortar los suministros», matiza. David nos pone un ejemplo, a un cliente suyo le robaban las ofertas preparadas para concursos públicos, de esa manera el competidor podía ganar fácilmente el concurso ofertando siempre a la baja. La solución que le dieron fue ofrecer a los «hackers» ofertas falsas. Aunque esto pueda parecer muy llamativo el caso más común es el fraude interno, donde un empleado vende secretos a un competidor. Esta situación no va a hacer más que crecer en el futuro, la ciberseguridad es un problema global, por eso Countercraft no ha parado de expandirse por Europa y ahora ha llegado el turno de Estados Unidos donde van a desembarcar este año.