Noticias de "android"

31-05-2018 | abc.es
No solo iOS 12: Apple quiere sacar la artillería en su conferencia anual
Cita ineludible y marcada a fuego para los seguidores de la marca de la manzana. Como cada año, Apple celebra su conferencia de desarrolladores, WWDC, en la que desvela las principales características de sus diferentes software. Esta temporada le toca a iOS 12, la próxima gran actualización del sistema operativo móvil que, si atendemos a la rutina establecida, debutará cuando se comercialicen nuevos iPhone en otoño. La conferencia inaugural, que tendrá lugar el lunes a partir de las 19.00 horas -hora española- desde McEnery Convention Center de San José (California), suele servir de aperitivo para conocer, básicamente, las mejoras y nuevos servicios del software. Presentaciones técnicas aparte, se trata de una ocasión idónea para ver el camino que va tomando la compañía y cómo se desenvuelve de cara al futuro. Por lo pronto, lo que más relevancia va tomando es apostar por una mayor convergencia entre dispositivos. Se abre el telón para iOS 12 Ahí cobrará importancia iOS 12, que tendrá un papel fundamental durante el evento. Su puesta de honor pública estará enfocada, a tenor de las primeras hipótesis, a mejorar la estabilidad del software. Con lo que se puede intuir que no presentará grandes cambios respecto a la versión actual. Pendiente una futura revolución de todo su ecosistema, la idea es apostar definitivamente por la tecnología de realidad aumentada, una tecnología a la que la firma está dedicando mucho esfuerzo. Y visto los resultados, no le está yendo mal. También se cree que Apple centrará sus esfuerzos en presumir de apartado fotográfico. En la actualidad, ya no es el rey de la fotografía pero desde que apostaron por las dobles cámaras ha logrado popularizar el efecto retrato. Aspectos como la gestión de recursos, implementación de avances de Inteligencia Artificial y un nuevo catálogo de «animojis» están llamados a ser protagonistas. Al igual que las mejoras encaminadas a la conexión con los vehículos por medio del sistema CarPlay. Y entre algunas funciones algo más secundarias, se prevé que se añadirán más opciones para el control parental y servicios para desintoxicarse un poco del móvil gracias a la opción de «no molestar». Algo que copiará de Android P, futura versión del sistema desarrollado por Google. Una característica que ya ha trascendido es que Apple añadirá una función para abrir puertas inteligentes. Para ello, el software supondrá una liberación del chip NFC, encargado de realizar acciones inalámbricas como el pago móvil, con lo que se espera que los próximos iPhone puedan ser capaces, entre otras cosas, de desbloquear la cerradura de tu habitación en un hotel. Con lo que eso, a su vez, implica una serie de acuerdos de uso con distintas cadenas turísticas. Siri, el popular asistente de voz, necesita mejorar, con lo que es posible que se muestren nuevas capacidades. De ordenadores y relojes Pocas ideas han trascendido respecto a las futuras actualizaciones de MacOS y WatchOS, los sistemas operativos para ordenadores y Apple Watch, respectivamente. Lo que se desconoce gracias (o por culpa) del hermetismo de la compañía es si se anunciarán, además, nuevos equipos. En los últimos meses se ha especulado en torno a una mayor convergencia entre dispositivos, lo que alimenta los rumores sobre la posible llegada de un MacBook Air, que desde hace varios años no se ha renovado. Se espera, por tanto, que se incorporen pantallas tecnología Retina y se actualicen sus componentes. Precisamente una de las novedades que se esperan de MacOS 10.14 es la posibilidad de de cruzar o utilizar servicios y aplicaciones de iOS directamente en el ordenador. Pero para hacer la bola aún más grande, se ha especulado con la llegada de dos modelos de iPad Pro, diferenciados por tamaño (10.5 y 12.5 pulgadas), y que se podrían desbloquear mediante FaceID, la tecnología de reconocimiento facial que ha hecho debut en el iPhone X.
31-05-2018 | abc.es
Resucitan Fotolog para crear una red social «buena» con tus viejas fotos
Para los viejos «millennials», esos que utilizaron los zumbidos de MSN Messenger, conocieron a gente de su ciudad a través del chat de Terra o mandaron SMS cuando los «toques» no fueron suficientes, Fotolog fue la evolución digital del diario de toda la vida. Aquella generación que empezaba a depender de internet tenía en esta plataforma una ventana abierta al mundo en la que contar desde historias de instituto a crónicas «amateurs» de conciertos sin más requerimiento que un email. Pero cuando los mensajes se acortaron y multiplicaron en otras redes sociales, las entradas en Fotolog, que requerían de más trabajo y planificación, perdieron paulatinamente popularidad hasta que la plataforma murió definitivamente en 2016. Ahora, dos años después, resucita prometiendo convertirse en una red social «que no manipule nuestras mentes» desde su sede en Tarragona y con el impulso de la aceleradora de startups digitales Wayra (perteneciente a Telefónica). Con el objetivo de convertirse en una red social «BUENA» (con mayúsculas y todo, según reflejan sus nuevos tutores, oriundos de Argentina, Brasil, España, EE.UU. y México), Fotolog regresa a nuestras vidas en el mismo formato que antaño: a través de su web de siempre y con la posibilidad de recuperar viejas publicaciones si no acabamos con nuestros recuerdos digitales de forma efectiva y dejamos nuestra huella abandonada entre todas las páginas de los insondables dominios de internet. «Si eres uno de los antiguos usuarios de Fotolog, seguramente te estarás preguntando, ¿qué está pasando aquí? La respuesta es sí, es el mismo Fotolog, y sí, tus fotos aun están aquí. Pero somos un equipo completamente nuevo, nueva compañía y lo más importante, nueva visión», afirman sus creadores. Además, ya está disponible también para los usuarios de Android. Estos nuevos propósitos incluyen la restricción de una única publicación diaria, para «fomentar conexiones reales» y dejar de lado «sofisticados algoritmos» cuyo objetivo es crear una «adicción digital», señalan. «Ha llegado el momento de cambiar», reza en la presentación de este «experimento», tal y como califican la resurrección de esta red social primigenia que ya permitía tener seguidores, agregar contactos y generar comentarios de debate. Muchas semejanzas con el anterior modelo El mecanismo sigue siendo el mismo: para abrir nuestra antigua cuenta debemos saber el c orreo electrónico con el que nos registramos y nuestro nombre de usuario. Al identificarnos a través de nuestra cuenta de Facebook, si ambas cuentas compartían correo, nos redigirá automáticamente hasta nuestro antiguo perfil (o «muro de la verguenza» para muchos). En cuanto a la actividad, al igual que antes, se publica una foto de apertura sobre la que se puede escribir un texto y recibir «me gusta» de otros usuarios o interactuar con ellos a través de comentarios. En nuestra página de inicio aparece un calendario que rellena el día con la foto que hayamos publicado en esa fecha para que podamos ver de un simple vistazo toda nuestra actividad. Además, podemos navegar por los perfiles de otros usuarios y descubrir nuevas publicaciones. En caso de que te arrepientas de tus publicaciones de juventud y quieras acabar con ellas de forma definitiva, ármate de paciencia: tendrás que eliminar foto a foto cada una de ellas porque no hay opción de borrarlas todas de una tacada. Lo mejor (o peor) de tu día «Queremos acabar con el exceso de publicaciones que nos lleva a buscar la aprobación de los demás. En vez de eso, buscamos apreciar esa foto o vídeo que representa lo mejor (o peor) del día», continúan sus creadores, que decidieron volver a retomar la actividad de esta plataforma tras el anuncio de su cierre: «Vimos en las noticias que una antigua red social, algunos la llaman la ?abuela de Instagram?, llamada Fotolog cerraba. Lo cual nos supo mal. Así que pensamos ¿Por qué no revivimos Fotolog y le damos un nuevo propósito? Tras mucho esfuerzo, lo logramos y aquí estamos». Así que, aprovechando una comunidad de dos millones de usuarios en más de cien países distintos (aunque está por ver cuántos de esas personas recuerdan que tenían una cuenta en esta red social), estos emprendedores materializaron su idea. «Quizás juntos consigamos cambiar el futuro de las redes sociales. Quien sabe?», señalan. Al menos es una forma de reconectarnos con nuestro «yo digital» adolescente y ver lo que hemos evolucionado (o no) con el paso de los años y las redes sociales.
30-05-2018 | elpais.com
La voz es el nuevo canal de búsqueda
El crecimiento de los asistentes de voz y las búsquedas que se realizan en estos ha sido grande en los últimos años. Según datos de Comscore, un 20% de las búsquedas en Android son vía voz
30-05-2018 | abc.es
Detroit Become Human: ¿Es este el futuro que nos deparan los robots?
El videojuego, como medio interactivo, debe reaccionar ante las súplicas de los videojugadores. La obra debe involucrar al espectador convertido aquí en un director que dirige los pasos de los personajes. Como canal de comunicación que fusiona diferentes disciplinas artísticas puede representar un puente hacia la reflexión. Su capacidad para evocar emociones es magnánima, a pesar que por percepción social muchos ajenos al mundillo hagan un reduccionismo mercadotécnico en donde solo se destaquen los productos más comerciales, generalmente envueltos en una acción desenfrenada de disparos. Pero, por fortuna, la gran variedad de opciones que se pueden encontrar en esta industria en constante crecimiento es la mayor alegría que puede representar. Porque, gracias a ello, se pueden producir propuestas que se alejen de lo popular. La idea de aventuras gráficas vive su gran apogeo. Su segunda edad dorada. Su dinámica y concepto, es cierto, se queda corto de un público que demanda un ritmo de juego más vertiginoso. Un ejemplo de cómo ha evolucionado el género se encuentra en «Detroit Become Human», nuevo videojuego de Quantic Dream, cuya cabeza visible es David Cage. Un estudio que es capaz de crear verdaderas joyas interactivas como «Heavy Rain» y que ahora se ha superado con creces. Este videojuego es un golpe que te devuelve a la realidad. Al sofá de los sentimientos. Un ser abyecto y sin corazón no sobreviviría al mundo actual con empatía, por desgracia una conducta cada vez menos desarrollada en la sociedad. Porque esa sociedad, o parte de ella, está inoculada por el tedio, una apisonadora invisible que nos amenaza silenciosamente. Nos hemos vuelto comodones. Somos una mirada de soslayo hacia lo que nos resulta ajeno. Nos cabreamos. Vivimos profundamente angustiados. Nos enfadamos con nuestros hijos porque dan que hacer. Los queremos callados. Adoramos el silencio, pero nos hemos subido al carro del estrés. La única voluntad que los despega del colchón de la rutina es soñar con cosas materiales, sin reparar en que nada valdrá para algo cuando no estemos para verlo. Ese presente que se agota lo dejamos escapar. Y obras como «Detroit Become Human» sirven para plasmar una reflexión. Su argumento, aunque algo manido, toma por bandera un futuro no tan apocalíptico como se representa en otras propuestas, pero nos sirve de bálsamo para replantearnos algunas conductas diarias como la adicción a las nuevas tecnologías. El videojuego plantea un futuro plagado de robots en forma de androide. Es el año 2038 y la inteligencia artificial ha evolucionado hasta tal nivel que las máquinas cohabitan nuestra sociedad. Nos ayudan en las tareas domésticas, desarrollan diversas actividades productivas e, incluso, ya se erigen como compañeros en tareas de investigación policial. La obra, con un planteamiento narrativo maduro e intenso, recrea un debate candente en nuestros días por el temor a que los avances tecnológicos no solo superen la capacidad humana, sino que la acometida en la economía sea tan brutal que se lleve por delante millones de empleos. Ficha técnica Disponible PlayStation 4 Género aventura gráfica Desarrollador Quantic Dream Precio 64,95 euros PEGI 18 años Te gustará si eres apasionado de las historias trabajadas y con un mensaje profundo, si distrutaste «Heavy Rain» o «Beyond Two Souls» Unos miedos actuales retratados a lo largo del videojuego, aunque en conjunto sea un alegato hacia los aspectos tanto positivos como negativos de una inteligencia artificial que está a la vuelta de la esquina. El juego bascula entre el optimismo de un futuro en donde los androides son seres perfectos y eficientes que nosotros y la desesperanza de quedar en un segundo e insignificante segundo plano. Pero se presentan dilemas como si los robots pueden sentir emociones, si desean romper las ataduras y ser libres o si de verdad son pacíficos con los humanos. El juego está compuesto por secuencias individuales de corta duración que, aparentemente, al menos en las primeras horas, parecen ser inconexas, aunque conforme se van superando descubre ciertos secretos que oculta. Las tramas las personalizan tres robots que han desarrollado consciencia (Markus, Kara y Connor), de vicisitudes y objetivos diferentes. A nivel jugable, este tipo de juegos ofrece una limitación en sus controles y mecánicas. Un estilo que entronca dentro de lo que viene a llamarse película interactiva ya exploradas en propuestas como «Heavy Rain» o «Beyond Two Souls». Indudablemente, el reto no es descargar adrenalina, sino llevar al espectador hacia una profunda reflexión a partir de un ecosistema guiado pero que da pie a la toma de decisiones y que está dirigido a coadyuvar las emociones. Pero la verdadera esencia es que esa toma de decisiones tienen verdaderamente peso en la trama principal y se sienten, al menos durante el transurso del acto, relevantes. Al término de cada episodio, el jugador descubre ruta que ha tomado de manera transparente. De ahí a que tenga un cierto componente de rejugabilidad en tanto en cuanto invita al usuario a descubrir las consecuencias y actividades que se quedaron en el tintero. No hay parones en cada una de ellas, puesto que aunque no acertemos en el control de los botones la secuencia prosigue. Pese a su encomiable esfuerzo narrativo, se abusa en cierta manera de algunos clichés como la presentación de un policía abandonado a la bebida o la capacidad artística de las máquinas. En líneas generales, el objetivo es ir explorando los diferentes entornos, descubrir los elementos interactivos para despertar la trama principal y comunicarse con los distintos personajes que aparecen. En otras ocasiones la historia incluye secuencias de investigación con aires de CSI y en donde se requiere de localizar pruebas para reconstruir los hechos de un crimen. Para ir preparando al espectador, el guión se toma su tiempo. De ahí que tenga un ritmo pausado, lento y reposado que invita a la reflexión. Por ejemplo, el creador lleva al jugador a sentir frustración por realizar esas tareas domésticas que probablemente no sean del agrado de muchas personas, pero que resulta necesario para recrear las vivencias en primera persona de los androides. Hay momentos en las que te apiadas de los robots, pero hay otras en las que te sumas a la causa de acabar con todos ellos. Esa búsqueda del equilibrio argumental se consigue, en parte, por la deconstrucción de las tramas, a las que el autor las separa como historias individuales aparentemente sin conexión. Como hemos dicho anteriormente, todo cobra sentido a partir de un momento dado. Su apartado gráfico es de indudable calidad, una muestra más de los avances logrados en captura de movimientos de personajes. Todo en su conjunto luce tremendamente bien, de manera consistente y estable y un hiperrealismo muy conseguido.
29-05-2018 | elpais.com
La voz es el nuevo canal de búsqueda
El crecimiento de los asistentes de voz y las búsquedas que se realizan en estos ha sido grande en los últimos años. Según datos de Comscore, un 20% de las búsquedas en Android son vía voz
29-05-2018 | abc.es
Samsung y Apple lideran el mercado móvil frente a la debilidad china
Las ventas mundiales de «smartphones» alcanzaron los 383,5 millones de unidades en el primer trimestre de 2018, lo que supone un incremento del 1,3% respecto a los 378,5 millones de unidades registradas en el mismo periodo de 2017, Según los datos de la consultora tecnológica Gartner, tras volver al crecimiento en los tres primeros meses del año, los «smartphones» representan el 84% de los 455 millones de teléfonos móviles que se vendieron en el primer trimestre. El director general de Gartner, Anshul Gupta, ha remarcado en un comunicado que la demanda de «smartphones» premium y de alta gama «siguió sufriendo» debido al escaso beneficio que presenta para el usuario cambiar a un teléfono mejor, mientras que los «smartphones» de gama baja (en torno a 100 o 150 dólares) aumentaron sus ventas debido a la mejor calidad de los modelos. En este contexto, la firma resalta que la continua debilidad del mercado de teléfonos móviles en China ha limitado el potencial de crecimiento de las principales marcas globales, incluidas Oppo y Vivo, en las que el 70% de sus ventas proceden de ese país. En el primer trimestre de 2018, Samsung mantuvo el liderazgo con 78,56 millones de unidades vendidas, aunque su cuota de mercado se redujo del 20,8% al 20,5%, mientras que Apple conservó la segunda plaza tras vender más de 54 millones y mejorar su cuota de mercado del 13,7% al 14,1%. Por su parte, Huawei se afianzó en la tercera plaza al alcanzar los 40,4 millones de unidades, lo que le permitió incrementar su cuota de mercado del 9% al 10,5%. Xiaomi ocupa la cuarta posición tras el fuerte incremento de su cuota de mercado desde el 3,4% al 7,4% y vender 28,5 millones de «smartphones», mientras que Oppo cayó a la quinta plaza con 28,2 millones de dispositivos vendidos y registrar una cuota del 7,4%, frente al 8,2% de hace un año. Por sistema operativo, los dispositivos con Android redujeron ligeramente su cuota de mercado en el primer trimestre del año hasta el 85,9%, frente al 86,1% de hace un año, mientras que los dispositivos con iOS aumentaron del 13,7% al 14,1%.
28-05-2018 | abc.es
Espiar WhatsApp: ¿es posible colarse en conversaciones ajenas con una aplicación?
Una de las entradas más populares en los buscadores es la frase «espiar WhatsApp». Un hecho que se ha convertido en un filón para muchos desarrolladores avispados y con malas intenciones, que han creado aplicaciones que prometen poder monitorizar la actividad de cualquier usuario de nuestros contactos solo con descargarnos su herramienta, disponible en muchos casos a través de su propia página web, que nos sale en las primeras entradas nada más ingresar en el navegador esta frase. Pero, ¿es posible «hackear» WhatsApp? La respuesta es que, si eres un usuario medio con conocimientos básicos, descargándote una simple «app» en tu móvil no vas a conseguir mucho más que las horas de conexión y un informe de actividad. Eso en el mejor de los casos. «El cifrado de WhatsApp hace casi imposible que puedas acceder a una conversación en la que no estás involucrado», explica para ABC Luis Corrons, experto en ciberseguridad de Avast, que cuenta que su experiencia con este tipo de aplicaciones no fue muy productiva. No espían y encima son un timo «Las aplicaciones que probé prometían espiar a otros usuarios, pero en realidad eran un timo. Al final, lo que hacían era apuntarte a una página que te cobraba por mandarte mensajes y no funcionaban para lo que se supone que eran», asegura. El método era fácil: un enlace web te redirigía a una página, que podía ser sospechosamente parecida a la de Google Play (la tienda de aplicaciones de Android), y desde donde era posible descargarse la aplicación «milagrosa». Una vez instalada, pedía un correo para el registro y un número de teléfono. Para validar la cuenta, había que introducir un código que llegaba vía SMS una vez que se introducían los datos. Lo que el usuario no sabía es que a la vez que llegaba esta contraseña también se enviaba a un servicio de mensajería «premium» que le cobraba al usuario cada vez que periódicamente le llegaba uno de sus SMS. El sistema se refinó tanto que estas aplicaciones maliciosas conseguían evitar que las notificaciones de los mensajes aparecieran en los móviles, por lo que el usuario la mayoría de las veces solo se enteraba cuando le llegaba el susto de la factura. «Los SMS estaban en la bandeja de entrada como leídos, por lo que si no te metías directamente, no te percatabas», afirma Corrons. «Apps» que intuyen conversaciones En los últimos tiempos han proliferado las aplicaciones tipo «registro». Es decir, herramientas a terceros que monitorizan la actividad de tus contactos en WhatsApp desde tu propia cuenta y crean informes sobre lo que intuyen que son horas de sueño o conversaciones entre varias personas al comparar los horarios de conexión de los números que tienes registrados en tu agenda. Algo así como automatizar tablas que podrías hacer tú mismo mirando si tus contactos están en línea o no cada vez que te conectas. «En realidad estos datos son "públicos" -porque tienes acceso solo con tener la aplicación instalada- , pero en ningún caso se pueden meter en conversaciones con otras personas ajenas a quien la está utilizando», señala el experto en ciberseguridad. Además, el hecho de que dos personas coincidan hablando a las mismas horas en una aplicación tan utilizada y cotidiana como WhatsApp no asegura que las predicciones sean totalmente fiables. Instaladas en el móvil espiado Después de todo esto. ¿Acaso la tecnología para «pinchar» conversaciones de WhatsApp no ha llegado a nuestras manos? En este caso, la respuesta es la contraria: sí que existen aplicaciones que pueden controlar todo lo que hace un móvil desde otro distinto (ya sea desde otro smartphone «Mata Hari» o desde un ordenador), pero para ello se necesita instalar una «app» en el terminal que se va a espiar. «Existen aplicaciones espía, que normalmente son de pago, que su objetivo es hacer una copia de toda la actividad del móvil en el que están instaladas y hacérsela llegar al ?atacante?», explica Corrons. Ya se han visto casos en el que este tipo de aplicaciones buscan un fin más allá del simple «cotilleo», como la herramienta que permitía a los padres controlar los móviles de sus hijos (que saltó a los medios por revelar información de sus usuarios por una agujero de seguridad), si bien fue duramente criticada por la intromisión en la privacidad que suponen este tipo de «apps». Espiar WhatsApp puede ser delito Más allá de la capacidad técnica para llevar a cabo el espionaje en WhatsApp, es importante conocer que el hecho de acceder a conversaciones privadas (incluso por parte de padres preocupados por díscolos hijos) está penado por la ley. Se trata de un delito de descubrimiento y revelación de secretos recogido en el artículo 197 y puede conllevar hasta penas de prisión. Así que si después de leer este artículo te sientes tentado, ya sea de manera analógica o tecnológica, a controlar la actividad de alguien en WhatsApp, piénsatelo dos veces porque puede que salgas escaldado.
28-05-2018 | abc.es
Google, Instagram, WhatsApp y Facebook, denunciados por forzar al usuario a aceptar los términos de uso
Desde el viernes pasado el Reglamento General de Protección de Datos (RPGD o GPDR, por sus siglas en inglés) es de obligado cumplimiento, con lo que las empresas infractoras se exponen a multas que pueden ascender en los casos más graves al 4% de la facturación anual o 20 millones de euros. Una consecuencia que ha obligado a las firmas comerciales a apresurarse a adaptarse al marco legal, pero que puede hacer que las tecnológicas se busquen las mañas para saltárselo a la torera. No han trascurrido ni dos días y las principales empresa del sector ya han recibido las primeras quejas. None Of Your Business, una organización sin ánimo de lucro liderada por el activista austriaco Max Schrems ha presentado una denuncia en la que reclama a Google, Facebook, Instagram y WhatsApp unos 7.000 millones de euros argumentando en un comunicado que todas ellas están actuando al margen de la ley de privacidad. La denuncia se ha presentado en las autoridades de protección de datos en Francia, Bélgica, Alemania y Austria, aunque este litigio puede derivarse hacia Irlanda, donde Facebook y Google tienen su sede europea. Su petición se centra en que las plataformas están «forzando a los usuarios a aceptar los términos del servicio o perder su acceso». Es decir, «excluye a los usuarios que se niegan a aceptar la política de uso». Un concepto centrado en la idea de «o lo tomas o lo dejas», critica Schrems en declaraciones a la agencia Reuters, quien ha insistido que los principales gigantes del sector obligan a los usuarios a aceptar recibir publicidad personalizada para utilizar las plataformas digitales. Algo que entiende que no es una decisión «libre». A su juicio, debería haber una opción de «sí o no» en ese sentido, dado que «muchas de estas compañías te obligan a aceptar la nueva política de privacidad, lo cual es totalmente contrario a la ley». Scherms ha asegurado que su objetivo es que la legación pueda mitigar la capacidad de los titanes tecnológicos a la hora de recopilar datos que, posteriormente, utilizan para vender publicidad personalizada, la principal fuente de ingresos de empresas como Facebook. La multinacional estadounidense, sin embargo, ha defendido que este tipo de publicidad permite operar con libertad. En el caso de Google, la denuncia presentada está relacionada con los teléfonos inteligentes que usan su sistema operativo Android, el de mayor penetración del mundo. «Los consumidores están obligados a entregar sus datos o a poseer "un ladrillo de 1.000 euros" que no pueden utlizar», critica Schrems.
25-05-2018 | abc.es
Superado con creces un año, el 2017, en el que las cámaras dobles y las pantallas sin marcos se convirtió en el tótem a adorar por los fabricantes de teléfonos móviles, este año la Liga de Campeones de la tecnología ha fichado a un nuevo jugador, la Inteligencia Artificial. Una tecnología que las marcas han abrazado con todas las de la ley en sus propuestas para esta temporada sin renunciar, eso sí, a alinear en en sus equipos las funciones más avanzadas y demandas por los consumidores. La batalla del «smartphone» se recrudece cada vez más. El podio de los principales vendedores se estrecha cada vez más, y por ahí acecha Huawei, actual tercero en discordia, que en estos momentos es la única marca en condiciones de romper la tradicional dupla formada por Samsung y Apple. Pero tampoco hay que descuidarse porque aprietan fuerte en la tabla firmas asiáticas como Vivo, Oppo o Xiaomi. China rompe moldes Pese al embuste chino, los envíos de teléfonos inteligentes en China han sufrido un tremendo golpe en el primer trimestre de este año, según un informe de la firma de análisis Canalys, que cifra la caída en un 21%. En Europa, el partido se encuentra en sus minutos más candentes, puesto que es sorprendente cómo Xiaomi se ha colocado en la cuarta posición de los mayores vendedores -el tercero en España, por delante de Apple- superando a la veterana Nokia, que regresa al top cinco después de unos años a la deriva. En la actualidad, se dan dos escenarios en la jungla del móvil. Por un lado, Samsung y Apple han subido un nuevo listón. Han roto moldes al ofrecer sus terminales más avanzados por encima de los mil euros. Sin embargo, el iPhone X ha sido el teléfono más vendido en este periodo, según las estadísticas de Strategy Analytics, lo que indica que una parte de los consumidores están dispuestos a rascarse el bolsillo. Pero otra parte no, con lo que muchos fabricantes han optado por precios contenidos y ofrecer, como en el caso del nuevo OnePlus 6, una relación calidad-precio agresiva y muy ajustada. Potencia con control Pero la principal idea que mueve el mercado del móvil es incrementar la potencia y las prestaciones en cada generación. En la parrilla de salida de los principales bólidos se encuentran el iPhone X, el OnePlus 6, el Samsung Galaxy S9 Plus, el Huawei P 20 Pro y el LG G7 ThinQ. Todos ellos no escatiman en rendimiento, pero sí se encuentran ligeras e importantes diferencias. Mientras Apple ha continuado explotando sus propios procesadores, en este caso el A11 Bionic, otros fabricantes que apuestan por el sistema operativo Android optan por componentes de Qualcomm o, como en el caso del Huawei P20 Pro, un chip de creación propia, el Kirin 970. El resto se han acercado al Snapdragon 845, el «cerebro» de unas bestias tecnológicas que funcionan, salvo con pequeños detalles, de manera solvente y dan un manejo fluido. Da verdaderamente gusto utilizarlos. Además, dado que se ha venido incrementando la memoria RAM, todos ellos permiten abrir y cerrar aplicaciones, navegar, manejarlas de una manera rápida. Una experiencia que se aprecia considerablemente si se viene de «smartphones» de hace varios años. Si bien es cierto que a más guarismos no existe la garantía suprema que el móvil va a ir mejor (que se lo digan al iPhone X que ofrece, según diversos análisis, 3 GB de memoria RAM), los teléfonos más avanzados se mueven entre los 4 y 6 GB de memoria RAM. En una versión, el OnePlus 6 cuenta con hasta 8 GB, pero a día de hoy es una característica casi imperceptible. Pantalla casi sin bordes Tanto el tamaño como la calidad de la pantalla ofrecen resultados dispares. Aunque si bien es cierto que todos ellos han abrazado la tendencia de las pantallas casi sin bordes, cada fabricante ha articulado sus propias prestaciones y mejoras diferentes. La idea transversal que mueve ahora la industria es ofrecer mucha más superficie en un menor tamaño. Y la mayoría acierta, aunque ello puede provocar que se asemejen estéticamente entre ellos. En el caso del iPhone X, Apple quiso diferenciarse con la inclusión de una pestaña o «notch» en la parte superior de la pantalla. Una decisión controvertida pero que, a lo largo de este año, se ha venido copiando por otros rivales Android como en el caso del OnePlus 6, el Huawei P20 Pro o el LG G7 ThinQ. Samsung, por el contrario, ha mantenido su diseño icónico en el Galaxy S9 Plus, que le confiere una gran belleza exterior. Por tamaños y relación de aspecto nos encontramos con aspectos diferenciales. Así, en el caso del OnePlus 6 su panel se ha agrandado respecto a su antecesor alcanzando las 6.29 pulgadas. Estéticamente, pese a que recuerda en parte al iPhone X, es compacto y manejable. Más alargado resulta, no obstante, el Galaxy S9 Plus pese a moverse en una diagonal de 6.2 pulgadas, mientras que el Huawei P20 Pro se queda en unas 6.1 pulgadas. Todos ellos han apostado por integrar paneles de tipo OLED, que ofrecen negros profundos y colores intensos. De gran calidad La calidad, en estos casos, es sorprendente. Eso se aprecia cuando se reproducen contenidos audiovisuales, pero estamos ante una decisión algo controvertida, puesto que esta tecnología puede saturar demasiado los colores ofreciendo una imagen menos real de la que gusta un perfil de usuarios. En el caso del iPhone X, además, ofrece una mayor calidez de las imágenes, pero incluye una sensacional función llamada TrueTone que es capaz de adaptar el brillo a las condiciones de iluminación de la habitación. El LG G7 ThinQ se ha distanciado del resto y ha decidido incorporar una pantalla LCD, una tecnología muy perfeccionada, pero que alcanza los 1.000 nits de brillo. Es una medida empleada para describir la brillantez y que, en este caso, logra que el terminal ofrezca una luminosidad suprema, algo que se aprecia cuando le da el sol directo. En cuanto a la resolución obtenida, solo el Huawei P20 Pro y el OnePlus 6 chirrían ligeramente en este apartado al apostar por el Full HD, mientras el resto se ha lucido algo más, sobre todo en el caso del G7 que consigue una densidad alta (563 píxeles por pulgada). Una cámara diferenciada y particular Notables diferencias se descubren en todos ellos. Cada modelo ha apostado por una configuración propia, lo que ofrece una mayor variedad a la hora de cumplir con las demandas de cada uno. Yendo por partes, el iPhone X se ha mantenido en las dobles cámaras con lentes de 12 megapíxeles y aperturas focales de F1.8 y F2.4. Ambas vienen estabilizadas ópticamente, lo que permite captar sin movimientos las imágenes. Su resultado es muy bueno, sobre todo, en dos de los escenarios habituales, cuando se dispara en modo retrato y en la foto de escenarios. Pero en cuanto a la imagen nocturna, el zoom y las panorámicas el terminal de la firma norteamericana flaquea en comparación con sus rivales. El Huawei P20 Pro se lleva la palma. Tiene tres cámaras, una de 40 megapíxeles (F1.7), otra de 20 megapíxeles monocromo (F1.6) y una de 8 megapíxeles (F2.4), pero a día de hoy es el rey en acercar la imagen gracias a la incorporación de un triple zoom (óptico de 3 aumentos, híbrido de 5 aumentos y digital de 10 aumentos). Aquí no hay territorio que no supere la firma china. Por su parte, el Galaxy S9 Plus representa el salto de Samsung a las dobles cámaras en esta gama. Y lo ha hecho con sentimientos encontrados, puesto que en general ofrece buenas sensaciones, pero también queda ligeramente por debajo en comparación con otros rivales. En este caso, incorpora dos sensores de 12 megapíxeles cada una. Un gran angular tiene apertura variable de F1.5 y F2.4, mientras que la secundaria tiene apertura fija de F2.4. Con esta cámara se logran, sobre todo, imágenes nocturnas muy detalladas y se capta una gran luminosidad. En el caso del LG G7 ThinQ, hay que destacar que la firma surcoreana ha mantenido su propia configuración técnica. A saber, una cámara normal (apertura F1.6) y otra gran angular (F1.9), con lo que le otorga una experiencia muy particular. Ambas son de 16 megapíxeles y se pueden activar indistintamente. Además, afortunadamente, ha incorporado un modo retrato que no se encontraba en sus predecesores y, al igual que el Galaxy S9 Plus, permite ajustar el nivel de desenfoque antes de tomar la imagen. En el caso del OnePlus 6, la fotografía puede chocar en comparación con el resto, puesto que incluye una doble cámara de 16 y 20 megapíxeles con apertura de F1.7 cada una. Si hablamos de la grabación de video, todos ellos graban en calidad 4K (a 30 cuadros por segundo en el LG G7 ThinQ y Huawei P20 Pro, el resto a 60 cuadros por segundo), pero no todos pueden lograr una función que puede ser muy vistosa, el super slow motion o super cámara lenta que ofrece resultados muy divertidos. El terminal que mejor lo trata e sel Galaxy S9 Plus, que alcanza los 960 frames por segundo en alta definición. Pero la inteligencia artificial ha tomado la fotografía en algunos casos como en el Huawei P20 Pro y el LG G7 ThinQ que son capaces de automatizar ciertos procesos y devolver sugerencias en ciertas escenas de cara a mejorar el resultado de la imagen. Los gestos como canalizador y otros detalles Si algo ha aportado el iPhone X ha sido, sin lugar a dudas, un aspecto casi invisible, su revolucionaria interfaz gestual. Es intuitivo, natural, cómodo y, una vez que pasas por aquí, es difícil volver a una pantalla con botones aunque estos sean digitales. Es algo que, por ejemplo, Android no ha logrado enderezar en algunos modelos como el Galaxy S9 Plus. Son pequeños detalles que muestran un avance en la interacción humano-máquina. El OnePlus 6, por contra, ha introducido una función similar para manejarlo, pero es más bien limitada y viene desactivada por defecto. En cuanto a las baterías, todos ellos superan con creces el día de duración, pero el terminal de la firma surcoreana se extiende mucho más. Otros detalles a tener en cuenta es que el OnePlus 6 no es sumergible ni dispone de sistema de carga inalámbrica, mientras que uno de los puntos flacos del iPhone X es la lentitud a la hora de recargar la batería. Como curiosidad, cabe recordar que el dispositivo de Apple tiene FaceID, un sistema de reconocimiento facial para desbloquear la pantalla y autorizar pagos móviles, y ha conservado su idea de prescindir de la clavija para auriculares (como se ha sumado Huawei) algo que sí conserva Samsung.
25-05-2018 | abc.es
Superado con creces un año, el 2017, en el que las cámaras dobles y las pantallas sin marcos se convirtió en el tótem a adorar por los fabricantes de teléfonos móviles, este año la Liga de Campeones de la tecnología ha fichado a un nuevo jugador, la Inteligencia Artificial. Una tecnología que las marcas han abrazado con todas las de la ley en sus propuestas para esta temporada sin renunciar, eso sí, a alinear en en sus equipos las funciones más avanzadas y demandas por los consumidores. La batalla del «smartphone» se recrudece cada vez más. El podio de los principales vendedores se estrecha cada vez más, y por ahí acecha Huawei, actual tercero en discordia, que en estos momentos es la única marca en condiciones de romper la tradicional dupla formada por Samsung y Apple. Pero tampoco hay que descuidarse porque aprietan fuerte en la tabla firmas asiáticas como Vivo, Oppo o Xiaomi. China rompe moldes Pese al embuste chino, los envíos de teléfonos inteligentes en China han sufrido un tremendo golpe en el primer trimestre de este año, según un informe de la firma de análisis Canalys, que cifra la caída en un 21%. En Europa, el partido se encuentra en sus minutos más candentes, puesto que es sorprendente cómo Xiaomi se ha colocado en la cuarta posición de los mayores vendedores -el tercero en España, por delante de Apple- superando a la veterana Nokia, que regresa al top cinco después de unos años a la deriva. En la actualidad, se dan dos escenarios en la jungla del móvil. Por un lado, Samsung y Apple han subido un nuevo listón. Han roto moldes al ofrecer sus terminales más avanzados por encima de los mil euros. Sin embargo, el iPhone X ha sido el teléfono más vendido en este periodo, según las estadísticas de Strategy Analytics, lo que indica que una parte de los consumidores están dispuestos a rascarse el bolsillo. Pero otra parte no, con lo que muchos fabricantes han optado por precios contenidos y ofrecer, como en el caso del nuevo OnePlus 6, una relación calidad-precio agresiva y muy ajustada. Potencia con control Pero la principal idea que mueve el mercado del móvil es incrementar la potencia y las prestaciones en cada generación. En la parrilla de salida de los principales bólidos se encuentran el iPhone X, el OnePlus 6, el Samsung Galaxy S9 Plus, el Huawei P 20 Pro y el LG G7 ThinQ. Todos ellos no escatiman en rendimiento, pero sí se encuentran ligeras e importantes diferencias. Mientras Apple ha continuado explotando sus propios procesadores, en este caso el A11 Bionic, otros fabricantes que apuestan por el sistema operativo Android optan por componentes de Qualcomm o, como en el caso del Huawei P20 Pro, un chip de creación propia, el Kirin 970. El resto se han acercado al Snapdragon 845, el «cerebro» de unas bestias tecnológicas que funcionan, salvo con pequeños detalles, de manera solvente y dan un manejo fluido. Da verdaderamente gusto utilizarlos. Además, dado que se ha venido incrementando la memoria RAM, todos ellos permiten abrir y cerrar aplicaciones, navegar, manejarlas de una manera rápida. Una experiencia que se aprecia considerablemente si se viene de «smartphones» de hace varios años. Si bien es cierto que a más guarismos no existe la garantía suprema que el móvil va a ir mejor (que se lo digan al iPhone X que ofrece, según diversos análisis, 3 GB de memoria RAM), los teléfonos más avanzados se mueven entre los 4 y 6 GB de memoria RAM. En una versión, el OnePlus 6 cuenta con hasta 8 GB, pero a día de hoy es una característica casi imperceptible. Pantalla casi sin bordes Tanto el tamaño como la calidad de la pantalla ofrecen resultados dispares. Aunque si bien es cierto que todos ellos han abrazado la tendencia de las pantallas casi sin bordes, cada fabricante ha articulado sus propias prestaciones y mejoras diferentes. La idea transversal que mueve ahora la industria es ofrecer mucha más superficie en un menor tamaño. Y la mayoría acierta, aunque ello puede provocar que se asemejen estéticamente entre ellos. En el caso del iPhone X, Apple quiso diferenciarse con la inclusión de una pestaña o «notch» en la parte superior de la pantalla. Una decisión controvertida pero que, a lo largo de este año, se ha venido copiando por otros rivales Android como en el caso del OnePlus 6, el Huawei P20 Pro o el LG G7 ThinQ. Samsung, por el contrario, ha mantenido su diseño icónico en el Galaxy S9 Plus, que le confiere una gran belleza exterior. Por tamaños y relación de aspecto nos encontramos con aspectos diferenciales. Así, en el caso del OnePlus 6 su panel se ha agrandado respecto a su antecesor alcanzando las 6.29 pulgadas. Estéticamente, pese a que recuerda en parte al iPhone X, es compacto y manejable. Más alargado resulta, no obstante, el Galaxy S9 Plus pese a moverse en una diagonal de 6.2 pulgadas, mientras que el Huawei P20 Pro se queda en unas 6.1 pulgadas. Todos ellos han apostado por integrar paneles de tipo OLED, que ofrecen negros profundos y colores intensos. De gran calidad La calidad, en estos casos, es sorprendente. Eso se aprecia cuando se reproducen contenidos audiovisuales, pero estamos ante una decisión algo controvertida, puesto que esta tecnología puede saturar demasiado los colores ofreciendo una imagen menos real de la que gusta un perfil de usuarios. En el caso del iPhone X, además, ofrece una mayor calidez de las imágenes, pero incluye una sensacional función llamada TrueTone que es capaz de adaptar el brillo a las condiciones de iluminación de la habitación. El LG G7 ThinQ se ha distanciado del resto y ha decidido incorporar una pantalla LCD, una tecnología muy perfeccionada, pero que alcanza los 1.000 nits de brillo. Es una medida empleada para describir la brillantez y que, en este caso, logra que el terminal ofrezca una luminosidad suprema, algo que se aprecia cuando le da el sol directo. En cuanto a la resolución obtenida, solo el Huawei P20 Pro y el OnePlus 6 chirrían ligeramente en este apartado al apostar por el Full HD, mientras el resto se ha lucido algo más, sobre todo en el caso del G7 que consigue una densidad alta (563 píxeles por pulgada). Una cámara diferenciada y particular Notables diferencias se descubren en todos ellos. Cada modelo ha apostado por una configuración propia, lo que ofrece una mayor variedad a la hora de cumplir con las demandas de cada uno. Yendo por partes, el iPhone X se ha mantenido en las dobles cámaras con lentes de 12 megapíxeles y aperturas focales de F1.8 y F2.4. Ambas vienen estabilizadas ópticamente, lo que permite captar sin movimientos las imágenes. Su resultado es muy bueno, sobre todo, en dos de los escenarios habituales, cuando se dispara en modo retrato y en la foto de escenarios. Pero en cuanto a la imagen nocturna, el zoom y las panorámicas el terminal de la firma norteamericana flaquea en comparación con sus rivales. El Huawei P20 Pro se lleva la palma. Tiene tres cámaras, una de 40 megapíxeles (F1.7), otra de 20 megapíxeles monocromo (F1.6) y una de 8 megapíxeles (F2.4), pero a día de hoy es el rey en acercar la imagen gracias a la incorporación de un triple zoom (óptico de 3 aumentos, híbrido de 5 aumentos y digital de 10 aumentos). Aquí no hay territorio que no supere la firma china. Por su parte, el Galaxy S9 Plus representa el salto de Samsung a las dobles cámaras en esta gama. Y lo ha hecho con sentimientos encontrados, puesto que en general ofrece buenas sensaciones, pero también queda ligeramente por debajo en comparación con otros rivales. En este caso, incorpora dos sensores de 12 megapíxeles cada una. Un gran angular tiene apertura variable de F1.5 y F2.4, mientras que la secundaria tiene apertura fija de F2.4. Con esta cámara se logran, sobre todo, imágenes nocturnas muy detalladas y se capta una gran luminosidad. En el caso del LG G7 ThinQ, hay que destacar que la firma surcoreana ha mantenido su propia configuración técnica. A saber, una cámara normal (apertura F1.6) y otra gran angular (F1.9), con lo que le otorga una experiencia muy particular. Ambas son de 16 megapíxeles y se pueden activar indistintamente. Además, afortunadamente, ha incorporado un modo retrato que no se encontraba en sus predecesores y, al igual que el Galaxy S9 Plus, permite ajustar el nivel de desenfoque antes de tomar la imagen. En el caso del OnePlus 6, la fotografía puede chocar en comparación con el resto, puesto que incluye una doble cámara de 16 y 20 megapíxeles con apertura de F1.7 cada una. Si hablamos de la grabación de video, todos ellos graban en calidad 4K (a 30 cuadros por segundo en el LG G7 ThinQ y Huawei P20 Pro, el resto a 60 cuadros por segundo), pero no todos pueden lograr una función que puede ser muy vistosa, el super slow motion o super cámara lenta que ofrece resultados muy divertidos. El terminal que mejor lo trata e sel Galaxy S9 Plus, que alcanza los 960 frames por segundo en alta definición. Pero la inteligencia artificial ha tomado la fotografía en algunos casos como en el Huawei P20 Pro y el LG G7 ThinQ que son capaces de automatizar ciertos procesos y devolver sugerencias en ciertas escenas de cara a mejorar el resultado de la imagen. Los gestos como canalizador y otros detalles Si algo ha aportado el iPhone X ha sido, sin lugar a dudas, un aspecto casi invisible, su revolucionaria interfaz gestual. Es intuitivo, natural, cómodo y, una vez que pasas por aquí, es difícil volver a una pantalla con botones aunque estos sean digitales. Es algo que, por ejemplo, Android no ha logrado enderezar en algunos modelos como el Galaxy S9 Plus. Son pequeños detalles que muestran un avance en la interacción humano-máquina. El OnePlus 6, por contra, ha introducido una función similar para manejarlo, pero es más bien limitada y viene desactivada por defecto. En cuanto a las baterías, todos ellos superan con creces el día de duración, pero el terminal de la firma surcoreana se extiende mucho más. Otros detalles a tener en cuenta es que el OnePlus 6 no es sumergible ni dispone de sistema de carga inalámbrica, mientras que uno de los puntos flacos del iPhone X es la lentitud a la hora de recargar la batería. Como curiosidad, cabe recordar que el dispositivo de Apple tiene FaceID, un sistema de reconocimiento facial para desbloquear la pantalla y autorizar pagos móviles, y ha conservado su idea de prescindir de la clavija para auriculares (como se ha sumado Huawei) algo que sí conserva Samsung.
76