Noticias de "facebook"

06-03-2017 | abc.es
«No me gusta», el nuevo botón que prueba Facebook aunque solo en Messenger
Es la opción más deseada en Facebook. Años se lleva hablando sobre la posibilidad de incluir el «No me gusta» en la popular red social, una opción que, pese a su gran demanda, Mark Zuckerberg nunca ha querido. Pero parece que al final los responsables han escuchado a los usuarios y, aunque no sea exactamente como ellos quieren, el «Dislike» parece que llegará. Aunque solo en Messenger. Tal y como explica «TechCrunch», Facebook está haciendo pruebas con «Dislike» en su chat (del inglés, «No me gusta») en determinados usuarios. Se trataría de la nueva reacción con la que la gente podría expresarse como ya hacen en el «News Feed» con «Reactions» ante las publicaciones. Parece que «Me gusta», «Me encanta», «Me enfada», «Me entristece», «Me asombra» y «Me divierte» convivirán con «No me gusta». En definitiva, Facebook intenará llevar «Reactions» a Messenger aunque con una gran diferencia: con «No me gusta» incluido. Es decir, cuando el usuario pase el ratón sobre cualquiera de los mensajes que componen la conversación que mantiene con sus amigos, podrá seleccionar la mala sensación que le produce con la mano con el pulgar hacia abajo. La reacción podrá ser vista por todos los participantes de la conversación. Imagen del «No me gusta» en Facebook Messenger- TechCrunch «Siempre estamos probando maneras de hacer Messenger más divertido y atractivo. Esta es una pequeña prueba con la que permitimos a las personas compartir el 'emoji' que mejor representa sus sentimientos en un mensaje», confirmó Facebook a «TechCrunch», por lo que será solo cuestión de tiempo que el «No me gusta» aparezca en Messenger para todos los usuarios. Facebook defiende que esta nueva opción va más allá de la simple negatividad y defiende su puesta en marcha porque un gran número de usuarios utiliza su aplicación de mensajería para planificar y coordinar, de tal manera que «Dislike» es muy útil para votar la decisión más adecuada, más allá de intentar provocar un disgusto en los usuarios. Hace justo un año que Facebook puso en marcha «Reactions» aunque sin la opción «No me gusta». En todo este tiempo, la reacción más popular ha sido «Me encanta», responsable de más de la mitad del total, y que viene representado por un corazón. Según la compañía, en este tiempo se ha utilizado un total de 300.000 millones de veces en publicaciones.
06-03-2017 | abc.es
Cuanto más conectados a Facebook o Twitter, más aislados
Cuanto más tiempo utiliza un adulto joven las redes sociales, más probable es que se sienta socialmente aislado, según revela un análisis nacional dirigido por científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos. Además del tiempo que se pasa conectado digitalmente, los científicos encontraron que la frecuencia de uso se asoció con un mayor aislamiento social. El hallazgo, publicado en «American Journal of Preventive Medicine», sugiere que el uso de las redes sociales no supone una panacea para ayudar a reducir el aislamiento social percibido, que es cuando una persona carece de un sentido de pertenencia social, un verdadero compromiso con los demás y el cumplimiento de las relaciones. En el pasado, el aislamiento social se ha vinculado por sí solo con un mayor riesgo de mortalidad. «Es un tema importante que estudiar porque los problemas de salud mental y el aislamiento social están en niveles epidémicos entre los adultos jóvenes», alerta el autor principal de este estudio, Brian A. Primack, director del Centro para la Investigación en Medios, Tecnología y Salud y vicerrector adjunto de Salud y Sociedad en la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad de Pittsburgh (UPMC, en sus siglas en inglés), en Estados Unidos. «Aunque puede parecer que las redes sociales presentan oportunidades para llenar ese vacío social, creo que este estudio sugiere que puede que no sea la solución que la gente esperaba», sentencia este investigador, quien en 2014 evaluó a 1.787 adultos estadounidenses de 19 a 32 años mediante cuestionarios para determinar el tiempo y la frecuencia de uso de los medios sociales. En concreto, los investigadores preguntaron a los participantes sobre las 11 plataformas de medios sociales más populares de la época: Facebook, YouTube, Twitter, Google Plus, Instagram, Snapchat, Reddit, Tumblr, Pinterest, Vine y LinkedIn. Los científicos midieron el aislamiento social percibido de los participantes usando una herramienta de evaluación validada llamada «Patient-Reported Outcomes Measurement Information System». Incluso cuando los investigadores controlaron una variedad de factores sociales y demográficos, los participantes que usaban las redes sociales más de dos horas al día tenían el doble de probabilidades de aislamiento social percibido que sus compañeros que pasaban menos de media hora en las redes sociales cada día. Y los participantes que visitaron varias plataformas de medios sociales 58 o más veces por semana tuvieron aproximadamente el triple de las probabilidades de aislamiento social percibido que los que las visitaron menos de nueve veces por semana. ¿Qué fue antes? «Todavía no sabemos qué fue primero, el uso social de los medios o el aislamiento social percibido», reconoce la autora principal Elizabeth Miller, profesora de Pediatría en Pitt y jefa de la División de Medicina en Adolescentes y Adultos Jóvenes en el Hospital Infantil de Pittsburgh de UPMC. «Es posible que los jóvenes adultos que inicialmente se sintieran socialmente aislados se volcasen en los medios de comunicación social, o que su mayor uso de los medios sociales de alguna manera les llevara a sentirse aislados del mundo real, pero también podría ser una combinación de ambos. Pero si el aislamiento social llegó primero, no parecía aliviarse pasando tiempo 'online', incluso en situaciones supuestamente sociales», añade. Los investigadores tienen varias teorías sobre cómo un mayor uso de los medios de comunicación social podría alimentar sentimientos de aislamiento social. Por ejemplo, el consumo de medios sociales desplaza experiencias sociales más auténticas porque cuanto más tiempo pasa una persona «conectada», tiene menos tiempo para las interacciones del mundo real. Además, ciertas características de los medios de comunicación social facilitan los sentimientos de ser excluidos, como cuando se ven fotos de amigos que se divierten en un evento al que no hemos sido invitados. Asimismo, ver representaciones altamente idealizadas de la vida de los compañeros en sitios de redes sociales puede provocar sentimientos de envidia y la creencia distorsionada de que otros llevan vidas más felices y más exitosas. Por ello, Primack, que es médico de medicina de familia, y Miller, pediatra, alientan a los médicos a preguntar a los pacientes sobre su uso de los medios sociales y aconsejarles a reducirlo si parece estar vinculado a síntomas de aislamiento social. Sin embargo, estos expertos señalan que se necesita mucho más estudio para entender los matices en torno al uso de los medios sociales. «La gente interactúa entre sí a través de las redes sociales de muchas maneras diferentes», plantea Primack, también profesor de Medicina, Pediatría y Ciencia Clínica y de Traducción en Pitt. «En un gran estudio basado en la población como este, informamos de las tendencias generales que pueden o no aplicarse a cada individuo. No dudo que algunas personas que utilizan ciertas plataformas de manera específica pueden encontrar comodidad y conexión social a través de las relaciones de los medios de comunicación social. Sin embargo, los resultados de este estudio simplemente nos recuerdan que, en general, el uso de las redes sociales tiende a asociarse con un mayor aislamiento social y no disminuyen el aislamiento social», concluye.
06-03-2017 | abc.es
Aura: el asalto de Telefónica hacia el control de los datos
En los últimos años, las empresas de telecomunicaciones se han quejado, cuando tenían la oportunidad de hacerlo, que bajo la infraestructura que despliegan - el despliegue de conexiones y redes y su obvia inversión- se han «aprovechado» empresas más jóvenes, surgidas de la esfera de la tecnología e internet, han comenzado a hacer negocio sobre sus carreteras. Las llamadas OTT- Over The Top, en inglés- han sacado provecho de la expansión de internet en el planeta basando gran parte de su negocio en el tratamiento de los datos e información personal de sus usuarios. Un reparto de la tarta que a las «telecos» no han convencido puesto que han visto reducir parte de su negocio. Telefónica, ahora, quiere hacer las paces con las empresa tecnológicas, generalmente afincadas en el corazón de la innovación, Silicon Valley, con la Cuarta Plataforma -las otras tres son redes, sistemas y servicios- llamada sencillamente Aura, un próximo servicio que llegará en algún momento de los próximos doce meses y que tiene la intención de acumular los datos de sus clientes para que éstos puedan gestionar su vida digital. Un indudable «cerebro» de, por ahora, confusas intenciones. Bien se sabe que los datos personales son, hoy en día, el oro más preciado, porque gracias a ellos se pueden poner en marcha innumerables servicios, tomar decisiones en tiempo real, aplicar técnicas de Big Data para, una vez vez procesados, ser más eficiente a nivel productivo. Multitud de oportunidades que las operadoras, que ya tienen a su alcance multitud de información acerca de sus clientes, no han sabido aprovechar. Con este revolucionario invento -o deberíamos decir, estrategia- Telefónica pretende recabar, reutilizar y explorar los datos de sus usuarios bajo una, a priori, buena intención: es decir, darle a sus clientes un paquete de información para controlar, básicamente, su vida digital. La operadora prefiere defender que se trata de una plataforma para la «gestión» y no tanto para el «control», aunque al final viene siendo tres cuartos de lo mismo. Indudablemente este proyecto contempla, sin embargo, algo desconocido que implora un potencial conflicto. Para muchas personas el modelo de negocio y el tratamiento de la información que realizan Facebook o Google no es nada pernicioso. Son conscientes que, evidentemente, cedemos parte de nuestra privacidad, pero a la gran mayoría no nos importa. Es más, a estas empresas, que ofrecen servicios útiles para muchas personas, se perciben modernas. «Cool», si te pones Pero, al contrario de lo que sucede con estas firmas, que una operadora se meta ahora en esta batalla, aunque sea desde su propia parcelita, puede despertar ciertos recelos. ¿Para qué, por qué y de qué manera quiere Telefónica mis datos? No es que lo quieran, es que simplemente ya los tienen. Únicamente, han decidido procesarlo y abrir una ventana para airearlos. La operadora española sabe tanto (o incluso más) de sus clientes que las empresas de internet. Desde dónde llaman, a quién llaman, cuánto se gastan en tarifas de datos, qué contenido consumen, durante cuánto tiempo o qué programación de Movistar Plus son sus favoritas. Durante la presentación en el Mobile World Congress de Barcelona, Telefónica, Chema Alonso, Chief Data Officer de Telefónica, aseguró que todos esos datos «son» del propio usuario. «Puedes hacer con ellos lo que quieras y llevártelos contigo incluso si dejas la compañía. Pero resulta que Google o cualquier otro proveedor de servicios podría estar interesado en conocer esos datos. Nosotros lo que decimos es que es el propio usuario el que tiene que decidir qué datos, de los que tiene sobre ti Telefónica, quieres compartir con ellos. Y a cambio de qué», argumentó. «La Cuarta Plataforma, para nosotros, es una manera de intentar devolver el control de los datos al cliente [..] Estamos intentando darles herramientas y educarles para que entiendan cuáles son los datos que generan por el uso de sus servicios en Telefónica» Chema Alonso, CDO de Telefónica «La Cuarta Plataforma, para nosotros, es una manera de intentar devolver el control de los datos al cliente», aseguraba en una conversación con ABC. «Una de las cosas que creemos es que las empresas tienen que tener valores y ética más allá del negocio, y en Telefónica decidimos aplicar valores a la compañía tiempo atrás y en el caso de los datos aplicamos valores que van hacia la transparencia, hacia los usuarios para dotarles de herramientas y control de privacidad en vez de hacer negocio con ella. Estamos intentando darles herramientas y educarles para que entiendan cuáles son los datos que generan por el uso de sus servicios en Telefónica», comentaba Alonso a este diario tiempo atrás. Por ahora, se conocen algunas de sus intenciones. Pero, ¿y los usuarios? ¿Deben de temer por quién accede a sus datos? «Eso es un debate que nos estamos planteando; cuál es el control que tiene una persona de esos datos, y los límites que ponemos a esas grandes empresas que recolectan tanta información de los individuos. Al final, que una empresa conozca todos los datos de los ciudadanos de España y sus hábitos, y los tenga perfilados, por religión, geográfica, donde trabaja, número de hijos, por dónde se mueven? puede llegar a controlar un país, porque esa información da poder», insistía. Sin embargo, en una entrevista a Chema Alonso concedida en «El Confidencial» ha avanzado que Telefónica no está actualmente vendiendo datos de sus usuarios, ya que por ahora «no hay modelo de negocio, por eso no hablamos de ello». A su juicio, «antes no éramos enemigos de WhatsApp o Google, ni lo somos ahora. Como todas las compañías, a veces hay discrepancias, pero es lógico». «Queda saber el grado de transparencia que Telefónica impondrá, y sobre todo, si de verdad sirve como semilla de un clúster para que el usuario no solo disponga de los datos sobre él en poder de Telefónica»David Fernández, abogado Para algunos expertos, sin embargo, Aura es un primer paso para la transparencia en datos para que el usuario final conozca lo que una empresa sabe de él. «Actualmente los usuarios no son conscientes de todo el rastro de conocimiento personal que va dejando en cada una de sus acciones dentro de las plataformas tecnológicas. Y tampoco es conocedor de cómo le puede afectar la utilización de esos datos para su día a día, cada vez con mayor trascendencia», señala a este diario David Fernández, abogado especialista en ética y filosofía de la robótica e Inteligencia Artificial. En su opinión, es «un avance» en el manido consentimiento que el Registro General de Protección de Datos impone para obtener y utilizar los datos personales. «Ahora bien, queda saber el grado de transparencia que Telefónica impondrá, y sobre todo, si de verdad sirve como semilla de un clúster para que el usuario no solo disponga de los datos sobre él en poder de Telefónica, sino cualquier reguero que vaya dejando por la Red. Podría darnos pánico conocer todo lo que Facebook, Amazon o Google sabe sobre nosotros. ¿Estarán estas empresas en disposición de mostrarnos toda la información utilizada o utilizable, y con qué criterios y con qué código ético la utilizan? Serán preguntas cuyas respuestas solo serán obtenidas si hay una legislación efectiva que proteja al usuario del potente arma que constituye la obtención y utilización de datos de forma masiva», añade. Primeros pasos para entrar en el mercado Para otros expertos este es el inicio de una nueva relación comercial. «La sensación que me da es que se trata de una plataforma para legitimar el uso de sus usuarios, y que se está vendiendo como «benévola» para que mucha gente dé el visto bueno para este negocio», sostiene Sergio Carrasco, abogado especializado en derecho tecnológico en Fase Consulting. «Que uno de los grandes responsables a la hora de tratar datos de millones de usuarios quiera ahora erigirse en protector de la privacidad y de los datos de los mismos debería llamar la atención»Sergio Carrasco, abogado «Creo que hay que diferenciar lo que se está vendiendo de cara a los usuarios, principios de transparencia y control de los datos personales, de la realidad. De unos primeros anuncios en los que parecía que se quería vender que los usuarios podrían controlar los datos que obtenían grandes empresas como Google o Facebook hemos pasado a un modelo en el cual Telefónica quiere contar con mayores posibilidades a la hora de comerciar datos con los usuarios que accedan a ello, posiblemente a través del ofrecimiento de recompensas». Al final -reconoce- la realidad es que Telefónica cuenta con datos que s on realmente muy atractivos para muchas empresas y todo esto se acabará instrumentando a través de acuerdos económicos con los prestadores que quieran acceder a los mismos. «Los datos son un nuevo valor, y Telefónica quiere entrar más fuerte en este mercado. Que uno de los grandes responsables a la hora de tratar datos de millones de usuarios quiera ahora erigirse en protector de la privacidad y de los datos de los mismos debería llamar la atención», sugiere.
04-03-2017 | elmundo.es
Facebook espía tus reacciones a los posts de tu muro
La red social ha confirmado que retocan el contenido que se muestra en tu muro de publicación en función de cómo reaccionas a él. 
03-03-2017 | abc.es
El Mobile World Congress se despide sin dejar claro cuál es el «Next Element» rompedor que prometía
La cifras son evidentes. El Mobile World Congress (MWC) 2017 ha registrado un nuevo récord de asistentes con 108.000 participantes en su duodécima edición en Barcelona, un 7% más respecto a los 101.000 de 2016. Pero estos números conviven con otra realidad que nadie puede negar. Y es que la gran cita tecnológica que acoge cada año la ciudad condal se ha despedido sin dejar claro cuál es el «Próximo Elemento» («Next Element», su lema de esta edición) tecnológico rompedor. «Smartphones» de última (Sony Xperia XZ Premium, Huawei P10, LG G6) y paleolítica generación (Nokia 3310) han convivido durante cuatro días en Barcelona junto a los coches conectados, tabletas, «smartwatches», el denominado Internet de las Cosas (IoT), la realidad virtual (por cierto, principal tendencia de la anterior edición), la Inteligencia Artificial y el despliegue de la tecnología 5G. Muchas tendencias, que de hecho ya fueron protagonistas en otros años, y ninguna disruptiva, además de notables ausencias. La primera de ellas, Samsung, que ha pasado desapercibida. No ha querido presentar en el MWC el Galaxy S8, su próximo «smartphone» a pesar de que Huawei, uno de sus rivales, sí ha acudido con su mejor artillería. La firma surcoreana ha preferido presentar solo su nueva tableta Galaxy Tab S3. Un cambio de estrategia que hace sospechar en torno a su posible salida del Mobile. Al fin y al cabo, Apple tampoco acude nunca a este tipo de eventos y, al igual que los de Cupertino, Samsung va a presentar su próximo «smartphone» en un evento aparte el próximo 29 de marzo. Nokia 3310, el terminal que más miradas ha conseguido acaparar- AFP PHOTO / Josep Lago Cabe recordar, además, que Samsung fue absoluta protagonista la pasada edición de la mano de Mark Zuckerberg, quien, además, ha sido otro gran ausente. Dos años seguidos ha viajado hasta Barcelona el CEO de Facebook que, esta vez, ha cedido el testigo a CEO de Netflix, Reed Hastings, y John Hanke, creador de «Pokémon Go» sin la misma expectación. Por cierto, la realidad virtual fue la tendencia clave de la anterior edición. Incluso Zuckerberg apostó por ella en 2016, cuando aseguró cambiaría «la forma en la que las personas trabajamos y nos comunicamos» y sería «la siguiente gran plataforma social». De hecho, Samsung presentó la Gear 360, una cámara capaz de grabar vídeos en 360 grados, y LG la 360 CAM. Este año, la realidad virtual también ha estado presente pero no ha sido protagonista. Samsung se ha limitado a montar su propia feria de experiencia virtual. Y los «smartphones» no han girado en torno a ella, por mucho que las compañías se empeñaran el año pasado. De hecho, HTC ha acudido al MWC ofreciendo mismo: las HTC Vive, que lanzó en 2016. El espacio de Samsung dedicado a la RV- INÉS BAUCELLS Queda claro, de momento, que por mucho que se empeñasen las compañías el pasado año, la realidad virtual no ha llegado a los hogares de los usuarios. Y parece que esa realidad está más lejos de lo que auguraron el pasado año. Grandes ausentes y muchas incógnitas Ni siquiera las propias compañías siguen una clara tendencia. Los «smartwatches», que ya pasaron desapercibidos el año pasado, han estado presentes sin acaparar protagonismo alguno. Por mucho que Huawei haya presentado su nuevo Watch 2. Xiaomi sí ha sido una de las grandes ausente en esta edición del MWC, al igual que BQ y Wolder. El año pasado, Hugo Barra, que acaba de fichar por Facebook, despertó una gran expectación con el Mi5, un «smartphone» de gama alta a un precio económico. Aún así, la firma no se ha quedado de manos cruzadas y ha presentado Surge S1, el primer procesador para «smartphones» creado exclusivamente por la compañía y que llegará incorporado de serie en el nuevo terminal Mi 5C. El Internet de las Cosas, los coches conectados, la Inteligencia Artificial o el grafeno, han estado presentes sin ofrecer nada nuevo. Lo mismo ha sucedido con las redes 5G, de las que también habló Zuckerberg en la anterior edición. Y varias conclusiones pueden extraerse, entre líneas, del hecho de que ni el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, haya dado plazos sobre el 5G. El responsable, que visitó el MWC, dijo que comenzar «demasiado pronto» con el despliegue de la red de 5G sería quitar recursos a los operadores de telecomunicaciones, mientras que hacerlo demasiado tarde sería «retrasar al país» en el ámbito digital. Cabe recordar que en 2020 debería producirse una auténtica disrupción tecnológica.
03-03-2017 | abc.es
El MWC se despide sin aclarar cuál es el próximo «Next Element»
La cifras son evidentes. El Mobile World Congress (MWC) 2017 ha registrado un nuevo récord de asistentes con 108.000 participantes en su duodécima edición en Barcelona, un 7% más respecto a los 101.000 de 2016. Pero estos números conviven con otra realidad que nadie puede negar. Y es que la gran cita tecnológica que acoge cada año la ciudad condal se ha despedido sin dejar claro cuál es el «Próximo Elemento» («Next Element», su lema de esta edición) tecnológico rompedor. «Smartphones» de última (Sony Xperia XZ Premium, Huawei P10, LG G6) y paleolítica generación (Nokia 3310) han convivido durante cuatro días en Barcelona junto a los coches conectados, tabletas, «smartwatches», el denominado Internet de las Cosas (IoT), la realidad virtual (por cierto, principal tendencia de la anterior edición), la Inteligencia Artificial y el despliegue de la tecnología 5G. Muchas tendencias, que de hecho ya fueron protagonistas en otros años, y ninguna disruptiva, además de notables ausencias. La primera de ellas, Samsung, que ha pasado desapercibida. No ha querido presentar en el MWC el Galaxy S8, su próximo «smartphone» a pesar de que Huawei, uno de sus rivales, sí ha acudido con su mejor artillería. La firma surcoreana ha preferido presentar solo su nueva tableta Galaxy Tab S3. Un cambio de estrategia que hace sospechar en torno a su posible salida del Mobile. Al fin y al cabo, Apple tampoco acude nunca a este tipo de eventos y, al igual que los de Cupertino, Samsung va a presentar su próximo «smartphone» en un evento aparte el próximo 29 de marzo. Nokia 3310, el terminal que más miradas ha conseguido acaparar- AFP PHOTO / Josep Lago Cabe recordar, además, que Samsung fue absoluta protagonista la pasada edición de la mano de Mark Zuckerberg, quien, además, ha sido otro gran ausente. Dos años seguidos ha viajado hasta Barcelona el CEO de Facebook que, esta vez, ha cedido el testigo a CEO de Netflix, Reed Hastings, y John Hanke, creador de «Pokémon Go» sin la misma expectación. Por cierto, la realidad virtual fue la tendencia clave de la anterior edición. Incluso Zuckerberg apostó por ella en 2016, cuando aseguró cambiaría «la forma en la que las personas trabajamos y nos comunicamos» y sería «la siguiente gran plataforma social». De hecho, Samsung presentó la Gear 360, una cámara capaz de grabar vídeos en 360 grados, y LG la 360 CAM. Este año, la realidad virtual también ha estado presente pero no ha sido protagonista. Samsung se ha limitado a montar su propia feria de experiencia virtual. Y los «smartphones» no han girado en torno a ella, por mucho que las compañías se empeñaran el año pasado. De hecho, HTC ha acudido al MWC ofreciendo mismo: las HTC Vive, que lanzó en 2016. El espacio de Samsung dedicado a la RV- INÉS BAUCELLS Queda claro, de momento, que por mucho que se empeñasen las compañías el pasado año, la realidad virtual no ha llegado a los hogares de los usuarios. Y parece que esa realidad está más lejos de lo que auguraron el pasado año. Grandes ausentes y muchas incógnitas Ni siquiera las propias compañías siguen una clara tendencia. Los «smartwatches», que ya pasaron desapercibidos el año pasado, han estado presentes sin acaparar protagonismo alguno. Por mucho que Huawei haya presentado su nuevo Watch 2. Xiaomi sí ha sido una de las grandes ausente en esta edición del MWC, al igual que BQ y Wolder. El año pasado, Hugo Barra, que acaba de fichar por Facebook, despertó una gran expectación con el Mi5, un «smartphone» de gama alta a un precio económico. Aún así, la firma no se ha quedado de manos cruzadas y ha presentado Surge S1, el primer procesador para «smartphones» creado exclusivamente por la compañía y que llegará incorporado de serie en el nuevo terminal Mi 5C. El Internet de las Cosas, los coches conectados, la Inteligencia Artificial o el grafeno, han estado presentes sin ofrecer nada nuevo. Lo mismo ha sucedido con las redes 5G, de las que también habló Zuckerberg en la anterior edición. Y varias conclusiones pueden extraerse, entre líneas, del hecho de que ni el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, haya dado plazos sobre el 5G. El responsable, que visitó el MWC, dijo que comenzar «demasiado pronto» con el despliegue de la red de 5G sería quitar recursos a los operadores de telecomunicaciones, mientras que hacerlo demasiado tarde sería «retrasar al país» en el ámbito digital. Cabe recordar que en 2020 debería producirse una auténtica disrupción tecnológica.
01-03-2017 | abc.es
La inteligencia artificial adquiere voz propia en el MWC
La inteligencia artificial se reivindica con voz propia en esta edición del Mobile World Congress (MWC): asistentes digitales y «bots» conversacionales permitirán cada vez más que el ser humano recurra al lenguaje natural para relacionarse con la tecnología. «La voz será la forma de interacción entre el humano y la máquina. La intención es que la tecnología se vuelva transparente y fácil de usar, de manera que el usuario no tenga que preocuparse por ella», ha explicado a Efe la directora de análisis de la consultora IDC, Marta Muñoz. El móvil y el ordenador son las interfaces que utilizamos hoy para manejarnos con la tecnología, pero a medida que ésta sea más y más ubicua -con la emergencia del internet de las cosas- es necesario establecer un sistema sencillo y natural de interacción. Facebook, Google, Amazon, IBM y Apple son algunas de las compañías que están desarrollando proyectos para que entre nosotros y la tecnología sólo medien las palabras. Pero empresas de todo el mundo ya tienen servicios de atención al cliente automatizados en forma de «chatbots», como se ha visto en el MWC. Comprar billetes de avión, gestionar una queja del servicio telefónico o incluso charlar con un «bot» del expresidente de EE.UU., Barack Obama, son acciones que podemos hacer hablando con las máquinas a través de Facebook Messenger. «Los 'chatbots' son una de las tendencias más grandes. Si en el 2000 todas las empresas creaban webs y en 2008 aplicaciones, hoy la mayoría de los proyectos terminan adoptando la forma de un 'bot'», ha destacado el responsable de la consultora digital Fjord, Héctor Ibarra. IDC espera que en 2020 el 40 % de las transacciones comerciales mundiales tenga detrás inteligencia artificial, cognitiva y conversacional. Mientras Facebook ha potenciado la emergencia de los «bots», Apple, Amazon y Google están más centrados en sus asistentes digitales: Siri, Alexa y Assistant, respectivamente. Google ha elegido el MWC para anunciar que Assistant llegará a más dispositivos Android y estará disponible en otros idiomas más allá del inglés este año. «La conversación es un concepto poderoso. Todo es diálogo entre nosotros y el mundo. Y es algo natural, no tenemos que aprenderlo», ha subrayado el responsable de Google Assistant, Gummi Hafsteinsson. Algo en lo que la analista de IDC coincide: «Seguimos siendo humanos y para nosotros la forma más fácil de comunicarnos es la voz. Con ella, la experiencia del usuario es mucho más rica. Además, cada vez somos más impacientes, queremos conseguir las cosas de forma instantánea, y es más rápido usar la voz que escribir la pregunta». Los asistentes digitales responden este miércoles a preguntas y llevan a cabo órdenes muy concretas, como consultar el correo electrónico, apagar la luz, establecer una alarma o reproducir una canción. Desarrollo futuro Pero la conversación con las inteligencias artificiales no sólo servirá para gestionar la vida personal, también administrar negocios o incluso el gobierno de ciudades. Así lo ha puesto de manifiesto el proyecto City OS de Accenture, un sistema de inteligencia artificial e internet de las cosas que responderá a preguntas en tiempo real sobre el estado del tráfico, la limpieza de las calles o las emergencias de Barcelona. La intención de las grandes tecnológicas es que sus asistentes virtuales sean gestores personalizados que aprendan y evolucionen para ser cada vez más eficaces. «Este es sólo el comienzo», ha matizado en una conferencia el responsable del proyecto de inteligencia cognitiva Watson de IBM, Rob High: estos sistemas reconocerán quiénes y cómo somos, qué necesitamos y deseamos y en qué entorno nos encontramos. Pasarán de ser asistentes reactivos a proactivos: propiciarán la conversación, harán sugerencias al usuario para ayudarle en su toma de decisiones, le presentarán distintas perspectivas sobre un asunto o tratarán de despertar nuevas ideas en él, según High. «En el futuro, serán ellos quienes entablarán conversaciones contigo», ha predicho Hafsteinsson. Y serán bastante precisos a la hora de entender a las personas, según la analista de IDC: «El lenguaje es un desafío por los matices, los giros, la intencionalidad.. Pero en el futuro la tecnología cognitiva identificará por el tono el humor, los sentimientos e incluso el cansancio de un usuario». Al final, se trata de que la tecnología nos comprenda y nos haga la vida lo más sencilla posible: «El objetivo del asistente es ayudarte a hacer las cosas que tienes que hacer», ha resumido Hafsteinsson. Si hoy vivimos pendientes de la pantalla del móvil, pronto será habitual que hablemos con las máquinas. Spike Jonze fue un visionario con «Her».
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