Noticias de "facebook"

20-01-2020 | elpais.com
Facebook da por resuelta la caída de Whatsapp
El funcionamiento defectuoso de la 'app' de mensajería ha impedido a los usuarios enviar y recibir contenido multimedia durante más de dos horas
20-01-2020 | abc.es
Twitter: ventajas y desventajas de editar los tuits
Uno de los grandes logros de Twitter ha sido saber escuchar a la comunidad que soporta la plataforma. Muchas de las funciones que se han incorporado desde 2006, momento en el que la red de micromensajes apareció, nacieron de los propios usuarios. Las usaban antes de hacerse realidad como el empleo de los «hashtag» o la opción de «retuitear». Una de las grandes peticiones históricas no se llegará a implementar «posiblemente nunca», aseguró recientemente Jack Dorsey, fundador de la compañía estadounidense, en relación a la posibilidad de editar «tuits». Una función atrevida que, sin embargo, puede cambiar al completo la filosofía primigenia con la que nació el servicio, con clara vocación por ajustarse al tiempo real. Con un botón de editar, los usuarios podrían dar un mal uso de la aplicación, apuntó Dorsey. En su opinión, si alguien publica un mensaje, otro usuario lo «retuitea» y a la media hora el usuario primero edita el contenido podría hacer que se divulgue un mensaje totalmente contrario al del principio. Se trata de una función controvertida que, sin frivolizar, presenta tantas ventajas como inconvenientes. La comunidad siempre ha estado dividida entre aquellos usuarios que abogan por mantener inalterada la función y los que defienden, aunque con algunas limitaciones, un cambio para corregir, entre otras cosas, las erratas que se producen generalmente por las prisas. Corrección de errores puntuales como gran ventaja. Este es el motivo principal -y la principal ventaja- por lo que se reclama la posibilidad de editar mensajes. Por diversos factores como las prisas o la rapidez el la escritura desde un teléfono móvil, en muchas ocasiones los usuarios lamentan haber publicado un mensaje con alguna errata. Otras veces, al tratarse de un espacio limitado (desde hace dos años a 280 caracteres), los usuarios buscan encajar sus frases y, al retocarlas, se olvidan de alguna palabra. Nada grave, pero para los más pudorosos en el lenguaje y la ortografía representa casi un insulto a su inteligencia. Con una hipotética opción de modificar el mensaje se podrían corregir «errores puntuales, especialmente en hilos y en contenidos que se han viralizado y en los que detectas un error», valora telefónicamente Sergio Carrasco, abogado especializado en nuevas tecnologías. Pero con limitación temporal. Uno de los grandes ejes de la plataforma es que sirve para demostrar las vergüenzas, cambios de opinión y aseveraciones de sus usuarios, en especial, entre aquellos que dedican su profesión a la vida pública como dirigentes políticos. El fenómeno de la «tuit-hemeroteca» se ha acrecentado en los últimos años hasta el punto que un mensaje mal dado ha servido para generar una notable polémica y provocar el despido de una persona de su cargo. Los que defienden la edición de «tuits» se inclinan por una función limitada, es decir, que no se posibilite editar mensajes en cualquier momento y de manera indefinida como sucede, por ejemplo, con Facebook. «[Sería] Una ventana temporal para este tipo de correcciones. La idea no es cambiar el sentido del tuit, porque eso sería una trampa, pero sí disponer de un tiempo de edición», apunta Carrasco. Y con historial de ediciones. Ante el temor, precisamente, de que se cambie el sentido estricto de las frases publicadas, algunos usuarios defienden que venga asociado a un historial de ediciones, un sistema de etiquetado que, al igual que en Facebook, se informe al resto de usuarios que se ha modificado el «tuit» en cuestión. «Queremos corregir no cambiar el sentido del tuit, pero que tengas el tiempo suficiente para corregir algo si has visto una errata», añade este experto. Para Borja Adsuara, jurista experto en derecho digital, se mostraría a favor de la edición de mensajes en Twitter siempre y cuando se produzca «nada más publicar el mensaje» y, al igual que sus defensores, para «corregir erratas». Pérdida del sentido como su principal inconveniente. Los detractores de esta medida aducen una «pérdida del sentido» de los mensajes, en especial, en los hilos o mensajes unidos que forman un relato corto en donde se profundiza sobre algún asunto. «Entiendo la postura de Jack Dorsey, porque si cambias un tuit que ha generado una polémica, no entiendes la polémica. Twitter es un reflejo de la actualidad y de lo que pasa. Y en la actualidad un dirigente dice una cosa, mete la pata y lo que puede hacer es corregirse, pero ahí está la hemeroteca», sostiene Adsuara. Una falta de reflejo de la realidad. «Twitter se queda como un reflejo de la hemeroteca, como en los medios de comunicación. Luego se puede añadir otro mensaje matizando y corrigiendo. Ha pasado a ser notario de la actualidad y de lo que ha dicho cada uno», reconoce Adsuara, quien critica, no obstante, que normalmente la «corrección nunca se difunde» y «nunca tiene la misma relevancia el derecho a rectificación.
19-01-2020 | abc.es
WhatsApp se cae a nivel mundial: no deja enviar fotos, vídeos ni audios
WhatsApp, la popular aplicación de mensajería instantánea, ha presentando problemas en su servicio durante este domingo. Ha sido en torno a las 11:38 horas, aproximadamente, cuando los usuarios de la «app» han empezado a denunciar problemas que no se han resuelto hasta pasadas las 14:oo horas. Durante más de dos horas, los usuarios solo han podido intercambiar mensajes de texto, pero no audios, vídeos ni fotografías. Tampoco podían compartir contenido en «Estados». Esta incidencia fue recogida por el panel de incidencias de servicios digitales «Down Detector». En él se podía apreciar cómo la caída de WhatsApp ha sido a nivel mundial. España ha sido también uno de los países afectados. En concreto, Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla han sido los lugares más perjudicados. Numerosos usuarios denunciaron a través de las diferentes redes sociales de los problemas que estaban experimentando con la «app». Si bien en otros fallos que ha dado WhatsApp a nivel mundial, se veía afectada toda la aplicación en sí, esta vez está siendo diferente. Y es que los usuarios de la aplicación sí podían enviar mensajes de texto, pero no fotos, vídeos ni mensajes de audio. Fallos habituales Fue el pasado mes de noviembre cuando WhatsApp, junto a Facebook e Instagram, registraron una caída a nivel global que, sin embargo, no afectó a España. Fue en julio de 2019 cuando los usuarios españoles se vieron afectados por otro fallo masivo de las tres plataformas. Cabe recordar que Instagram, WhatsApp y Facebook son propiedad de Mark Zuckerberg, fundador de la que es la mayor red social del mundo. Mientras que WhatsApp suma más de 1.500 millones de usuarios, Facebook más de 2.240 millones e Instagram más de 800 millones. Los errores de conexión son muy habituales. En numerosas ocasiones, pasan inadvertidas para los usuarios porque las compañías tecnológicas, periódicamente, realizan tareas de mantenimiento en los servidores que soportan las infraestructuras técnicas de las plataformas. También cabe la posibilidad que un error humano o un problema de código hayan provocado este último error en WhatsApp. El peor de los escenarios -aunque es poco probable- sería un ciberataque.
17-01-2020 | elpais.com
Facebook cancela sus planes de introducir anuncios en WhatsApp
En los últimos meses la compañía ha disuelto el equipo de trabajadores que se ocupaban de este proyecto, según ha informado The Wall Street Journal.
17-01-2020 | abc.es
WhatsApp no tendrá publicidad (de momento)
La multinacional estadounidense Facebook ha cancelado sus planes para incluir espacios publicitarios en la popular aplicación de mensajería de su propiedad, WhatsApp. Según publicó el diario «The Wall Street Journal» citando a fuentes conocedoras del asunto, la empresa con sede en Menlo Park (California, EE.UU.) no ha confirmado ni desmentido la información y no se espera que lo haga, puesto que tampoco llegaron a confirmar nunca la existencia de planes para incluir anuncios en la plataforma. Aun así, el rotativo neoyorquino aseguró que los avances de Facebook para vender espacios publicitarios fue uno de los motivos principales que llevaron a los creadores de la aplicación, Brian Acton y Jan Koum, a abandonar la firma en 2017 y 2018 respectivamente, apenas unos años después de ser adquiridos por la empresa de Mark Zuckerberg en 2014. De acuerdo con la información publicada, WhatsApp habría llegado a tener un equipo dedicado en exclusiva a estudiar la mejor forma para integrar anuncios en el servicio, pero supuestamente ese equipo habría sido suprimido en los últimos meses. Facebook se encuentra, junto a otras grandes empresas tecnológicas, en el punto de mira de los reguladores de Estados Unidos por presuntas prácticas monopolísticas y contrarias a la libre competencia, y son varias las agencias y entes gubernamentales que han abierto investigaciones sobre esta cuestión. Hasta ser adquiridas por la empresa que dirige Zuckerberg, tanto Instagram como WhatsApp eran competidores de Facebook -en el campo de las redes sociales y en el de la mensajería con relación a Messenger de Facebook, respectivamente- por lo que esas adquisiciones contribuyeron decisivamente a su actual posición de dominio en el mercado. Facebook es, por mucho, la red social más usada del mundo y sigue creciendo tanto en ingresos (en su inmensa mayoría por publicidad) como en internautas (especialmente en los países en desarrollo), situándose ya, según los últimos datos publicados, en los 2.410 millones de usuarios mensuales activos (alrededor de un tercio de la población mundial). La única otra plataforma que se le acerca es, si se la considera una red social, YouTube (propiedad de Google), con 2.000 millones de usuarios, aunque podría argumentarse que no se trata de negocios en competencia, ya que esta se centra muy específicamente en los videos y es incluso complementaria a Facebook
17-01-2020 | abc.es
Facebook abandona los planes para que WhatsApp tenga publicidad (de momento)
La multinacional estadounidense Facebook ha cancelado sus planes para incluir espacios publicitarios en la popular aplicación de mensajería de su propiedad, WhatsApp. Según publicó el diario «The Wall Street Journal» citando a fuentes conocedoras del asunto, la empresa con sede en Menlo Park (California, EE.UU.) no ha confirmado ni desmentido la información y no se espera que lo haga, puesto que tampoco llegaron a confirmar nunca la existencia de planes para incluir anuncios en la plataforma. Aun así, el rotativo neoyorquino aseguró que los avances de Facebook para vender espacios publicitarios fue uno de los motivos principales que llevaron a los creadores de la aplicación, Brian Acton y Jan Koum, a abandonar la firma en 2017 y 2018 respectivamente, apenas unos años después de ser adquiridos por la empresa de Mark Zuckerberg en 2014. De acuerdo con la información publicada, WhatsApp habría llegado a tener un equipo dedicado en exclusiva a estudiar la mejor forma para integrar anuncios en el servicio, pero supuestamente ese equipo habría sido suprimido en los últimos meses. Facebook se encuentra, junto a otras grandes empresas tecnológicas, en el punto de mira de los reguladores de Estados Unidos por presuntas prácticas monopolísticas y contrarias a la libre competencia, y son varias las agencias y entes gubernamentales que han abierto investigaciones sobre esta cuestión. Hasta ser adquiridas por la empresa que dirige Zuckerberg, tanto Instagram como WhatsApp eran competidores de Facebook -en el campo de las redes sociales y en el de la mensajería con relación a Messenger de Facebook, respectivamente- por lo que esas adquisiciones contribuyeron decisivamente a su actual posición de dominio en el mercado. Facebook es, por mucho, la red social más usada del mundo y sigue creciendo tanto en ingresos (en su inmensa mayoría por publicidad) como en internautas (especialmente en los países en desarrollo), situándose ya, según los últimos datos publicados, en los 2.410 millones de usuarios mensuales activos (alrededor de un tercio de la población mundial). La única otra plataforma que se le acerca es, si se la considera una red social, YouTube (propiedad de Google), con 2.000 millones de usuarios, aunque podría argumentarse que no se trata de negocios en competencia, ya que esta se centra muy específicamente en los videos y es incluso complementaria a Facebook
15-01-2020 | abc.es
Estados Unidos mueve ficha para que Google o Facebook paguen a los medios por usar su contenido
Sin contar el tremendo salto que ha conquistado Amazon, las multinacionales estadounidenses Google y Facebook acaparan más del 70% de los ingresos por publicidad digital. Un pastel que deja menos oportunidades para las empresas editoriales, que han sufrido una profunda crisis ante la irrupción de internet en los últimos tiempos. La relación entre las empresas periodísticas y las tecnológicas es un constante tira y afloja a costa del uso de los contenidos informativos. Los periódicos se han quejado de que son los que elaboran los contenidos pero son, en su gran mayoría, estos servicios digitales los que lo monetizan en mayor medida. Un escenario que en distintos países se ha intentado revertir con un aumento de la presión fiscal. En Estados Unidos, país donde residen en su mayoría estas empresas, han empezado a mover ficha para investigar las posibilidad de que Google o Facebook paguen a los editores por usar sus noticias. Legisladores estadounidense de ambos partidos (republicano y demócrata) culpan a las compañías tecnológicas de reducir la presencia de prensa local. En los últimos diez años han cerrado multitud de diarios locales de larga historia, que no han podido hacer frente a sus problemas económicos. Eso ha dado como resultado un escenario en donde en numerosas ciudades y regiones importantes del país apenas tengan acceso a informaciones de proximidad. En un reportaje en el «The New York Times» se han hecho eco esta semana de un caso que demuestra la delicada situación en la que se encuentra la prensa local. Medios que, por lo general, suelen realizar amplias coberturas informativas de sus campañas electorales. En Cornelia, un pequeño pueblo del condado de Habersham en el estado estadounidense de Georgia con poco más de tres mil habitantes, se produjo un accidente de coche que causó la muerte de un menor de edad. Un periodista del «The Northeast Georgian» acudió rápidamente al escenario de la tragedia cubriendo la información. En pocas horas, la noticia se fue distribuyendo por la red social Facebook. Miles de usuarios la compartieron, pero eso no contribuyó a que el medio obtuviera réditos económicos de esa primicia ni, tampoco, ganar nuevos suscriptores. «Mi abuela solía decir: 'Cariño, si permites que obtengan leche a través de la cerca, nunca comprarán la vaca'», recordaba Dink NeSmith, director ejecutivo de Community Newspapers, grupo editorial al que pertenece «The Northeast Georgian». Es una situación que se repite continuamente en la prensa regional. El senador Mitch McConnell, republicano del estado de Kentucky y líder de la mayoría del Senado, presentó la pasada semana un proyecto de ley que propone otorgarle a las empresas de medios una exención de las leyes antimonopolio vigentes en el país. Una vía que les permitiría así unirse para poder negociar con las tecnológicas Google y Facebook sobre cómo se usan sus artículos y fotografías en internet y qué retribución pueden recibir. Esta propuesta está respaldada por News Media Alliance, grupo que representa a organizaciones de noticias entre los que incluyen cabeceras de la relevancia de «The New York Times». La propuesta ha sido apoyada por el Doug Collins, dirigente republicano de Georgia cuyo distrito incluye, precisamente, la localidad de Cornelia. El texto lo redactó David Cicilline, demócrata de Rhode Island, mientras que el senador John Kennedy, del partido republicano y que representa al estado de Louisiana, ha promovido una medida similar en el Senado. En la actualidad, han surgido incluso iniciativas que proponen utilizar la tecnología «blockchain» para certificar y hacer seguimiento de los contenidos editoriales. Facebook, por otro lado, anunció recientemente una alianza con importantes medios como «The New York Times», «The Wall Street Journal» o «CNN» para fijar un pago por el contenido que comparten.
15-01-2020 | abc.es
Los mayores fracasos tecnológicos de los últimos diez años
Crisis de «antennagate» del iPhone 4 El año 2010 fue duro para Apple. Presentó su flamante iPhone 4, uno de los más vendidos de su historia, sufrió un problema técnico que se bautizó como «antennagate». El diseño de la antena alrededor del dispositivo ocasionaba problemas de recepción y, además, un error en el cálculo no informaba al usuario correctamente de si tiene o no cobertura. Un escándalo sin precedentes. Al año después, con el iPhone 4S en el mercado, también se registraron algunos fallos que afectaban a la duración de la batería. Cierre de Megaupload La piratería era una lacra. En los últimos diez años hemos visto el cierre de decenas de páginas web de intercambio de archivos y «torrents» al tiempo que la oferta de contenidos digitales irrumpía con Netflix al frente de esta guerra por el control de la atención. Fundado en 2005, la gran plataforma de alojamiento de archivos arrancaba. Como hiciera Napster unos años antes, este servicio creado por el controvertido informático alemán Kim Dotcom fue desmantelado en 2012 por el FBI en una macrooperación policial alegando una supuesta infracción de derechos de autor. Los vehículos autónomos no estaban preparados Empresas como Tesla o Google -a través de su filial Waymo- han invertido en los últimos años una gran cantidad de dinero en experimentar y avanzar en el coche autónomo. Una tecnología todavía en pañales a la que le falta todavía mucho camino por recorrer para lograr esa autonomía total. Aún así, en los últimos diez años se han logrado superar muchos obstáculos, implicar a otras empresas del sector de la automoción y asentar el concepto de coche conectado como parte del futuro de la industria. Pese a todo, en este tiempo se han registrado pocos accidentes -en torno a una docena- pero que han demostrado que aún las máquinas no son perfectas para superar al ser humano en la conducción. La mala acogida del Fire Phone, de Amazon El gigante estadounidense del comercio electrónico está presente en infinidad de negocios y ha explorado las oportunidades en diferentes campos tecnológicos como la aviación, la inteligencia artificial o la robotización. Desde la cabeza de su fundador, Jeff Bezos, surgen grandes ideas, pero su desembarco en el negocio de la telefonía móvil fracasó estrepitosamente. Ha sido durante años líder de ventas en lectores electrónicos y su apuesta era complicada. Su primer teléfono móvil, el Fire Phone, tuvo una fría acogida en el mercado. Uno de los aspectos más destacable era su pantalla, que daba la ilusión de ver imágenes en 3D. También tenía funciones que integran servicios de Amazon. Pero el teléfono ha sido una carga para la empresa. No logró establecer bien el precio del dispositivo, lo cual podría haber sido una de las causas. La muerte de la televisión en 3D Fue la crónica de una muerte anunciada. Algo esperado en el mercado porque se volvió a demostrar que sin servicios ni contenidos una tecnología de entretenimiento está condenada a morir. Con la llegada en 2009 de la película «Avatar», parecía existir un deseo entre los consumidores de vivir esa misma experiencia tridimensional en sus hogares. Los fabricantes, con Samsung y LG en cabeza, no duraron ni un segundo en adaptar sus modelos a esta tecnología que requiere de un accesorio adicional -unas gafas especiales- para vivir la sensación de inmersión. Muchas marcas lo implementaron, pero con el tiempo se demostró que no había un interés real. La falta de contenido jugó, además, una mala pasada en su fracaso. Sirvió en su momento como reclamo para «vender» televisores. Hoy en día esta tecnología o está desaparecida o se ofrece de manera nativa en los nuevos modelos. Robo a Celebgate, Ashley Madison y Yahoo Ha sido la década de los grandes hitos de la ciberdelincuencia, un negocio que en la actualidad mueve más dinero que el narcotráfico a nivel mundial. La seguridad informática es uno de los más importantes desafíos de las empresas e instituciones públicas. Cualquiera está expuesto a un robo de datos. En este tiempo se han dado varios episodios sangrantes que han puesto de manifiesto la relevancia de poner en marcha medidas de contención. En 2014 se produjo uno de esos escándalos que desnudan a cualquiera. En un caso bautizado como «Celebgate», piratas informáticos accedieron a miles de imágenes íntimas y sexuales de actrices como Jennifer Lawrence . Aquel robo de fotos a las estrellas pone de relieve la facilidad con que se pueden acceder a los contenidos del móvil. Un año después llegó el robo a Ashley Madison, una página web de citas. Se filtró información personal de más de 30 millones de personas que, supuestamente, estaban siendo infieles a sus parejas. En otro gran robo, Yahoo reconoció la mayor brecha de seguridad de la historia, que afectó a la inmensa mayoría de cuentas de correo electrónico. Escándalo de las baterías del Note 7 Iba a ser la gran apuesta para 2017 de Samsung. El teléfono más potente. Pero tuvo un mal debut. A los pocos días de ponerse a la venta este «phablet» varios usuarios denunciaron que habían sufrido igniciones de sus baterías. Fue el caso de las «baterías incendiarias» del Note 7. La crisis obligó a retirar el producto y a eliminar la siguiente nomenclatura. Se retiró del mercado por riesgos a la seguridad, empresas de aviación prohibieron su uso en vuelos y costó cuantiosas pérdidas de dinero al gigante surcoreano. Tardaron todavía muchos meses hasta conocer los verdaderos motivos derivados de este problema. Una serie de factores como el diseño de sus baterías fue la razón. Las imborrables Google Glass Durante 2013 y 2014 se habló de que las Google Glass, las lentes de realidad aumentada del gigante estadounidense, era el futuro de la tecnología. Iban a cambiarlo todo, desde la industria al consumo. Todos querían hacerse una foto con ellas. Fueron demasiado caras para que un usuario medio pudiera permitírselo y la falta de contenido interesante se convirtió en un gran obstáculo en una adopción masiva. Hubo, además, un gran debate sobre si invadía la privacidad de las personas. El gigante de internet, que acumula numerosos fracasos en su historial, tuvo que cancelar el proyecto, aunque lo ha recuperado en los últimos tiempos bajo un enfoque más profesional. Los problemas del «hoverboard» En 2017 estos patinetes se convirtieron en el regalo estrella entre los más jóvenes. Unos dispositivos de transporte con dos ruedas que requiere una cierta práctica para su correcto manejo. Era sorprendente cómo funcionaba porque todos sus propietarios parecían ser el nuevo Marty McFly de «Regreso al futuro», la incombustible película de Robert Zemeckis y producido por Steven Spielberg que ha dejado tantos momentos en la retina. El problema vino porque se detectaron casos de incendios de sus baterías. Es cierto que eran situaciones puntuales pero que dejan entrever los problemas técnicos. Proyecto Ara, el teléfono modular La telefonía móvil inteligente vive, en estos momentos, una situación extraña. Hay cada vez más marcas que producen terminales sensacionales, se ha democratizado su uso a nivel mundial y se han experimentado con innovaciones como las cámaras dobles (o triples en muchos casos) o los diseños sin apenas bordes. Estas ideas han llevado, sin embargo, a un escenario: la inmensa mayoría de modelos se parecen mucho entre sí. Pero hubo otros intentos para aportar la filosofía de un ordenador de sobremesa a estos dispositivos. El objetivo de Proyect Ara, de Google, era crear «smartphones» modulares, cuyas piezas y componentes pudieran personalizarse y cambiarse entre sí para satisfacer las necesidades de cada usuario. Su resultado no cautivó a los consumidores. Mal inicio de Apple Maps El intento de competir con Google Maps tuvo un comienzo problemático. El servicio cartográfico de Apple, que desembarcó en 2012, debutó con fallos técnicos de calado, que provocó que muchos usuarios criticaran a esta herramienta cuyas actualizaciones han ayudado a mejorar considerablemente su rendimiento. El resultado demostró que el lanzamiento fue algo precipitado. La aplicación contenía de errores importantes como cuando algunos usuarios se encontraban que la Sagrada Familia de Barcelona se situaba en Ibiza o que Berlín era un lugar en medio de la Antártida. Por si fuera poco, carecía de algunas de las prestaciones anunciadas por Apple y carecía de otras que han hecho de Google Maps una herramienta robusta. Nadie se acuerda de Google Plus Pese a ser el líder en muchos sectores, a Google se le ha resistido hasta la fecha un negocio, el de las plataformas sociales, que en la actualidad todavía domina Facebook. El gigante de internet lo intentó durante años con Google Plus, que ni siquiera creando perfiles a todo usuario con cuenta de Gmail le valió para consolidarse. Fue un páramo con escasa presencia. Algunas funciones, sin embargo, fueron interesantes, como la idea de los círculos, pero el caso es apenas hubo actividad. La crisis de Cambridge Analytica-Facebook Facebook, la gran red social de los últimos tiempos, tampoco se ha librado de escándalos. Desde que saltó el caso de Cambridge Analytica en 2016, la firma fundada por Mark Zuckerberg ha venido capeando como puede la falta de confianza. Los anuncios falsos, la manipulación de sus servicios, el robo de datos y la caída en picado de su actividad le han llevado a una situación particular porque los usuarios más jóvenes no encuentran razones para abrirse en un perfil. Estos casos fueron el detonante de un mayor interés por los datos personales en los servicios digitales más conocidos, que ha sido una constante cada vez más habitual. Las roturas del Galaxy Fold Sin llegar a los extremos del Note 7, a Samsung le salió rana este 2019 su primer teléfono plegable, el Galaxy Fold. Iba a cambiarlo todo, desde la manera en la que se accede a estos terminales hasta la producción de los mismos. Pero no. Su lanzamiento tuvo que retrasarse varios meses tras detectarse varias unidades de prueba con fallos técnicos. La firma surcoreana los supo resolver para poder ponerlo a la venta en octubre por el mismo precio estipulado, unos 2.000 euros que saben a lujo para la inmensa mayoría de consumidores. La acogida tampoco es que haya sido para tirar cohetes puesto que ha colocado unas 500.000 unidades en todo el mundo. Este 2020 se va a volver a intentar, aunque con la mirada puesta en su diseño.
10-01-2020 | elpais.com
Facebook se resiste a vetar las informaciones falsas en anuncios políticos
Facebook retoca sus prácticas, pero se desmarca de las sendas que siguen Google o Twittery se limitará a permitir que los usuarios puedan limitar las cantidades de estos contenidos que reciben
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