Noticias de "facebook"

30-10-2019 | abc.es
Revolución interna en Facebook: sus trabajadores critican que los políticos puedan mentir en la red social
Los trabajadores de Facebook se han dirigido a los responsables de la compañía para comunicarles que no están de acuerdo con la postura de adoptada para con los anuncios de políticos, ya que entienden que contribuye a la difusión de desinformación en la plataforma. En una carta abierta dirigida al consejero delegado de la compañía, Mark Zuckerberg, y recogida por «The New York Times», los trabajadores de Facebook han querido dejar claro que «la libertad de expresión y el discurso pagado no son lo mismo». En la misma, rechazan las actuales políticas de la plataforma en lo concerniente a los anuncios de políticos. «No protege las voces, sino que en su lugar permite a los políticos convertir nuestra plataforma en un arma contra las personas que creen que el contenido publicado en por figuras políticas es de fiar», recogen en la misiva. Señalan, incluso, que «permitir el pago de desinformación cívica» tiene el «potencial» de incrementar la desconfianza en la plataforma, al permitir que la plataforma albergue en igualdad de condiciones el contenido de pago y el orgánico, y de deshacer el trabajo de los equipos de integridad, que se encargan de aportar contexto y degradar el contenido que viola las políticas. El fin de los trabajadores es «concienciar a los responsables de que una gran parte del personal no está de acuerdo con esta política», una queja que acompañan con propuestas enfocadas a «desarrollar mejores soluciones». Así, los trabajadores, en su carta, incluyen también algunas sugerencias, como considerar los anuncios políticos con los mismos estándares que otros anuncios, dado el «descomunal impacto nocivo» que tienen en la comunidad de Facebook; introducir un tratamiento visual destacado que ayude a distinguir los anuncios políticos de las publicaciones orgánicas o incluso aclarar las políticas de la plataforma para los anuncios políticos.
29-10-2019 | abc.es
Google: la difícil tarea de compensar los clics de los usuarios y las ganancias por publicidad
Internet, en los últimos años, se ha construído a base de clics, de los comúnmente conocidos «pinchazos». Sin ello nada tiene sentido. Un inquietante dato conocido este pasado mes de junio augura un profundo cambio en la manera de interactuar los usuarios con los servicios digitales. En ese momento más de la mitad de los resultados obtenidos a nivel mundial no generaron ningún clic, según un informe de SparkToro y Jumpshot. ¿Por qué? A medida que el motor de búsqueda de Google, el más utilizado del mundo, ha evolucionado, también lo ha hecho la manera de presentar los intereses de los consumidores. Las búsquedas con cero clics alcanzaron el 50,3%, mientras que el 44,3% de las búsquedas se tradujeron en tráfico orgánico -el generado a partir de un clic en el enlace- y el 4,4% en los anuncios. Otro descubrimiento interesantes ha sido la evolución experimentada por los clics en búsquedas. Desde 2016 hasta el presente año se ha producido un aumento en el porcentaje de búsquedas con cero clics (de 43,9 a 49,75 por ciento) y clics pagados (de 2,10 a 4,14 por ciento), mientras que los clics en páginas externas han ido descendiendo a lo largo de este periodo (de 54,01 a 46,12 por ciento). Si tantas solicitudes de información no desembocaron en la apertura de un enlace ¿adónde fueron los usuarios? El buscador, desde hace tiempo, ha implementado funciones más prácticas como mostrar los resultados directamente en página. Eso ha facilitado las cosas en la mayoría de interacciones. Peticiones recurrentes como la fecha de fallecimiento de un personaje famoso o la cartelera del fin de semana se pueden conocer de manera más ágil directamente desde la primera página de resultados. Sin necesidad, por tanto, de continuar una búsqueda. Google está encerrando a sus usuarios en su propia plataforma. Además, la compañía está pivotando hacia resultados más afinados. En su modificación anual de su algoritmo de organización, el buscador acaba de añadir el modelo BERT (Bidirectional Encoder Representations Transformers) para procesar el lenguaje natural de manera más apropiada. Los términos de búsqueda introducidos por los usuarios cambiarán, lo que obligará a las páginas a adaptarse nuevamente si quieren aparecer en las primeras páginas de resultados, lo que les garantiza mayor audiencia. Este cambio de paradigma ha supuesto, sin embargo, un gran impacto a nivel mediático. Google se mueve a dos velocidades: la primera su compromiso por indexar contenidos informativos de manera gratuita y, segundo, su verdadero modelo de negocio, la publicidad digital, que junto con Amazon y Facebook acumulan más del 80% de las inversiones a nivel mundial. Y en ese terreno, basado en campañas conocidas como SEM, es donde quiere empujar aún más su facturación. De hecho, según se desprende del balance trimestral, el negocio del coste por clic (CPC, por sus siglas en inglés) ha caído un 2% en comparación con el anterior trimestre al año anterior. Se trata de la cantidad que los anunciantes invierten cada vez que un usuario pincha en el anuncio que aparece en la publicidad de resultados. Los clics pagados -el número de veces que los usuarios pulsan algún vínculo de publicidad- aumentaron, desde un punto de vista interanual, un 18% y un 1% respecto al anterior trimestre. Estas decepcionantes ganancias (PDF) se producen, además, en un momento delicado, cuando la empresa estadounidense se enfrenta nuevos desafíos antimonopolio y sus empleados han condenado algunas de las políticas internas. La caída de sus beneficios se debió a un aumento de la inversión en los servicios en la «nube«», convertido en uno de sus principales líneas de negocio.
26-10-2019 | abc.es
Enrique Dans: «Pensar que la tecnología es peligrosa o crea adictos son actitudes muy absurdas»
Los avances tecnológicos y la transformación digital es su especialización. Pero Enrique Dans, profesor de Innovación en IE Business School, es una de las voces más autorizadas (y reconocidas) del sector. Un despacho repleto de libros y unas bonitas vistas a una de las grandes arterias madrileñas es su refugio. Y sirve de enclave para atender a ABC para desgranar, más de cerca, su nuevo ensayo, «Viviendo en el futuro» (Deusto, 2019). Una obra en la que analiza, pormenorizadamente, las claves acerca de cómo lo «nuevo» está cambiando el «viejo» mundo. Optimista de cara a lo que se avecina, su mensaje es claro: estamos a tiempo de evitar que nos adentremos en una distopía propia de «Mad Max». La tecnología está presente en todo los estamentos de la sociedad. Ha revolucionado la vida de las personas y trastocado el mundo industrial. ¿Usted se inclina más hacia una visión apocalíptica u optimista de los cambios que se avecinan? Es una visión preocupada pero razonablemente optimista. La tesis fundamental es a ver cómo nos afecta la tecnología y qué escenarios crea en el futuro, pero con un problema, saber si tenemos un futuro. ¿Tenemos un futuro? Esa es la gran pregunta. Lo que me planteo es cómo vamos a ser capaces, como sociedad, de vencer a esa gran espada de Damocles, a ese desafío climático, a esa crisis medioambiental. El cambio terminológico que hizo «The Guardian» hace unos meses de dejar de llamarlo «cambio climático» y empezar a denominarlo «emergencia climática» es muy apropiado. Ahora mismo, el mayor problema que tenemos es que existe una evidencia clara de efectos antropogénicos sobre el clima y también hay una evidencia clara de que esto en pocas décadas es susceptible de convertirnos en un escenario tipo «Mad Max» -por la célebre película apocalíptica-. ¿Qué puede hacer la tecnología para, en primer lugar, concienciar a la sociedad, pero también para intentar corregir sus efectos devastadores? El grave problema es que tenemos un sistema que económicamente ha funcionado muy bien durante muchos años. Y no hay cosas más difícil que cambiar una cosa que ha funcionado. No cabe duda que somos mucho más ricos, tenemos más dinero, vivimos más años que hace doscientos años. Pero eso lo hemos hecho de una manera poco sostenible. Y eso es fundamental, y que cualquier negacionismo no se justifica hoy en día, ni científicamente ni por establecer determinadas prioridades. Cómo hacer entender a la sociedad que retirar el carbón puede que acabe con determinados puestos de trabajo, que es un generador de riqueza en algunas zonas. Pero es fundamental y no se puede condicionar. Que eliminar el motor de explosión y los combustibles fósiles en el transporte de personas es incómodo, pero hay que hacerlo. El vehículo eléctrico es caro, pero porque no lo demandamos lo suficiente y permitimos que las empresas tradicionales de automoción sigan rentabilizando sus tecnologías obsoletas y sus motores que son en realidad relojes de cuco, que se estropean fácilmente y son ineficientes. Ese es el problema fundamental, y nos ha llevado a esto el desarrollo tecnológico. Ahora lo que tenemos que pedirle al desarrollo tecnológico es que nos saque de él. ¿Es necesario una intervención regulatoria y gubernamental sobre las tecnológicas para defender los derechos civiles? Yo creo que sí. La regulación es algo que acaba siendo necesario. El problema es la falta de un regulador adecuado. No tenemos un regulador global, el papel de las Naciones Unidas es interesante pero hacen lo que pueden y no tienen una capacidad sancionadora, ni una fuerza específica para crear una regulación eficiente. Seguimos teniendo una arquitectura obsoleta. El mundo está sometido todavía a un montón de fronteras que para internet no tiene sentido. La información fluye libremente y, sin embargo, el fin de cada país es tener un PIB, que es un mal indicador, más alto que el vecino. Pues a lo mejor esta competencia no tiene demasiado sentido. Y muchas veces el regulador doméstico no tiene muchas veces idea de lo que está haciendo. Cualquiera que haya visto las comparecencias de Zuckerberg delante del Congreso de Estados Unidos se echa las manos a la cabeza y dice «¿qué preguntas son estas?». Hay que pensar en cómo hacemos para regular de una forma razonable. ¿Cuál es el papel de los expertos? ¿Tiene un político que saber de todo? Pues a lo mejor no es posible, pero al menos tener una cierta cultura de las reglas que rigen la tecnología. Por ejemplo, que la tecnología no se «desinventa» [sic]. No se puede volver a meter en la caja. Algo contradictorio, porque estamos en una economía deslocalizada y global y, aún así, los países solo piensan en sus entornos locales. ¿Es un choque de trenes? Es muy incoherente. Es un sistema imperfecto, y todo sistema imperfecto puede ser «hackeado». Las empresas tecnológicas han aprendido a «hackear» el sistema y pagan, por ejemplo, impuestos donde les da la gana. Pero, por otro lado, hay otra serie de problemas; si impides que evolucionen aquí evolucionarán allá, siempre va a haber posibilidades que lo permitan. El tema es empezar a reclamar y entender que no puede seguir así. Ni es algo que se pueda mantener, porque como se mantenga más de diez años los jóvenes que salen a protestar por un futuro ahora cuando sean adultos ya no se puede cambiar nada. Tampoco tienen sentido las prioridades que marcan. ¿Por qué marcar la prioridad que los vehículos con motor de explosión no se puede prohibir su venta hasta 2040? Claro -ironiza- por las pérdidas económicas que genera en la industria. Esa prioridad no tiene sentido. En 2040 ya da igual lo que hagas; el motor de explosión es una tecnología obsoleta y habría que forzar a las empresas de automoción a a hacer vehículos eléctricos o de hidrógeno competitivos ahora mismo. ¿Se ha privilegiado el crecimiento económico en detrimento a la defensa del medio ambiente? Lo que hemos priorizado son esquemas muy cortoplacistas o muy injustos. El problema de hacer caso a un premio Nobel de Economía como Milton Friedman -ganado en 1976- es que pensaba que el mercado lo arreglaba todo. ¿Cuál es el papel de la economía? Darle valor al accionista, y el mercado ya se encargará de distribuirlo. Y eso se ha probado que no es cierto porque, primero, genera mucha desigualdad, y segundo si el valor del accionista lo consigues a base de exprimir a tus empleados hasta el límite o engañar a tus clientes proponiéndole, quién sabe, medidas de obsolescencia programada para que te compren más tiempo lo que nos lleva es al sistema al que hemos llegado. «La tecnología nos ha creado escenarios en los que parecía que era todo nuevo. Y era muy difícil gestionarlo, y de hecho no hemos sabido hacerlo. Nos ha creado escenarios que se han gestionado ellos mismos. Ha faltado una dirección consciente» ¿La tecnología ha causado el efecto contrario que pretendía? La tecnología nos ha creado escenarios en los que parecía que era todo nuevo. Y era muy difícil gestionarlo, y de hecho no hemos sabido hacerlo. Nos ha creado escenarios que se han gestionado ellos mismos. Ha faltado una dirección consciente, pero eso en el mundo de la tecnología es muy habitual: nadie en la Revolución Industrial podía ser tan visionario como para prever sus efectos. Cuando surgen esos cambios lo que hace falta es que interioricemos que cuando se produce un cambio en el entorno tenemos que ajustarnos a él. Lo que nos hace humanos es nuestra capacidad de adaptación. Pensar que la tecnología es peligrosa o crea adictos son actitudes muy absurdas. Lo que tenemos que hacer es asumir que está aquí, no la vamos a deshacer, ha creado este entorno y aprovechémoslo. Guiar en lugar de prohibir. Efectivamente. El «smartphone» se ha convertido en una mercancía, todo el mundo tiene. Los fabricantes inundan los mercados con sus productos. ¿Debe pensarse en la manera de reciclarlos y que se hagan cargo cuando no sirven? Esa ecuación de dar valor al accionista -ver sexta respuesta- lo que no tenía en cuenta es lo que rompía para darle valor al accionista. Efectivamente, hay compañías que lo están planteando de otra manera. Hay muchos bienes que va pasar de ser productos a ser servicios. El ejemplo es el automóvil. Mi hija no se plantea tener un coche. Vive en Madrid, tiene carné de conducir porque se lo insistimos, pero no lo quiere. Cuando lo necesita se pide un Uber o Cabify o se alquila un Car2Go. Ese servicio está ahí, y cuando sea un transporte autónomo tendrá un precio incluso más reducido. Lo que encarece el transporte es el conductor, no el hardware. Pero podría ocurrir en otras muchas cosas. Es plausible pensar en una empresa como Apple cada vez más orientada a servicios que acabe lanzando un programa de servicios de smartphones en el que tú te suscribes y se encarga de cambiártelo cuando aparece el siguiente. ¿Estamos entonces pasando de una economía basada en la propiedad a otra a en el alquiler de todo? La tecnología lo permite, lo que hay son modelos que en teoría compiten pero se acaban imponiendo. El enorme ancho de banda que tenemos y la oferta cultural que tenemos ha quitado las plataformas P2P. A lo que vamos es a lo mismo que sucedió en la música. Todos sabíamos la primera vez que nos conectamos a Napster -extinta plataforma de intercambio de archivos- que aquello era mejor que ir a la tienda. Que el catálogo era ilimitado, que funcionaba fenomenal. Si los directivos de las empresas discográficas se hubieran dedicado un momento a utilizarlo, a entenderlo y a analizar su propuesta de valor seguramente se hubiera inventado Spotify diez años antes. O al revés como Netflix; cuando un servicio funciona muy bien y mucha gente se suscribe empiezan a aparecer HBO, Amazon Prime Video o Disney Plus. Llega un momento en el que a lo mejor mucha gente se plantea su propensión marginal al pago. Y dice «si para ver contenidos tengo que suscribirme a cinco plataformas me vuelvo a la piratería». ¿Eso va a dar pie a un ecosistema digital basado en la concentración y agregación de contenidos? ¡Fíjate la paradoja aquella de que en internet era todo gratis! Pues cada vez pago más cosas. Y es más, empiezan a surgir cierta conciencia de sostenibilidad. Pruebo un producto un tiempo y me gusta decido pagarlo también para hacerlo sostenible y para que no muera. Es bueno proteger que haya cierta concentración cuando tenga sentido que la haya, pero que esa concentración no se convierta en peligrosa para la competencia. Es muy razonable aprobar legislaciones antimonopolio más duras. No es bueno pensar que no se puede competir con Facebook porque cualquier cosa que vea que es una amenaza la va a copiar o comprar. Con Snapchat el comportamiento fue ese. Con TikTok -la red social de moda entre los jóvenes- no han sido capaces de pararlo. Hay que proteger esos entornos. La orientación que le está dando la Unión Europea es mucho más constructiva que la que le ha dado Estados Unidos hasta ahora. «Lo que me preocupa es un sistema basado en la monitorización, en una especie de capitalismo del espionaje» Lo que une a estas plataformas digitales son la recolección y comercialización de los datos de usuarios. ¿Le preocupa su mal uso? ¿Le preocupa que se cree una sociedad más desigualitaria? Totalmente. Lo que me preocupa es un sistema basado en la monitorización, en una especie de capitalismo del espionaje. La tecnología no se «desinventa» y cuando inventas, por ejemplo, el reconocimiento facial esto se va a utilizar. Ahora, hay que poner los controles en el punto adecuado. Puedo estar de acuerdo en que el aeropuerto de Dubai tenga mis datos biométricos porque el beneficio que me otorga para no hacer colas me interesa. Soy yo quien cede mis datos para un interés en ese momento. De ahí a que se utilice para todo con carta blanca. Me preocupa la normalización de determinados modelos de negocio. Si tú estamos hablando y alguien se asoma por aquí [mira a la ventana] para escucharnos y luego vendernos un producto que mejor se adapte nos parecería aberrante. Y, sin embargo, es lo que hace un modelo como Facebook y nos parece normal. Eso requiere de una reflexión: no tenemos que aceptar determinadas cosas. ¿Qué puede hacer la innovación para mejorar la vida de las personas? En este entorno la ecuación es muy interesante. Normalmente cuando un servicio obtiene nuestros datos nos podemos plantear si darle permiso o no. Sin embargo, con la salud todos estamos de acuerdo: si se pueden generar datos de nuestra salud y un modelo preventivo, ahorrando sufrimiento a las personas, sería un escenario óptimo. Esto, además, es un capítulo muy personal porque me coincidió con mis primeras arritmias y empecé a darme cuenta que sin haber hecho demasiados esfuerzos tenía tecnología a mano para monitorizarme de arriba a abajo. Podía estar en cualquier sitio y, si creía que tenía un problema, enviarle un electrocardiograma a mi cardiólogo en tiempo real. Esto es el modelo de salud que vamos a tener en el futuro. Es más, me preocupa que muchos de los dispositivos que puedo utilizar son norteamericanas y, sin embargo, la innovación en salud en este país es muy complejo porque el sistema está desequilibrado y es caro. En el mercado financiero la tecnología también está metiendo la mano. ¿Hacia dónde vamos? El dinero digital está surgiendo como alternativa en muchos sitios. Hay países en donde ya lo están utilizando una propia moneda adoptada como oficial, China lo está poniendo en práctica. El problema es hasta qué punto utilizas una divisa virtual para darle mayor fluidez a la economía o para controlar determinados efectos indeseables como la economía sumergida o, incluso, como control poblacional. O el caso de Libra, de Facebook: es una fantástica idea. El problema es quién está detrás. Yo no puedo fiarme de una idea que está bien pensada, pero el primer paso de la virtualización del dinero no van a ser las complejidades del «blockchain» o del Bitcoin. Se van a imponer modelos para que la gente compre más fácilmente. No puedo pasar a utilizar una moneda como Bitcoin que fluctúa tanto. Creo que las criptomonedas es el futuro pero no vamos a llegar tan rápido. .
26-10-2019 | abc.es
TikTok: el fenómeno chino que atrae a los adolescentes para dejar Facebook
Las redes sociales viven un cambio generacional. Los más jóvenes no encuentran motivos para publicar mensajes en la mayor red social del mundo, Facebook. Aunque la empresa fundada por Mark Zuckerberg supo adelantarse al futuro con la adquisición de Instagram o WhatsApp, este año ha presenciado cómo una aplicación china llamada TikTok ha revolucionado el ecosistema de medios sociales. Lo ha hecho a partir de una propuesta fresca, aunque poco novedosa, como es la creación de microvídeos. Un fenómeno que ha cautivado a los usuarios más jóvenes de países como Estados Unidos o España a pesar de causar miedo sobre su política de uso. Su influencia es notable. Está entre los cinco servicios más descargados en las tiendas de aplicaciones en España y durante largos periodos del año ha sido la más descargada en el mercado estadounidense. Acumula, según informes, unos 600 millones de usuarios. Todo a partir de una dinámica basada en la creación de vídeos cortos que varían entre los tres y los treinta segundos. Para ingresar se necesita, según sus términos de uso, tener al menos 13 años, aunque la inexistencia de un sistema de verificación de edad impide conocer si realmente se cumple. Según datos del medio «Digiday», el 60% de sus usuarios en Android tiene entre 13 y 24 años, con profusión femenina. Cada niño, según estimaciones de «The Wall Street Journal», dedica una media de 45 minutos diarios a navegar por esta red social. Hervé Lambert, responsable de operaciones de consumo de la empresa de seguridad Panda, lamenta la falta de atención de los adultos hacia esta plataforma: «todos los niños han hablado de TikTok, pero los padres no, y eso supone un problema porque el efecto moda les encaja mucho a los jóvenes porque su afán es conseguir seguidores». A su juicio, el servicio ha dado con la fórmula para «generar adicción» porque genera en el usuario el deseo de ser «parte del ecosistema». De ahí a que han aparecido numerosos retos virales, algunos peligrosos para la salud por las posibles autolesiones, pero también se han detectado perfiles falsos de usuarios que intentan captar a jóvenes. La aplicación, según Samuel Parra, experto en derecho digital, «en general son correctos y bastante completos», pero critica a ABC la venta de los datos de sus usuarios a empresas de terceros. «El problema es que no dicen qué datos, si se van a compartir con sus socios para enviar publicidad», algo que asegura que es obligatorio indicarlo. Pero, a su vez, la empresa se salta la privacidad de los menores en la Red, que exige que los los servicios digitales dirigidos a niños obtengan el consentimiento de los padres. Los contenidos que abundan son, en muchas ocasiones, comentarios de usuarios, demostraciones, escenas graciosas, momentos cotidianos. Muchos de ellos bien editados y de creatividad sorprendente, aunque otros son videoclips caseros en donde se hace «playback» de la música actual de artistas como Rosalía. El éxito de la plataforma se compone de dos características: un gran abanico de opciones y efectos además de un sistema de organización basado en algoritmos de Inteligencia Artificial predispuesto a recomendar contenido sin necesidad de seguir al creador. Más allá de los vídeos de humor, TikTok también ha servido para denunciar por ejemplo episodios de violencia machista. La última moda es ver bailar a chicas mientras reciben los insultos de sus ex parejas o las reprimendas paternales. Dado que el dinero llama al dinero, la «app» ha causado sensación también en el negocio de los «influencers». Numerosos usuarios cuentan ya con grandes audiencias que, en algunos casos, superan el millón de seguidores. Pero a medida que el servicio se ha hecho popular, también han aparecido las críticas. El medio británico «The Guardian» accedió este verano a sus reglas de moderación en las que se abordaban cuestiones como los contenidos permitidos. Una medida controvertida por la supuesta censura de comentarios críticos con el régimen chino. Defensas al colectivo LGTBI o menciones a la tragedia de Tiananmen estaban prohibidos. ByteDance, empresa propietaria, ha reiterado en diversas ocasiones que sus políticas de moderación no están «influenciadas por el Gobierno chino» y se adaptan al país donde opera: «Las políticas de moderación en los EE.UU. están dirigidas por un equipo con sede en EE.UU. no influenciado por el gobierno chino», apuntaron en un comunicado. A esta situación se ha referido incluso Zuckerberg al criticar con dureza que referirse a las protestas en Hong Kong «están censuradas incluso en los Estados Unidos». Algo que critica, por su parte, Gemma Galdon, especialista en el impacto social de la tecnología y directora de Éticas: «Lo más negativo es que es un app desarrollada en China, un país con menor garantías en la defensa de los derechos civiles y que, además, se orienta a personas menores». En su opinión, Tiktok ante desembarcar en Europa tenía que haber actuado de alguna forma en la defensa de la privacidad de sus usuarios, pero la realidad ha sido otra: «entre que se adopta pasa un tiempo y disponen de las herramientas necesarias, los usuarios están vulnerables como pueden ser niñas que se conviertan en un objeto de depredadores sexuales».
25-10-2019 | elpais.com
Facebook lanza un agregador de noticias de medios de calidad en Estados Unidos
La red social, que arrastra un problema de credibilidad desde 2016 por difundir desinformación sin control, llega a un acuerdo con grandes publicaciones
25-10-2019 | abc.es
«Password Spraying»: la técnica de los cibercriminales para robar contraseñas poco seguras
Las contraseñas ofrecen un nivel básico de seguridad para las cuentas digitales de los usuarios, por lo que es importante que sean fuertes. En caso de que resulten fáciles de adivinar, un ciberdelincuente lo tendrá más fácil a la hora de emplear técnicas como «Password Spraying» y arrebatarle información al usuario. para averiguar la contraseña de los usuarios y acceder a sus perfiles sin que estos sean conscientes de este hecho. El «Password Spraying» es una técnica de ataque que aprovecha la falta de interés o de conocimiento de los usuarios a la hora de crear una contraseña que lejos de ser lo más robusta y compleja posible acaba siendo una enumeración (123456) o la propia palabra «password». El cibercriminal detrás de este ataque lleva a cabo una estrategia conocida como «fuerza bruta». Cuenta con un listado de las claves de acceso más utilizadas y se dedica, empleando «software» para ello, a probar cada una de estas contraseñas en el servicio al que quiera acceder. «Esta es una práctica muy habitual», aseguran desde Check Point. Para protegerse de la amenaza es imprescindible evitar las «contraseñas adivinables», como nombres, fechas o palabras comunes, y optar en su lugar por crear una contraseña única de al menos ocho caracteres que combine letras (tanto mayúsculas como minúsculas), números y símbolos. También hay que evitar el empleo de la misma contraseña para varios perfiles, y una forma de hacerlo es recurriendo a un gestor de contraseñas, que permite tanto administrar como generar claves de acceso robustas para cada servicio basadas en las pautas que el usuario decida, como indican desde la compañía. Si existe la opción, habilitar la autenticación en dos pasos. Esta capa de seguridad extra pide al usuario que introduzca una segunda clave, que por lo general llega a través de un SMS. De esta forma, se evita el acceso a nuestra cuenta incluso aunque tengan el usuario y la contraseña. Trucos para crear una contraseña segura Los expertos recuerdan que «la mayor debilidad de las contraseñas es su reutilización» por lo que hay que «tener claves únicas para cada servicio»: 1. Crea una «cadena estática»: es decir, una parte de la clave que no cambia. 2. Puedes ayudarte de una frase, letras de canciones, citas de una película.. lo que sea con tal de que te resulte fácil de memorizar. Por ejemplo: «La chica de ayer». 3. Coge la primera letra de las tres o cinco primeras palabras (LCDA) 4. Entre cada letra, añade una carácter especial: (L+C*D@A.) 5. A partir de este momento, serás capaz de hacer que todas tus contraseñas sean únicas gracias a esta cadena. 6. Puede mejorar las claves gracias a la fuerza de la asociación. Cuando pensemos en las cuentas online para las que necesitamos una contraseña (Facebook, Twitter, apps para ligar, juegos, etc.), puedes anotar cada una de las primeras palabras que asociemos con ese sitio. Por ejemplo, si estamos creando una contraseña para Facebook, podemos asociar a Facebook con el color azul del logotipo. Entonces, dicha palabra (en mayúscula, minúscula o mejor, combinada) al final de la cadena estática (L+C*D@A.Azul).
25-10-2019 | abc.es
WhatsApp prohíbe enviar mensajes masivos a los partidos políticos en campaña electoral
La desinformación tiene las patas muy largas, especialmente en campaña electoral. Buena parte de la culpa la tienen las redes sociales, que han contribuido en los últimos años a amplificar mensajes tóxicos que pueden influir en las opiniones políticas de los usuarios. Dentro de este grupo se encuentra Facebook, que lleva años siendo dúramente criticada por su falta de efectividad a la hora de combatir los bulos que circulan por la plataforma. Una exigencia que se extiende a WhatsApp, aplicación de la que es propietaria, y que cada vez gana más protagonismo como medio a través del que se difunde información. La conocida aplicación de chat, para evitar los mismos problemas de la anterior convocatoria electoral del 28-A, va a prohibir tajantemente el envío de mensajes masivos por parte de los grupos políticos. Desde la anterior campaña electoral en España, celebrada en abril de este año, Facebook exige a los partidos políticos registrarse para que puedan anunciarse en la plataforma, así como comunicar el gasto invertido. Pese a todo, hubo una gran polémica acerca del cierre de cuentas de formaciones como Unidas Podemos, a las que le siguieron otras formaciones como Partido Popular y PSOE. ¿La razón? El «spam» electoral. Sin embargo, desde la compañía prometen que el control sobre las formaciones va a ser «más exhaustivo» de cara a los comicios del próximo 10 de noviembre, especialmente dentro de WhatsApp. Así lo ha dejado claro Ben Supple, Responsable de Elecciones a nivel Global en WhatsApp, en un evento celebrado este jueves al que ha asistido ABC, en el que ha recordado que el empleo de sistemas informáticos, programas o software para automatizar mensajes para enviarlos masivamente implicará el cierre de las cuentas. «Los partidos políticos pueden emplear WhatsApp como herramienta a través de la cual acercarse a los votantes. Sin embargo, desde la compañía controlamos que no se lleve a cabo un uso abusivo del servicio» Durante el encuentro, Supple se mostró tajante a la hora de afirmar que el empleo de mensajes automatizados y masivos por parte de los partidos políticos no estará permitido durante la campaña. Aferrándose a los términos de uso de la aplicación, en los que esta conducta está terminantemente prohibida, el directivo de la empresa hizo hincapié en que «vigilan» las actuaciones de las formaciones durante los periodos electorales. «Los partidos políticos pueden emplear WhatsApp como herramienta a través de la cual acercarse a los votantes. Sin embargo, desde la compañía controlamos que no se lleve a cabo un uso abusivo del servicio», expresó Supple. Por otra parte, el directivo hizo hincapié en la importancia de que los partidos empleen la aplicación de una forma eficaz y que se plieguen a las normas de uso de la compañía. De este modo, deberán contar con el consentimiento de los usuarios para añadirlos a los grupos, no podrán emplear las listas de contactos de terceros, ni tampoco abusar de los mensajes. Desde WhatsApp, también afirman que estarán muy pendientes del «feedback» negativo. Es decir, que los participantes en los grupos comiencen a salir de forma masiva o realicen bloqueos. «El que un montón de gente bloquee una cuenta es un buen ejemplo de que se podría estar llevando a cabo un uso abusivo», dijo el directivo. Cabe recordar que durante la elecciones del pasado mes de abril, Facebook no tomó medidas contra el envío masivo de mensajes por parte de las formaciones políticas hasta pocos días antes de que se produjese la votación. El directivo dejó claro que el spam no tendrá lugar durante la campaña. También recordó que cada mes dos millones de usuarios son eliminados en la plataforma por este tipo de conducta. «La realidad es que los términos y condiciones nunca han admitido este tipo de mensajes masivos que utilizaban los partidos políticos a través de herramientas de terceros. WhatsApp Business está pensado para facilitar el contacto con los clientes» «La realidad es que los términos y condiciones nunca han admitido este tipo de mensajes masivos que utilizaban los partidos políticos a través de herramientas de terceros. WhatsApp Business está pensado para facilitar el contacto con los clientes, pero no para realizar comunicaciones al nivel que se realizaban, y es lo que llevó al bloqueo original de múltiples cuentas y las quejas que hicieron públicas», explica a ABC Sergio Carrasco, experto en derecho digital. Respecto a los bloqueos a partidos políticos que incumplan esta norma, el experto recuerda que es posible que un determinado caso, por las circunstancias en que se haya usado, puedan saltarse las herramientas de detección, pero eso no implica que el uso sea acorde a las condiciones. «Basta con ver los términos de muchos de los servicios que venden este tipo de comunicaciones, en que se indica que no son responsables de los posibles bloqueos de cuentas por parte de WhatsApp. Algunos realizaban determinadas actuaciones para evitar la detección automatizada (dividir los envíos por lotes, separar los mensajes en el tiempo), pero los gestores de redes sociales de los partidos estaban en la obligación de conocer las herramientas con las que trabajaban», añade. De hecho -insiste- no basta con que resulte cómodo su uso, sino que en el caso de que queramos acudir a ellas «tendremos que aceptar sus términos y condiciones, más en un ámbito tan concreto como es el potencial spam». Durante la reunión, Supple puso un ejemplo de lo que sería un buen empleo de la plataforma por parte de los partidos. El directivo mostró el mensaje de un usuario en el que se pregunta acerca acerca de la hora y lugar de un acto. En la respuesta que recibe aparece toda la información necesaria, pero sin hacer empleo de spam o propaganda. Facebook entiende WhatsApp, sobre todo, como una plataforma destinada a la comunicación entre amigos y familiares. La mayoría de conversaciones que tiene lugar dentro de la aplicación (en torno al 90 por ciento) se producen entre dos únicos usuarios. A su vez, la «app» ha realizado grandes esfuerzos durante los últimos tiempos para combatir el spam. Recientemente implementaba una función que permite a los usuarios seleccionar a los contactos que pueden añadirles a un grupo. También les daba la opción de que «nadie» contase con autorización para ello. Todo con el objetivo de mejorar la experiencia de los que cada día utilizan la «app». Luchar contra las «fake news» Los grupos políticos tienen claro desde hace tiempo que explotar las capacidades de las herramientas digitales es muy importante a la hora de dirigir sus mensajes a los ciudadanos. Son pocos los grupos que no cuentan con sus propios departamentos de comunicación y social media para difundir sus propuestas. Formaciones como Podemos o Pacma han sido algunas de las siglas que se dieron de alta en el nuevo servicio de Facebook. En aras de reducir el impacto de las «fake news», la red social por antonomasia también cuenta con un equipo de verificadores -internos y externos- compuesto por unas 30.000 personas repartidas por todo el mundo. Entre sus obligaciones, se encuentra la de eliminar directamente todo aquel contenido que promocione la violencia o el odio. Pero no solo eso. Facebook también ha empezado a penalizar todo contenido detectado por su Inteligencia Artificial (IA) como sospechoso de contener datos falsos. De esta manera, y aunque este no desaparecerá, pero sí permanecerá «perdido», frenando así su difusión. Según la estimación de la compañía, la existencia de alertas de posible bulo puede reducir hasta un 80% la propagación de los mismos.
25-10-2019 | abc.es
WhatsApp prohíbe a los partidos políticos enviar mensajes masivos en campaña electoral
La desinformación tiene las patas muy largas, especialmente en campaña electoral. Buena parte de la culpa la tienen las redes sociales, que han contribuido en los últimos años a amplificar mensajes tóxicos que pueden influir en las opiniones políticas de los usuarios. Dentro de este grupo se encuentra Facebook, que lleva años siendo dúramente criticada por su falta de efectividad a la hora de combatir los bulos que circulan por la plataforma. Una exigencia que se extiende a WhatsApp, aplicación de la que es propietaria, y que cada vez gana más protagonismo como medio a través del que se difunde información. La conocida aplicación de chat, para evitar los mismos problemas de la anterior convocatoria electoral del 28-A, va a prohibir tajantemente el envío de mensajes masivos por parte de los grupos políticos. Desde la anterior campaña electoral en España, celebrada en abril de este año, Facebook exige a los partidos políticos registrarse para que puedan anunciarse en la plataforma, así como comunicar el gasto invertido. Pese a todo, hubo una gran polémica acerca del cierre de cuentas de formaciones como Unidas Podemos, a las que le siguieron otras formaciones como Partido Popular y PSOE. ¿La razón? El «spam» electoral. Sin embargo, desde la compañía prometen que el control sobre las formaciones va a ser «más exhaustivo» de cara a los comicios del próximo 10 de noviembre, especialmente dentro de WhatsApp. Así lo ha dejado claro Ben Supple, Responsable de Elecciones a nivel Global en WhatsApp, en un evento celebrado este jueves al que ha asistido ABC, en el que ha recordado que el empleo de sistemas informáticos, programas o software para automatizar mensajes para enviarlos masivamente implicará el cierre de las cuentas. «Los partidos políticos pueden emplear WhatsApp como herramienta a través de la cual acercarse a los votantes. Sin embargo, desde la compañía controlamos que no se lleve a cabo un uso abusivo del servicio» Durante el encuentro, Supple se mostró tajante a la hora de afirmar que el empleo de mensajes automatizados y masivos por parte de los partidos políticos no estará permitido durante la campaña. Aferrándose a los términos de uso de la aplicación, en los que esta conducta está terminantemente prohibida, el directivo de la empresa hizo hincapié en que «vigilan» las actuaciones de las formaciones durante los periodos electorales. «Los partidos políticos pueden emplear WhatsApp como herramienta a través de la cual acercarse a los votantes. Sin embargo, desde la compañía controlamos que no se lleve a cabo un uso abusivo del servicio», expresó Supple. Por otra parte, el directivo hizo hincapié en la importancia de que los partidos empleen la aplicación de una forma eficaz y que se plieguen a las normas de uso de la compañía. De este modo, deberán contar con el consentimiento de los usuarios para añadirlos a los grupos, no podrán emplear las listas de contactos de terceros, ni tampoco abusar de los mensajes. Desde WhatsApp, también afirman que estarán muy pendientes del «feedback» negativo. Es decir, que los participantes en los grupos comiencen a salir de forma masiva o realicen bloqueos. «El que un montón de gente bloquee una cuenta es un buen ejemplo de que se podría estar llevando a cabo un uso abusivo», dijo el directivo. Cabe recordar que durante la elecciones del pasado mes de abril, Facebook no tomó medidas contra el envío masivo de mensajes por parte de las formaciones políticas hasta pocos días antes de que se produjese la votación. El directivo dejó claro que el spam no tendrá lugar durante la campaña. También recordó que cada mes dos millones de usuarios son eliminados en la plataforma por este tipo de conducta. «La realidad es que los términos y condiciones nunca han admitido este tipo de mensajes masivos que utilizaban los partidos políticos a través de herramientas de terceros. WhatsApp Business está pensado para facilitar el contacto con los clientes» «La realidad es que los términos y condiciones nunca han admitido este tipo de mensajes masivos que utilizaban los partidos políticos a través de herramientas de terceros. WhatsApp Business está pensado para facilitar el contacto con los clientes, pero no para realizar comunicaciones al nivel que se realizaban, y es lo que llevó al bloqueo original de múltiples cuentas y las quejas que hicieron públicas», explica a ABC Sergio Carrasco, experto en derecho digital. Respecto a los bloqueos a partidos políticos que incumplan esta norma, el experto recuerda que es posible que un determinado caso, por las circunstancias en que se haya usado, puedan saltarse las herramientas de detección, pero eso no implica que el uso sea acorde a las condiciones. «Basta con ver los términos de muchos de los servicios que venden este tipo de comunicaciones, en que se indica que no son responsables de los posibles bloqueos de cuentas por parte de WhatsApp. Algunos realizaban determinadas actuaciones para evitar la detección automatizada (dividir los envíos por lotes, separar los mensajes en el tiempo), pero los gestores de redes sociales de los partidos estaban en la obligación de conocer las herramientas con las que trabajaban», añade. De hecho -insiste- no basta con que resulte cómodo su uso, sino que en el caso de que queramos acudir a ellas «tendremos que aceptar sus términos y condiciones, más en un ámbito tan concreto como es el potencial spam». Durante la reunión, Supple puso un ejemplo de lo que sería un buen empleo de la plataforma por parte de los partidos. El directivo mostró el mensaje de un usuario en el que se pregunta acerca acerca de la hora y lugar de un acto. En la respuesta que recibe aparece toda la información necesaria, pero sin hacer empleo de spam o propaganda. Facebook entiende WhatsApp, sobre todo, como una plataforma destinada a la comunicación entre amigos y familiares. La mayoría de conversaciones que tiene lugar dentro de la aplicación (en torno al 90 por ciento) se producen entre dos únicos usuarios. A su vez, la «app» ha realizado grandes esfuerzos durante los últimos tiempos para combatir el spam. Recientemente implementaba una función que permite a los usuarios seleccionar a los contactos que pueden añadirles a un grupo. También les daba la opción de que «nadie» contase con autorización para ello. Todo con el objetivo de mejorar la experiencia de los que cada día utilizan la «app». Luchar contra las «fake news» Los grupos políticos tienen claro desde hace tiempo que explotar las capacidades de las herramientas digitales es muy importante a la hora de dirigir sus mensajes a los ciudadanos. Son pocos los grupos que no cuentan con sus propios departamentos de comunicación y social media para difundir sus propuestas. Formaciones como Podemos o Pacma han sido algunas de las siglas que se dieron de alta en el nuevo servicio de Facebook. En aras de reducir el impacto de las «fake news», la red social por antonomasia también cuenta con un equipo de verificadores -internos y externos- compuesto por unas 30.000 personas repartidas por todo el mundo. Entre sus obligaciones, se encuentra la de eliminar directamente todo aquel contenido que promocione la violencia o el odio. Pero no solo eso. Facebook también ha empezado a penalizar todo contenido detectado por su Inteligencia Artificial (IA) como sospechoso de contener datos falsos. De esta manera, y aunque este no desaparecerá, pero sí permanecerá «perdido», frenando así su difusión. Según la estimación de la compañía, la existencia de alertas de posible bulo puede reducir hasta un 80% la propagación de los mismos.
24-10-2019 | abc.es
Zuckerberg: amigo o enemigo de la democracia
El dinero llama al dinero. Siempre. Y Facebook no está dispuesto a cortar el grifo de una de sus principales fuentes de ingresos, los anuncios políticos. Lo hace por reforzar sus cuentas, aunque lo ha querido «vender» por otros motivos: la libertad de expresión. El acoso y derribo al que se ha visto sometido su fundador, Mark Zuckerberg, ante el torrente de preguntas de uno y otro bando (demócrata y republicano) ha servido para dejar patente sus intenciones, seguir amasando fortuna. El caso es que, con 35 años, el empresario, niño mimado de América hasta hace poco, se ha convertido en el foco de los ataques de los principales partidos estadounidenses. Algo que, tras protagonizar varios episodios controvertidos en un corto espacio de tiempo, se lo ha ganado a pulso. ¿Censura en la red social? Es lo que se puede interpretar con su defensa de una de las medidas más inquietantes que ha acometido la red social en los últimos tiempos, permitir que los anuncios políticos puedan desinformar o incluir falsedades -algo prohibido, en teoría, a todos los usuarios- en periodo electoral. Con la cabeza alta, dice aceptarlo porque Facebook no es censor. Que no actúa como regulador de lo que es o no verdad. Que no le compete esa misión. Pero es cierto, sin embargo, que la plataforma se lucra a costa de, precisamente, el flujo informativo y, sibilinamente, actúa tratando noticias. Para bien o para mal, pero decide, organiza y jerarquiza. Como negocio, nunca va a hacer nada que perjudique. Sobre los derechos civiles Su intervención ante las incisivas preguntas de los políticos estadounidenses, Zuckerberg, curtido en mil y una batallas de este tipo, supo defenderse, aunque hubo ocasiones en los que tuvo que arquear la ceja. En más de una vez dudó y admitió errores. Joyce Beatty, política demócrata, puso en cuestión que la compañía respete los derechos civiles considerando que los esfuerzos de Facebook para abordar los abusos en esta materia eran insuficientes, calificándolos incluso de «atroces y desagradables». «En su declaración inicial, habló mucho sobre los derechos civiles", señaló la congresista. «Creo que probablemente deberíamos expresarlo de manera un tanto diferente: que su trabajo con los derechos civiles se debe a la cantidad de demandas que ha tenido». Problemática sobre la diversidad Asegurando, escuetamente, que es uno de sus grandes desafíos, Zuckerberg conservó su cara inerte durante todo el interrogatorio. Preguntó acerca de la contratación de mujeres por parte de Facebook, las denuncias de discriminación sobre anuncios de viviendas o la auditoría de derechos civiles en curso de la compañía, a cargo de Relman Dane & Colfax, una firma de abogados de Washington. «¿Sabe quién es la empresa con la que trabaja para asesorarse de derechos civiles?», comentó Beatty. «Congresista, no», respondió. «¿Cómo podría no saberlo cuándo ha empleado a la firma de derechos civiles más histórica y más importante? Es muy frustrante para mí. Es pensar que se trata de una broma cuando arruinó la vida de muchas personas», adujo. También se intentó arrinconar a Zuckerberg por la cuestionada diversidad en la plantilla de Facebook. Beatty, de hecho, le recordó las denuncias de racismo por parte de algunos exempleados: ?¿Sabe cuál es el porcentaje de afroamericanos que hay en Facebook en comparación con la sociedad? ¿Sabe cuál es el porcentaje??, preguntó. «¿Gente que usa Facebook?», respondió Zuckerberg. «¿Sabe cuántos afroamericanos?», insistió Beatty, a lo que el empresario se limitó a decir que: «No, porque no recogemos la raza de usuarios». La mediática legisladora demócrata Alexandria Ocasio-Cortez se atrevió con preguntas más insistentes acerca del escándalo de Cambridge Analytica y sus sistema de publicidad política. Preguntado sobre la decisión de eximir en la publicidad política la aplicación de su sistema de verificación de hechos, Zuckerberg admitió que sí elimina contenido en casos de violencia o represión de votantes. Pero hubo más: le cuestionó si era posible publicar un anuncio con fechas erróneas acerca de la convocatoria electoral dirigido a sus usuarios negros. No hubo contestación. Pero cabe recordar que la red social se negó a eliminar un anuncio falso de la campaña de Trump sobre las relaciones de Biden con Ucrania. Sobre Libra, su gran proyecto Facebook ha estado bajo el escrutinio público en los últimos meses a costa de su gran proyecto de Libra, su propuesta de criptomoneda que no ha gustado nada a reguladores, gobiernos y entidades bancarias de todo el mundo. Ante las preguntas de los políticos, Zuckerberg apeló al patriotismo al asegurar que Libra servirá para ampliar el «liderazgo financiero» de EE.UU., a la vez que reconoció los "problemas" de credibilidad de su empresa en los últimos años. «Es algo que hay que hacer, pero entiendo que no somos el mensajero ideal ahora mismo. Hemos encarado un montón de problemas en los últimos años y estoy seguro que la gente desearía que fuese otro en vez de Facebook quien proponga esta idea», afirmó. El objetivo de Facebook -dijo- es «poner el poder en las manos de la gente». «Durante un largo periodo de tiempo el lema de Facebook fue 'muévete rápido, rompe cosas'. No queremos romper el Sistema Monetario Internacional», aseveró Nydia Velázquez, congresista por Nueva York. Pero, de nuevo, quiso erigirse como el abanderado de la democracia: «si no cuenta con el respaldo de Estados Unidos retiramos la iniciativa».
24-10-2019 | elpais.com
Una nueva red social más adictiva que Facebook
Los motores de recomendación de TikTok son distintos de los algoritmos utilizados por Facebook. TikTok recoge ideas basadas en lo que leen y buscan sus usuarios, dónde hacen clic, hasta el tipo de música, caras y voces que aparecen en los videos
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