Noticias de "facebook"

10-01-2020 | abc.es
Cuidado, borra estas tres «apps» para Android si las tienes porque pueden robarte los datos
La empresa de ciberseguridad Trend Micro ha encontrado tres aplicaciones maliciosas en Google Play Store, la tienda de aplicaciones de los dispositivos con sistema operativo Android. Las «apps», llamadas Camero, FileCrypt y callCam, ocultas bajo la apariencia de simples herramientas fotograficas y de administración de archivos, esconden malware (virus informático) y tienen como objetivo recabar información muy variada sobre la víctima. Entre esta se encuentra la ubicación, las aplicaciones instaladas o los archivos, entre otras cosas. También eran capces de realizar capturas de pantalla y robar datos de servicios como WeChat, Outlook, Twitter, Yahoo Mail, Facebook, Gmail y Chrome. Las tres aplicaciones han estado disponibles en Google Play Store desde marzo de 2019. Aunque ya han sido eliminadas de la plataforma, desde Trend Micro advierten que es importante que todos aquellos que las hayan descargado las eliminen lo antes posible. La firma de ciberseguridad apunta que detrás de estas «apps» se podría encontrar SideWinder, un grupo de cibercriminales que ha estado activo desde 2012 y, según los informes, ha tenido como principal objetivo a entidades militares. Android, un coladero de virus No es, ni de lejos, la primera vez que el sistema operativo del androide verde es noticia por alojar aplicaciones maliciosas. Si realiza una búsqueda rápida por internet encontrará miles y miles de noticias sobre el tema. Sin ir más lejos, en noviembre la empresa de ciberseguridad Symantec detectó una aplicación llamada Xelpher que escondía un virus informático y había conseguido infectar 45.000 dispositivos en todo el mundo. A su vez, hace tan solo unos meses, un estudio de la Universidad de Sidney contabilizó dentro de Google Play Store más de 2.000 «apps» que se hacen pasar por otras y que, en realidad, están pensadas para infectar los dispositivos con «malware» o código malicioso.
09-01-2020 | elpais.com
El vídeo falso sobre el PSOE y Bildu: así emergió y sobrevivió en redes sociales
Facebook aplica su sistema de verificación en la página de Santiago Abascal pero no en la de Vox, a pesar de mostrar imágenes idénticas al ojo humano
08-01-2020 | abc.es
Incertidumbre y dudas: el plan contra la desinformación del Gobierno inquieta a los expertos
La mentira es el primer vehículo informativo conocido. El control de la verdad, la propaganda y los intentos por influir en la opinión de la población va más allá de las meras redes sociales y del término acuñado de las «fake news» en los últimos años. Una problemática real que ha estado en los planes de contención de los gobiernos desde el escándalo de Cambridge Analytica y Facebook en 2016. Y que, ahora, se entronca entre los planes del Gobierno de Pedro Sánchez. Entre los acuerdos firmados (PDF) entre el PSOE y Unidas Podemos para sacar adelante la investidura se incluye un apartado, el punto 5.9, en la que se reconoce la creación de una estrategia nacional contra la desinformación. En este aspecto se incorpora la elaboración de guías, mejores prácticas y cursos para combatir la desinformación en internet y redes sociales. Un asunto espinoso, aunque el acuerdo se refuerza la idea de que se hará bajo el «respeto escrupuloso a la libertad de expresión e información». Durante su discurso en el Pleno del Congreso como candidato a la investidura, Sánchez ha citado las denominadas «fake news» como uno de los fenómenos «más dañinos para la confianza». Expertos en protección de datos, sin embargo, todavía dudan acerca de esta medida. Para Borja Adsuara, experto en derecho digital y exdirector de Red.es, esta propuesta -todavía a falta de concretar y conocer más detalles- le parece «muy peligroso» porque considera que si se tiene un respeto escrupuloso «no se entra a regular la libertad de expresión, cuyos límites están ya en la ley y la jurisprudencia». Adsuara se pregunta si entre las propuestas se encuentra crear unos códigos de conducta: «¿Para quiénes son? ¿Para las empresas multinacionales de redes sociales?». «Son cursos para censores, para las empresas de internet. ¿Va a entrar un ministerio de la verdad para decir qué es verdad o no? Eso es imposible. Lo único que está regulado son los excesos que perjudican a alguien y que ya están en el código penal y el código civil como los delitos contra el honor y a la intimidad», puntualiza. En su opinión, la única medida que puede realizar el Gobierno para combatir la desinformación implica no entrar en la veracidad de las noticias. «En eso no puede enterrar. lo que puede hacer, porque las redes sociales funcionan con algoritmos, es fomentar las verificaciones con actores independientes. Pero sobre todo evitar los ?bots?. El problema no es que haya una noticia falsa, sino que se difunda miles de veces», valora este experto al otro lado del teléfono. Para Ofelia Tejerina, presidenta de la Asociación de Internautas, le parece «una medida positiva siempre que sea una medida socioeducativa para desarrollar el pensamiento crítico de los ciudadanos», pero con matices: «Una cosa es que se enseñe a distingui lo que es verdad o mentira y otra cosa es decir que "aquí está la verdad o la mentira", porque sino se convierte en manipulación», sostiene. En su opinión, «si se pretende crear criterios sobre lo que es verdad y lo que no estaremos en un atraso; si pretende ayudar a que los ciudadanos sepan distinguir entre lo que es información fiable y lo que son noticias falsas me parece positivo». De igual forma -apunta esta experta- si la idea del Gobierno pretenda desarrollar mecanismos para comunicar cuáles o no son las fuentes fiables «es un error» y si va en relación a implantar medidas de censura a través de los servicios de información «es una situación indeseable».
07-01-2020 | elpais.com
Facebook prohíbe los ?deepfakes? de cara a las próximas elecciones en EE UU
Facebook prohibirá los llamados 'deepfakes' de cara a las elecciones de este año en Estados Unidos, si bien permitirá la publicación de vídeos paródicos o satíricos
07-01-2020 | abc.es
Facebook prohíbe los vídeos falsos antes de las elecciones de 2020
Facebook ha anunciado que prohibirá los «deepfakes», vídeos manipulados usando inteligencia artificial para reemplazar una cara o cambiar las palabras de una personalidad conocida. En un mensaje en su blog, Facebook ha declarado que los vídeos modificados se eliminarán siempre y cuando «engañe» a los usuarios de internet sobre las declaraciones de una personalidad. Se trata de vídeos que «mezcla, reemplaza o superpone» un contenido en un video haciéndolo parecer «auténtico». Esta decisión, anunciada antes de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, «no se aplica al contenido paródico o satírico» ni a los vídeos que han sido editados de tal manera que omitan palabras o cambien su orden, según Monika Bickert, vicepresidenta de Facebook. Un vídeo como el que se burlaba de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., en el que parecía estar borracha no se adaptaría a de estas nuevas pautas. Facebook también continuará eliminando contenido audiovisual que viole los «estándares de la comunidad», y reducirá en gran medida la audiencia de aquellos etiquetados como falsos por auditores externos («verificadores de hechos».
02-01-2020 | abc.es
Trucos para que no te roben los datos personales en internet
En la gran mayoría de páginas web, servicios o aplicaciones los usuarios tienen que introducir una serie de datos personales que, de no protegerse adecuadamente, acaban por internet al alcance de cualquiera. Por mucho cuidado que se tenga a la hora de proteger los datos personales, es prácticamente imposible mantener una seguridad digital completa. Cada vez que se abre una nueva cuenta o perfil en un servicio, datos personales como nombre, correo electrónico o el número de tarjeta de crédito, entre otros, son requeridos. Aunque se cambie de aplicaciones y páginas web, aquellas que han sido utilizadas anteriormente siguen teniendo los datos personales de sus usuarios guardados en la red. Esto hace que los datos no estén seguros y puedan sufrir algún tipo de ataque que los expongan. Por ello, cabe tener en cuenta una serie de pasos para proteger la información personal de la mejor manera posible. Los primero es hacer una limpieza de aplicaciones. Seguramente en los teléfonos móviles haya aplicaciones que ya no se usan. Estas «apps» no solo ocupan espacio en el dispositivo, sino que recopilan una gran cantidad de información sobre el usuario. Muchas de estas aplicaciones tienen permiso para acceder a distintas funciones del teléfono que no deberían tener, como el micrófono, la cámara o la ubicación. Además es recomendable también revisar aquellas «apps» que sí utilizamos para ver a qué están accediendo exactamente y si no acaba de convencer, siempre se pueden revocar estos permisos o buscar aplicaciones alternativas que sean menos invasivas con la privacidad. La ubicación del usuario es un tema delicado, pues no hay muchas razones para que el teléfono transmita constantemente la ubicación. Al rastrear los movimientos, esta función recopila información como los recorridos regulares del usuario, dónde trabaja, dónde va a comprar o dónde vive. Es posible que la función de ubicación no este activa en todos los servicios, pero para asegurarse que dicha información no se quede en la red, es recomendable desactivar la función en todo el teléfono y solo encenderla cuando sea necesario. Google, por ejemplo, permite gestionar la información de localización que el usuario quiere que guarde -o desactivar esta recopilación de datos-. El administrador de contraseñas favorece enormemente la higiene cibernética. Uno de los mayores peligros de hoy en día es que la gente utiliza la misma contraseña para todo, haciendo que si alguien la descubre pueda acceder a la mayoría de las cuentas de las que dispone el usuario en servicios como Facebook, Netflix o Amazon. El administrador de contraseñas se ocupa de administrar todas las contraseñas además de añadir contraseñas seguras encriptadas. Lo único que tiene que hacer el usuario es acordarse de la contraseña maestra que abre esta «app». Por último hay que limpiar las redes sociales. Estas plataformas son las que más datos personales recogen. Las empresas de redes sociales llegan a crear un perfil bastante preciso recopilando toda la información que tienen de sus usuarios. Las aplicaciones de redes sociales suelen demandar muchos permisos de acceso a funciones del teléfono -micrófono, agenda, cámara, etc.-. Una forma de minimizarlo es acceder a la plataforma a través de la versión web para móvil. No obstante, algunas aplicaciones, como las de Facebook, ofrecen en el móvil servicios que en la versión web no tienen, como comprobar los mensajes privados -obliga a instalar Messenger-. Por ello, y para quienes no quieran desintalar estas 'apps', es importante actualizar los permisos que tiene la aplicación, como el de rastreo de la actividad en la web, otra de las medidas es cambiar la configuración de privacidad. Por último es importante no usar una de las cuentas de redes sociales para iniciar sesión en otros sitios, ya que esto proporciona muchísima más información personal de la que las compañías necesitan. Por ello, aunque sea más lento y menos cómodo, conviene crear cuentas separadas para cada servicio, con sus respectivas contraseñas -o recurriendo al gestor de contraseñas antes mencionado-.
02-01-2020 | abc.es
Estos son los cambios que introducirá WhatsApp en 2020
Año nuevo, vida nueva, pero el mismo periodo de incertidumbre a nivel tecnológico. Aunque con muchas propuestas en el horizonte, como lo está recorriendo WhatsApp, principal aplicación de mensajería instantánea que, como viene siendo habitual, encara este nuevo periodo con ganas. Y, por el momento, ya suenan algunas ideas que pretende incorporar durante los próximos meses. Mensajes que se autodestruyen Entre algunas propuestas que han sonado en los últimos meses se encuentra la posibilidad de que la aplicación, que cuenta con más de 1.500 millones de usuarios registrados en todo el mundo, permita enviar mensajes que se eliminan al cabo de un tiempo transcurrido. Se trata de una funcionalidad que tomaría en herencia a Snapchat, uno de los servicios más revolucionarios de los últimos años que, sin embargo, ha perdido influencia ante el poder de Facebook. Todavía en fase de pruebas, el servicio podría incorporar un sistema para elegir entre una hora, un día o un año antes de eliminarse. Verificar perfiles por códigos QR Otras de las medidas que suenan con más fuerza tienen que ver con la manera en que se verifican los usuarios, o se añaden más bien. WhatsApp ha estado trabajando para identificar a los usuario a través de códigos QR, algo ya presente en otras aplicaciones «hermanas» como Instagram, el caramelo de Facebook. Filtros para las fotografías En el apartado fotográfico, también han aparecido indicios sobre que el servicio digital añadirá filtros para las fotografías. Se podrá hacer, según apuntan algunas fuentes, directamente a las imágenes que se van a enviar. De esta manera se podrá enriquecer la herramienta de edición de contenidos multimedia. Algo que, además, se puede engrandecer contra idea que ha trascendido: añadir el efecto «boomerang» también a las imágenes estáticas. Llegada del modo oscuro WhatsApp se puede subir al carro este 2020 de otra de las tendencias más fuertes en las redes sociales y los servicios digitales, el modo oscuro. Es un cambio más estético que otra cosa pero enfocado a un mejor consumo de los contenidos. La idea es no afectar tanto a la vista. Y, de paso, se puede reducir el consumo de batería al aprovechar las capacidades de las pantallas de tipo OLED presente en algunos modelos de teléfonos móviles más avanzados. Mejor consumo de las notas de voz Las notas de voz se han convertido en un verdadero filón para WhatsApp. El servicio ha cambiado los hábitos de los consumidores porque, desde hace algún tiempo, muchos prefieren enviar audio que texto. Eso agiliza las conversaciones porque se pueden transferir incluso andando por la calle, aunque para algunas personas es algo insufrible. Lo que prepara para esta temporada la «app» es la posibilidad de escuchar notas de voz sin entrar directamente en la propia aplicación. Es decir, desde las notificaciones. Mejora en la navegación Además de todo esto, WhatsApp ha estado experimentando con otra funcionalidad: un navegador dentro del propio ecosistema. Eso puede permitir, en caso de que finalmente se incorpore aunque hay visos que sí lo hará, que se vean los enlaces recibidos directamente desde la aplicación sin tener que salir fuera de la misma.
01-01-2020 | abc.es
Si tienes algunos de estos iPhone no podrás usar WhatsApp en 2020
WhatsApp no para de evolucionar. La aplicación de mensajería , que está trabajando en la autodestrucción de mensajes y en el modo oscuro, dejará de funcionar correctamente en varios «smartphones» a partir de este año. Entre ellos, evidentemente, se encuentran varios iPhone, por lo que es un buen momento para que los usuarios vayan meditando la posibilidad de adquirir un nuevo de terminal. Y es que, en los tiempos que corren, es muy difícil estar en contacto con el resto si no se cuenta con esta aplicación. Facebook informaba recientemente que los dispositivos con sistema operativo inferior al 2.3.7. de Android «ya no podrán crear cuentas nuevas ni volver a verificar cuentas existentes». En el caso de los iPhone, pasará lo mismo a partir de febrero en aquellos que no tengan iOS 9 o una versión superior. En caso de que su dispositivo no tenga iOS 9, pero pueda continuar actualizándose, debe ir a «Ajustes», «General» y «Actualización de software». Si no puede, tenga en cuenta que en menos de un Para estos sistemas operativos ya no se podrán crear nuevas cuentas ni volver a verificar las existentes, a pesar de que «podrá continuar utilizando WhatsApp» en las versiones anteriores de Android 2.3.7 y iOS 8 hasta el 1 de febrero del próximo año.
31-12-2019 | abc.es
¿Cuáles han sido las «apps» más populares de la década?
En apenas unas horas 2019 tocará a su fin, y con él la década. Diez años que han cambiado notablemente la forma en la que los usuarios se relacionan con la tecnología. Especialmente en lo que se refiere a los teléfonos móviles; que cada vez son más inteligentes y cuentan con más cámaras y aplicaciones destinadas a hacer la vida fácil. Ahora, la plataforma AppAnnie ha realizado un estudio en el que recoge las «apps» más descargadas entre 2010 y 2019. Un top en el que destaca por encima del resto Facebook. Y es que la empresa capitaneada por Mark Zuckerberg, cuyos cimientos se sacudieron con fuerza a raíz del escándalo de Cambridge Anlytica, copa los cuatro primeros puestos del ránking. 1. Facebook Como decíamos, la red social por antonomasia ha conseguido capear el temporal de la fuga de datos de hace dos años. Desde entonces, Facebook, multada con una cifra récord de 5.000 millones de dólares, está siendo vigilada de cerca por la Comisión Federal de Comercio estadounidense (FTC). Un organismo que también ha ayudado a mejorar la seguridad de la información de esos usuarios que día sí, y día también, emplean el servicio. Esos mismos que, de acuerdo con lo recogido en este estudio, no han terminado de perder la confianza. 2. Messenger El servicio de mensajería interno de Facebook ha gozado de un gran éxito desde su lanzamiento. A pesar de que en España, por ejemplo, no hace tanto ruido como WhatsApp, se ha convertido en la plataforma preferida de usuarios de territorios como Estados Unidos. Hace poco, la empresa de Mark Zuckerberg anunciaba que todos aquellos que deseen contar con el servicio en el futuro tendrán que tener, obligatoriamente, una cuenta abierta en Facebook. 3. WhatsApp WhatsApp ha revolucionado completamente la forma en la que el usuario se comunica con sus contactos. Tanto que, en algunos países, el servicio ha terminado convirtiendo a los mensajes SMS en algo obsoleto. La aplicación de mensajería propiedad de Facebook, como la propia compañía se ha encargado de recordar a los usuarios, no ha dejado de mutar durante los años añadiendo nuevas funcionalidades. Dentro de poco se espera que llegue la autodestrucción de mensajes, que solo estará disponible en las conversaciones grupales, y el modo oscuro. 4. Instagram La «app» fotográfica, que no ha hecho más que crecer durante los últimos años, se ha convertido en una de las plataformas favoritas de los más jóvenes y en el espacio por antonomasia de los «influencers». Al igual que ocurre con WhatsApp, la red social ha evolucionado notablemente a lo largo de los años. A interasantes adiciones, como es el caso de los «stories», le han seguido experimentos ideados para que la plataforma resulte lo más sana posible. Precisamente, con ese objetivo, el servicio propiedad de Facebook ha comenzado a testar a nivel global la desaparición del contador de «likes». 5. Snapchat Mientras que los creadores de WhatsApp e Instagram no pudieron resistirse a las ofertas de compra presentadas por Mark Zuckerberg en su momento, Snapchat hizo de tripas corazón y optó por pegarle un sonoro portazo a Facebook. El servicio, que sigue siendo popular, ha visto como Instagram comenzaba a emplear su principal funcionalidad: los vídeos e imágenes que desaparecen con el paso del tiempo. 6. Skype El servicio de Microsoft se convirtió a principios de la década en uno de los más populares a la hora de realizar videoconferencias. A pesar de que otras plataformas, como WhatsApp o Messenger, ya ofrecen el mismo tipo de servicio, Skype ha conseguido mantenerse entre los más populares. Aunque, las cosas como son, perdiendo cierta popularidad. 7. TikTok Una de las irrupciones más importantes de los últimos tiempos. TikTok se ha convertido en la plataforma de vídeos de moda, especialmente entre los más pequeños, y es ahí donde reside el problema. La aplicación china se ha visto en el ojo del huracán por el uso de datos de menores de edad. También por ocultar contenido en el que se critica al país asiático en el que aparecen usuarios que no se adaptan a lo que los canones estéticos de la compañía.
31-12-2019 | abc.es
La tecnología que nos dejó la década (y sin la que ya no podemos vivir)
La anterior década, la del comienzo del milenio, se había partido en dos con la llegada de un dispositivo electrónico que ha cambiado para siempre la manera de relacionarse entre el ser humano y las máquinas, el teléfono móvil inteligente. Con el debate siempre recurrente de cuál fue el pionero, lo cierto es que la aparición en 2007 del primer iPhone marcó un punto de inflexión. Su pantalla multicapacitiva, su diseño y experiencia de usuario revolucionó la industria y, de paso, la sociedad. Lo que vendría después ya es historia pero ha mamado directamente de esta fuente de innovación. Ha sido la década de la disrupción. La era de las tabletas La primera ventana hacia el horizonte de la tecnología de la última década se abrió de par en par con Steve Jobs, fundador de Apple, todavía vivito y coleando. En 2010 se presentó el iPad, una suerte de teléfono grande o portátil táctil sin teclado que instauró una nueva categoría tecnológica, las tabletas. Un formato que nació con unas 9 o 10 pulgadas de tamaño de pantalla y que estaba muy orientado a un entorno lúdico. Compañero de fatigas del «smartphone», enemigo de los ordenadores, han transcurrido nueve temporadas y todavía no ha encontrado su sitio en el ecosistema digital. Tanto es así que lleva nueve trimestres cayendo en ventas, pero una de sus razones más fuertes es su h Aunque cumple una función y su existencia ha sido capital para movernos hacia la invasión de las pantallas táctiles. Y, de paso, como punta de lanza para acceder al masivo consumo de contenidos multimedia, liderado por la era del «streaming». La imagen toma las redes sociales Aunque las redes sociales habían impregnado la vida digital de millones de usuarios desde hacía, y no solo con Facebook porque antes vino la extinta MySpace, la aparición de Instagram en 2010 se llevó por delante todo lo que se había levantado. Y todo por su visionaria fórmula que recogía una de las bases más simples de la publicidad clásica, una imagen vale más que mil palabras. Desde entonces la fotografía ha vivido una segunda edad de oro. Ya no se sacan en papel, pero se hacen muchas más. Y eso es gracias a esta capacidad para retratar el momento. Las redes sociales especializadas no hicieron nada más que plantar su semilla en una década que ha visto florecer, por curioso que esto parezca, un formato que parecía extinguido, las animaciones GIF. Junto con los «emojis», unos nuevos códigos de comunicación que se asocia a juventud. Ni que decir tiene lo visionario que fue Mark Zuckerberg cuando en 2012 la adquirió por mil millones de dólares, que ahora saben a calderilla. También ha inaugurado otra moda; la de los «selfies». Un estilo de imagen que ha glorificado el ego de las personas. Si no que se lo digan a Snapchat (2011). En cualquier caso, esta aplicación para editar y compartir fotos nos ha convertido a todos en fotógrafos aficionados y ha alterado la manera en la que compartimos nuestra existencia. El auge del «streaming» Hasta bien entrada la década, en España había un debate candente sobre lo pernicioso y terrible que era la piratería. Una terrible lacra que hacía perder grandes fortunas a productoras y distribuidoras de cine. Había quejas entre los usuarios porque se justificaba por la ausencia de una buena oferta audiovisual. El proceso de distribución de contenidos multimedia se ha revelado como obsoleto. Controlado por grandes marcas, la necesidad y urgencia de los consumidores llevaban a replantearse si acceder a la última película de su director de cabecera por otros medios. Defensa sobre las libertades civiles en la transmisión de plataformas de «P2P» o la lucha por una internet neutral, 2011 se abría paso mediante una polémica Ley de Economía Sostenible, conocida entonces como «Ley Sinde», que levantó durante esos años (fue propuesto por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero en 2009) las críticas de numerosos colectivos y activistas de internet. Y, por entonces, en Estados Unidos estaban a otros menesteres; Netflix, una empresa que se había hecho conocida al distribuir por vía postal DVD. En el año 1997, antes del Big Bang del «streaming», la compañía fundada por Reed Hastings se dedicaba aún al alquiler de DVD como único servicio. Hasta que en 2007 tuvo una revelación; usar internet como videoclub. Pero su expansión fuera de Estados Unidos no se produjo hasta 2011 y, con ello, el auge de los contenidos en «streaming». Una encarnizada lucha en la que se ha metido HBO, Disney o Apple. La industria cinematográfica ha pasado a una nueva fase. Más y más inteligencia artificial La Inteligencia Artificial no es una tecnología nueva en realidad. Es cierto. Desde hace más de cincuenta año se lleva colocando sus ladrillos, pero la argamasa parece empezar estar firme ahora. Y desde hace algún tiempo ha empezado a surgir con mayor fuerza el temor a la eliminación de millones de puestos de trabajo en el mundo occidental en las próximas décadas. La automatización de los procesos industriales tampoco es algo reciente. El problema es que la evolución se aprecia casi en tiempo real. Lo incontrolable asusta al ser humano. Tal vez estemos ante el comienzo de una era fantástica que arrancó en 2011 con la puesta en marcha de IBM Watson. Una inteligencia artificial capaz de responder a preguntas formuladas en lenguaje natural, que ha dado pie a «naturalizar» a las máquinas. El superordenador ha demostrado sus capacidades en distintos ensayos en los que ha superado a una persona. Las circunstancias que llevaron a su desarrollo se remontan a la victoria de la computadora Deep Blue sobre Garri Kaspárov, el gran maestro del ajedrez, en en 1997. Ahora nadie duda que conviviremos con esta tecnología. La tecnología se lleva a la muñeca El Apple Watch no fue el primero (2014), pero sí el que más vende. Por motivos obvios, llevar la tecnología a una muñeca se había visto en series de televisión («El Coche Fantástico»), y había tenido en Seiko o Casio su digitalización. Pero desde la aparición en 2012 de la extinta Pebble se colocó la primera piedra de la era de los «smartwatches». Fue un proyecto surgido a través de una campaña de micromecenazgo y, en poco tiempo, cautivó a millones de personas. Son aparatos electrónicos conectados a internet que, ahora, está intentando cortar el cordón umbilical de su dispositivo matriz, el teléfono móvil. Los modelos más modernos ya incorporan sistema de geolocalización por GPS, permiten reproducir música, realizar pagos en comercios, mandar mensajes en varios formatos, controlar tu estrés y pulsaciones, monitorizar tu actividad física. Aunque no se ha convertido en el centro de la vida digital, lo cierto es que es una categoría que ya se ha asentado y que ofrece una gran versatilidad. Los coches, «ingeligentes» y «eléctricos» Resulta paradójico que el primer coche fuera impulsado por motores eléctrico. Era la mitad del siglo XIX y un ingeniero escocés lo inventó. La historia ya se conoce; los combustibles fósiles, esos que ahora se ven como principal causantes de la emergencia climática en la que vivimos, tomaron el control de los vehículos durante más de un siglo. La «electrificación» de esta industria está en una fase de expansión porque, por el momento, se aprecia como la gran alternativa (y más ecológica) para la movilidad. La marca que ha situado en el debate público esta revolución ha sido Tesla, firma fundada en 2003 por el controvertido gurú Elon Musk (PayPal, SpaceX, Hyperloop, SolarCity), que en 2009 había entrado en el mercado con su primer modelo, el Roadster. Pero en 2012, con la llegada de la gama Model, se ha acelerado el desarrollo de otros coches similares en la industria. Ahora son pocas las marcas que niegan este futuro. Tener capacidades autónomas y lograr un habitáculo conectado e «inteligente» han sido otros asuntos que han tomado titulares en estos últimos diez años con más frecuencia. La relación con los altavoces inteligentes La voz como vehículo de control de las máquinas. Este es el tiempo en el que nos movemos. Aunque con mayor o menor acierto, a pesar de las dudas en privacidad, los llamados altavoces inteligentes se han hecho un hueco en millones de hogares. Según diversos estudios, el 17% de los españoles utilizan asistentes digitales, el «cerebro» detrás de estos aparatos electrónicos que buscan convertirse en el centro neurálgico de las casas inteligentes. Además de cumplir con sus labores de altavoz, gracias a que se circulan por internet se pueden realizar múltiples peticiones, que van desde conocer el estado del tiempo, saber si hay tráfico denso de camino al trabajo, recibir sugerencias de todo tipo o conocer de manera ágil todas las citas de tu agenda. Si ha habido un producto que se ha llevado la palma en esta nueva categoría tecnológica ha sido Amazon con su ecosistema Echo. Se lanzó por primera vez en 2014 y, desde entonces, otras marcas como Google o Apple le han seguido. El gigante del comercio electrónico se ha enfocado en las sinergias y alianzas con otros servicios, aunque si bien es cierto que está concebido para mejorar su experiencia de compra de productos a través de su propia plataforma. A día de hoy no hay quien le tosa en ventas. Santo y seña para los ariculares inalámbricos El sonido ha estado asociado directamente con los auriculares. Aparatos para transmitir música y audio directamente al oído. Desde hace numerosas décadas formaba parte de los hogares y entornos profesionales, pero tampoco ha dado de lado a la evolución. En los últimos años han surgido numerosas propuestas que intentan cortar los cables del productor. Las funciones inalámbricas ya son habituales. Si ha habido un producto aspiracional que ha marcado sin lugar a dudas tendencia ha sido la propuesta de Apple, los AirPods, que hicieron su debut en 2016 con su particular diseño en forma de lágrima que ahora se ven por las calles con mayor frecuencia. Pequeños, minimalistas, elegantes, cómodos y fáciles de transportar. La revolución ha sido alucinante al mismo tiempo que ha abierto la puerta a la aparición de otros rivales que han incorporado otras funciones como la cancelación activa de ruido. Un nuevo intento para la realidad virtual Vivir una experiencia inmersiva. Meterte en el juego de otra manera. Engañar al cerebro. Estos eran los desafíos de la realidad virtual, que en 1995 hubo un primer intento con la creación de Virtual Boy de Nintendo. No era el momento. No existía el hardware adecuado. Tampoco el software que hiciera volar la cabeza. Hasta 2016 con Oculus Rift, el primer casco de realidad virtual que hacía prever que esta tecnología se iba a implantar en la sociedad. Le siguieron HTC con Vive o Sony con PlayStation VR, pero esta tecnología ha llamado a las puertas del futuro aunque no ha tenido una adopción tan masiva como se esperaba. Los engorrosos cables, el complicado montaje de los productos de gama alta o la falta de un catálogo de experiencias sorprendente han mermado su atractivo, aunque ha dado paso a otra tendencia: la realidad extendida, que cruza tanto la realidad aumentada como la realidad virtual para llevarlo a un nuevo nivel. Las consolas también innovaron Entre algunos de los productos de consumo que más han innovado en estos diez últimos años se encuentra, hay que reconocerlo, la Switch de Nintendo. Una consola híbrida que ha demostrado que se puede fusionar lo mejor de los videojuegos portátiles con la experiencia familiar de las plataformas de sobremesa. Apareció en 2017 y en varios momentos ha sido la consola más vendida en algunos mercados como el estadounidense, aunque lejos de los cien millones de unidades colocadas de la PlayStation 4, que se encamina hacia su fin. Lo que ha demostrado es que existe una nueva forma de consumo de contenidos de ocio electrónico, aunque habrá que ver si, en este negocio también, el «streaming» acaba por imponerse en años venideros.
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