Noticias de "facebook"

31-10-2019 | abc.es
Por qué Twitter prohíbe los anuncios políticos en todo el mundo
Hasta 2016 las redes sociales parecían inocuas. Servicios conversacionales donde se daban cita, virtual, millones de personas sobre ideas de todo tipo. El sistema, entonces, se perturbó. Fue entonces cuando los ciudadanos se quitaron la venda de los ojos y conocieron la realidad. Algo catártico. Había quien, de manera malintencionada, difundía bulos y mentiras aprovechando el ecosistema publicitario digital de las marcas importantes. Facebook, el rey del gallinero, fue blanco de las dudas. Hizo cambios, mejoró algunas fórmulas, pero la sensación es que, después de todo, no ha aprendido nada. Frente a esta visión, Twitter, red de micromensajes, ha dado un giro a su trayectoria prohibiendo los anuncios políticos en todo el mundo. Es más que un gesto; es un sacrificio, puesto que con esta decisión se corta una importante fuente de ingresos. La decisión la ha comunicado Jack Dorsey, fundador y consejero delegado de Twitter, en un mensaje en su perfil. «Creemos que no debería valer la pena comprar el alcance de un mensaje político», apunta. Lo hace -dice- como medida para evitar los «riesgos» que los algoritmos de recomendación pueden alterar el debate político y la conversación en esta plataforma, que alberga unos 320 millones de usuarios registrados y unos 145 millones diarios. «Los anuncios políticos en internet suponen desafíos totalmente nuevos para el discurso cívico» Para Dorsey, un mensaje político gana audiencia gracias a las suscripciones a una cuenta o la viralidad de la función «retuit», pero considera que «pagar» por ganar audiencia «elimina esa elección» e «impone a los usuarios mensajes políticos optimistas y específicos». Lo deja claro también cuando apunta a que «esta decisión no debe contaminarse con dinero». «Los anuncios políticos en internet suponen desafíos totalmente nuevos para el discurso cívico», pero cree que las consecuencias pueden ser preocupantes por la propagación de «informaciones engañosas no comprobadas y profundas falsedades a una creciente velocidad, sofisticación y escala superlativa». We?ve made the decision to stop all political advertising on Twitter globally. We believe political message reach should be earned, not bought. Why? A few reasons??? jack ??? (@jack) October 30, 2019 «Para nosotros no es creíble decir que trabajamos duro para evitar que las personas eludan las reglas de nuestros sistemas para difundir información falsa, pero si alguien nos paga podemos obligar a las personas a ver su publicidad política para que puedan decir lo que quieran», añade. Lo cierto es que para el hombre que escribió el primer «tuit» de la historia, el mayor problema de las redes sociales es su credibilidad, muy criticadas por no bloquear las campañas de manipulación rusas en las elecciones estadounidenses de 2016. Esta medida contrasta, además, con la de Facebook, cuyo fundador y líder Mark Zuckerberg, ha defendido incluso la compra de mensajes políticos en la red social incluso si contenían mentiras o falsedades como defensa de la libertad de expresión. La polémica no ha dejado de hincharse. Máxime a casos como el de un anuncio de la campaña presidencial de Donald Trump en Facebook que contenía información falsa sobre su rival demócrata Joe Biden, que Facebook se negó a retirar en rotundo. Recientemente, unos audios privados filtrados han puesto de relieve el intento de Zuckerberg de intentar mermar la relevancia de la candidata demócrata Elizabeth Warren, que en su programa electoral contiene una propuesta para «fragmentar» Facebook para evitar prácticas monopolísticas. El anuncio de Twitter va mucho más allá. La campaña del presidente estadounidense, Donald Trump, lo ha calificado de «estúpida», según el medio especializado «The Verge». Su jefe de campaña Brad Pascale ha señalado en un comunicado que la decisión va a perjudicar principalmente a los conservadores y los «silenciará». Alerta, además, que la compañía estadounidense sufrirá pérdidas de millones de dólares. «¿Twitter también detendrá los anuncios de los medios liberales parciales que ahora operarán sin control mientras compran contenido político con el objetivo de atacar a los republicanos?», criticado. Mientras tanto, desde el otro área, los demócratas, se han mostrado a favor de la decisión de Twitter y han abordado la posibilidad de que Facebook haga lo mismo. «Zuckerberg ha dicho que no quiere la responsabilidad de bloquear contenido político falso», indica el senador demócrata Ron Wyden. «Si realmente ese es el caso y no un intento desesperado de placar a la extrema derecha, Facebook debe seguir el camino de Twitter y quitar estos anuncios de su página web», añade.
30-10-2019 | elpais.com
Páginas falsas de Facebook a favor del PP se gastan hasta 40.000 euros en anuncios
El entramado de cuentas comparte dos administradores, formatos y vídeos sin autor claro. En algunos casos fingen apoyar a otros partidos para promover su abstención
30-10-2019 | elpais.com
WhatsApp denuncia a una empresa israelí por ?hackear? la aplicación para espionaje
La empresa de mensajería de Facebook lleva a los juzgados la supuesta violación de su seguridad el pasado mayo, que la firma israelí niega
30-10-2019 | abc.es
WhatsApp demanda a una empresa israelí por «hackear» la aplicación para espiar a periodistas
La aplicación de mensajería instantánea WhatsApp ha presentado este martes una demanda ante un tribunal de California, en Estados Unidos, contra la empresa israelí NSO Group por presuntamente «hackear» su servicio para espiar a más de un centenar de periodistas y activistas defensores de los Derechos Humanos. WhatsApp ha indicado que detectó entre los pasados meses de abril y mayo un nuevo y sofisticado tipo de ciberataque utilizando los servicios de vídeollamada de la aplicación. Una vez que sonaba el teléfono se transmitía de forma secreta un malware para infectar el teléfono del objetivo con un sistema de espionaje, según ha informado el presidente de WhatsApp, Will Cathcart. El servicio de mensajería ha indicado que durante un periodo de 14 días más de 1.400 dispositivos fueron atacados en 20 países. La demanda incluye una petición de bloqueo de la empresa para impedir que ésta no pueda utilizar el sistema de WhatsApp, así como los de la compañía Facebook. Asimismo, ha pedido a los gobiernos y compañías a poner en marcha medidas para proteger a los usuarios de ataques similares. «Ahora estamos buscando llevar a NSO ante la Justicia bajo las leyes estadounidenses, incluida la ley de Fraude y Abuso Cibernético», ha manifestado Cathcart. La empresa acusada, por su parte, ha negado estar relacionada con los ataques.
30-10-2019 | abc.es
WhatsApp confirma el hackeo de 1.400 millones de teléfonos para ciberespionaje
La aplicación de mensajería instantánea WhatsApp ha presentado este martes una demanda ante un tribunal de California, en Estados Unidos, contra la empresa israelí NSO Group por presuntamente «hackear» su servicio para espiar a más de un centenar de periodistas y activistas defensores de los Derechos Humanos. WhatsApp ha indicado que detectó entre los pasados meses de abril y mayo un nuevo y sofisticado tipo de ciberataque utilizando los servicios de vídeollamada de la aplicación. Una vez que sonaba el teléfono se transmitía de forma secreta un malware para infectar el teléfono del objetivo con un sistema de espionaje, según ha informado el presidente de WhatsApp, Will Cathcart. El servicio de mensajería ha indicado que durante un periodo de 14 días más de 1.400 dispositivos fueron atacados en 20 países. La demanda incluye una petición de bloqueo de la empresa para impedir que ésta no pueda utilizar el sistema de WhatsApp, así como los de la compañía Facebook. Asimismo, ha pedido a los gobiernos y compañías a poner en marcha medidas para proteger a los usuarios de ataques similares. «Ahora estamos buscando llevar a NSO ante la Justicia bajo las leyes estadounidenses, incluida la ley de Fraude y Abuso Cibernético», ha manifestado Cathcart. La empresa acusada, por su parte, ha negado estar relacionada con los ataques.
30-10-2019 | abc.es
Revolución interna en Facebook: sus trabajadores critican que los políticos puedan mentir en la red social
Los trabajadores de Facebook se han dirigido a los responsables de la compañía para comunicarles que no están de acuerdo con la postura de adoptada para con los anuncios de políticos, ya que entienden que contribuye a la difusión de desinformación en la plataforma. En una carta abierta dirigida al consejero delegado de la compañía, Mark Zuckerberg, y recogida por «The New York Times», los trabajadores de Facebook han querido dejar claro que «la libertad de expresión y el discurso pagado no son lo mismo». En la misma, rechazan las actuales políticas de la plataforma en lo concerniente a los anuncios de políticos. «No protege las voces, sino que en su lugar permite a los políticos convertir nuestra plataforma en un arma contra las personas que creen que el contenido publicado en por figuras políticas es de fiar», recogen en la misiva. Señalan, incluso, que «permitir el pago de desinformación cívica» tiene el «potencial» de incrementar la desconfianza en la plataforma, al permitir que la plataforma albergue en igualdad de condiciones el contenido de pago y el orgánico, y de deshacer el trabajo de los equipos de integridad, que se encargan de aportar contexto y degradar el contenido que viola las políticas. El fin de los trabajadores es «concienciar a los responsables de que una gran parte del personal no está de acuerdo con esta política», una queja que acompañan con propuestas enfocadas a «desarrollar mejores soluciones». Así, los trabajadores, en su carta, incluyen también algunas sugerencias, como considerar los anuncios políticos con los mismos estándares que otros anuncios, dado el «descomunal impacto nocivo» que tienen en la comunidad de Facebook; introducir un tratamiento visual destacado que ayude a distinguir los anuncios políticos de las publicaciones orgánicas o incluso aclarar las políticas de la plataforma para los anuncios políticos.
29-10-2019 | abc.es
Google: la difícil tarea de compensar los clics de los usuarios y las ganancias por publicidad
Internet, en los últimos años, se ha construído a base de clics, de los comúnmente conocidos «pinchazos». Sin ello nada tiene sentido. Un inquietante dato conocido este pasado mes de junio augura un profundo cambio en la manera de interactuar los usuarios con los servicios digitales. En ese momento más de la mitad de los resultados obtenidos a nivel mundial no generaron ningún clic, según un informe de SparkToro y Jumpshot. ¿Por qué? A medida que el motor de búsqueda de Google, el más utilizado del mundo, ha evolucionado, también lo ha hecho la manera de presentar los intereses de los consumidores. Las búsquedas con cero clics alcanzaron el 50,3%, mientras que el 44,3% de las búsquedas se tradujeron en tráfico orgánico -el generado a partir de un clic en el enlace- y el 4,4% en los anuncios. Otro descubrimiento interesantes ha sido la evolución experimentada por los clics en búsquedas. Desde 2016 hasta el presente año se ha producido un aumento en el porcentaje de búsquedas con cero clics (de 43,9 a 49,75 por ciento) y clics pagados (de 2,10 a 4,14 por ciento), mientras que los clics en páginas externas han ido descendiendo a lo largo de este periodo (de 54,01 a 46,12 por ciento). Si tantas solicitudes de información no desembocaron en la apertura de un enlace ¿adónde fueron los usuarios? El buscador, desde hace tiempo, ha implementado funciones más prácticas como mostrar los resultados directamente en página. Eso ha facilitado las cosas en la mayoría de interacciones. Peticiones recurrentes como la fecha de fallecimiento de un personaje famoso o la cartelera del fin de semana se pueden conocer de manera más ágil directamente desde la primera página de resultados. Sin necesidad, por tanto, de continuar una búsqueda. Google está encerrando a sus usuarios en su propia plataforma. Además, la compañía está pivotando hacia resultados más afinados. En su modificación anual de su algoritmo de organización, el buscador acaba de añadir el modelo BERT (Bidirectional Encoder Representations Transformers) para procesar el lenguaje natural de manera más apropiada. Los términos de búsqueda introducidos por los usuarios cambiarán, lo que obligará a las páginas a adaptarse nuevamente si quieren aparecer en las primeras páginas de resultados, lo que les garantiza mayor audiencia. Este cambio de paradigma ha supuesto, sin embargo, un gran impacto a nivel mediático. Google se mueve a dos velocidades: la primera su compromiso por indexar contenidos informativos de manera gratuita y, segundo, su verdadero modelo de negocio, la publicidad digital, que junto con Amazon y Facebook acumulan más del 80% de las inversiones a nivel mundial. Y en ese terreno, basado en campañas conocidas como SEM, es donde quiere empujar aún más su facturación. De hecho, según se desprende del balance trimestral, el negocio del coste por clic (CPC, por sus siglas en inglés) ha caído un 2% en comparación con el anterior trimestre al año anterior. Se trata de la cantidad que los anunciantes invierten cada vez que un usuario pincha en el anuncio que aparece en la publicidad de resultados. Los clics pagados -el número de veces que los usuarios pulsan algún vínculo de publicidad- aumentaron, desde un punto de vista interanual, un 18% y un 1% respecto al anterior trimestre. Estas decepcionantes ganancias (PDF) se producen, además, en un momento delicado, cuando la empresa estadounidense se enfrenta nuevos desafíos antimonopolio y sus empleados han condenado algunas de las políticas internas. La caída de sus beneficios se debió a un aumento de la inversión en los servicios en la «nube«», convertido en uno de sus principales líneas de negocio.
26-10-2019 | abc.es
Enrique Dans: «Pensar que la tecnología es peligrosa o crea adictos son actitudes muy absurdas»
Los avances tecnológicos y la transformación digital es su especialización. Pero Enrique Dans, profesor de Innovación en IE Business School, es una de las voces más autorizadas (y reconocidas) del sector. Un despacho repleto de libros y unas bonitas vistas a una de las grandes arterias madrileñas es su refugio. Y sirve de enclave para atender a ABC para desgranar, más de cerca, su nuevo ensayo, «Viviendo en el futuro» (Deusto, 2019). Una obra en la que analiza, pormenorizadamente, las claves acerca de cómo lo «nuevo» está cambiando el «viejo» mundo. Optimista de cara a lo que se avecina, su mensaje es claro: estamos a tiempo de evitar que nos adentremos en una distopía propia de «Mad Max». La tecnología está presente en todo los estamentos de la sociedad. Ha revolucionado la vida de las personas y trastocado el mundo industrial. ¿Usted se inclina más hacia una visión apocalíptica u optimista de los cambios que se avecinan? Es una visión preocupada pero razonablemente optimista. La tesis fundamental es a ver cómo nos afecta la tecnología y qué escenarios crea en el futuro, pero con un problema, saber si tenemos un futuro. ¿Tenemos un futuro? Esa es la gran pregunta. Lo que me planteo es cómo vamos a ser capaces, como sociedad, de vencer a esa gran espada de Damocles, a ese desafío climático, a esa crisis medioambiental. El cambio terminológico que hizo «The Guardian» hace unos meses de dejar de llamarlo «cambio climático» y empezar a denominarlo «emergencia climática» es muy apropiado. Ahora mismo, el mayor problema que tenemos es que existe una evidencia clara de efectos antropogénicos sobre el clima y también hay una evidencia clara de que esto en pocas décadas es susceptible de convertirnos en un escenario tipo «Mad Max» -por la célebre película apocalíptica-. ¿Qué puede hacer la tecnología para, en primer lugar, concienciar a la sociedad, pero también para intentar corregir sus efectos devastadores? El grave problema es que tenemos un sistema que económicamente ha funcionado muy bien durante muchos años. Y no hay cosas más difícil que cambiar una cosa que ha funcionado. No cabe duda que somos mucho más ricos, tenemos más dinero, vivimos más años que hace doscientos años. Pero eso lo hemos hecho de una manera poco sostenible. Y eso es fundamental, y que cualquier negacionismo no se justifica hoy en día, ni científicamente ni por establecer determinadas prioridades. Cómo hacer entender a la sociedad que retirar el carbón puede que acabe con determinados puestos de trabajo, que es un generador de riqueza en algunas zonas. Pero es fundamental y no se puede condicionar. Que eliminar el motor de explosión y los combustibles fósiles en el transporte de personas es incómodo, pero hay que hacerlo. El vehículo eléctrico es caro, pero porque no lo demandamos lo suficiente y permitimos que las empresas tradicionales de automoción sigan rentabilizando sus tecnologías obsoletas y sus motores que son en realidad relojes de cuco, que se estropean fácilmente y son ineficientes. Ese es el problema fundamental, y nos ha llevado a esto el desarrollo tecnológico. Ahora lo que tenemos que pedirle al desarrollo tecnológico es que nos saque de él. ¿Es necesario una intervención regulatoria y gubernamental sobre las tecnológicas para defender los derechos civiles? Yo creo que sí. La regulación es algo que acaba siendo necesario. El problema es la falta de un regulador adecuado. No tenemos un regulador global, el papel de las Naciones Unidas es interesante pero hacen lo que pueden y no tienen una capacidad sancionadora, ni una fuerza específica para crear una regulación eficiente. Seguimos teniendo una arquitectura obsoleta. El mundo está sometido todavía a un montón de fronteras que para internet no tiene sentido. La información fluye libremente y, sin embargo, el fin de cada país es tener un PIB, que es un mal indicador, más alto que el vecino. Pues a lo mejor esta competencia no tiene demasiado sentido. Y muchas veces el regulador doméstico no tiene muchas veces idea de lo que está haciendo. Cualquiera que haya visto las comparecencias de Zuckerberg delante del Congreso de Estados Unidos se echa las manos a la cabeza y dice «¿qué preguntas son estas?». Hay que pensar en cómo hacemos para regular de una forma razonable. ¿Cuál es el papel de los expertos? ¿Tiene un político que saber de todo? Pues a lo mejor no es posible, pero al menos tener una cierta cultura de las reglas que rigen la tecnología. Por ejemplo, que la tecnología no se «desinventa» [sic]. No se puede volver a meter en la caja. Algo contradictorio, porque estamos en una economía deslocalizada y global y, aún así, los países solo piensan en sus entornos locales. ¿Es un choque de trenes? Es muy incoherente. Es un sistema imperfecto, y todo sistema imperfecto puede ser «hackeado». Las empresas tecnológicas han aprendido a «hackear» el sistema y pagan, por ejemplo, impuestos donde les da la gana. Pero, por otro lado, hay otra serie de problemas; si impides que evolucionen aquí evolucionarán allá, siempre va a haber posibilidades que lo permitan. El tema es empezar a reclamar y entender que no puede seguir así. Ni es algo que se pueda mantener, porque como se mantenga más de diez años los jóvenes que salen a protestar por un futuro ahora cuando sean adultos ya no se puede cambiar nada. Tampoco tienen sentido las prioridades que marcan. ¿Por qué marcar la prioridad que los vehículos con motor de explosión no se puede prohibir su venta hasta 2040? Claro -ironiza- por las pérdidas económicas que genera en la industria. Esa prioridad no tiene sentido. En 2040 ya da igual lo que hagas; el motor de explosión es una tecnología obsoleta y habría que forzar a las empresas de automoción a a hacer vehículos eléctricos o de hidrógeno competitivos ahora mismo. ¿Se ha privilegiado el crecimiento económico en detrimento a la defensa del medio ambiente? Lo que hemos priorizado son esquemas muy cortoplacistas o muy injustos. El problema de hacer caso a un premio Nobel de Economía como Milton Friedman -ganado en 1976- es que pensaba que el mercado lo arreglaba todo. ¿Cuál es el papel de la economía? Darle valor al accionista, y el mercado ya se encargará de distribuirlo. Y eso se ha probado que no es cierto porque, primero, genera mucha desigualdad, y segundo si el valor del accionista lo consigues a base de exprimir a tus empleados hasta el límite o engañar a tus clientes proponiéndole, quién sabe, medidas de obsolescencia programada para que te compren más tiempo lo que nos lleva es al sistema al que hemos llegado. «La tecnología nos ha creado escenarios en los que parecía que era todo nuevo. Y era muy difícil gestionarlo, y de hecho no hemos sabido hacerlo. Nos ha creado escenarios que se han gestionado ellos mismos. Ha faltado una dirección consciente» ¿La tecnología ha causado el efecto contrario que pretendía? La tecnología nos ha creado escenarios en los que parecía que era todo nuevo. Y era muy difícil gestionarlo, y de hecho no hemos sabido hacerlo. Nos ha creado escenarios que se han gestionado ellos mismos. Ha faltado una dirección consciente, pero eso en el mundo de la tecnología es muy habitual: nadie en la Revolución Industrial podía ser tan visionario como para prever sus efectos. Cuando surgen esos cambios lo que hace falta es que interioricemos que cuando se produce un cambio en el entorno tenemos que ajustarnos a él. Lo que nos hace humanos es nuestra capacidad de adaptación. Pensar que la tecnología es peligrosa o crea adictos son actitudes muy absurdas. Lo que tenemos que hacer es asumir que está aquí, no la vamos a deshacer, ha creado este entorno y aprovechémoslo. Guiar en lugar de prohibir. Efectivamente. El «smartphone» se ha convertido en una mercancía, todo el mundo tiene. Los fabricantes inundan los mercados con sus productos. ¿Debe pensarse en la manera de reciclarlos y que se hagan cargo cuando no sirven? Esa ecuación de dar valor al accionista -ver sexta respuesta- lo que no tenía en cuenta es lo que rompía para darle valor al accionista. Efectivamente, hay compañías que lo están planteando de otra manera. Hay muchos bienes que va pasar de ser productos a ser servicios. El ejemplo es el automóvil. Mi hija no se plantea tener un coche. Vive en Madrid, tiene carné de conducir porque se lo insistimos, pero no lo quiere. Cuando lo necesita se pide un Uber o Cabify o se alquila un Car2Go. Ese servicio está ahí, y cuando sea un transporte autónomo tendrá un precio incluso más reducido. Lo que encarece el transporte es el conductor, no el hardware. Pero podría ocurrir en otras muchas cosas. Es plausible pensar en una empresa como Apple cada vez más orientada a servicios que acabe lanzando un programa de servicios de smartphones en el que tú te suscribes y se encarga de cambiártelo cuando aparece el siguiente. ¿Estamos entonces pasando de una economía basada en la propiedad a otra a en el alquiler de todo? La tecnología lo permite, lo que hay son modelos que en teoría compiten pero se acaban imponiendo. El enorme ancho de banda que tenemos y la oferta cultural que tenemos ha quitado las plataformas P2P. A lo que vamos es a lo mismo que sucedió en la música. Todos sabíamos la primera vez que nos conectamos a Napster -extinta plataforma de intercambio de archivos- que aquello era mejor que ir a la tienda. Que el catálogo era ilimitado, que funcionaba fenomenal. Si los directivos de las empresas discográficas se hubieran dedicado un momento a utilizarlo, a entenderlo y a analizar su propuesta de valor seguramente se hubiera inventado Spotify diez años antes. O al revés como Netflix; cuando un servicio funciona muy bien y mucha gente se suscribe empiezan a aparecer HBO, Amazon Prime Video o Disney Plus. Llega un momento en el que a lo mejor mucha gente se plantea su propensión marginal al pago. Y dice «si para ver contenidos tengo que suscribirme a cinco plataformas me vuelvo a la piratería». ¿Eso va a dar pie a un ecosistema digital basado en la concentración y agregación de contenidos? ¡Fíjate la paradoja aquella de que en internet era todo gratis! Pues cada vez pago más cosas. Y es más, empiezan a surgir cierta conciencia de sostenibilidad. Pruebo un producto un tiempo y me gusta decido pagarlo también para hacerlo sostenible y para que no muera. Es bueno proteger que haya cierta concentración cuando tenga sentido que la haya, pero que esa concentración no se convierta en peligrosa para la competencia. Es muy razonable aprobar legislaciones antimonopolio más duras. No es bueno pensar que no se puede competir con Facebook porque cualquier cosa que vea que es una amenaza la va a copiar o comprar. Con Snapchat el comportamiento fue ese. Con TikTok -la red social de moda entre los jóvenes- no han sido capaces de pararlo. Hay que proteger esos entornos. La orientación que le está dando la Unión Europea es mucho más constructiva que la que le ha dado Estados Unidos hasta ahora. «Lo que me preocupa es un sistema basado en la monitorización, en una especie de capitalismo del espionaje» Lo que une a estas plataformas digitales son la recolección y comercialización de los datos de usuarios. ¿Le preocupa su mal uso? ¿Le preocupa que se cree una sociedad más desigualitaria? Totalmente. Lo que me preocupa es un sistema basado en la monitorización, en una especie de capitalismo del espionaje. La tecnología no se «desinventa» y cuando inventas, por ejemplo, el reconocimiento facial esto se va a utilizar. Ahora, hay que poner los controles en el punto adecuado. Puedo estar de acuerdo en que el aeropuerto de Dubai tenga mis datos biométricos porque el beneficio que me otorga para no hacer colas me interesa. Soy yo quien cede mis datos para un interés en ese momento. De ahí a que se utilice para todo con carta blanca. Me preocupa la normalización de determinados modelos de negocio. Si tú estamos hablando y alguien se asoma por aquí [mira a la ventana] para escucharnos y luego vendernos un producto que mejor se adapte nos parecería aberrante. Y, sin embargo, es lo que hace un modelo como Facebook y nos parece normal. Eso requiere de una reflexión: no tenemos que aceptar determinadas cosas. ¿Qué puede hacer la innovación para mejorar la vida de las personas? En este entorno la ecuación es muy interesante. Normalmente cuando un servicio obtiene nuestros datos nos podemos plantear si darle permiso o no. Sin embargo, con la salud todos estamos de acuerdo: si se pueden generar datos de nuestra salud y un modelo preventivo, ahorrando sufrimiento a las personas, sería un escenario óptimo. Esto, además, es un capítulo muy personal porque me coincidió con mis primeras arritmias y empecé a darme cuenta que sin haber hecho demasiados esfuerzos tenía tecnología a mano para monitorizarme de arriba a abajo. Podía estar en cualquier sitio y, si creía que tenía un problema, enviarle un electrocardiograma a mi cardiólogo en tiempo real. Esto es el modelo de salud que vamos a tener en el futuro. Es más, me preocupa que muchos de los dispositivos que puedo utilizar son norteamericanas y, sin embargo, la innovación en salud en este país es muy complejo porque el sistema está desequilibrado y es caro. En el mercado financiero la tecnología también está metiendo la mano. ¿Hacia dónde vamos? El dinero digital está surgiendo como alternativa en muchos sitios. Hay países en donde ya lo están utilizando una propia moneda adoptada como oficial, China lo está poniendo en práctica. El problema es hasta qué punto utilizas una divisa virtual para darle mayor fluidez a la economía o para controlar determinados efectos indeseables como la economía sumergida o, incluso, como control poblacional. O el caso de Libra, de Facebook: es una fantástica idea. El problema es quién está detrás. Yo no puedo fiarme de una idea que está bien pensada, pero el primer paso de la virtualización del dinero no van a ser las complejidades del «blockchain» o del Bitcoin. Se van a imponer modelos para que la gente compre más fácilmente. No puedo pasar a utilizar una moneda como Bitcoin que fluctúa tanto. Creo que las criptomonedas es el futuro pero no vamos a llegar tan rápido. .
26-10-2019 | abc.es
TikTok: el fenómeno chino que atrae a los adolescentes para dejar Facebook
Las redes sociales viven un cambio generacional. Los más jóvenes no encuentran motivos para publicar mensajes en la mayor red social del mundo, Facebook. Aunque la empresa fundada por Mark Zuckerberg supo adelantarse al futuro con la adquisición de Instagram o WhatsApp, este año ha presenciado cómo una aplicación china llamada TikTok ha revolucionado el ecosistema de medios sociales. Lo ha hecho a partir de una propuesta fresca, aunque poco novedosa, como es la creación de microvídeos. Un fenómeno que ha cautivado a los usuarios más jóvenes de países como Estados Unidos o España a pesar de causar miedo sobre su política de uso. Su influencia es notable. Está entre los cinco servicios más descargados en las tiendas de aplicaciones en España y durante largos periodos del año ha sido la más descargada en el mercado estadounidense. Acumula, según informes, unos 600 millones de usuarios. Todo a partir de una dinámica basada en la creación de vídeos cortos que varían entre los tres y los treinta segundos. Para ingresar se necesita, según sus términos de uso, tener al menos 13 años, aunque la inexistencia de un sistema de verificación de edad impide conocer si realmente se cumple. Según datos del medio «Digiday», el 60% de sus usuarios en Android tiene entre 13 y 24 años, con profusión femenina. Cada niño, según estimaciones de «The Wall Street Journal», dedica una media de 45 minutos diarios a navegar por esta red social. Hervé Lambert, responsable de operaciones de consumo de la empresa de seguridad Panda, lamenta la falta de atención de los adultos hacia esta plataforma: «todos los niños han hablado de TikTok, pero los padres no, y eso supone un problema porque el efecto moda les encaja mucho a los jóvenes porque su afán es conseguir seguidores». A su juicio, el servicio ha dado con la fórmula para «generar adicción» porque genera en el usuario el deseo de ser «parte del ecosistema». De ahí a que han aparecido numerosos retos virales, algunos peligrosos para la salud por las posibles autolesiones, pero también se han detectado perfiles falsos de usuarios que intentan captar a jóvenes. La aplicación, según Samuel Parra, experto en derecho digital, «en general son correctos y bastante completos», pero critica a ABC la venta de los datos de sus usuarios a empresas de terceros. «El problema es que no dicen qué datos, si se van a compartir con sus socios para enviar publicidad», algo que asegura que es obligatorio indicarlo. Pero, a su vez, la empresa se salta la privacidad de los menores en la Red, que exige que los los servicios digitales dirigidos a niños obtengan el consentimiento de los padres. Los contenidos que abundan son, en muchas ocasiones, comentarios de usuarios, demostraciones, escenas graciosas, momentos cotidianos. Muchos de ellos bien editados y de creatividad sorprendente, aunque otros son videoclips caseros en donde se hace «playback» de la música actual de artistas como Rosalía. El éxito de la plataforma se compone de dos características: un gran abanico de opciones y efectos además de un sistema de organización basado en algoritmos de Inteligencia Artificial predispuesto a recomendar contenido sin necesidad de seguir al creador. Más allá de los vídeos de humor, TikTok también ha servido para denunciar por ejemplo episodios de violencia machista. La última moda es ver bailar a chicas mientras reciben los insultos de sus ex parejas o las reprimendas paternales. Dado que el dinero llama al dinero, la «app» ha causado sensación también en el negocio de los «influencers». Numerosos usuarios cuentan ya con grandes audiencias que, en algunos casos, superan el millón de seguidores. Pero a medida que el servicio se ha hecho popular, también han aparecido las críticas. El medio británico «The Guardian» accedió este verano a sus reglas de moderación en las que se abordaban cuestiones como los contenidos permitidos. Una medida controvertida por la supuesta censura de comentarios críticos con el régimen chino. Defensas al colectivo LGTBI o menciones a la tragedia de Tiananmen estaban prohibidos. ByteDance, empresa propietaria, ha reiterado en diversas ocasiones que sus políticas de moderación no están «influenciadas por el Gobierno chino» y se adaptan al país donde opera: «Las políticas de moderación en los EE.UU. están dirigidas por un equipo con sede en EE.UU. no influenciado por el gobierno chino», apuntaron en un comunicado. A esta situación se ha referido incluso Zuckerberg al criticar con dureza que referirse a las protestas en Hong Kong «están censuradas incluso en los Estados Unidos». Algo que critica, por su parte, Gemma Galdon, especialista en el impacto social de la tecnología y directora de Éticas: «Lo más negativo es que es un app desarrollada en China, un país con menor garantías en la defensa de los derechos civiles y que, además, se orienta a personas menores». En su opinión, Tiktok ante desembarcar en Europa tenía que haber actuado de alguna forma en la defensa de la privacidad de sus usuarios, pero la realidad ha sido otra: «entre que se adopta pasa un tiempo y disponen de las herramientas necesarias, los usuarios están vulnerables como pueden ser niñas que se conviertan en un objeto de depredadores sexuales».
25-10-2019 | elpais.com
Facebook lanza un agregador de noticias de medios de calidad en Estados Unidos
La red social, que arrastra un problema de credibilidad desde 2016 por difundir desinformación sin control, llega a un acuerdo con grandes publicaciones
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