Noticias de "facebook"

04-06-2018 | abc.es
Nuevo potaje de críticas sobre Facebook: le acusan de compartir datos con los fabricantes de móviles
Facebook vuelve a cocinar un potaje de críticas. Si 2017 se convirtió en su «annus horribilis», el de este año debe marcar un punto de inflexión en su trayectoria. Las crisis de la fuga de datos personales y las polémicas en torno a su benevolencia con las noticias falsas pueden pasarle factura a largo plazo. Y, ahora, se empieza a calentar una nueva polémica: le acusan de compartir datos personales con, al menos, unos sesenta fabricantes de teléfonos móviles inteligentes. La multinacional estadounidense ha mantenido, Según publica «The New York Times», acuerdos comerciales con fabricantes de dispositivos móviles con los que ha facilitado acceso a datos personales de sus usuarios. Entre las marcas acusadas se encuentran Samsung, una de las que más dinero gestionan pro la venta de estos productos, aunque también se encuentran en la lista firmas como Microsoft o BlackBerry. La investigación apunta, además, que este acceso a información sensible de la red social se proporcionó sin consentimiento explícito durante diez años, aunque no se especifica el tiempo en que, supuestamente, se ha llevado a cabo este proceso. Un acuerdo entre ambas partes que permitió, al parecer, que los fabricantes tuvieran consultar información de millones de usuarios como el estado civil, sexo, religión o ideología, en caso de que los perfiles de los mismos lo tuvieran agregado, dado que es son datos opcionales. Y siguen vigentes en la actualidad, según las primeras hipótesis. Además de estos datos, se cree que Facebook también ha proporcionado a las marcas información a los contactos y amigos de los usuarios, un acceso privilegiado que pudieron romper las restricciones supuestamente implantadas por la red social. El escándalo de Cambridge Analytica no ha hecho más que poner de manifiesto cómo Facebook había mirado hacia otro lado durante muchos años en el efervescente ecosistema de los desarrolladores que construían aplicaciones en su plataforma. Muchos de ellos exitosos, que van desde conocidos juegos móviles como Zynga, el creador del juego FarmVille, hasta otros más pequeños, como el de la consultora vinculada al gabinete de Donald Trump que usó un cuestionario instalado por unos 300.000 usuarios para acceder a los perfiles de hasta 87 millones de sus amigos. Esos desarrolladores se basaron en los canales de datos públicos de Facebook, conocidos como interfaces de programación de aplicaciones o API que, a partir de 2007, la compañía también los relacionó con datos privados para fabricantes de dispositivos. El detalle que no ha pasado por alto es que la «app» ha venido preinstalada en algunos modelos de teléfonos. La red social confirma parte de la información La propia compañía estadounidense ha confirmado parte de la investigación, aunque ha matizado que estos acuerdos no suponen ningún peligro adicional: «Aunque estamos de acuerdo con muchas de las preocupaciones pasadas sobre el control de información de Facebook a través de aplicaciones de terceros, no estamos de acuerdo con los problemas que han planteado sobre estas APIs», sostiene en un comunicado Ime Archibong, vicepresidente de producto de asociacines de Facebook. «Esto es muy diferente de las API públicas utilizadas por desarrolladores externos, como Aleksandr Kogan. A estos desarrolladores de terceros no se les permitió ofrecer versiones de Facebook a los usuarios y, en cambio, utilizaron la información de la red social que los usuarios compartieron con ellos para crear experiencias completamente nuevas», añade.
04-06-2018 | abc.es
Los adolescentes abandonan a Facebook pero se refugian aunque no lo sepan en Facebook
Acertada visión de futuro tuvo Mark Zuckerberg cuando en 2012 compró Instagram, una red de fotografía que había puesto de moda aquello de ponerle filtros a la vida. Con el tiempo, los mil millones de euros desembolsados se saborean como una ganga. Porque, ahora, y en medio del huracán de los cambios de hábitos entre los consumidores, es una de las plataformas preferidas por los nuevos internautas, es decir, adolescentes y jóvenes usuarios que buscan abrirse un perfil en una red social donde están sus amigos. Básicamente, los servicios que más han crecido en los últimos dos años tienen algo en común: están especializados en la imagen. Instagram, con más de 800 millones de usuarios registrados, es uno de los que está recogiendo a los usuarios que «pasan», literalmente, de Facebook. La gracia de todo esto es que pese a que dan de lado la red social del «me gusta» se refugian en otras plataformas que tienen al mismo director de orquesta. Así que para el caso, es caer en sus mismos deseos. Porque lo más curioso es que, pese a la matraca que damos los medios, hay una inmensa cantidad de personas que no saben que Instagram forma parte de la multinacional Facebook. Y eso es para hacérselo mirar. Solo YouTube, plataforma de vídeos de Google, y la independiente Snapchat amasan grandes números por su cuenta. Según un estudio de la consultora Pew Research Center, los adolescentes estadounidenses han empezado a abandonar Facebook. Y los números, pese a que pueden camuflarse entre el continuo aumento global, han disminuido significativamente desde hace tres años. En concreto, el informe desvela que los jóvenes que aseguran formar parte de Facebook ha caído desde el 71% al 51% en la actualidad. Una realidad explicada por el continuo trasvase de usuarios que reciben Instagram y Snapchat. ¿Qué quiere decir esto? Que esa mitad de los usuarios estadounidenses entre 13 y 17 años que interactúan en la red social es cada vez menor. Su uso es «notablemente más bajo» en comparación con aquellos usuarios que dicen utilizar YouTube (con el 85%), Instagram (72%) y Snapchat (69%). Unos datos que han pasado del 2015 de cifras muy alejadas (52% para Instagram, 41% para Snapchat), aunque también es cierto que la aplicación de chat del fantasma ha tenido una gran explosión entre 2015 y 2016, aunque en España sigue siendo un servicio residual casi sin éxito. Peor suerte lleva Twitter, la red favorita de solo el 32% de los adolescentes. No es el primer estudio que indica que los adolescentes han empezado a abandonar Facebook. En febrero de este año, un estudio de la consultora eMarketer estimó que la base de usuarios de Facebook entre los estadounidenses de 12 a 17 años disminuyó un 9,9% en 2017, tres veces más de lo que se desveló en agosto. Entonces, las previsiones eran poco halagüeñas: este año se apuntó a la pérdida de 2,1 millones de usuarios menores de 25 años. A pesar de este éxodo sigue siendo la plataforma social más grande del mundo con 2.230 millones de usuarios mensuales.
04-06-2018 | abc.es
Los adolescentes abandonan a Facebook pero se refugian de nuevo en Zuckerberg (aunque no lo sepan)
Acertada visión de futuro tuvo Mark Zuckerberg cuando en 2012 compró Instagram, una red de fotografía que había puesto de moda aquello de ponerle filtros a la vida. Con el tiempo, los mil millones de euros desembolsados se saborean como una ganga. Porque, ahora, y en medio del huracán de los cambios de hábitos entre los consumidores, es una de las plataformas preferidas por los nuevos internautas, es decir, adolescentes y jóvenes usuarios que buscan abrirse un perfil en una red social donde están sus amigos. Básicamente, los servicios que más han crecido en los últimos dos años tienen algo en común: están especializados en la imagen. Instagram, con más de 800 millones de usuarios registrados, es uno de los que está recogiendo a los usuarios que «pasan», literalmente, de Facebook. La gracia de todo esto es que pese a que dan de lado la red social del «me gusta» se refugian en otras plataformas que tienen al mismo director de orquesta. Así que para el caso, es caer en sus mismos deseos. Porque lo más curioso es que, pese a la matraca que damos los medios, hay una inmensa cantidad de personas que no saben que Instagram forma parte de la multinacional Facebook. Y eso es para hacérselo mirar. Solo YouTube, plataforma de vídeos de Google, y la independiente Snapchat amasan grandes números por su cuenta. Según un estudio de la consultora Pew Research Center, los adolescentes estadounidenses han empezado a abandonar Facebook. Y los números, pese a que pueden camuflarse entre el continuo aumento global, han disminuido significativamente desde hace tres años. En concreto, el informe desvela que los jóvenes que aseguran formar parte de Facebook ha caído desde el 71% al 51% en la actualidad. Una realidad explicada por el continuo trasvase de usuarios que reciben Instagram y Snapchat. ¿Qué quiere decir esto? Que esa mitad de los usuarios estadounidenses entre 13 y 17 años que interactúan en la red social es cada vez menor. Su uso es «notablemente más bajo» en comparación con aquellos usuarios que dicen utilizar YouTube (con el 85%), Instagram (72%) y Snapchat (69%). Unos datos que han pasado del 2015 de cifras muy alejadas (52% para Instagram, 41% para Snapchat), aunque también es cierto que la aplicación de chat del fantasma ha tenido una gran explosión entre 2015 y 2016, aunque en España sigue siendo un servicio residual casi sin éxito. Peor suerte lleva Twitter, la red favorita de solo el 32% de los adolescentes. No es el primer estudio que indica que los adolescentes han empezado a abandonar Facebook. En febrero de este año, un estudio de la consultora eMarketer estimó que la base de usuarios de Facebook entre los estadounidenses de 12 a 17 años disminuyó un 9,9% en 2017, tres veces más de lo que se desveló en agosto. Entonces, las previsiones eran poco halagüeñas: este año se apuntó a la pérdida de 2,1 millones de usuarios menores de 25 años. A pesar de este éxodo sigue siendo la plataforma social más grande del mundo con 2.230 millones de usuarios mensuales.
01-06-2018 | abc.es
Esta nueva función de WhatsApp sabrá de antemano las fotografías que vas a enviar
WhatsApp no deja de sumar nuevas funciones. No hay semana en la que no se filtre algo en lo que la empresa estadounidense propiedad de Facebook esté trabajando. Una de las últimas se llama «Predicted Upload» («Subida predictiva», en español). Está concebida para permitir enviar fotografías al instante acelerando el proceso de carga del archivo. Según desvela «WABetaInfo», medio especializado en avanzar las funciones de la «app», WhatsApp trabaja en un software específico que está destinado a precargar las imágenes antes de que se vayan a compartir para acelerar, de esta manera, el proceso de envío de estos archivos que, generalmente, tienen un gran tamaño. Pero para agilizar esta tarea, el servicio incorporará un sistema basado en inteligencia artificial que irá «aprendiendo» del hábito de los usuarios y del tipo de imágenes que suele compartir más a menudo. Sabrá, más o menos, o se anticipará al propio usuario. Esta nueva característica formará parte de la actualización 2.18.61 para dispositivos iOS y 2.18.156 para Android. En realidad consiste en un pequeño truco informático. A la hora de enviar una imagen, el usuario va seleccionando el material que desea compartir pero, técnicamente, está trabajando directamente desde el servidor de la compañía. Pero, a partir de ahora, en lugar de procesar el envío en el momento en el que se hace clic en «Enviar», el sistema irá precargando el contenido desde el momento en el que la seleccionamos y realizamos, entre otras cosas, modificaciones gracias a la herramienta de edición (recortar, «emojis», textos..). La idea es, por tanto, hacer desaparecer los tiempos de carga y lograr que la recepción de la misma no sea tan lenta como ocurre a veces. Eso sí, todavía no se sabe si con esta función desaparecerá el reloj de tiempo de carga. También permitirá optimizar el envío de imágenes, dado que muchas veces da fallo al no cargar rápidamente la imagen en los servidores. Entre otras cosas en las que trabaja WhatsApp se encunera la posibilidad de saber si un mensaje enviado ha sido reenviado con posterioridad y la posibilida de establecer videollamadas grupales.
31-05-2018 | abc.es
Resucitan Fotolog para crear una red social «buena» con tus viejas fotos
Para los viejos «millennials», esos que utilizaron los zumbidos de MSN Messenger, conocieron a gente de su ciudad a través del chat de Terra o mandaron SMS cuando los «toques» no fueron suficientes, Fotolog fue la evolución digital del diario de toda la vida. Aquella generación que empezaba a depender de internet tenía en esta plataforma una ventana abierta al mundo en la que contar desde historias de instituto a crónicas «amateurs» de conciertos sin más requerimiento que un email. Pero cuando los mensajes se acortaron y multiplicaron en otras redes sociales, las entradas en Fotolog, que requerían de más trabajo y planificación, perdieron paulatinamente popularidad hasta que la plataforma murió definitivamente en 2016. Ahora, dos años después, resucita prometiendo convertirse en una red social «que no manipule nuestras mentes» desde su sede en Tarragona y con el impulso de la aceleradora de startups digitales Wayra (perteneciente a Telefónica). Con el objetivo de convertirse en una red social «BUENA» (con mayúsculas y todo, según reflejan sus nuevos tutores, oriundos de Argentina, Brasil, España, EE.UU. y México), Fotolog regresa a nuestras vidas en el mismo formato que antaño: a través de su web de siempre y con la posibilidad de recuperar viejas publicaciones si no acabamos con nuestros recuerdos digitales de forma efectiva y dejamos nuestra huella abandonada entre todas las páginas de los insondables dominios de internet. «Si eres uno de los antiguos usuarios de Fotolog, seguramente te estarás preguntando, ¿qué está pasando aquí? La respuesta es sí, es el mismo Fotolog, y sí, tus fotos aun están aquí. Pero somos un equipo completamente nuevo, nueva compañía y lo más importante, nueva visión», afirman sus creadores. Además, ya está disponible también para los usuarios de Android. Estos nuevos propósitos incluyen la restricción de una única publicación diaria, para «fomentar conexiones reales» y dejar de lado «sofisticados algoritmos» cuyo objetivo es crear una «adicción digital», señalan. «Ha llegado el momento de cambiar», reza en la presentación de este «experimento», tal y como califican la resurrección de esta red social primigenia que ya permitía tener seguidores, agregar contactos y generar comentarios de debate. Muchas semejanzas con el anterior modelo El mecanismo sigue siendo el mismo: para abrir nuestra antigua cuenta debemos saber el c orreo electrónico con el que nos registramos y nuestro nombre de usuario. Al identificarnos a través de nuestra cuenta de Facebook, si ambas cuentas compartían correo, nos redigirá automáticamente hasta nuestro antiguo perfil (o «muro de la verguenza» para muchos). En cuanto a la actividad, al igual que antes, se publica una foto de apertura sobre la que se puede escribir un texto y recibir «me gusta» de otros usuarios o interactuar con ellos a través de comentarios. En nuestra página de inicio aparece un calendario que rellena el día con la foto que hayamos publicado en esa fecha para que podamos ver de un simple vistazo toda nuestra actividad. Además, podemos navegar por los perfiles de otros usuarios y descubrir nuevas publicaciones. En caso de que te arrepientas de tus publicaciones de juventud y quieras acabar con ellas de forma definitiva, ármate de paciencia: tendrás que eliminar foto a foto cada una de ellas porque no hay opción de borrarlas todas de una tacada. Lo mejor (o peor) de tu día «Queremos acabar con el exceso de publicaciones que nos lleva a buscar la aprobación de los demás. En vez de eso, buscamos apreciar esa foto o vídeo que representa lo mejor (o peor) del día», continúan sus creadores, que decidieron volver a retomar la actividad de esta plataforma tras el anuncio de su cierre: «Vimos en las noticias que una antigua red social, algunos la llaman la ?abuela de Instagram?, llamada Fotolog cerraba. Lo cual nos supo mal. Así que pensamos ¿Por qué no revivimos Fotolog y le damos un nuevo propósito? Tras mucho esfuerzo, lo logramos y aquí estamos». Así que, aprovechando una comunidad de dos millones de usuarios en más de cien países distintos (aunque está por ver cuántos de esas personas recuerdan que tenían una cuenta en esta red social), estos emprendedores materializaron su idea. «Quizás juntos consigamos cambiar el futuro de las redes sociales. Quien sabe?», señalan. Al menos es una forma de reconectarnos con nuestro «yo digital» adolescente y ver lo que hemos evolucionado (o no) con el paso de los años y las redes sociales.
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