Noticias de "facebook"

15-02-2018 | abc.es
Facebook, Twitter, Instagram y WhastApp: ¿cuántos seguidores tienen?
Dicen que las líneas aéreas tardaron la friolera de 68 años en acumular sus primeros cincuenta millones de usuarios. La televisión, uno de los inventos más reseñables del siglo XX, lo logró en tan solo veintidós. E l teléfono móvil, posiblemente lo más revolucionario que le ha sucedido a la sociedad en siglos de existencia, tuvo que experimentar doce años para escalar hasta ese podio. Las redes sociales, sin embargo, han acortado esos plazos. En la economía de las aplicaciones y servicios digitales, marcas como YouTube, esa plataforma de videos que a su alrededor viran los nuevos creadores de contenido, registró sus primeros cincuenta millones de usuarios en solo cuatro año de existencia. Un gran logro, eclipsado sin embargo por otras marcas como Facebook (lo hizo en tres años) y Twitter (en dos años). Uno de los mayores fenómenos de los últimos años, el videojuego móvil «Pokémon Go», marcó una cifra aún más corta: ¡¡19 días!! El debate es irreal y ficticio, en realidad, puesto que los productos y servicios que alcanzaron con anterioridad al tsunami digital los cincuenta millones de clientes intervenía el pago como elemento diferencial. No es lo mismo, en efecto, pagar por algo que hacerlo de manera supuestamente gratuita. El gran logro de las plataformas sociales ha sido enmascarar un negocio rentable bajo su consumo por necesidad. Las redes sociales han cautivado a la sociedad. La ha empujado a un nuevo hábito que se maneja de manera casi inconsciente; compartir contenido, mirar fotografías publicadas por personas ajenas (algunas, incluso, que no guardan relación de amistad en la vida real), escribir sobre cualquier cosa (la que sea, en efecto). Un mundo del que firmas como Facebook han sacado provecho. La multinacional estadounidense acumula más de 2.130 millones de seguidores en todo el mundo. Que se dice pronto, pero que representa una cuarta parte de ese planeta que siempre ha mirado más allá de la luna. Su crecimiento es de verdad incuestionable. Incuestionable y exponencial, marcando siempre un ritmo vertiginoso, rompiendo récords y siempre apuntando hacia el infinito. No ha habido techo que se le resista en sus catorce años de existencia. Ni tan siquiera la crisis de las «fake news» y su posible complacencia sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales le ha pasado factura. Al menos en parte, porque en el último trimestre se ha dejado más de un millón de usuarios en su principal territorio, EE.UU. ganado sin embargo a nivel global. Que la plataforma haya reducido en más de 50 millones de horas el tiempo dedicado entre sus usuarios tampoco representa ningún caos. Eso sí, las previsiones no son tan optimistas. Los expertos apuntan a que a partir de ahora (se irá viendo a lo largo de 2018) Facebook se encontrará en un problema gordo por culpa de la brecha generacional. La mayoría de sus usuarios serán personas que rondan los cincuenta años. De nuevo, una cifra redonda, pero que marca un punto de inflexión en su trayectoria. Nadie puede criticar la falta de visión de su fundador, Mark Zuckerberg, en este negocio. La persona que ha creado una necesidad, que de una motivación sexual (acuérdense de cómo surgió Facebook) y que se ha convertido en una de las personas más ricas del mundo tiene muchos ases debajo de la manga. Que luego no digan que el dinero no da la felicidad. La compra de Instagram, conocida red de fotografías, se ha llevado parte del pastel en ese trasvase generacional de usuarios. Con unos 800 millones de usuarios registrados, es uno de los servicios que más ha crecido en los últimos años y ha cautivado a un nuevo público. Su mayor aportación es la de haber creado una nuevas narrativas sobre algo que ya formaba parte de la vida de millones de personas, la fotografía. Y como en cualquier aspecto de la vida hay quien le encuentra el negocio, la camada de «instagramers» e «influencers» que ha aparecido han ganado dinerito gracias a acumular seguidores y a las marcas comerciales que encuentran ahí a su público potencial. No hay que olvidarse de Snapchat, una de las pocas aplicaciones que ha puesto nervioso a «Zuck» en todo este tiempo. Su capacidad disruptiva, su original puesta en escena y el haber creado nuevos patrones sociales ha agitado los cimientos de las redes sociales y los servicios digitales. Con más de 300 millones de usuarios, la mayoría jóvenes e inquietos que desean sentirse alejados de sus padres, es otra de las que más ha crecido. Eso sí, se ha encontrado en la oposición a un gigante en forma de «Me gusta», que ha venido copiando algunas de sus funcionalidades más innovadoras (la mensajería efímera) a sus servicios. Ha llegado a Facebook, a Instagram y también a WhatsApp, de la que es propietario. Porque la conocida «app» de mensajería también ha roto moldes. Fue criticada por su escasa seguridad tecnológica. En sus inicios se colapsaba casi diariamente. Pero ha creado escuela: mandar un mensaje por el móvil, al menos en España, no es mandar un mensaje por el móvil; es mandar un «wassap». Aprovechó la oportunidad de las infraestructuras de red, allanando el camino de las OTT -servicios Over-The-Top, aquellos que se brindan a través de internet- y condenando a los tradicionales SMS o mensajes de texto a un segundo plano, las comunicaciones oficiales. Con más de 1.500 millones de seguidores en todo el mundo, es sin duda uno de los reyes digitales y la primera aplicación que se descargan los españoles cuando encienden por primera vez su dispositivo móvil. Está hermanada con Facebook Messenger (1.200 millones de usuarios), gracias en parte a que se ha convertido en el laboratorio de la compañía para probar futuras funciones y al separarse de la red social. WeChat (980 millones de usuarios), Telegram (100 millones de usuarios), Kik (300 millones de usuarios) Line (220 millones de usuarios), Skype (300 millones de usuarios) o Viber (263 millones de usuarios) son algunas de sus principales competidores, aunque no tienen mucha penetración en España. Twitter, la conocida red de micromensajes, es ese servicio que todo el mundo sabe que existe, pero que pocos están dentro. Casi no crece a nivel de usuarios (330 millones, según el último balance oficial), pero al menos ha logrado que después de doce años la empresa sea rentable. Por primera vez ha ganado dinero (91 millones de dólares), lo que permite tranquilizar a los inversores. Es el patio de recreo, el lugar de la última hora, la red de la información. Pero aún así, no ha cautivado al público masivo. Dice su fundador y actual consejero delegado Jack Dorsey que el servicio es aún difícil de utilizar. Tal vez. En los últimos años ha virado hacia las retransmisiones en directo de eventos, ha creado nuevas formas de interacción, nuevos códigos de conducta, ha aprendido del uso que sus usuarios le han dado a la plataforma. Todo ello en un paquete que quiere diferenciarse en base a su propia naturaleza. Aún así, forma parte del parque de servicios más populares. Entre algunas que se mantienen se encuentran LinkedIn, la red de los profesionales, que acumula unos 467 millones de seguidores; y Pinterest, con unos 200 millones de usuarios. En el cementerio digital se encuentran reposando decenas y centenares redes sociales que tuvieron su minuto de gloria. Marcaron, con todo, el camino al que hemos llegado. Apuntaron maneras, pero se vaciaron. Quién recuerda ya a MySpace, Google Plus, Foursquare, Tuenti o Flickr.
15-02-2018 | abc.es
Facebook, Twitter, Instagram y WhastApp: a la caza del usuario
Dicen que las líneas aéreas tardaron la friolera de 68 años en acumular sus primeros cincuenta millones de usuarios. La televisión, uno de los inventos más reseñables del siglo XX, lo logró en tan solo veintidós. E l teléfono móvil, posiblemente lo más revolucionario que le ha sucedido a la sociedad en siglos de existencia, tuvo que experimentar doce años para escalar hasta ese podio. Las redes sociales, sin embargo, han acortado esos plazos. En la economía de las aplicaciones y servicios digitales, marcas como YouTube, esa plataforma de videos que a su alrededor viran los nuevos creadores de contenido, registró sus primeros cincuenta millones de usuarios en solo cuatro año de existencia. Un gran logro, eclipsado sin embargo por otras marcas como Facebook (lo hizo en tres años) y Twitter (en dos años). Uno de los mayores fenómenos de los últimos años, el videojuego móvil «Pokémon Go», marcó una cifra aún más corta: ¡¡19 días!! El debate es irreal y ficticio, en realidad, puesto que los productos y servicios que alcanzaron con anterioridad al tsunami digital los cincuenta millones de clientes intervenía el pago como elemento diferencial. No es lo mismo, en efecto, pagar por algo que hacerlo de manera supuestamente gratuita. El gran logro de las plataformas sociales ha sido enmascarar un negocio rentable bajo su consumo por necesidad. Las redes sociales han cautivado a la sociedad. La ha empujado a un nuevo hábito que se maneja de manera casi inconsciente; compartir contenido, mirar fotografías publicadas por personas ajenas (algunas, incluso, que no guardan relación de amistad en la vida real), escribir sobre cualquier cosa (la que sea, en efecto). Un mundo del que firmas como Facebook han sacado provecho. La multinacional estadounidense acumula más de 2.130 millones de seguidores en todo el mundo. Que se dice pronto, pero que representa una cuarta parte de ese planeta que siempre ha mirado más allá de la luna. Su crecimiento es de verdad incuestionable. Incuestionable y exponencial, marcando siempre un ritmo vertiginoso, rompiendo récords y siempre apuntando hacia el infinito. No ha habido techo que se le resista en sus catorce años de existencia. Ni tan siquiera la crisis de las «fake news» y su posible complacencia sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales le ha pasado factura. Al menos en parte, porque en el último trimestre se ha dejado más de un millón de usuarios en su principal territorio, EE.UU. ganado sin embargo a nivel global. Que la plataforma haya reducido en más de 50 millones de horas el tiempo dedicado entre sus usuarios tampoco representa ningún caos. Eso sí, las previsiones no son tan optimistas. Los expertos apuntan a que a partir de ahora (se irá viendo a lo largo de 2018) Facebook se encontrará en un problema gordo por culpa de la brecha generacional. La mayoría de sus usuarios serán personas que rondan los cincuenta años. De nuevo, una cifra redonda, pero que marca un punto de inflexión en su trayectoria. Nadie puede criticar la falta de visión de su fundador, Mark Zuckerberg, en este negocio. La persona que ha creado una necesidad, que de una motivación sexual (acuérdense de cómo surgió Facebook) y que se ha convertido en una de las personas más ricas del mundo tiene muchos ases debajo de la manga. Que luego no digan que el dinero no da la felicidad. La compra de Instagram, conocida red de fotografías, se ha llevado parte del pastel en ese trasvase generacional de usuarios. Con unos 800 millones de usuarios registrados, es uno de los servicios que más ha crecido en los últimos años y ha cautivado a un nuevo público. Su mayor aportación es la de haber creado una nuevas narrativas sobre algo que ya formaba parte de la vida de millones de personas, la fotografía. Y como en cualquier aspecto de la vida hay quien le encuentra el negocio, la camada de «instagramers» e «influencers» que ha aparecido han ganado dinerito gracias a acumular seguidores y a las marcas comerciales que encuentran ahí a su público potencial. No hay que olvidarse de Snapchat, una de las pocas aplicaciones que ha puesto nervioso a «Zuck» en todo este tiempo. Su capacidad disruptiva, su original puesta en escena y el haber creado nuevos patrones sociales ha agitado los cimientos de las redes sociales y los servicios digitales. Con más de 300 millones de usuarios, la mayoría jóvenes e inquietos que desean sentirse alejados de sus padres, es otra de las que más ha crecido. Eso sí, se ha encontrado en la oposición a un gigante en forma de «Me gusta», que ha venido copiando algunas de sus funcionalidades más innovadoras (la mensajería efímera) a sus servicios. Ha llegado a Facebook, a Instagram y también a WhatsApp, de la que es propietario. Porque la conocida «app» de mensajería también ha roto moldes. Fue criticada por su escasa seguridad tecnológica. En sus inicios se colapsaba casi diariamente. Pero ha creado escuela: mandar un mensaje por el móvil, al menos en España, no es mandar un mensaje por el móvil; es mandar un «wassap». Aprovechó la oportunidad de las infraestructuras de red, allanando el camino de las OTT -servicios Over-The-Top, aquellos que se brindan a través de internet- y condenando a los tradicionales SMS o mensajes de texto a un segundo plano, las comunicaciones oficiales. Con más de 1.500 millones de seguidores en todo el mundo, es sin duda uno de los reyes digitales y la primera aplicación que se descargan los españoles cuando encienden por primera vez su dispositivo móvil. Está hermanada con Facebook Messenger (1.200 millones de usuarios), gracias en parte a que se ha convertido en el laboratorio de la compañía para probar futuras funciones y al separarse de la red social. WeChat (980 millones de usuarios), Telegram (100 millones de usuarios), Kik (300 millones de usuarios) Line (220 millones de usuarios), Skype (300 millones de usuarios) o Viber (263 millones de usuarios) son algunas de sus principales competidores, aunque no tienen mucha penetración en España. Twitter, la conocida red de micromensajes, es ese servicio que todo el mundo sabe que existe, pero que pocos están dentro. Casi no crece a nivel de usuarios (330 millones, según el último balance oficial), pero al menos ha logrado que después de doce años la empresa sea rentable. Por primera vez ha ganado dinero (91 millones de dólares), lo que permite tranquilizar a los inversores. Es el patio de recreo, el lugar de la última hora, la red de la información. Pero aún así, no ha cautivado al público masivo. Dice su fundador y actual consejero delegado Jack Dorsey que el servicio es aún difícil de utilizar. Tal vez. En los últimos años ha virado hacia las retransmisiones en directo de eventos, ha creado nuevas formas de interacción, nuevos códigos de conducta, ha aprendido del uso que sus usuarios le han dado a la plataforma. Todo ello en un paquete que quiere diferenciarse en base a su propia naturaleza. Aún así, forma parte del parque de servicios más populares. Entre algunas que se mantienen se encuentran LinkedIn, la red de los profesionales, que acumula unos 467 millones de seguidores; y Pinterest, con unos 200 millones de usuarios. En el cementerio digital se encuentran reposando decenas y centenares redes sociales que tuvieron su minuto de gloria. Marcaron, con todo, el camino al que hemos llegado. Apuntaron maneras, pero se vaciaron. Quién recuerda ya a MySpace, Google Plus, Foursquare, Tuenti o Flickr.
13-02-2018 | abc.es
¿Cuál es la edad mínima para usar las redes sociales?
El acceso a las nuevas tecnologías está cada vez más extendido entre los menores, ya sea como herramienta de apoyo en los estudios o de comunicación con sus familiares y amigos. Que los niños tengan redes sociales no es algo ajeno a la sociedad, ni a las empresas, que diseñan productos específicos para este «target» que ha nacido con el apellido «digital» y controla el ambiente incluso mejor que muchos adultos. Sin embargo, los riesgos en este entorno online no solo se limitan a manejar la técnica, sino que existen otros inherentes a la edad que se trasladan desde el ámbito social tradicional. Ciberacoso, adicción o el contacto con personas poco deseables son consecuencias negativas que se repiten cada vez con más asiduidad. Y se agravan con la facilidad que las plataformas otorgan para crear los perfiles, para los que la mayoría de las veces solo es necesario un correo electrónico y una contraseña. A partir de 13 años Todas las redes sociales tienen una edad mínima para participar y podrían eliminar los perfiles que incumplan la legislación del país en el que se registra la compañía propietaria de la plataforma, aunque pocas veces se comprueba este extremo si la cuenta no viola algún otro término de las condiciones y es reportado por otro usuario. Pero, ¿desde qué edad es legalmente posible tener una cuenta en una de estas redes sociales? «En España, el acceso a estas plataformas está regulado en el art. 13 del Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, que establece que "podrá procederse al tratamiento de los datos de los mayores de catorce años con su consentimiento, salvo en aquellos casos en los que la Ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela. En el caso de los menores de catorce años se requerirá el consentimiento de los padres o tutores"», explican desde la web de la Asociación de Internautas. Así, en teoría, a partir de los 14 años, los menores podrían tener su propia cuenta. Antes también sería posible, siempre que se aporte el consentimiento paterno. Sin embargo, las compañías registradas en otros países pueden hacer variar esta edad, que baja hasta los 13 años en el caso de Twitter, Tumblr, Reddit, Snapchat, WhatsApp o WeChat. Con permiso de los padres o tutores podrían tener su propia cuenta los menores a partir de 13 años en webs como YouTube o Flickr. Instagram y Facebook han puesto su «línea roja» de edad en los 14 años, edad que sube hasta los 16 en Linkedin. «Realmente, el problema es que aunque el menor no tenga los 14 años, es muy fácil que pueda crear una cuenta falseando sus datos, indicando una edad superior a la que tiene o creando un perfil con otro nombre», explican desde la firma de defensa jurídica ARAG. Sus expertos señalan que esta práctica afecta al nivel de protección de datos del menor y sus consentimientos. Redes sociales dirigidas a menores Para intentar crear un marco digital seguro, las empresas detrás de las redes sociales han desarrollado diferentes alternativas dirigidas a los más pequeños. Ejemplo de ello es YouTube Kids, una aplicación independiente con contenido dirigido a niños de entre 2 y 8 años. El contenido de la aplicación puede configurarse para tres grupos: preescolares, escolares y todas las edades. Y consta de cuatro secciones principales: programas, música, aprender y explorar. Poco tiempo después, YouTube Kids se enfrentaba a sus primeras polémicas tras «colarse» vídeos con contenido inapropiado para los niños gracias a los fallos del algoritmo que selecciona estas listas y a la picaresca de muchos creadores, entre los que se incluían personas con antecedentes por pederastia. A finales del pasado año, Facebook se sumaba a los productos creados para niños con Messenger Kids, la versión infantil de su chat. Las diferencias con su aplicación hermana para adultos son que no posee publicidad ni compras integradas y la lista de contactos tiene que ser verificada por los padres. Aunque la compañía de Mark Zuckerberg alegaba que la herramienta serviría para acercar la comunicación entre familiares y amigos de los más pequeños (ponía de ejemplo a padres militares en misiones en el extranjero o madres muy atareadas en su trabajo), padres y educadores enviaban un comunicado en el que pedían la retirada de la aplicación, por considerarla innecesaria y perjudicial para los menores. Además, muchas son las voces que se han pronunciado en torno al posible daño emocional y psicológico que las redes sociales pueden causar y gurús de estas plataformas han afirmado que nunca abrirían una cuenta a sus propios hijos, a pesar de haber ideado los códigos con sus propias manos. La polémica alrededor de esta cuestión sigue viva y parece que aún le quedan muchos capítulos que escribir.
13-02-2018 | abc.es
Por qué la juventud desconecta de Facebook
Facebook no pasa por su mejor momento. Eso es así. A las investigaciones sobre su responsabilidad en la injerencia rusa en las pasadas elecciones estadounidenses y a la crisis de las «fake news» o noticias falsas se le ha unido otro problema: el éxodo de usuarios en edades jóvenes. Según las estimaciones de la consultora eMarketer, la red social se ha convertido en un nido de personas en edad adulta, siendo muy popular entre un público que ronda los 55 años. En 2018 se estima que unos 2,2 millones de usuarios entre 12 y 17 años -la edad mínima que recoge Facebook en sus políticas de uso son 14 años- y 4,5 millones de usuarios entre 18 y 24 años utilizarán este servicio en Reino Unido de manera regular. Menos de la mitad de los usuarios de internet de EE. UU. de entre 12 y 17 años utilizarán por primera vez la plataforma al menos una vez al mes. Una cifra que se sitúa por debajo de otros años. En comparación con 2017, al menos 700.000 usuarios dejaron de utilizarla en favor de otros servicios como Snapchat o Instagram, la preferencia mayor entre los jóvenes. Dos redes que han empezado a recibir parte del éxodo de usuarios de menor edad. Así, todo apunta a que Instagram añadirá unos 1,6 millones de usuarios de hasta 24 años, mientras que Snapchat agregará unos 1,9 millones de usuarios en el mismo grupo de edad, lo que provocará que tenga más usuarios en edades entre 12 y 24 años en comparación con de Instagram. «Snapchat podría experimentar un mayor crecimiento en grupos de mayor edad, ya que está rediseñando su plataforma para que sea más fácil de utilizarse» «Snapchat podría experimentar un mayor crecimiento en grupos de mayor edad, ya que está rediseñando su plataforma para que sea más fácil de utilizarse», apunta en un comunicado Debra Aho Williamson, analista principal de eMarketer. «La pregunta es si los usuarios más jóvenes todavía encontrarán Snapchat interesante si sus padres y abuelos están en él. Esa es la situación en la que se encuentra Facebook». La principal consecuencia de todo esto es que se producirá un aumento de los usuarios mayores de 55 años, un perfil que se convertirá en el segundo mayor grupo demográfico de usuarios de Facebook a lo largo del presente año, según las estimaciones. Los analistas concluyen que, pese a este escenario, Facebook «ha tenido éxito» a la hora de retener a los usuarios más jóvenes, quienes se han traslado a otras plataformas como Instagram, de la que es propietaria, aunque parte de los usuarios que han desconectado también se han dirigido a una «app» de la competencia, Snapchat. El informe pone de manifiesto que la red social fundada por Mark Zuckberberg está perdiendo usuarios más jóvenes «a un ritmo aún más rápido de lo que se esperaba». En cualquier caso, Facebook ha continuando sumando nuevos usuarios. En el último trimestre alcanzó los 2.300 millones de usuarios en todo el mundo, aunque ha perdido más de un millón de usuarios en el mercado norteamericano. El informe establece que en este territorio se llegará a 169,5 millones de usuarios, lo que representará un crecimiento por debajo del 1% en comparación con el pasado año. Los analistas vaticinan que sus usuarios «seguirán disminuyendo» a partir de este año. En 2018, según las previsiones de eMarketer, el número de usuarios de Facebook en EE. UU. en edades comprendidas en torno a los 11 años disminuirá en un 9,3%. Además, el número de usuarios de 12 a 17 años y de 18 a 24 años disminuirá en un 5,6% y un 5,8%, respectivamente. La red social perderá unos 2 millones de usuarios de 24 años este año. En España, la cosa no cambia mucho. Según otro informe, elaborado por la consultora The Social Media Family, un 4% de los usuarios en este territorio han abandonado sus actividades en estaplataforma. En la actualidad, Facebook se encuentra reriseñando parte del algoritmo informático encargado en la organización de los contenidos del NewsFeed, para la mayoría de usuarios la puerta de entrada al servicio. La idea es que los usuarios reciban más publicaciones de sus contactos personales de cara a aumentar las interacciones (me gusta, reacciones, enlaces compartidos, publiciaciones), su verdadero negocio, en detrimento de las publicaicones de medios de comunicación y empresas.
12-02-2018 | abc.es
Alemania respalda los perfiles falsos en Facebook
La Justicia alemana ha dado la razón a una asociación de defensa de los derechos del consumidor y ha dictaminado que Facebook hace un uso ilegal de los datos personales y no protege adecuadamente el consentimiento informado de sus usuarios. El veredicto ha sido dictado por un tribunal regional de Berlín, en un momento en el que las grandes tecnológicas se enfrentan a una mayor supervisión en este país por la gestión de datos personales confidenciales, utilizados habitualmente para dirigir publicidad en la red. La Federación de Organizaciones Alemanas de Consumidores (vzvb) denunció que la configuración predeterminada de Facebook y algunas de sus condiciones de servicio violan la ley del consumidor y presentó una querella a partir de la cual el tribunal ha encontrado que parte del consentimiento para el uso de datos no es válido. «Facebook oculta ajustes predeterminados que no protegen mucho la intimidad en su centro de privacidad y no proporciona suficiente información cuando los usuarios se registran», ha explicado Heiko Duenkel, responsable de asuntos legales en vzvb, «por lo que la sentencia está respaldando a los internautas que deciden crear perfiles falsos, introduciendo datos falsos al crear la cuenta, de forma que no se identifica plenamente para preservar sus datos». «No cumple con el requisito del consentimiento informado», dice la sentencia que vzvb ha publicado en su sitio web. Un portavoz del tribunal ha confirmado que se había emitido un fallo, pero declinó hacer más comentarios, mientras que Facebook ha anunciado que apelaría, en base a los cambios significativos que ha realizado en sus términos de servicio y normativa de protección de datos desde que el caso se presentó por primera vez en 2015. De acuerdo con la Ley Federal de Protección de Datos alemana, los datos personales solamente pueden recopilarse y utilizarse con el consentimiento expreso de los afectados. Para que puedan tomar decisiones informadas, lo proveedores están obligados a proporcionar información clara y comprensible sobre la naturaleza del uso, alcance y propósito de su utilización, un permiso que Facebook no obtiene de sus clientes en esos términos tan precisos. La vzvb denunció expresamente el servicio de Facebook que revela la ubicación de los usuarios de un chat con apenas unas advertencias que, según el fallo, «no se puede garantizar que el usuario tome nota de ellas». Declaradas «ineficaces» ocho cláusulas El Tribunal Regional de Berlín también ha declarado ineficaces ocho cláusulas en los términos de uso, que entre otras cosas contienen declaraciones de consentimiento preformuladas según las cuales el nombre y la foto de perfil de Facebook podrían usarse «para contenido comercial, patrocinado o relacionado» y que incluyen en envío de la totalidad de los datos personales a EE.UU., donde pasan a estar bajo protección de otra legislación diferente y, en muchos casos, menos exigente que la europea. Además declara «inadmisible» la cláusula que establece que el usuario deben introducir solamente su nombre y datos reales en Facebook. «Los proveedores de servicios en línea también deben permitir que los usuarios participen de forma anónima, por ejemplo utilizando un pseudónimo», establece la sentencia. «El fallo abre más vías legales a los usuarios para exigir sus derechos a Facebok, sobre todo porque reconoce implícitamente que la empresa gana mucho dinero haciendo uso de los datos personales, lo que serviría para exigir que quien aporta esos datos reciba una contraprestación monetaria, por ejemplo. Quizá hoy parezca lejano, pero la legislación de las redes avanza cada día más rápido y es muy posible que ese derecho se reconozca más pronto que tarde». No es la primera sentencia desfavorable para Facebook No se trata, en todo caso, de la primera sentencia alemana que para los pies a Facebook. En junio del año pasado una nueva ley de lucha contra el odio en las redes hizo a esta empresa responsable del contenido que suben sus usuarios, aunque estos sean anónimos, y con multas de hasta 50 millones de euros de por medio. La Network Enforcement Act, conocida como la Ley Facebook, fue aprobada en el parlamento alemán con aspiraciones de servir de ejemplo a otros países europeos. Tal como quedó redactada, las compañías de medios sociales se enfrentan a multas por no eliminar en las 24 horas siguientes a su emisión el contenido «manifiestamente ilegal», incluyendo cualquier discurso de odio, difamación e incitación a la violencia. Es evidente que ni siquiera estas enormes compañías cuentan con recursos suficientes para monitorear y cribar cuidadosamente el contenido emitido por millones de usuarios y desde muy diversos países y, dado que la ley no determina exactamente el límite entre el delito de odio y la libertad de expresión, por lo que grupos pro derecho de los internautas temen que las compañías de medios terminen utilizándolas para borrados sistemáticos que eviten enfrentar multas, lo que violaría la libertad de expresión.
12-02-2018 | abc.es
Facebook distinguirá entre usuarios ricos y pobres
Que Facebook recoge datos de sus usuarios con un objetivo publicitario no es algo nuevo. Sin embargo, en los últimos días se ha filtrado una nueva patente cuya finalidad da un paso más allá, ya que dividirá a sus integrantes en clase alta, media y trabajadora con el fin de segmentar de una manera más precisa la publicidad. Se trata de un sistema que a través de preguntas, como nuestros estudios, si poseemos una casa o un coche, o si estamos contentos con nuestro nivel salarial, incorporará los datos de millones de usuarios a una inteligencia artificial que determinará nuestra clase social. Así, si una determinada marca de artículos de lujo quiere invertir en la red social de Mark Zuckerberg, podrá decidir que su anuncio lo vean únicamente las personas que el algoritmo ha determinado que tienen un alto poder adquisitivo. Muchos de estos datos ya los ofrecemos a través de nuestro perfil, pero este algoritmo también tendrá en cuenta nuestras publicaciones (por ejemplo, si subimos fotos de nuestra nueva casa en la playa o nuestro flamante nuevo deportivo), así como las interacciones con otros post (es decir, los «me gusta» que le damos a determinadas publicaciones), según recoge una investigación del portal Cbinsights. Imagen de ejemplo en la patente de FacebookEn la patente se explica que la primera distinción es por edades. A partir de ahí, el algoritmo recogerá información acerca de la cantidad de dispositivos que posee el usuario, datos de su hogar (en el esquema de ejemplo se señala que Palo Alto sería un lugar para la clase alta, mientras que Mountain View pertenecería a la clase media y San José a la trabajadora), el historial de los viajes y el uso de internet. Aunque fue registrada en julio de 2016, se ha publicado el 1 de febrero, un momento delicado para Facebook, que pretende impulsar su cometido «social» desde principios de año, luchando contra las noticias falsas e intentando reforzar su carácter seguro y confiable.
12-02-2018 | elpais.com
Facebook prueba un botón de un pulgar hacia abajo para calificar comentarios
La compañía asegura que no se trata de un botón de No me gusta y solo estará disponible en páginas públicas
12-02-2018 | abc.es
Las aplicaciones que más batería y datos consumen
Son algunas de las más exitosas, pero a su vez son vampiros digitales. Facebook, Google Maps, WhatsApp, Instagram o el servicio de conexión AllShare de Samsung son algunas de las aplicaciones que más drenan la batería de los teléfonos móviles inteligentes. Y, por tanto, aquellas que si se utilizan con mayor frecuencia se corre el riesgo de ver cómo tienes que cargar el dispositivo antes de finalizar el día. Dependiendo del modelo, los «smartphones» por regla general alcanzan el día de duración de la batería. Hay excepciones que llegan, en un uso moderado, a dos días, pero no es lo habitual. Estos aparatos, a diferencia de los teléfonos móviles que no se conectaban a internet, hay que conectarlos a la red eléctrica con frecuencia. La naturaleza de las pantallas táctiles ha generado en un excesivo consumo energético. Si el usuario está continuamente a lo largo de la jornada encendiendo y apagando, recibiendo notificaciones de redes sociales y servicios digitales por doquier, puede comprobar cómo se lleva con facilidad la mitad del consumo. Según un informe de la firma Avast, la aplicación AllShare de Samsung, un servicio de conexión de dispositivos para conectar múltiples aparatos, se encuentra en la lista de las que más batería consumen. Al igual que ChatON, también de la firma surcoreana, que permite comunicarse a través de su sistema de mensajería al igual que haría WhatsApp. E l servicio no llegó a cuajar y ha quedado desactualizado. Tampoco el servicio de notificaciones Push Service que integra esta firma en sus dispositivos pasa el corte, por lo que también se encuentra entre las «apps» que drenan la batería de un plumazo. Twitter Entre las que también consumen muchos recursos se encuentran Google Play Music, Google Maps y Hangouts, todas ellas de Google. Esta última, un servicio de mensajería, acumula el 4% del gasto energético incluso sin utilizarse apenas. Otras más populares como Twitter es flagrante. La versión «app» de la conocida red de micromensajes suele ser uno de esos servicios que se utilizan continuamente en el móvil. Sus usuarios, ávidos consumidores de contenidos en tiempo real, la consultan varias veces al día. Todo ello provoca que solo revisándola de vez en cuando durante una jornada se registre un 12% del consumo de la batería en determinados casos. Gran parte de ese drenaje se debe a que el servicio conlleva una gran actividad en segundo plano, con notificaciones y actualizaciones periódicas. Dado que esta plataforma incluye mucho material audiovisual, revisarlo puede derivar incluso en un excesivo consumo de datos móviles. No obstante, ofrece la posibilidad de configurarlo para que, entre otras cosas, los videos no se reproduzcan hasta que se conecte a una red Wifi. YouTube YouTube es otra de las más populares hasta el punto que en los móviles Android viene preinstalada por defecto. Google la instala en su software, aunque la existencia de «apps» propias dentro de su propio ecosistema ha generado investigaciones en territorio europeo por posible abuso de posición dominante. Aún así, la «app» más famosa de videos está presente en millones de dispositivos. Es práctica, útil, pero a su vez consume muchos recursos. Por lo general, y en un uso normal al cabo del día, puede acumular un 15% del consumo total de la batería, según diversas pruebas realizadas durante varios días en diferentes dispositivos. Dada su naturaleza (videos), también puede llegar a fundir la tarifa de datos móviles en cuestión de dos días. Por esta razón, es conveniente usarla solo cuando se está conectado a una red Wifi doméstica. Afortunadamente, incluye un modo de calidad de reproducción para evitar que sale el video cuando se tira de la tarifa propia. Navegadores, cámaras, Netflix y Spotify Los navegadores también se llevan la palma del consumo, aunque hay casos y casos. Por ejemplo Safari, pude acumular un 15% del consumo energético. Algo de lo que tampoco se libra la cámara, capaz de chupar recursos como un poseso: se lleva el 14% utilizándola solo de vez en cuando. Mientas, servicios de «streaming» como Netflix o Spotify requieren de un 6% o 7% incluso casi sin utilizarse. En caso de utilizarse con frecuencia, el consumo se dispara hasta un 30%. Pero ambas consumen, además, una gran cantidad de datos móviles, por lo que es recomendable usarlas solo cuando se conecta a la red Wifi si no se quiere llevar un susto posteriormente. Ambos servicios cuentan con opciones para reproducir el contenido de manera offline. Tan solo hay que descargar previamente los archivos para evitar el hachazo de la tarifa. Eso sí, en el caso de Spotify esta útil característica solo se encuentra disponible en la versión «premium», es decir, la suscripción. También se puede seleccionar la calidad de recepción y la trasmisión. Lo que se pierde en experiencia se gana en tarifa de datos. Facebook Aparte de las aplicaciones más populares que gran parte de los propietarios de «smartphones» ya tienen instaladas, Facebook, WhatsApp y WeChat también pueden agotar la batería fácilmente. En el caso de Facebook y su aplicación de mensajería es incluso conveniente desinstalarla y utilizar la versión web, lo que puede contribuir a ahorrar recursos. Esta aplicación es un vampiro virtual: no es buena idea tenerla descargada puesto que es una de las que más batería consume, además de tarifa de datos. Solo entrando un par de veces al día escasos segundos y cualquiera verá cómo supera fácilmente el 8% del total del consumo. Es conveniente, sin embargo, desactivar la reproducción automática de videos para evitar reducir la tarifa móvil. WhatsApp Afortunadamente, WhatsApp ha conseguido con el tiempo aligerar la aplicación para que consuma relativamente poco en comparación con otras. Si se usa un par de veces al día para ver un grupo y ya está consume tan solo 1%, pero como el usuario esté continuamente recibiendo y escribiendo mensajes, compartiendo y viendo archivos (GIF, videos) el consumo se dispara también. Es conveniente configurar el servicio para que los archivos no se almacenen en el dispositivo automáticamente y seleccionar que la descarga automática de archivos multimedia solo se produzca cuando esté conectado a la red WiFi. Instagram También Instagram puede quebrar la batería hasta en un 40% en un uso incluso excesivo, pero por lo general puede rondar el 12%. Al tratarse de una red muy específica, solo para fotografías, consume muchos recursos. Pero al menos se puede desactivar el sistema de previsualización y precarga de las imágenes y videos seleccionando «usar menos datos» para estos casos. Con ello, evitaremos que consuma Snapchat Snapchat tampoco se libra. Además de consumir una gran batería (más del 20% en muchos casos), puede llegar a fundir la tarifa de datos en cuestión de días. La razón se debe a las historias que están continuamente mostrando información, pero la aplicación cuenta con un modo viaje que permite que, pese a que tarden más en aparecer, pueda extender tanto la batería como los datos móviles.
09-02-2018 | abc.es
El «mundo feliz» de Facebook pasa por financiar a «influencers»
Son tiempos de mundanza dentro de Facebook. Primero fue la decisión de la conocida red social, de priorizar las publicaciones de los círculos de amigos y conocidos. Es decir, de nuestros «amigos». Una forma de combatir las «fake news» (noticias falsas), aunque al precio de restar visibilidad a los medios de comunicación tradicionales. Ahora, en el «mundo feliz» que persigue Mark Zuckerber, han anunciado que concederán incentivos para líderes de comunidades o «influencers». Este ha sido el anuncio realizado en Londres por la compañía, dentro de una reunión de comunidades. Para el denominado «Programa de liderazgo comunitario de Facebook» se seleccionarán hasta cinco personas como «líderes comunitarios en residencia». Todas ellas serán premiadas con hasta un millón de dólares (unos 810.000 euros) para financiar sus propuestas, además de recibir una formación específica. Por otra parte, también se elegirán hasta 100 líderes para un programa de becas percibiendo cada uno de ellos 50.000 dólares (unos 40.500 euros), para invertir en diferentes propuestas comunitarias. Para todas estas becas, ya está abierta la inscripción que deberá tener lugar antes del próximo 9 de marzo. «Buscamos comunidades que den significado a las vidas de quienes forman parte de ellas, iniciativas que tengan un impacto positivo y comunidades que reúnan ambas cualidades», ha explicado a Reuters la responsable de Grupos y Comunidades JenniferDulski. Desde la compañía han asegurado que un panel de expertos internacionales y de empleados de Facebook serán los encargados de poner rostro a los «influencers» de esta red. En paralelo, desde la compañía, han anunciado que extenderán más allá de Reino Unido y los Estados Unidos, los «Círculos de Liderazgo de la Comunidad» que reúnen a líderes de comunidades locales y los grupos para los Facebook Power Admnis, con el objetivo de incrementar la formación de los administradores de grupos y convertirlos en un banco de pruebas de nuevas funciones. Además, su máxima responsable para Europa Nicola Mendelsohn, prevé doblar sus 20.000 trabajadores para finales de 2018. 1.400 millones de usuarios Todo ello, en un momento que la actividad de Facebook ha dado señales de cansancio. Con unos 1.400 millones de usurarios activos al día, según un informe de la consultora The Social Media Family, esta red social, la conocida red ha perdido usuarios por primera vez en Estados Unidos y Canada. Mientras en España, concluía el año pasado con 23 millones de usuarios registrados frente a los 24 millones que ostentó en 2016, quebrando su continuo ascenso (-4,16%). Frente a ello, han incrementado su peso sus rivales Twitter e Instagram, un 8,8% y un 35,4%, respectivamente.
09-02-2018 | elpais.com
El mayor diario brasileño deja de publicar su contenido en Facebook
'Folha de S. Paulo' ha tomado esta decisión tras un cambio en el algoritmo de esta red social que ha disminuido "la visibilidad del periodismo profesional"
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