Noticias de "facebook"

18-10-2019 | abc.es
Inteligencia Artificial y Matemáticas, el arma contra los bulos en Twitter
Investigadores de la Universidad de Granada y del Imperial College London emplean técnicas de Inteligencia Artificial para detectar informaciones falsas, «bulos» que descubren con un análisis matemático que ha permitido diseñar un sistema informático para reconocerlos. La investigación responde al auge de las «fake news», un término importado para hablar de noticias falsas que se han popularizado por su impacto y la desinformación que han generado desde redes sociales en diversos acontecimientos políticos y sociales como el referéndum del Brexit o las elecciones generales en España de abril de 2019. Los investigadores Miguel Molina Solana y Juan Gómez Romero, del departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Granada (UGR), junto a varios colaboradores del Imperial College London, han presentado un estudio sobre el uso de Inteligencia Artificial para detectar estas noticias falsas en Twitter. El trabajo, que ha publicado la revista internacional «IEEE Access» y del que ha informado la Universidad de Granada en un comunicado, analiza matemáticamente qué características presentan los mensajes en Twitter que contienen información falsa y propone un sistema informático para detectar mentiras o bulos. El enfoque se aleja de los sistemas de comprobación periodística, que requieren un ingente trabajo de verificación de datos y revisión de hemeroteca. «Analizar el contenido de los tuits de forma automática es muy complicado, ya que requiere estudiar si el autor está simplemente siendo irónico o realmente está intentando hacer pasar una noticia falsa como verdadera», añade Molina, que ha recalcado que la Inteligencia Artificial puede ayudar en esta tarea. «Los experimentos han mostrado que los usuarios que distribuyen información falsa de manera intencionada tienen un comportamiento diferente a los normales» Los investigadores decidieron utilizar, junto al contenido del tuit, los datos disponibles sobre el mismo y sobre su autor -los metadatos-, para tener en cuenta el número de seguidores en el momento de publicar, la fecha de registro en la red social o la cantidad de mayúsculas e iconos utilizados. «Los experimentos han mostrado que los usuarios que distribuyen información falsa de manera intencionada tienen un comportamiento diferente a los normales», apunta Molina, que ha detallado que ese comportamiento anómalo aparece en propiedades que se pueden medir como el número de contactos o de tuits favoritos. El estudio apunta qué características pueden usarse para ayudar a detectar de manera automática noticias potencialmente falsas. El trabajo utiliza datos de Twitter sobre las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos recopilados por los propios autores y los hallazgos se han presentado además en la conferencia Truth and Trust Online que han organizado en Londres Twitter, Facebook y la Universidad de Cambridge, entre otros.
18-10-2019 | abc.es
Zuckerberg reescribe la historia de Facebook para defender la libertad de expresión
La historia necesita de mitos a los que agarrarse. Las mentes brillantes que han revolucionado la sociedad actual con sus servicios digitales desconocían lo que estaban inventando. De adolescente, Jack Dorsey, creador de Twitter, plataforma de mensajes que ha servido para «democratizar» la sociedad, le apasionaban los mapas, pero echaba de menos algún código que permitía dibujar a los ciudadanos. Así nació la aplicación del pajarito. Facebook, por el contrario, se gestó en la universidad en un momento en el que las redes sociales ya existían como MySpace. Ahora, su fundador Mark Zuckerberg se alza para reescribir su creador amparándose en que lo creó para defender la libertad de expresión. Un concepto inerte y vacuo que dice muchas cosas pero que, a su vez, encarna los mayores desafíos de las sociedades occidentales. Controlar los flujos conversacionales ha sido uno de los objetivos de todos los gobiernos. En los tiempos de la bidireccionalidad promulgada en redes sociales el acceso a la información se ha multiplicado. Pero desde la industria de la tecnología se intenta mandar un mensaje a la sociedad: queremos proteger vuestra privacidad. Lo hacen después de varios años en los que se han mirado con lupa por parte de los reguladores y se les ha criticado duramente (a los servicios digitales) de mirar más por su negocio que por la salud social. Este jueves, en una charla en la universidad de Georgetown (Washington), Mark Zuckerberg ha defendido, primero, la libertad de expresión avanzando además su salida de China, y segundo, deslizando un cuestionado mensaje: que Facebook se ideó en 2003 en plena vorágine de la guerra de Irak y la invasión del ejército estadounidense en el país. Su objetivo -insistió- fue darle voz a todos. «Cuando estaba en la universidad, nuestro país acababa de ir a la guerra en Irak. El ambiente en el campus era de incredulidad. Se sentía como si estuviéramos actuando sin escuchar a muchas perspectivas importantes. El costo para los soldados, las familias y nuestro sentimiento nacional fue grande y la mayoría de nosotros nos sentimos impotentes. Recuerdo haber pensado que si hubiera más personas que tuvieran una voz para compartir sus experiencias tal vez las cosas hubieran sido diferentes. Esos primeros años moldearon mi creencia de que darles voz a todos empodera a los impotentes y empuja a la sociedad a ser mejor», manifestó en su intervención que se puede leer íntegro en un comunicado. La versión oficialmente aceptada es distinta. Tras varios episodios judiciales y mensajes alrededor de las personas implicadas apuntan, como recuerda el medio especializado «Mashable», que la red social nació inicialmente bajo el nombre de «The Facebook». Siguió los pasos de otro proyecto embrionario conocido como «Facemash», que empleó una base de datos «hackeada» de los estudiantes de la universidad de Harvard para que los usuarios calificaran a sus compañeros del campus. En 2018, el propio Zuckerberg insistió durante su intervención el congreso de Estados Unidos que ambos proyectos no estuvieron conectados eliminando las trazas de la historia que se ha asumido socialmente. Ahora, se pone la chaqueta de defensor de la privacidad y la libertad de expresión, alegando incluso -se detalla en su intervención- que Facebook no va a regresar a China, país donde se cuestionan los derechos civiles fundamentales: «Quería nuestros servicios en China porque creo que no conecta a todo el mundo y pensé que tal vez podríamos ayudar a crear una sociedad más abierta», recordó. «Trabajé duro durante mucho tiempo, pero nunca pudimos llegar a un acuerdo sobre lo que se necesitaría para operar allí [..] Nunca nos dejaron entrar». Y animó, además, a otras compañías tecnológicas a seguir sus pasos «No creo que la gente quiera vivir en un mundo donde solo se pueden decir cosas que las compañías tecnológicas deciden que son cien por ciento verdaderas. Y creo que esas tensiones son algo con lo que tenemos que vivir», añadió en su discurso, al tiempo que aseguró que en una democracia «las personas deberían decidir qué es creíble, no las empresas tecnológicas» a pesar de admitir que hay excepciones: «No permitimos contenido que incite a la violencia o a un riesgo inminente de daño». «Dada la sensibilidad en torno a los anuncios políticos, he considerado si deberíamos dejar de permitirlos por completo» Una perspectiva dudosa, porque el líder de Facebook defendió la política de esa red social de publicar anuncios de campaña que contenga declaraciones falsas o mentiras y admitió que esas tensiones son algo con lo que «tenemos que vivir». Porque, en su opinión, «la gente se preocupa, y yo también me preocupo profundamente por la erosión de la verdad». «Dada la sensibilidad en torno a los anuncios políticos, he considerado si deberíamos dejar de permitirlos por completo», matizó Zuckerberg, aunque defendió que prohibir la propaganda electoral favorece a quienes ya ocupan un cargo público o a los candidatos en unas elecciones. «Si quisiéramos prohibir los anuncios políticos no está claro dónde debemos trazar el límite. Hay muchos más anuncios sobre asuntos que los que hay directamente sobre las elecciones» pero «hay problemas de cualquier forma si eliminas esto», por lo que se sitúa «en el lado de una mayor expresión». Tuvo palabras también sobre TikTok, una de las redes sociales de moda y que ha empezado a interesar mucho a los más jóvenes, pero a pesar de que la idea le gusta a Zuckerberg como para poder copiarla en sus servicios consideró que el servicio, de procedencia china, ha censurado las protestas políticas. «Si bien nuestros servicios como WhatsApp son utilizados por manifestantes y activistas en todo el mundo debido a un fuerte sistema de cifrado y protecciones de privacidad, en TikTok, la aplicación china que crece rápidamente a nivel global, las menciones de estas protestas están censuradas, incluso en los Estados Unidos», criticó.
18-10-2019 | abc.es
¿Pagar por usar WhatsApp? En Líbano se lo plantean
El Gobierno libanés aprobó establecer una tasa a las llamadas de voz por redes sociales como WhatsApp, Facebook o Víber en un intento de aumentar los ingresos de las maltrechas arcas públicas de un país en un situación económica más que complicada. El ministro libanés de Telecomunicaciones, Mohamad Chucair, confirmó hoy la decisión aprobada el miércoles por el Consejo de ministros que en principio pretende cobrar 20 centavos de dólar diarios por llamar a través de servicios de voz por internet. En declaraciones a la cadena de televisión «MTV», Chucair indicó que la decisión tiene que estudiarse más y anunció que la próxima semana dará una rueda de prensa con todos los detalles. En otro comentario al canal de televisión «LBC», el ministro afirmó que podrían necesitarse «uno, dos, tres o cuatro meses» para aplicar la medida. Con esa decisión, que en principio afectaría a las llamadas y no a los mensajes de voz o a al envío de archivos, el Gobierno del primer ministro libanés, Saad Hariri, pretende ingresar 200 millones de dólares. De consumarse la medida, el Líbano se convertiría en el primer país de la región en aplicar una medida que hasta el momento han adoptado países africanos como Zambia y Uganda. La decisión se produce tras semanas de huelga de distintos sectores por la escasez de dólares, mientras el Gobierno trata de encontrar soluciones para resolver su abultado déficit. El Líbano tiene una deuda de alrededor de 86.000 millones de dólares, lo que representa más del 150% del PIB, y su deuda soberana ya hace tiempo que cayó por debajo del nivel del bono basura. La medida de tasar las llamadas en las redes sociales ya ha sido contestada. Una de las primeras en protestar fue la diputada independiente Paula Yacoubian que afirmó «ni una libra será pagada por utilizar WhatsApp» e instó al Gobierno a renunciar a esa decisión. La ONG SMEX (Social Media Exchange) criticó la decisión del Gobierno, recordando que el «Líbano tiene una de las tarifas de telefonía móvil más alta de la región». También ministros pertenecientes al grupo chií Hizbulá anunciaron que se oponían a una medida que no hace diferencia entre libaneses y agrava la situación económica de los más necesitados. El Gobierno también decidió entre otros aplicar una nueva tarifa a los productos del tabaco, tanto local como importado, poner más escáneres en los cruces fronterizos para combatir el contrabando y prevé aumentar el impuesto al valor agregado (IVA) en 2 puntos en 2021 y otros 2 puntos adicionales en 2022 para alcanzar el 15 % «como la mayoría de los países del mundo».
18-10-2019 | elpais.com
Los anuncios en Facebook de Unidas Podemos incumplen la ley electoral y la JEC le pide que los retire
La formación alegará ante la Junta Electoral Central que puede hacer publicidad en la red social antes del inicio de campaña. Más País y Vox también han empezado a promocionar sus mensajes antes de lo permitido
18-10-2019 | abc.es
El modo oscuro, la funcionalidad obsesiva en aplicaciones como WhatsApp: ¿Sirve para algo?
La salud es lo primero. Eso se dice siempre, ¿no? Pues la industria de la tecnología se ha caído de un guindo. Tras haber creado servicios digitales que han perseguido «enganchar» a los usuarios ahora se plantean dar herramientas a los usuarios para quizás no tanto desintoxicarse sino para saber que puede estar enganchado. Y en esa vorágine sobre el bienestar, las aplicaciones han abrazado un concepto que sin ser realmente nuevo ya es un tendencia, el modo oscuro. Twitter, la popular red de micromensajes, lo puso en marcha hace unos meses. Lo ha implementado con una opción automática por la cual deja en manos del usuario elegir si quiere que cuando caiga el sol la aplicación se vuelva oscura. La última versión del sistema operativo móvil de Apple, iOS 13, también ha incorporado una característica similar. En sus productos más avanzados, incluso, aprovecha los sensores de luz ambiental para regular de manera automática la intensidad del brillo en pantalla, evitando así los dolorosos golpes de luz cuando se está en una habitación con poca luz. La lista es muy amplia: Telegram, YouTube, Google Chrome, Windows 10 o Android 10. Incluso la enciclopedia online Wikipedia no ha querido quedarse atrás. Una de las empresas que parece estar decidida a apostar fuerte por esta tecnología es Facebook, que pretende llevar el modo oscuro a sus principales servicios, Instagram y WhatsApp . Dos de las aplicaciones más exitosas del momento y utilizadas constantemente por millones de personas. Todavía en fase de pruebas, ambas «apps» preparan su salto al modo oscuro, que se ha convertido en un fenómeno imparable de momento por sus supuestas aportaciones al bienestar del usuario y, sobre todo, cuidar de su vista. Porque, según las razones de las empresas desarrolladoras, esta característica va incluso más allá de la mera estética; tiene importantes ventajas y beneficios en el uso de los servicios. El primero, reducir la fatiga visual que provoca estar delante de una pantalla durante tiempos prolongados. Pero, también, existe una razón de peso que puede quedar en un segundo plano pero que tiene mucho sentido, extender la duración de las baterías de los «smartphones». Aunque se ha mejorado notablemente en los últimos años, la autonomía sigue siendo uno de los puntos flacos de los dispositivos móviles modernos. La solución encontrada por los fabricantes y desarrolladores es aprovechar las pantallas de tipo OLED que generalmente ofrecen negros más profundos para llevar al negro los servicios digitales y, a su vez, ha reducido la emisión de la llamada «luz azul». Con menos brillo se consume menos energía y recursos y, por lo general, se ahorra un poco. Dependiendo del servicio, es posible que lo active de manera automática o en los periodos que decida el usuario. Santiago Hernández, experto en marketing digital de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), cree que existen dos razones de peso por las que las empresas tecnológicas se han subido al carro del modo oscuro. «Por un lado, tenemos la obsesión de la experiencia de usuario que está surgiendo en todos los ámbitos y favorece o evita el cansancio y la fatiga visual. Como cada vez más pasamos más tiempo con el móvil la experiencia es mejor. Pero, también, por otro lado, está la batería. Al emplear tonos menos saturados se logra que tarde más tiempo en descargarse. Y como estamos en un mundo conectado a este aparato «es un factor a tener», sostiene. La duda acerca de si el modo oscuro se impondrá finalmente en la experiencia de uso en las aplicaciones o no lleva a recordar otras iniciativas del mundo de internet que generó mucho interés pero que finalmente no tuvo recorrido. «Todavía es muy pronto para saber si va a permanecer entre nosotros, pero como tantas otras cosas que parecía que se iba a establecer y luego no», añade.
17-10-2019 | abc.es
WhatsApp: así será la aplicación cuando llegue el modo oscuro
Desde hace meses, WhatsApp ha estado volcada en el desarrollo de un modo oscuro. Desde la aplicación consideran que, gracias a esta, la experiencia de los usuarios mejorará notablemente en las horas de poca luz. Cabe recordar que otras «apps» propiedad de Facebook, como Instagram o Twitter, ya cuentan con este tipo de funcionalidad. Si la semana pasada comentabamos cómo se podrá configurar este modo oscuro, ahora el portal WaBetaInfo ha mostrado imágenes en las que se puede ver cómo lucirá la aplicación cuando termine el desarrollo. El portal ha mostrado unas capturas en las que se muestra, en concreto, la zona reservada al envío de emoticonos y «stickers» con la próxima funcionalidad activada. La actualización se encuentra en el interio de la beta 2.19.294 de WhatsApp. A pesar de que el modo oscuro es la funcionalidad más esperada en estos momentos por los usuarios, no es la única en la que está trabajando la aplicación. Recientemente sabíamos que WhatsApp está trabajando en una nueva función que facilitará que los usuarios puedan seleccionar los contactos que les añadan a grupos. También se ha filtrado que la «app» está desarrollando un nuevo modo que permitirá enviar mensajes que se autodestruyen en las conversaciones grupales. De acuerdo con esta información, se podrá establecer un tiempo -cinco segundos o una hor a- tras el cual los mensajes desaparecerían automáticamente sin dejar rastro, al contrario de lo que ocurre con los que eliminan manualmente los usuarios.
16-10-2019 | abc.es
Google puede acceder a toda la información privada que subes a la nube, según un exempleado
Que Google tiene acceso a un caudal de información enorme sobre la vida de los usuarios no es nada nuevo. Especialmente si tenemos en cuenta que, al contrario que otras plataformas, como Facebook o WhatsApp, el navegador por antonomasia no cifra de extremo a extremo los mensajes y los documentos que, cada día, subimos a la nube. Algo que no solo implica que la tecnológica tenga fácil acceso a la información privada que se almacena en la herramienta de colaboración G Suite, de la que forman parte Gmail, Docs y Drive entre otros servicios, sino que esta también puede estar al alcance de los administradores que controlan las cuentas de una empresa y del gobierno de Estados Unidos. Así lo afirma el extrabajador de Google Martin Shelton en un artítulo publicado en el portal «Freedom of the Press Foundation». «Por ahora, deberíamos considerar cuándo mantener nuestros datos más confidenciales fuera de G Suite, y en su lugar emplear otro medio que ofrezca cifrado de extremo a extremo, almacenamiento local o mantenerlos fuera del ordenador», apunta Shelton en el texto. El extrabajador de la compañía de Silicon Valley señala, a su vez, que a pesar de que el cifrado de los mensajes en la plataforma es bastante fuerte, y especialmente bueno a la hora de protegerse de ataques de ciberespionaje, no es lo suficientemente opaco como para que trabajadores de la compañía tengan acceso. Y, las cosas como son, tampoco lo pretende. Respecto al objetivo que persigue la plataforma con esta política, Shelton resalta que tiene que ver con «el filtrado de spam, malware (virus informático), la detección de ataques dirigidos, la corrección ortográfica y para ayudar con la búsqueda dentro de la cuenta de Google de un usuario». La empresa también se aprovecha de esta situación para rastrear infracciones en sus términos de uso o aquellos contenidos que, directamente, son ilegales. El que la firma cuente con ese poder, no supone, al menos sobre el papel, que tenga un equipo humano que se dedique a revisar minuciosamente todos los contenidos que se suben a la nube. Sin embargo, en caso de que deseasen hacerlo, cuentan con las facultades para ello. A este respecto, Google sostiene que cuenta con fuertes medidas de seguridad para que nadie sin permiso para acceder a los datos de los usuarios se salte las reglas. «Google dice que proporcionan varias protecciones para sus centros de datos. Los empleados necesitan una tarjeta de acceso autorizada y la aprobación de su gerente y el director del centro de datos para ingresar a las partes autorizadas del edificio. Las cámaras de televisión de circuito cerrado están dentro y fuera de estos edificios, grabando a todas horas del día, todos los días de la semana», apunta Shelton. Sin embargo, el exempleado de la compañía expresa que «no sabemos mucho acerca de cuántas personas en Google tienen acceso a los datos del usuario, ni cómo se determina ese acceso». Esta protección tampoco impide que un gobierno, como el de Estados Unidos, pueda acceder a la información de los usuarios de G Suite. En dicho país las agencias gubernamentales tienen la capacidad de obligar a cualquier proveedor de comunicaciones nacional a revelar información sobre sus usuarios. Según recoge Shelton, las solicitudes de este tipo de información no han dejado de crecer durante los últimos años. Solo en 2018, el gobierno de EE. UU. pidió a la tecnológica los datos de 124.991 cuentas. Requerimientos a los que Google respondió afirmativamente en el 81 por ciento de los casos. En el caso de las empresas que funcionan con G Suite, los administradores que quieran acceder a la información de los empleados lo único que necesitan hacer es ejecutar Vault, un servicio que les permite recuperar una cantidad bastante amplia de información: «los administradores tienen la opción de conservar copias borrador de correos electrónicos, incluso después de que el correo electrónico se elimine de la carpeta borrador»
15-10-2019 | abc.es
Cuidado: puedes perder WhatsApp si incumples alguna de estas normas
WhatsApp ha revolucionado completamente la forma en la que la gente se comunica. Tanto, que cada vez es más difícil encontrar a una persona que no emplee la «app» de mensajería. Pues bien, imagine cómo le afectaría a su día a día si, de pronto, se le prohíbe continuar empleando la plataforma. Cosa que puede ocurrir. Buena muestra de ello es el caso de unos estudiantes de económicas de la Universidad de Oviedo que han perdido sus cuentas por utilizar como nombre en un grupo «Pornografía infantil». Y es que, según se apunta en sus términos de servicio, la aplicación prohíbe el uso de «formas que sean ilegales, obscenas, difamatorias, amenazantes, intimidantes, acosadoras, agresivas, ofensivas desde el punto de vista racial o étnico, o que promuevan o fomenten conductas que serían ilegales, o de otro modo inadecuadas, incluida la promoción de delitos violentos». Cuando se cierra una cuenta, WhatsApp se pone en contacto con el infractor a través de una alerta en la que le informa que su número de teléfono «no está autorizado para usar nuestro servicio» y le insta a «contactar con soporte para obtener ayuda» a través del envío de un mensaje a la direción support@whatsapp.com. En principio, en un plazo máximo de 72 horas se analizará la situación y, en caso de que la plataforma opte por mantener el cierre, la cuenta desaparecerá de manera definitiva. La única forma de volver a utilizar el servicio pasaría por adquirir una nueva tarjeta SIM con un número de teléfono diferente. A continuación recogemos los motivos por los que un usuario puede perder el control de su cuenta de WhatsApp. Hacerse pasar por otro La plataforma prohíbe en sus condiciones de uso que una persona se haga pasar por otra. Si la «app» descubre que es posible que un usuario esté tratando de suplantar a un tercero, realizará una investigación interna. En caso de que lleguen a la conclusión de que la suplantación ha tenido lugar, el infractor puede perder su cuenta. Compartir contenido protegido WhatsApp informa a sus usuarios que pueden cometer una infracción grave, y por tanto ser suspendidos, si se emplea el servicio para compartir contenidos protegidos por derechos de autor o propiedad intelectual. La plataforma propiedad de Facebook puede penalizar a los usuarios en casos en los que se actue de manera ilegal, envíen escenas obscenas, ofensivas desde el punto de vista racial o étnico o que «promuevan o fomenten conductas que serían ilegales». Algo similar a lo que provocó que los estudiantes de la Universidad de Oviedo perdiesen sus cuentas. Recibir demasiadas denuncias WhatsApp no recoge en su normativa el número exacto de bloqueos que debe tener un usuario para eliminar su cuenta. Sin embargo, en caso de que se convierta en algo recurrente, lo estudiará con el fin de dictaminar si le mantiene el servicio o lo retira. Hay que tener en cuenta que la plataforma prohíbe de forma taxativa el acoso a terceros a través de la aplicación. Crear mucho grupos con desconocidos Hay que tener ojo con los números que se añaden a los grupos en WhatsApp. En caso de que se creen muchos grupos y se añadan numerosos usuarios que no aparecen guardados en la lista de contactos, la plataforma puede estudiar la posibilidad de eliminar la cuenta de la persona que está detrás. Hacer «spam» o enviar virus informáticos Si un usuario envía comunicaciones ilegales o inadmisibles como mensajería masiva, mensajes de manera automática con el empleo de diferntes programas informáticos para hacer, entre otras cosas, publicidad de productos o servicios, marcado automático y metodologías similares, WhatsApp puede bloquear la cuenta y, en algunos casos, eliminarla de manera definitiva. Tampoco se debe, directamente o a través de medios automatizados, aplicar ingeniería inversa, alterar, modificar, crear obras derivadas, descompilar o extraer código de los servicios, así como enviar, almacenar o transmitir un virus u otro código informático dañino.
15-10-2019 | abc.es
Cuidado con hacer esto en WhatsApp: puedes ser suspendido si incumples alguna de estas normas
WhatsApp ha revolucionado completamente la forma en la que la gente se comunica. Tanto, que cada vez es más difícil encontrar a una persona que no emplee la «app» de mensajería. Pues bien, imagine cómo le afectaría a su día a día si, de pronto, se le prohíbe continuar empleando la plataforma. Cosa que puede ocurrir. Buena muestra de ello es el caso de unos estudiantes de económicas de la Universidad de Oviedo que han perdido sus cuentas por utilizar como nombre en un grupo «Pornografía infantil». Y es que, según se apunta en sus términos de servicio, la aplicación prohíbe el uso de «formas que sean ilegales, obscenas, difamatorias, amenazantes, intimidantes, acosadoras, agresivas, ofensivas desde el punto de vista racial o étnico, o que promuevan o fomenten conductas que serían ilegales, o de otro modo inadecuadas, incluida la promoción de delitos violentos». Cuando se cierra una cuenta, WhatsApp se pone en contacto con el infractor a través de una alerta en la que le informa que su número de teléfono «no está autorizado para usar nuestro servicio» y le insta a «contactar con soporte para obtener ayuda» a través del envío de un mensaje a la direción support@whatsapp.com. En principio, en un plazo máximo de 72 horas se analizará la situación y, en caso de que la plataforma opte por mantener el cierre, la cuenta desaparecerá de manera definitiva. La única forma de volver a utilizar el servicio pasaría por adquirir una nueva tarjeta SIM con un número de teléfono diferente. A continuación recogemos los motivos por los que un usuario puede perder el control de su cuenta de WhatsApp. Hacerse pasar por otro La plataforma prohíbe en sus condiciones de uso que una persona se haga pasar por otra. Si la «app» descubre que es posible que un usuario esté tratando de suplantar a un tercero, realizará una investigación interna. En caso de que lleguen a la conclusión de que la suplantación ha tenido lugar, el infractor puede perder su cuenta. Compartir contenido protegido WhatsApp informa a sus usuarios que pueden cometer una infracción grave, y por tanto ser suspendidos, si se emplea el servicio para compartir contenidos protegidos por derechos de autor o propiedad intelectual. La plataforma propiedad de Facebook puede penalizar a los usuarios en casos en los que se actue de manera ilegal, envíen escenas obscenas, ofensivas desde el punto de vista racial o étnico o que «promuevan o fomenten conductas que serían ilegales». Algo similar a lo que provocó que los estudiantes de la Universidad de Oviedo perdiesen sus cuentas. Recibir demasiadas denuncias WhatsApp no recoge en su normativa el número exacto de bloqueos que debe tener un usuario para eliminar su cuenta. Sin embargo, en caso de que se convierta en algo recurrente, lo estudiará con el fin de dictaminar si le mantiene el servicio o lo retira. Hay que tener en cuenta que la plataforma prohíbe de forma taxativa el acoso a terceros a través de la aplicación. Crear mucho grupos con desconocidos Hay que tener ojo con los números que se añaden a los grupos en WhatsApp. En caso de que se creen muchos grupos y se añadan numerosos usuarios que no aparecen guardados en la lista de contactos, la plataforma puede estudiar la posibilidad de eliminar la cuenta de la persona que está detrás. Hacer «spam» o enviar virus informáticos Si un usuario envía comunicaciones ilegales o inadmisibles como mensajería masiva, mensajes de manera automática con el empleo de diferntes programas informáticos para hacer, entre otras cosas, publicidad de productos o servicios, marcado automático y metodologías similares, WhatsApp puede bloquear la cuenta y, en algunos casos, eliminarla de manera definitiva. Tampoco se debe, directamente o a través de medios automatizados, aplicar ingeniería inversa, alterar, modificar, crear obras derivadas, descompilar o extraer código de los servicios, así como enviar, almacenar o transmitir un virus u otro código informático dañino.
15-10-2019 | abc.es
El proyecto más ambicioso de Facebook se resquebraja
Iba a ser revolucionario. Pero va camino de quedarse en entre bocetos e informes preliminares. El proyecto Libra, por el cual Facebook pretende lanzar su propia criptomoneda en 2020, va camino de quedarse en nada. En un simple avance por culpa de dos motivos; la apertura de varias investigaciones por parte del «establishment» y, la más importante, la espantada de varias empresas que habían mostrado públicamente su respaldo. El proyecto Libra ha anunciado este lunes su consejo directivo de 21 miembros después del éxodo de las principales compañías. Varias marcas han tirado la toalla, desde los proveedores Visa y MasterCard, a firmas digitales como eBay, PayPal o Stripe. Por el momento, solo queda una firma de pagos, PayU, que continúa ofreciendo su apoyo, así como otras firmas Vodafone, Coinbase, Uber o Lyft. Estos movimientos responden a las crecientes dudas sobre su posible impacto en la economía tradicional y las consecuencias adversas. La última en abandonar el barco, Booking. Un escenario atípico que anticipa las próximas declaraciones ante el Congreso de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, en donde debe esclarecer los detalles de Libra. Los miembros fundador de esta futura moneda virtual se reunió este lunes en Ginebra (PDF) para reiterar el apoyo al proyecto a pesar de la deserción de varios socios y el escepticismo generalizado por expertos. Los miembros que quedan de la Asociación Libra han reunido a ejecutivos de más de 20 compañías diferentes en todo el mundo. Durante la reunión se nombró a cinco miembros de la junta directiva, incluidos el director general de Xapo, Wences Casares, la socia de Andreessen Horowitz y embajadora de «Blockchain», Katie Haun, y el ejecutivo de Facebook, David Marcus, quien ha sido la cara principal del proyecto hasta ahora. También presentaron una serie de estatutos que describen el proceso para elegir nuevos miembros de la junta. Desde el primer momento en el que se conocieron las intenciones de Facebook de crear un método de pago alternativo a los canales bancarios tradicionales, las dudas alrededor de su posible viabilidad no han dejado de crecer. Programada para mediados de 2020, esta moneda digital está concebida para funcionar, aunque con matices, como un «Bitcoin». Usada, en principio, para autorizar pagos dentro de la red social y otros servicios de la compañía. Pero a diferencia de Bitcoin, Libra estará administrada por una asociación regulatoria con sede en Ginebra (Suiza) y respaldada por una cartera de «baja volatilidad». El consorcio encargado de garantizar la gobernanza de la futura moneda debía contar con los 28 miembros fundadores y alcanzar hasta un centenar de miembros a partir de entonces. Poco a poco se han quedado descolgada muy rápidamente lo que supone un enorme varapalo para el proyecto que ha generado cierta hostilidad entre los reguladores y gobiernos de Estados Unidos y Europa. Todos ellos se han mostrado preocupados por las dudas sobre la privacidad de la compañía Facebook y el cuidado de los datos personales de sus usuarios. Temen, incluso, que Libra se emplee para saltarse a las autoridades fiscales de los países.
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