Noticias de "google"

15-02-2018 | elpais.com
Chrome estrena un bloqueador de anuncios propio en su última versión
Google quiere persuadir a los usuarios de instalar programas de terceros para mantener cierto control sobre su principal negocio: la venta de publicidad
15-02-2018 | abc.es
Facebook, Twitter, Instagram y WhastApp: ¿cuántos seguidores tienen?
Dicen que las líneas aéreas tardaron la friolera de 68 años en acumular sus primeros cincuenta millones de usuarios. La televisión, uno de los inventos más reseñables del siglo XX, lo logró en tan solo veintidós. E l teléfono móvil, posiblemente lo más revolucionario que le ha sucedido a la sociedad en siglos de existencia, tuvo que experimentar doce años para escalar hasta ese podio. Las redes sociales, sin embargo, han acortado esos plazos. En la economía de las aplicaciones y servicios digitales, marcas como YouTube, esa plataforma de videos que a su alrededor viran los nuevos creadores de contenido, registró sus primeros cincuenta millones de usuarios en solo cuatro año de existencia. Un gran logro, eclipsado sin embargo por otras marcas como Facebook (lo hizo en tres años) y Twitter (en dos años). Uno de los mayores fenómenos de los últimos años, el videojuego móvil «Pokémon Go», marcó una cifra aún más corta: ¡¡19 días!! El debate es irreal y ficticio, en realidad, puesto que los productos y servicios que alcanzaron con anterioridad al tsunami digital los cincuenta millones de clientes intervenía el pago como elemento diferencial. No es lo mismo, en efecto, pagar por algo que hacerlo de manera supuestamente gratuita. El gran logro de las plataformas sociales ha sido enmascarar un negocio rentable bajo su consumo por necesidad. Las redes sociales han cautivado a la sociedad. La ha empujado a un nuevo hábito que se maneja de manera casi inconsciente; compartir contenido, mirar fotografías publicadas por personas ajenas (algunas, incluso, que no guardan relación de amistad en la vida real), escribir sobre cualquier cosa (la que sea, en efecto). Un mundo del que firmas como Facebook han sacado provecho. La multinacional estadounidense acumula más de 2.130 millones de seguidores en todo el mundo. Que se dice pronto, pero que representa una cuarta parte de ese planeta que siempre ha mirado más allá de la luna. Su crecimiento es de verdad incuestionable. Incuestionable y exponencial, marcando siempre un ritmo vertiginoso, rompiendo récords y siempre apuntando hacia el infinito. No ha habido techo que se le resista en sus catorce años de existencia. Ni tan siquiera la crisis de las «fake news» y su posible complacencia sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales le ha pasado factura. Al menos en parte, porque en el último trimestre se ha dejado más de un millón de usuarios en su principal territorio, EE.UU. ganado sin embargo a nivel global. Que la plataforma haya reducido en más de 50 millones de horas el tiempo dedicado entre sus usuarios tampoco representa ningún caos. Eso sí, las previsiones no son tan optimistas. Los expertos apuntan a que a partir de ahora (se irá viendo a lo largo de 2018) Facebook se encontrará en un problema gordo por culpa de la brecha generacional. La mayoría de sus usuarios serán personas que rondan los cincuenta años. De nuevo, una cifra redonda, pero que marca un punto de inflexión en su trayectoria. Nadie puede criticar la falta de visión de su fundador, Mark Zuckerberg, en este negocio. La persona que ha creado una necesidad, que de una motivación sexual (acuérdense de cómo surgió Facebook) y que se ha convertido en una de las personas más ricas del mundo tiene muchos ases debajo de la manga. Que luego no digan que el dinero no da la felicidad. La compra de Instagram, conocida red de fotografías, se ha llevado parte del pastel en ese trasvase generacional de usuarios. Con unos 800 millones de usuarios registrados, es uno de los servicios que más ha crecido en los últimos años y ha cautivado a un nuevo público. Su mayor aportación es la de haber creado una nuevas narrativas sobre algo que ya formaba parte de la vida de millones de personas, la fotografía. Y como en cualquier aspecto de la vida hay quien le encuentra el negocio, la camada de «instagramers» e «influencers» que ha aparecido han ganado dinerito gracias a acumular seguidores y a las marcas comerciales que encuentran ahí a su público potencial. No hay que olvidarse de Snapchat, una de las pocas aplicaciones que ha puesto nervioso a «Zuck» en todo este tiempo. Su capacidad disruptiva, su original puesta en escena y el haber creado nuevos patrones sociales ha agitado los cimientos de las redes sociales y los servicios digitales. Con más de 300 millones de usuarios, la mayoría jóvenes e inquietos que desean sentirse alejados de sus padres, es otra de las que más ha crecido. Eso sí, se ha encontrado en la oposición a un gigante en forma de «Me gusta», que ha venido copiando algunas de sus funcionalidades más innovadoras (la mensajería efímera) a sus servicios. Ha llegado a Facebook, a Instagram y también a WhatsApp, de la que es propietario. Porque la conocida «app» de mensajería también ha roto moldes. Fue criticada por su escasa seguridad tecnológica. En sus inicios se colapsaba casi diariamente. Pero ha creado escuela: mandar un mensaje por el móvil, al menos en España, no es mandar un mensaje por el móvil; es mandar un «wassap». Aprovechó la oportunidad de las infraestructuras de red, allanando el camino de las OTT -servicios Over-The-Top, aquellos que se brindan a través de internet- y condenando a los tradicionales SMS o mensajes de texto a un segundo plano, las comunicaciones oficiales. Con más de 1.500 millones de seguidores en todo el mundo, es sin duda uno de los reyes digitales y la primera aplicación que se descargan los españoles cuando encienden por primera vez su dispositivo móvil. Está hermanada con Facebook Messenger (1.200 millones de usuarios), gracias en parte a que se ha convertido en el laboratorio de la compañía para probar futuras funciones y al separarse de la red social. WeChat (980 millones de usuarios), Telegram (100 millones de usuarios), Kik (300 millones de usuarios) Line (220 millones de usuarios), Skype (300 millones de usuarios) o Viber (263 millones de usuarios) son algunas de sus principales competidores, aunque no tienen mucha penetración en España. Twitter, la conocida red de micromensajes, es ese servicio que todo el mundo sabe que existe, pero que pocos están dentro. Casi no crece a nivel de usuarios (330 millones, según el último balance oficial), pero al menos ha logrado que después de doce años la empresa sea rentable. Por primera vez ha ganado dinero (91 millones de dólares), lo que permite tranquilizar a los inversores. Es el patio de recreo, el lugar de la última hora, la red de la información. Pero aún así, no ha cautivado al público masivo. Dice su fundador y actual consejero delegado Jack Dorsey que el servicio es aún difícil de utilizar. Tal vez. En los últimos años ha virado hacia las retransmisiones en directo de eventos, ha creado nuevas formas de interacción, nuevos códigos de conducta, ha aprendido del uso que sus usuarios le han dado a la plataforma. Todo ello en un paquete que quiere diferenciarse en base a su propia naturaleza. Aún así, forma parte del parque de servicios más populares. Entre algunas que se mantienen se encuentran LinkedIn, la red de los profesionales, que acumula unos 467 millones de seguidores; y Pinterest, con unos 200 millones de usuarios. En el cementerio digital se encuentran reposando decenas y centenares redes sociales que tuvieron su minuto de gloria. Marcaron, con todo, el camino al que hemos llegado. Apuntaron maneras, pero se vaciaron. Quién recuerda ya a MySpace, Google Plus, Foursquare, Tuenti o Flickr.
15-02-2018 | abc.es
Facebook, Twitter, Instagram y WhastApp: a la caza del usuario
Dicen que las líneas aéreas tardaron la friolera de 68 años en acumular sus primeros cincuenta millones de usuarios. La televisión, uno de los inventos más reseñables del siglo XX, lo logró en tan solo veintidós. E l teléfono móvil, posiblemente lo más revolucionario que le ha sucedido a la sociedad en siglos de existencia, tuvo que experimentar doce años para escalar hasta ese podio. Las redes sociales, sin embargo, han acortado esos plazos. En la economía de las aplicaciones y servicios digitales, marcas como YouTube, esa plataforma de videos que a su alrededor viran los nuevos creadores de contenido, registró sus primeros cincuenta millones de usuarios en solo cuatro año de existencia. Un gran logro, eclipsado sin embargo por otras marcas como Facebook (lo hizo en tres años) y Twitter (en dos años). Uno de los mayores fenómenos de los últimos años, el videojuego móvil «Pokémon Go», marcó una cifra aún más corta: ¡¡19 días!! El debate es irreal y ficticio, en realidad, puesto que los productos y servicios que alcanzaron con anterioridad al tsunami digital los cincuenta millones de clientes intervenía el pago como elemento diferencial. No es lo mismo, en efecto, pagar por algo que hacerlo de manera supuestamente gratuita. El gran logro de las plataformas sociales ha sido enmascarar un negocio rentable bajo su consumo por necesidad. Las redes sociales han cautivado a la sociedad. La ha empujado a un nuevo hábito que se maneja de manera casi inconsciente; compartir contenido, mirar fotografías publicadas por personas ajenas (algunas, incluso, que no guardan relación de amistad en la vida real), escribir sobre cualquier cosa (la que sea, en efecto). Un mundo del que firmas como Facebook han sacado provecho. La multinacional estadounidense acumula más de 2.130 millones de seguidores en todo el mundo. Que se dice pronto, pero que representa una cuarta parte de ese planeta que siempre ha mirado más allá de la luna. Su crecimiento es de verdad incuestionable. Incuestionable y exponencial, marcando siempre un ritmo vertiginoso, rompiendo récords y siempre apuntando hacia el infinito. No ha habido techo que se le resista en sus catorce años de existencia. Ni tan siquiera la crisis de las «fake news» y su posible complacencia sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales le ha pasado factura. Al menos en parte, porque en el último trimestre se ha dejado más de un millón de usuarios en su principal territorio, EE.UU. ganado sin embargo a nivel global. Que la plataforma haya reducido en más de 50 millones de horas el tiempo dedicado entre sus usuarios tampoco representa ningún caos. Eso sí, las previsiones no son tan optimistas. Los expertos apuntan a que a partir de ahora (se irá viendo a lo largo de 2018) Facebook se encontrará en un problema gordo por culpa de la brecha generacional. La mayoría de sus usuarios serán personas que rondan los cincuenta años. De nuevo, una cifra redonda, pero que marca un punto de inflexión en su trayectoria. Nadie puede criticar la falta de visión de su fundador, Mark Zuckerberg, en este negocio. La persona que ha creado una necesidad, que de una motivación sexual (acuérdense de cómo surgió Facebook) y que se ha convertido en una de las personas más ricas del mundo tiene muchos ases debajo de la manga. Que luego no digan que el dinero no da la felicidad. La compra de Instagram, conocida red de fotografías, se ha llevado parte del pastel en ese trasvase generacional de usuarios. Con unos 800 millones de usuarios registrados, es uno de los servicios que más ha crecido en los últimos años y ha cautivado a un nuevo público. Su mayor aportación es la de haber creado una nuevas narrativas sobre algo que ya formaba parte de la vida de millones de personas, la fotografía. Y como en cualquier aspecto de la vida hay quien le encuentra el negocio, la camada de «instagramers» e «influencers» que ha aparecido han ganado dinerito gracias a acumular seguidores y a las marcas comerciales que encuentran ahí a su público potencial. No hay que olvidarse de Snapchat, una de las pocas aplicaciones que ha puesto nervioso a «Zuck» en todo este tiempo. Su capacidad disruptiva, su original puesta en escena y el haber creado nuevos patrones sociales ha agitado los cimientos de las redes sociales y los servicios digitales. Con más de 300 millones de usuarios, la mayoría jóvenes e inquietos que desean sentirse alejados de sus padres, es otra de las que más ha crecido. Eso sí, se ha encontrado en la oposición a un gigante en forma de «Me gusta», que ha venido copiando algunas de sus funcionalidades más innovadoras (la mensajería efímera) a sus servicios. Ha llegado a Facebook, a Instagram y también a WhatsApp, de la que es propietario. Porque la conocida «app» de mensajería también ha roto moldes. Fue criticada por su escasa seguridad tecnológica. En sus inicios se colapsaba casi diariamente. Pero ha creado escuela: mandar un mensaje por el móvil, al menos en España, no es mandar un mensaje por el móvil; es mandar un «wassap». Aprovechó la oportunidad de las infraestructuras de red, allanando el camino de las OTT -servicios Over-The-Top, aquellos que se brindan a través de internet- y condenando a los tradicionales SMS o mensajes de texto a un segundo plano, las comunicaciones oficiales. Con más de 1.500 millones de seguidores en todo el mundo, es sin duda uno de los reyes digitales y la primera aplicación que se descargan los españoles cuando encienden por primera vez su dispositivo móvil. Está hermanada con Facebook Messenger (1.200 millones de usuarios), gracias en parte a que se ha convertido en el laboratorio de la compañía para probar futuras funciones y al separarse de la red social. WeChat (980 millones de usuarios), Telegram (100 millones de usuarios), Kik (300 millones de usuarios) Line (220 millones de usuarios), Skype (300 millones de usuarios) o Viber (263 millones de usuarios) son algunas de sus principales competidores, aunque no tienen mucha penetración en España. Twitter, la conocida red de micromensajes, es ese servicio que todo el mundo sabe que existe, pero que pocos están dentro. Casi no crece a nivel de usuarios (330 millones, según el último balance oficial), pero al menos ha logrado que después de doce años la empresa sea rentable. Por primera vez ha ganado dinero (91 millones de dólares), lo que permite tranquilizar a los inversores. Es el patio de recreo, el lugar de la última hora, la red de la información. Pero aún así, no ha cautivado al público masivo. Dice su fundador y actual consejero delegado Jack Dorsey que el servicio es aún difícil de utilizar. Tal vez. En los últimos años ha virado hacia las retransmisiones en directo de eventos, ha creado nuevas formas de interacción, nuevos códigos de conducta, ha aprendido del uso que sus usuarios le han dado a la plataforma. Todo ello en un paquete que quiere diferenciarse en base a su propia naturaleza. Aún así, forma parte del parque de servicios más populares. Entre algunas que se mantienen se encuentran LinkedIn, la red de los profesionales, que acumula unos 467 millones de seguidores; y Pinterest, con unos 200 millones de usuarios. En el cementerio digital se encuentran reposando decenas y centenares redes sociales que tuvieron su minuto de gloria. Marcaron, con todo, el camino al que hemos llegado. Apuntaron maneras, pero se vaciaron. Quién recuerda ya a MySpace, Google Plus, Foursquare, Tuenti o Flickr.
14-02-2018 | abc.es
Cómo evitar que usen tu WhatsApp si te roban el móvil
Perder el móvil o que te lo roben es una «tragedia» que conlleva, más allá del disgusto, una posible intromisión en la intimidad del «damnificado». Aunque los actuales smartphones cuentan con varios métodos para ser bloqueados, algunos delincuentes expertos averiguan cómo acceder a los datos. Posiblemente, una de las aplicaciones más sensibles por su uso cotidiano y volumen de información acerca del usuario es WhatsApp, por lo que es importante saber cómo proceder ante esta situación. Para asegurarnos de que nadie pueda entrar en tu cuenta, lo primero es bloquear la tarjeta SIM. Para ello, es necesario llamar al operador de telefonía con el que tienes contratada la línea de ese dispositivo. Tras este bloqueo, ya no será posible verificar de nuevo la cuenta en ese teléfono, ya que se requiere recibir un mensaje de texto o una llamada para corroborar los datos (asunto imposible con la SIM bloqueada). El problema es que los «cacos» podrían utilizar una conexión Wifi y acceder a tu cuenta, ya que no está bloqueada por WhatsApp. Así que aún debes llevar a cabo un paso más. Un nuevo perfil Después de esta acción, existen dos posibilidades. Por un lado, que actives de nuevo tu cuenta de WhatsApp en otro dispositivo con una copia de tu SIM (adquirida en la tienda de tu operador), con lo que te asegurarás de que sea el único dispositivo en el que se pueda abrir tu usuario (la aplicación solo permite estar conectada en un solo terminal a la vez). Aunque esta es la opción más común, existe una segunda vía más desconocida y mucho más segura. La compañía desactivará tu cuenta si les mandas un email que incluya la siguiente frase: «Teléfono robado/extraviado: Por favor, desactiva mi cuenta» además de tu número de teléfono en el formato internacional completo. En el caso de que optes por esta solución, debes conocer que la cuenta no está borrada. De hecho, tus contactos podrán ver tu perfil y enviarte mensajes, que recibirás cuando vuelvas a activar tu cuenta. Sin embargo, si no lo haces antes de 30 días desde que desactivaste tu usuario, la cuenta se borrará por completo. En cuanto a los chats, si has creado una copia de seguridad en Google Drive, iCloud o OneDrive antes de que te robaran o perdieras tu teléfono, es posible que aún puedas restaurar tu historial de conversaciones.
14-02-2018 | abc.es
Airbus se une a la carrera de los drones repartidores con «Skyways»
El de las aeronaves de reparto con funciones autónomas es una de las tecnologías más candentes de la actualidad. Empresas distribuidoras de productos y logística se han quedado prendados de las oportunidades que les brindan estos avances. Aunque hasta su implantación final se hace necesario introducir la cuchara legal en las normativas de seguridad aérea, las previsiones de los expertos pegan el tiro muy alto: en los próximos años las sociedades convivirán con estos drones que vuelan solos y te llevan tus compras directamente a tu domicilio. La autopista hacia el cielo va cobrando forma. Airbus es conocido, principalmente, por ser el mayor fabricante de aviones comerciales del mundo, pero desde ahora también es uno de los aspirantes a subirse a bordo de los drones de reparto que otras firmas tecnológicas (Amazon o Google) o de logística (DHL y MRW) ya han empezado a experimentar. Ese futuro que proclaman los gurús tecnológicos empieza a ser una realidad. De momento, la firma europea ha logrado superar con éxito su primera prueba de fuego. Un octocóptero despegó sin incidentes de su centro de mantenimiento y aterrizó en el techo de una estación de mensajería especialmente diseñada para este reto tecnológico. Lo que contempla la iniciativa es que estos drones no tripulados, de unos 25 kilogramos de peso, surquen el vuelo a partir del segundo semestre del año. Mediante un brazo robótico desplegable, «Skyways» -que así se denomina el proyecto- recogerá una valija, la transportará, se moverá como un pajarillo silvestre entre la fauna de los edificios y la colocará como por arte de magia en un casillero individual para su posterior recogida. Eventualmente, estarán destinados a entregar paquetes de pequeñas dimensiones (entre 2 y 4 kilogramos de peso) a diversas estaciones de servicio ubicadas en un campus de la Universidad Nacional de Singapur, que tiene el tamaño de 150 campos de fútbol. Estará destinado a estudiantes y personal del centro universitario. Pero el proyecto, además, aspira a lograr una dimensión global. La Autoridad de Aviación Civil de Singapur asegura que el objetivo a largo plazo es implementar un sistema de entrega de paquetes a través de estos aparatos autónomos por toda la ciudad en los próximos años, aunque se desplegará por fases para evitar problemas. Forma parte de los intereses del organismo que desde 2016 estudian cómo abordar la problemática de la sostenibilidad y la seguridad del negocio de las entregas aéreas en ciudades de gran densidad poblacional como Singapur, que alberga a más de 5,5 millones de ciudadanos.
14-02-2018 | elpais.com
Google revitaliza el correo electrónico con la tecnología AMP
Gmail facilitará al usuario la consulta de los contenidos de un mensaje sin salir de este
13-02-2018 | abc.es
Streaming de videojuegos, ¿el adiós definitivo al formato físico?
Lo que verdaderamente une a Netflix, Spotify o Apple Music es su capacidad de ofrecer el contenido multimedia sin la necesidad de disponer del formato físico. Una realidad imperante que todavía no ha cuajado en la industria de los videojuegos. Se descargan, eso sí, cada vez más títulos a través de plataformas online. Microsoft, PlayStation o Steam son las principales, pero al final la papeleta se resuelve brindando en bandeja el producto, que previamente hay que instalarlo en la plataforma en la que se desea consumir. Pero la venta digital parece imparable. Ya es un primer, y muy importante, paso. Los datos de la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Videojuegos (AEVI) ponen de manifiesto que de los 1.163 millones de euros que mueve el sector en España, 382 millones pertenecen al consumo online, un 32% del total. Una oportunidad que las empresas desarrolladoras no quieren perder, por lo que trabajan a pico y pala para ofrecer contenido digital periódicamente, lanzar actualizaciones en forma de contenido adicional (los DLC en el argot de los aficionados). La presencia de modos multijugador online, que ofrece una tremenda rejugabilidad de los videojuegos, es una pata importante dentro de la industria y que ha incentivado, a su vez, a la aparición del fenómeno de los deportes electrónicos o «eSports». Un escenario que cada vez va a más pero que no se ha logrado el éxito en un área determinada, la distribución «streaming». Y eso que la tecnología está preparada para ello. Por esta razón, a firmas como Google le ha picado el gusanillo para querer meterse en este negocio en el que ya se han metido Nvidia, PlayStation y Microsoft. El gigante de las búsquedas, según las primeras filtraciones a las que tuvo acceso «The Information», prepara un servicio «streaming» para el consumo de videojuegos. Con ello, los usuarios no necesitarán de discos físicos para disfrutar de ciertas experiencias virtuales y toda la información circulará por la «nube». Algo que, para ello, cobrará gran importancia la solvencia y latencia de las conexiones de red. Se trata de una plataforma similar a PlayStation Now cuyo nombre en clave se conoce como Yeti. Por ahora, solo ha trascendido que será compatible también con su reproductor multimedia Chromecast, pero se desconoce el contenido que puede albergar. En el caso de la plataforma de Sony, a través de una suscripción los usuarios tienen acceso a una librería formada por 600 títulos de relumbrón como «Red Dead Redemption», «Mafia II» o «Fallout New Vegas», así como algunos exclusivos de la talla de «The Last of Us» o «God of War III». Algo parecido es lo que ha impulsado Microsoft con Xbox Game Pass. Mediante un pago mensual (9,99 euros), los videojugadores tienen acceso a una especie de «Netflix para los videojuegos». Desde ahí se puede incluso disfrutar de los nuevos juegos exclusivos para Xbox en el momento de su lanzamiento, aunque es necesario descargarlo previamente. Una marca que sí parece que ha dado en el clavo es la firma especializada en componentes Nvidia. Con su sistema GeForce Now, los usuarios también pueden comprar los títulos de manera individual. Por ahora se pueden encontrar un centenar de títulos como «Outlast 2», «Borderlands 2», «The Witcher III», «The Surge» o «Torment». Una de sus virtudes es haber soportado esta infraestructura mediante sus tarjetas gráficas más avanzadas y su dispositivo Nvidia Shield.
13-02-2018 | abc.es
Android se prepara para incluir la odiada «ceja» del iPhone X
Dicen que quien ríe el último ríe mejor. Cuando se desveló oficialmente el diseño final del iPhone X, el teléfono móvil inteligente más avanzado de Apple hasta la fecha, el apéndice superior de la pantalla causó sensación y fue la comidilla entre los aficionados a la tecnología de consumo. Una pestaña que, sin embargo, puede llegar a algunos modelos de la competencia este año. Esta «ceja» se convirtió en un «meme» en redes sociales, fue odiada por muchos aficionados y se hicieron mofas y gracias entre los internautas, que criticaban directamente al fabricante norteamericano de eliminar parte del espacio de la pantalla. Sin embargo, en el año en el que la industria de la telefonía móvil apostó por las pantallas casi sin bordes, el iPhone X cuenta con un exterior diferencial y personal en comparación con sus rivales. Este «notch» o «ceja», como se le ha conocido coloquialmente, forma parte de la pantalla del dispositivo. Allí se ubican los ocho sensores que conforman la cámara frontal y el sistema de reconocimiento facial. Bien, pues esta pestaña puede llegar este año a algunos modelos basados en Android, una ocasión idónea para ajustar algunos parámetros de la plataforma. Según informa «Bloomberg», Google se encuentra en la fase de desarrollo de la próxima versión del software para dispositivos móviles y en ella se incluirá soporte para un diseño similar al iPhone X. La futura plataforma, conocida por el momento por su nombre en clave Android P, se anunciará de manera oficial durante la conferencia para desarrolladores Goolge i/O que se celebrará en mayo. Todo apunta que el software permitirá adoptar la estética de la pantalla para ajustarse a esta pestaña. Esta filtración viene a confirmar los planes de algunas marcas como Huawei, Xiaomi o ZTE de incorporar una «ceja» similar a la del terminal de Apple en alguno de sus modelos de este año. Las novedades de Android empiezan a llegar por goteo. Entre algunas de sus caracteríticas que más fuerza tienen se encuentra una nueva función para grabar las llamadas telefónicas, una mejora del asistente virtual Assistant, un diseño de interfaz de usuario renovada con más opciones como la búsqueda interna.
13-02-2018 | abc.es
Los inquietantes perros robot de Boston Dynamics son capaces de abrir puertas y colaborar
Los avances en inteligencia artificial y robótica sorprenden cada día que pasa. Es una de las tecnologías más candentes y no hay industria que se haya resistido a sus influjos potenciales. Irá a más, sin duda, y en el futuro posiblemente la sociedad conviva con máquinas «pensantes» y autónomas antes de lo que parece. La firma especializada Boston Dynamics propiedad de SoftBank (adquirió el pasado año la compañía a Google) ha dado buena muestra de la evolución que está consiguiendo en este área. Una de sus máquinas más exitosas, SpotMini, ya es capaz de abrir una puerta gracias a su brazo robótico y articulado mejorado en su versión más actual. Este robot cuadrúpedo que se conoció hace unos meses ha evolucionado de manera automática hasta el punto de haber «aprendido» los movimientos y mecánicas para mover con destreza el pomo de una puerta con facilidad. Otro de los avances alcanzados es que también puede «hablar» y «cooperar» con otros robots de su entorno para agilizar tareas o superar, si cabe, diversos desafíos. De sus características principales hay que destacar que tiene un peso de 30 kilogramos y su batería ofrece una autonomía cercana a los 90 minutos de duración. Según se aprecia en un video compartido en YouTube, el perro-robot del fabricante estadounidense puede superar diferentes retos como si se tratase de un ser humano. Los avances en robótica suelen dar resultados muy lentamente. Un pequeño comportamiento autónomo es todo un logro obtenido a lo largo de muchas pruebas y ensayos, pero en los últimos años se está acelerando el proceso de aprendizaje gracias a los modelos basados en «machine learning» que vaticinan un importante salto en los próximos años. SpotMini, por el momento, ha podido aplicarse a diferentes tareas domésticas, superándolas con eficacia. Se le ha podido ver cómo sostiene y limpia platos, transportar mercancía sin que se le caiga, agarrar objetos con delicadeza. Una serie de habilidades que muestran el camino de un futuro plagado de robots domésticos. El robot se encuentra, sin embargo, en una fase muy embrionaria, por lo que se desconoce si contará con una versión comercial. Según las previsiones las previsiones de McKinsey Global Institute, más de 800 millones de trabajadores serán reemplazados por robots en 2030.
12-02-2018 | abc.es
Mujeres negras, las más «discriminadas» por el sistema de reconocimiento facial
Cuando allá por 2013 Apple presentó su sistema de reconocimiento dactilar, ya se empezaba a vislumbrar el fin del código numérico o el patrón de líneas como métodos en el desbloqueo de los terminales. Algo tan personal como la huella de los dedos era, a priori, mucho más difícil de suplantar y mucho más cómodo de utilizar. Después de que los iPhone popularizaran este sistema, otros muchos le siguieron la estela. De hecho, se calcula que para 2018 más de mil millones de smartphones contarán con la identificación dactilar, abarcando desde modelos de gama alta a los más asequibles. Sin embargo, la tecnología avanza de forma paralela a los cambios que llegan a los consumidores, y el famoso iPhone X ya afirmaba que incorporaría el reconocimiento facial gracias al Face ID del iPhone X. Un sistema que promete desbancar a su predecesor, aunque ya ha demostrado que aún le queda un amplio recorrido. El último escollo, que aún tendrá que superar, es un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), que revela un sesgo en el algoritmo que rige este sistema. Así, Joy Buolamwini, investigadora del MIT Media Lab, ha descubierto que se muestran inexactitudes en la identificación del género (reconoce más fácilmente a hombres que a mujeres) y por el color de la piel (identifica con mayor fiabilidad a personas con piel clara que a las que tienen una tez oscura). Para llegar a esta conclusión, estudió los datos pertenecientes a 1.270 rostros y probó tres sistemas diferentes fabricados por Microsoft, IBM y Megvii, compañía china. En concreto, para hombres de tez blanca, los errores llegaban al uno por cuento. En mujeres blancas, subían hasta el 7. En hombres negros, hasta el 12 por ciento. Y, finalmente, en mujeres negras, la tecnología se equivocaba en un 35 por ciento de los casos, tal y como recoge The Verge en un artículo. Una tecnología incipiente No se trata de la primera crítica a una tecnología que aún está dando sus primeros pasos. En 2015 la polémica surgió cuando la aplicación Google Fotos identificaba como «gorilas» a las personas de color. Aunque el gigante pidió perdón y aseguró que lo arreglaría, aún no ha podido solucionar el problema del algoritmo correctamente, por lo que ha optado por cortar el problema de raíz y eliminar la etiqueta de «gorila» y «mono» de su sistema de reconocimiento facial. También se ha intentado poner al servicio de la justicia este sistema, pero tal y como destapó una investigación en el diario The Atlantic, esta tecnología emitía muchos falsos positivos de sospechosos de delitos en personas afroamericanas. Aunque en este estudio señalan que los algoritmos no están intencionalmente sesgados, las múltiples investigaciones apuntan a que aún queda mucho recorrido en la fiabilidad de esta tecnología. «Dado que la tecnología de visión por ordenador se está utilizando en sectores de alto riesgo como el cuidado de la salud y la aplicación de la ley, se necesita trabajar más en la evaluación comparativa de algoritmos de visión para varios grupos demográficos y fenotípicos», afirmó Buolamwini. Millones de teléfonos con reconocimiento facial en 2020 Más aún si se tiene en cuenta recientes análisis que señalan que más de mil millones de teléfonos inteligentes utilizarán este sistema en 2020, liderados por Apple y Samsung, con los fabricantes chinos empujando por detrás. «En 2018 esperamos que todos los principales fabricantes de teléfonos móviles lancen teléfonos emblemáticos con capacidad de reconocimiento facial. Algunos también se inspirarán en el diseño de Apple. Además de los productos estrella, esperamos que el reconocimiento facial en 2D llegue a los productos de gama media de las principales marcas de teléfonos chinos», señala Neil Shah, director de Investigación de la compañía de análisis de productos tecnológicos Counterpoint. Aunque el reconocimiento de sensores biométricos es ya una realidad (además de las huellas y la cara, se trabaja en tecnología de reconocimiento del iris o la voz), parece que el sistema aún tendrá que afinarse en los próximos años.
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