Noticias de "instagram"

11-02-2019 | abc.es
Instagram, contra las cuerdas por mostrar imágenes explícitas relacionadas con el suicidio y la autolesión
«Todavía no estamos donde debemos estar en los temas de suicidio y autolesión». Así de sincero se muestra Adam Mosseri, CEO de Instagram, en un artículo publicado en «The Telegraph», donde entona el «mea culpa» de la falta de acción de la compañía a la hora de eliminar este tipo de contenido. Mosseri, que apenas lleva unos meses en el cargo, se ha visto obligado a dar la cara después de las declaraciones del padre de la joven británica, Molly Russell, quien con 14 de años se suicidó en 2017. «Instagram ayudó a matar a mi hija», declaró recientemente Ian Russell en una entrevista con la «BBC», que exige a la red social un cambio en sus algoritmos. Para Russell, Instagram es en parte responsable del suicidio de su pequeña porque había consultado mucho contenido relacionado con el suicidio y la autolesión. «Si el algoritmo que hay detrás de una plataforma de redes sociales está programado para sugerir más contenido de ese tipo, deben revisarlo seriamente», dijo, sin olvidar que las leyes británicas estipulan que quien alienta el suicidio de una persona es cómplice del crimen. El revuelo que la entrevista ha generado en Reino Unido ha provocado que incluso el Gobierno de Theresa May haya tenido que salir al frente. Matt Hancock, secretario de Estado de Sanidad, exigió a Instagram tomar medidas para que eliminase ese tipo de contenido. De lo contrario, amenazó con vetar a Facebook e Instagram en Reino Unido, tal y como recogió la prensa local. A Instagram, propiedad de Facebook, no le ha quedado otra salida que la de asumir sus errores y ha anunciado que ha decidido prohibir las imágenes relacionadas con la autolesión y el suicidio con el fin de «garantizar la seguridad de los usuarios de Instagram». Los «hashtags» secretos con los que se siempre se han comunicado los jóvenes que padecen este tipo de trastornos parecen tener, al fin, los días contados. No todo el contenido será eliminado «No permitimos publicaciones que promuevan o fomenten el suicidio o la autolesión. Dependemos en gran medida de nuestra comunidad para informar este contenido y eliminarlo tan pronto como se encuentre», explica Mosseri, que aunque reconoce que aún les queda un largo camino por recorrer, ya han empezado a tomar medidas. Instagram ya ha comenzado a revisar el contenido publicado, así como las políticas de uso de la red social, «invirtiendo en tecnología para identificar mejor las imágenes», explica el responsable. Pero Mosseri advierte que encontrar el equilibrio va a ser «difícil». De momento, están ya prohibidas las publicaciones que promueven el suicidio o las autolesiones así como «imágenes violentas», como los cortes que los suicidas suelen hacerse. En cuanto a las fotos que son menos duras, pero relacionadas también con autolesiones, como cicatrices, por ejemplo, no aparecerán en los resultados de la búsqueda y no serán recomendadas por los algoritmos. Es decir, este tipo de contenido que no es tan explícito no se eliminará. El número total de muertes por suicidio ha aumentado un 6,7 por ciento a nivel mundial entre 1990 y 2016 hasta un total de 817.000 muertes en 2016, según un estudio publicado por «'The British Medical Journal'».
07-02-2019 | abc.es
Alemania prohíbe que WhatsApp e Instagram compartan datos con Facebook sin consentimiento
Facebook vuelve a encontrarse con un nuevo obstáculo interpuesto por las autoridades alemanas y en este caso el obstáculo afecta a la línea de flotación de su negocio de recopilación de datos. La Oficina Federal Antimonopolio de Alemania ha anunciado la prohibición a la red social de recopilar datos a través de terceros, lo que significa que, por ejemplo, no podrá recopilar los datos generados mediante el botón de «Me gusta», los llamados «likes», una práctica que tacha de «abusiva» e «injusta para la competencia». Las autoridades de la competencia alemanas basan su decisión en el hecho de que Facebook desempeña una posición dominante en el mercado y en la valoración de que está abusando de ella. Facebook ha comunicado que tiene previsto recurrir la decisión ante la Justicia y se juega mucho en ese recurso, porque el caso podría sentar un precedente europeo, vinculando por primera vez en la jurisprudencia la protección de datos con la defensa de la competencia. El caso seguramente pasará por numerosas instancias judiciales y lo hará durante años, pero de momento en Alemania Facebook tiene prohibida gran parte de la recopilación de datos que venía efectuando hasta ahora. El organismo antimonopolio también prohíbe a Facebook relacionar losdatos recabados en otras páginas web con las informaciones que recoge sobre los usuarios dentro de la propia red social. Las autoridades alemanas toman como terceras fuentes las aplicaciones pertenecientes al grupo Facebook como Instagram y WhatsApp. Una vez establecidas estas nuevas normas de funcionamiento, emplazan además a Facebook a modificar estasprácticas en el plazo de un año y a presentar propuestas de soluciones en el término de cuatro meses. La red social tiene solamente un mes para apelar la decisión ante el Tribunal Regional de Düsseldorf y los responsables de la empresa en Alemania están ya manos a la obra, argumentando que la red social es popular, pero no dominante en el mercado alemán y asegurando que no viola las disposiciones europeas de protección de datos. Además, alegan que la vigilancia del cumplimiento de estas normas compete a las autoridades de protección de datos y no de defensa de la competencia. Durante las últimas semanas y sin duda buscando un trato más indulgente por parte de las autoridades alemanas, Facebook se había puesto en contacto con el gobierno de Berlín para mostrar su afán por colaborar y ofreciendo su ayuda para proteger la seguridad informática de las próximas elecciones europeas. Sherly Sandberg, jefa de operaciones de la red social en Múnich, explicó que la compañía norteamericana está dispuesta a trabajar junto a la Oficina Federal de Información y Seguridad alemana para evitar las interferencias en los comicios europeos. «Los últimos años han sido muy complicados en Facebook», reconocía, «sabemos que tenemos que hacerlo mejor y anticiparnos a los riesgos que vienen de conectar a tanta gente». En esta línea, llamaba la atención sobre el hecho de que Facebook «no es la misma compañía que era en 2006 o incluso hace un año» y anunciaba una inversión de 7,5 millones de dólares en investigación sobre la ética de la inteligencia artificial junto a la Universidad Técnica de Múnich. Pero, a la luz de los hechos, no ha servido de mucho. El pasado viernes, la canciller Merkel anunció el cierre de su página de Facebook, con más de 2,5 millones de seguidores, augurando así un empeoramiento de las relaciones entre el gobierno de Berlín y la red social. La canciller alemana explicó que lo hacía porque ya no dirige el partido Unión Cristiano Demócrata (CDI), después de que su mano derecha Annegret Kramp-Karrenbauer tomase el relevo de ese puesto el pasado mes de diciembre. Merkel invitó a sus seguidores a que «continúen el seguimiento de mi trabajo como canciller» a través de la cuenta de la «Bundeskanzlerin» (canciller federal) en Instagram. Merkel, muy activa en internet y redes sociales, nunca ha mostrado sin embargo gran interés por Facebook, una red social en la que venía siendo su equipo el que mantenía activa la cuenta. Preguntada en 2015 qué pensaba de Facebook, respondió que «está bien tenerlo, como está bien tener un coche o una lavadora decente». Este desapego se ha traducido en una estrategia distante por parte de las autoridades alemanas y muy crítica con el manejo de datos y de la privacidad de los usuarios que lleva a cabo la red social. La Oficina Federal Antimonopolio ha investigado hasta ahora sólo la recolección de datos fuera de la plataforma principal de Facebook a través del botón de «Me gusta» o de la herramienta de análisis de datos Facebook Analytics. Uno de los principales puntos de crítica del organismo alemán es que el usuario está obligado a aceptar la recolección de datos «en un paquete integral» para poder emplear la red y cuenta con que los responsables de la red social logren encontrar con rapidez una alternativa que permita con efectividad a los usuarios mantener el control sobre los datos que comparten.
07-02-2019 | abc.es
El novedoso sistema que pretende erradicar el ciberacoso, el «sexting» o el «grooming»
Sucesos como el ciberacoso o la pederastia ponen los pelos de punta a los padres. Son situaciones que se les escapan de las manos y los menores suelen ser reacios a compartir su vida online con los progenitores. Pero la realidad es que el 69% de los menores entre 10 y 15 años dispone de un «smartphone» -el 94% en el caso de los adolescentes de 15 años-; un 93% utiliza su dispositivo conectado a internet de forma continua y un 80% admite que conoce casos de ciberacoso en su entorno. Teniendo en cuenta estas cifras, Ciberalarma pone a disposición de padres y tutores el primer servicio de monitorización de redes sociales y mensajería instantánea (WhatsApp) que detecta este tipo de situaciones entre los pequeños de la casa. «Hay que hablar con el menor», explica Federico Yanonne, socio fundador de Virtual Care, la compañía que ha diseñado el servicio. «Los padres tienen que hacerle entender que el servicio es bueno para todos, incluso para él, porque respeta su privacidad y va a estar protegido», añade el experto. Y es que, aunque no lo crea, este servicio no supone una intromisión en su privacidad. «Tras la autorización de los padres o tutores y menor, lo que hacemos es conectarnos a su WhatsApp o redes sociales. A partir de ese momento, la inteligencia artificial (IA), entrenada para interpretar el lenguaje natural o imágenes, lee las conversaciones del menor para detectar las situaciones para las que es entrenada», explica Yanonne a ABC. Y es que el sistema es capaz de detectar ciberacoso; «sexting» (el menor comparte fotos comprometidas de contenido sexual con otros); «grooming» (un adulto se hace pasar por un menor para extorsionarle); juegos de autolesión y comportamientos depresivos como la «ballena azul»; situaciones de bulimia, anorexia, adicción a drogas o pornografía; y comportamientos violentos, racistas, xenófobos, violencia de género, etc. Un proceso anónimo En realidad, el sistema no guarda ni almacena la actividad del menor en la Red. Tampoco es monitorizada por los ciberagentes, el personal encargado de gestionar las alarmas que llegan a la central. Tal y como explica el experto, en el momento en el que el sistema detecta una conversación de violencia, por ejemplo, salta la alarma. El agente tiene que validarla. Para ello, «revisa la conversación o la foto que la ha generado», sin conocer en ningún momento la identidad del menor o de sus progenitores. Si realmente se trata de una situación de violencia, se activa el protocolo de actuación, es decir, «el sistema avisa a los padres o tutores para que puedan tomar las medidas oportunas», enviándoles el contenido que ha generado la alarma al email. «Todo este proceso es anónimo», insiste. «El sistema usa los credenciales de acceso, pero sin entrometerse en la privacidad del menor porque quien lee las conversaciones es la IA», aclara Yanonne. «Ni siquiera los padres se entrometen en lo que hace su hijo en WhatsApp o Instagram», continúa el experto, quien recuerda que sí es intrusivo el hecho de que el padre coja el móvil de su hijo y mire sus conversaciones. «El sistema usa los credenciales de acceso, pero sin entrometerse en la privacidad del menor porque quien lee las conversaciones es la Inteligencia Artificial» Además, cada vez que el menor reciba una nueva conversación, saltará un aviso a la persona que haya contactado con él indicándole que el chat está siendo monitorizado por el servicio de Ciberalarma. «Esto es un componente disuasorio, clave para asuntos como la pederastia», asegura el experto, para quien «hasta ahora, lo que se está haciendo para proteger a los menores de los peligros en la Red tiene que ver con la formación, prevención y concienciación, pero realmente lo que no hemos visto es que haya algo focalizado en la erradicación». Y este es el objetivo del nuevo servicio.
06-02-2019 | abc.es
¿Quieres ser más feliz? Deja Facebook
El escritor y científico Jaron Lanier ya analizó en su libro «Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato» por qué lo usuarios deben apartarse de Facebook, Instagram y compañía. Ahora, en esta misma línea, un nuevo estudio confirma lo que -quizás- muchos ya saben pero nadie se atreve a hacer: cerrar tu cuenta de Facebook te hará más feliz. La investigación «Los efectos de bienestar de las redes sociales», realizada por las universidades de Stanford y Nueva York en EE.UU. el pasado año, evidencia cómo la popular red social es adictiva. Ya lo dijo Sean Parker, ex de Facebook, cuando estaban desarrollando la red social: el objetivo era conseguir que la gente consumiera tanto tiempo y atención consciente como fuera posible. Y así ha sido. Por ello, crearon el botón de «Me Gusta», que da a los usuarios «un pequeño golpe de dopamina» para alentarlos a subir más y más contenido. Abandonar la red social, sin embargo, no es fácil. Toca pasar por un periodo de abstinencia pero, a la larga, los beneficios se notan, tal y como explican los investigadores, que insisten además que se trata del estudio más riguroso elaborado hasta la fecha. Mayor bienestar y menor polarización política Los participantes desactivaron su cuenta de Facebook durante cuatro semanas. Todos ellos experimentaron un mayor bienestar subjetivo ya que, también redujeron su actividad online en otras redes. Además, dedicaron mucho más tiempo a realizar otro tipo de actividades fuera del mundo online, como ver la televisión y socializar con familiares y amigos. Otra de las conclusiones del estudio es que se redujo tanto el consumo de noticias como la polarización política. Y, tras la finalización del experimento, los usuarios regresaron a Facebook, pero en menor medida. «El auge de las redes sociales ha provocado tanto optimismo sobre los posibles beneficios sociales como preocupación por daños como la adición, la depresión y la polarización política», recuerdan los investigadores, quienes añaden que los resultados obtenido «dejan claro que las desventajas» que causa Facebook «son reales», a pesar de ofrecer también «grandes beneficios», ya que la red social es clave, por ejemplo, en «el consumo de noticias» o «como fuente de entretenimiento».
05-02-2019 | abc.es
El huevo más famoso que Kylie Jenner en Instagram es realmente una campaña sobre salud mental
La fotografía del huevo que batió el récord de «me gusta» en Instagram forma parte de una campaña de concienciación sobre salud mental que invita a pedir ayuda para escapar de la presión de las redes sociales. La cuenta @world_record_egg, que publicó la imagen de «Eugene» -como se conoce al huevo- el pasado 4 de enero, ha subido un nuevo vídeo en el que sale con la cáscara agrietada como consecuencia de la gran atención mediática que ha recibido últimamente. «La presión de las redes sociales está pudiendo conmigo. Si tú también estás luchando contra esto, habla con alguien», recoge el vídeo junto a un mensaje que invita a visitar la página talkingegg.info para obtener más información. Este enlace lleva a los seguidores a una página web en la que se encuentra una lista de países con diferentes servicios de salud mental disponibles para tratar el problema. Desde el 4 de enero, el famoso huevo ha recibido más de 50 millones de «me gusta», lo que despertó en la comunidad numerosas especulaciones sobre quién estaba detrás de @world_record_egg y sobre cómo había logrado obtener esa cifra tan rápido. Al principio, se creyó que formaba parte de una estrategia de marketing de una empresa que había comprado seguidores, pero el publicista británico Chris Godfrey aclaró entonces que su propósito no era promocionar ni anunciar nada, sino obtener el mayor número de «me gusta» posibles en la imagen. La primera visión de Eugene en la red social nació con el objetivo de superar a Kylie Jenner en su récord mundial de «likes», de acuerdo a la publicación que compartió la cuenta. Ahora, el huevo tiene más de 10 millones de seguidores, lo que la convierte en una plataforma muy efectiva para llegar a muchas personas alrededor del mundo.
04-02-2019 | abc.es
Los 5 momentos más difíciles de la historia de Facebook
Quince años dan para mucho, y más en términos tecnológicos, donde el paso del tiempo se mide en innovaciones. La historia de Facebook representa un tiovivo de aportaciones y gestas empresariales a imitar, pero también, como una de las empresas más palmarias en la retención y análisis de datos personales, ha estado plagada de escándalos. Unos casos protagonizados por la actualmente mayor red social del mundo que, pese a todo, no le ha pasado factura a sus resultados económicos. Es posible que no inventara las redes sociales pero sí ha creado la dependencia de ellas. Un comienzo difícil plagado de mentiras Los vericuetos de la firma estadounidense parten de una universidad, Stanford, que fue el caldo de cultivo de un servicio que en principio estaba destinado al consumo interno. La primigenia plataforma se hizo llamar «Facemash». Un espacio destinado a puntuar a las chicas del campus. Fue contagioso. Era el año 2003 pero ya se había colocado la primera piedra de lo que sería un imperio (virtual). No nació, sin embargo, en medio de un colchón de rosas, puesto que para hacerlo posible «alguien» accedió a la base de datos de la universidad para hacerse con miles de fotografías de las estudiantes. Lo que explotaba el morbo y los instintos más bajos es, curiosamente, lo que ha sostenido todo el servicio durante este tiempo; el «me gusta» se ha convertido en el código más básico para introducirse en su pequeño gran universo. Aquella semilla forma de directorio tuvo como jardineros a Mark Zuckerberg, que se encargó de desarrollar «The Facebook» un año después, junto a sus compañeros Eduardo Saverin, Dustin Moskovitz y Chris Hughes. Todos ellos apartados antes de que la empresa se regara en millones. Y, como toda idea brillante, no estuvo exenta de polémicas. Los empresarios gemelos Winklevoss (Cameron y Tyler) denunciaron a Zuckerberg de aprovecharse y copiar su idea, lo que dio inicio a un litigio por un montante de 20 millones de dólares. También Paul Ceglia, un diseñador de páginas web, le reclamó la mitad de la propiedad al entender que se había aprovechado de sus conocimientos. Ahora esos episodios son agua pasada, pero sus difíciles comienzos le sirvieron al servicio para ir rápidamente cosechando éxitos. Bajo la lupa de la UE Aunque, no obstante, su principal negocio, la publicidad online, ha estado estrechamente vigilado durante este tiempo por organismos como la Unión Europea (UE). Facebook, que parece no haber encontrado su techo, ha venido adquiriendo servicios a los que se han tenido que dar autorización previa. La compra de WhatsApp, en 2014, en una de las maniobras más alocadas de la industria, se pasó por el filtro de la revisión al entender que perjudicaba a los usuarios. Ese posible cruce de datos personales entre ambas plataformas ha sido el caballo de batalla de los garantes de la privacidad, aunque la compañía estadounidense siempre lo ha negado. No salió totalmente indemne, puesto que la UE multó a Facebook con 100 millones de euros al entender que había mentido cuando informó de esta adquisición. Siempre que ha tenido la oportunidad, los organismos internacionales han presentado sus dudas sobre su turbio sistema de tratamiento de datos de sus usuarios. La injerencia en las elecciones de Trump Uno de los momentos más delicados en su trayectoria se produjo a partir de 2016, coincidiendo con las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Aquellas en las que Donald Trump, contra todo pronóstico, se alzó con la victoria. Desde entonces, la red social ha orbitado sobre su dejadez a la hora de albergar anuncios falsos y publicaciones encaminadas a desinformar a la población. Una espinosa situación que ha dado comienzo a la era de las «fake news», las mentiras consentidas que han aprovechado la naturaleza de los medios sociales para enredar y difundir bulos. Facebook ha servido de altavoz para grupos extranjeros, muchos de ellos vinculados incluso al Kremlin, en aras de influir a favor del rubio magnat que en solo un año de presidencia ha agitado medio planeta con sus controvertidas decisiones. Este escenario se ha alumbrado por culpa de la ausencia de filtros de calado para frenar la proliferación de las mentiras. Al contrario de lo que cabría esperar, Facebook ha consentido su difusión, ha fomentado incluso las «fake news» al dar cobijo a grupos de personas malintencionadas porque jamás había pensado en modificar ni un ápice en su modelo de negocio, basado en la publicidad online. Pero, a su vez, ha demostrado la facilidad de manipular mentes. La fuga de datos Cambridge Analytica Más terrible fue la fuga de datos de Cambridge Analytica. Más de 87 millones de usuarios fueron corrompidos para diseñar campañas electorales, para rebasar la frontera de lo privado. Aunque ha tenido varias aristas, maquilladas siempre, marzo de 2018 marcó un punto de inflexión en la historia de la red social. Fue el día en que la humanidad empezó a mirar con cierto recelo a Facebook. Su descrédito ha venido a más. Y más asumiendo, de facto, sus dudosas prácticas alrededor de su base de datos, el petróleo de que ha extraído la esencia de su negocio. A partir de entonces, organismos internacionales, comandados si cabe por los reguladores europeos, han sancionado duramente a la compañía, aunque ha sabido capear la situación pese a recibir duros suspensos en privacidad. Facebook se enredó y no supo anticiparse a su mayor crisis. Zuckerberg, de hecho, tuvo que aparecer en diversas audiencias y ser interrogado hasta la saciedad en varias instituciones públicas, el Congreso y Senado de Estados Unidos o el Parlamento Europeo. Y, por el camino, también se descubrió otra brecha de seguridad que dejó expuestos a más de 50 millones de personas. El boicot a favor de su eliminación Después de todo la confianza de los usuarios todavía se ha recuperado, pero pese a las reiterada críticas y la campaña pidiendo su eliminación, apenas se ha resentido su imperio. Más bien al contrario; Facebook ha seguido ganando usuarios (cuenta en la actualidad con unos 2.340 millones de usuarios), ha recuperado lo perdido en territorios como el europeo y ha logrado descubrir nuevos mercados que explotar como el asiático. Y, para colmo, sus adquisiciones han sido sus grandes victorias, puesto que Zuckerberg, como buen visionario, supo analizar los cambios de los usuarios, sacando provecho de los nuevos ecosistemas como el móvil y acercándose, con fenómenos como Instagram, a un público más joven que mira más allá.
04-02-2019 | abc.es
Facebook cumple 15 años: de conectar el mundo a ser el ogro de la sociedad digital
Facebook, la mayor red social del mundo y omnipresente en las interacciones personales online a día de hoy, ya sea por sí misma o por las aplicaciones de su propiedad, Instagram y WhatsApp, nació hace 15 años como un experimento entre estudiantes de la Universidad de Harvard (EE.UU.). [Gráfico elaborado por Statista] ¿Qué ha aportado Facebook al mundo? La red, que actualmente cuenta con 2.320 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo, tiene sus orígenes en una plataforma más primitiva, Facemash, lanzada en 2003 con el objetivo de que los universitarios puntuasen el atractivo físico de sus compañeros a través de fotografías. Facemash generó una fuerte polémica en el campus y fue cerrado por los responsables de la universidad después de permanecer operativa durante solo dos días, pero en ese poco tiempo ya logró cerca de 22.000 votos emitidos por hasta 450 personas que se conectaron al servicio. Este éxito inicial animó al joven de 19 años que se encontraba detrás de Facemash, un por entonces absoluto desconocido estudiante de informática y psicología Mark Zuckerberg, a desarrollar la que sería la semilla de la empresa actual, «The Facebook», junto a sus compañeros Eduardo Saverin, Dustin Moskovitz y Chris Hughes. Así, el 4 de febrero de 2004 se pondría en funcionamiento «The Facebook», diseñada como un directorio para dar a conocer y conectar estudiantes y personal universitario entre sí y a la que 1.200 alumnos de Harvard se conectaron en las siguientes 24 horas. El servicio rápidamente se amplió a otras universidades del área de Boston (Massachusetts, EE.UU.) y del resto del país, tras lo que cambió su nombre definitivamente por el actual Facebook y prosiguió con su expansión, primero entre los institutos de secundaria estadounidenses y luego entre universidades internacionales. En septiembre de 2006, tras más de dos años en funcionamiento, la plataforma dio un salto que marcaría para siempre su futuro al dejar de ser una herramienta restringida al ámbito educacional y pasar a estar disponible para el público general, de manera que cualquier internauta podía crearse un perfil. Este movimiento hizo que la compañía pasase a ser a partir de ese momento verdaderamente atractiva para las empresas de publicidad, y Facebook puso así los cimientos de un negocio que le terminaría representando unas ganancias de miles de millones de dólares en los próximos años. Según los datos más recientes de 2018, Facebook recibió alrededor del 20% de todos los ingresos por publicidad generados en internet en Estados Unidos, únicamente por detrás de Google. Solo dos años después de empezar a aceptar usuarios de fuera del ámbito educativo, la plataforma se convirtió en 2008 en la red social más usada del planeta, un título que no ha abandonado desde ese momento, desbancando al entonces popular pero ahora prácticamente residual portal MySpace. Tras cuatro años, en mayo de 2012, Facebook salió a la bolsa de Nueva York, en la que supuso la mayor oferta inicial de venta (IPO) jamás registrada hasta la fecha por una compañía de internet, consiguiendo 16.000 millones de dólares, que dieron a la empresa una cotización bursátil de 102.000 millones. A modo de comparación, cuando Google salió al mercado ocho años antes en 2004, su IPO alcanzó los 1.900 millones. Durante los últimos años Facebook ha seguido creciendo, especialmente en los mercados emergentes, y se ha tenido que adaptar a la revolución del teléfono móvil, de donde actualmente proceden alrededor del 90% de sus ingresos por publicidad frente a una reducción de su uso en ordenadores. En los dos últimos años, especialmente desde que cibercrimimanales rusos usasen la plataforma para influir en las elecciones presidenciales de EE.UU. de 2016, la firma se ha visto envuelta en infinidad de polémicas, que la han situado al frente del debate sobre la privacidad y la comunicación en la era de internet.
31-01-2019 | elpais.com
Facebook elimina páginas iraníes de desinformación que operaban en España
Las cuentas en la red social e Instagram formaban parte de una trama que operaba en Oriente Medio, el sudeste asiático y Europa
31-01-2019 | abc.es
A los usuarios de Facebook no les interesa privacidad: gana más en todo
Facebook. La saca a relucir Antonio Rull. Y reza, textualmente: «Los rumores de mi muerte han sido exagerados». Perfectamente aplicable a la multinacional estadounidense; se le había dado por perdido tantas veces a causa de los continuos escándalos que todo apuntaba que su negocio se iba a resentir. Nada más lejos de la realidad. La firma presidida por Mark Zuckerberg no solo ha obtenido mejores resultados económicos de lo esperado sino que ha añadido un mayor número de usuarios a nivel global, recuperando, además, el espacio perdido en Europa, uno de sus principales mercados. [Gráfico elaborado por Statista] Facebook ha anunciado que cerró su ejercicio fiscal 2018 con unos beneficios de 22.112 millones de dólares (19.266 millones de euros), lo que supuso un incremento del 39% con respecto al año anterior pese a haberse visto involucrada en multitud de polémicas durante los últimos meses. Por qué, pese a los escándalos, aún no ha encontrado techo. La firma ha visto incluso aumentar durante los últimos doce meses en un 9% la cifra de usuarios diarios activos, que se situó en 1.520 millones en todo el mundo, mientras que los usuarios mensuales activos crecieron hasta los 2.320 millones. Un saco de datos que sorprenden al coincidir con un periodo marcado por la incertidumbre, por el que el propio Zuckerberg ha tenido que pasearse por diferentes instituciones públicas de calado como el Parlamento Europeo para justificar, y excusar, su modelo de negocio basado, principalmente en la publicidad online. Aunque pudiera parecer algo extraño así de primeras, la multinacional, propietaria también de otros servicios populares como Instagram o WhatsApp, se ha mantenido firme en su modelo de negocio. Nadie, a día de hoy, le hace sombra en las comunicaciones digitales. Asia y Latinoamérica, mercados a explotar «El problema que tiene Facebook es de mala prensa, de relaciones públicas, de no haber sabido comunicar muchos escándalos de privacidad que, probablemente, otras empresas del sector también han tenido y que han sabido gestionar mejor», justicia en conversación con este diario Antonio Rull, analista de Flat 101, quien considera que a pesar de todas las campañas contra la red social, el número de usuarios ha crecido, pero la clave -explica- es diferenciar los usuarios de Europa con los del resto del mundo, que es donde crece mundialmente. En el mercado europeo cuenta con 282 millones de usuarios registrados frente a los 278 millones obtenidos en el periodo anterior cuando había perdido un millón coincidiendo con el caso Cambridge Analytica. Con 186 millones de usuarios en Estados Unidos, su mercado local, la red social ha logrado añadir más masa de seguidores tras un periodo de cuatro trimestres consecutivos de crecimiento plano. Pero ha sido en el apartado «resto del mundo» -en donde encajan los países latinoamericanos- y Asia en donde la plataforma ha pegado un subidón. «Tanto en Europa como en EE.UU., Facebook está en un estado maduro, que le cuesta mucho encontrar nuevos usuarios», añade Rull. A su juicio, en cambio, la gran baza de la compañía es que genera muchos ingresos por usuario y en otros mercados como Asia y Latinoamérica «es donde más esperan crecer». Factores de crecimiento sostenido Tres son los factores que, a tenor del diagnóstico realizado por Borja Adsuara, experto en derecho digital, explican las posibles razones de crecimiento sostenido de Facebook a pesar de los escándalos sufridos. Por un lado, puntualiza, el desconocimiento de los usuarios sobre su modelo de negocio, la confianza hacia la empresa y, por último, la falta de alternativas. «Desde el punto de vista del ciudadano, hay un desconocimiento de que servicios como Instagram o WhatsApp pertenecen a lamisma empresa», añade. Por otra parte se encuentra la confianza depositadas por los usuarios. «Después de los escándalos, los usuarios confían en que Facebook haya tomado medidas», apunta este experto que, además, se pregunta sobre si ha menguado el uso de la plataforma después de sus escándalos, algo que no queda registrado en el balance trimestral presentado por la compañía. Adsuara va incluso más allá al afirmar una tercera razón, la más importante de todas, dice: «lo asumes porque no hay alternativa, porque donde están mis amigos y familia están es en Facebook o WhatsApp. Al final, me va a dar igual si han tomado medidas o no; me compensa el servicio y aceptar el riesgo de que hagan mal uso de mis datos». El triunfo de lo efímero Una de las interpretaciones extraídas en los resultados económicos de la compañía es que lo efímero es exitoso. Hace dos años se añadió a Instagram la posibilidad de publicar las llamadas «Stories». Un formato audiovisual copiado de la que entonces era la aplicación de moda, Snapchat. Consiste en entradas que tienen fecha de caducidad, generalmente se desactivan pasadas las 24 horas. Esta idea ha ido extendiéndose a otros servicios de la compañía hasta llegar, incluso, a WhatsApp. Ahora, y tras un periodo de observación, queda constatado que la mitad de los usuarios de Instagram -unos 500 millones- utilizan esta función casi a diario. Una característica que ha cambiado las reglas del juego y que anticipa la llegada de nuevas herramientas para monetizar el servicio. «Es uno de los objetivos de Zuckerberg, que ha dicho que desea ingresar más y seguir descubriendo nuevas fórmulas, pero ahí todavía no hay techo», agrega Rull, quien pronostica nuevos formatos publicitarios en el futuro para explotar las «Stories». Otras de las áreas que la empresa estadounidense ha empezado a tener presente son los pagos a través de WhatsApp y potenciar el consumo de contenidos audiovisuales, así como integrar todas las aplicaciones, aunque se trata de una medida que será investigada por los organismos reguladores por si atentan contra la privacidad de los usuarios.
31-01-2019 | abc.es
Por qué la gente sigue en Facebook después de tanto escándalo
Una célebre frase de Mark Twain describe, de manera simbólica, la situación que vive Facebook. La saca a relucir Antonio Rull. Y reza, textualmente: «Los rumores de mi muerte han sido exagerados». Perfectamente aplicable a la multinacional estadounidense; se le había dado por perdido tantas veces a causa de los continuos escándalos que todo apuntaba que su negocio se iba a resentir. Nada más lejos de la realidad. La firma presidida por Mark Zuckerberg no solo ha obtenido mejores resultados económicos de lo esperado sino que ha añadido un mayor número de usuarios a nivel global, recuperando, además, el espacio perdido en Europa, uno de sus principales mercados. [Gráfico elaborado por Statista] Facebook ha anunciado que cerró su ejercicio fiscal 2018 con unos beneficios de 22.112 millones de dólares (19.266 millones de euros), lo que supuso un incremento del 39% con respecto al año anterior pese a haberse visto involucrada en multitud de polémicas durante los últimos meses. Por qué, pese a los escándalos, aún no ha encontrado techo. La firma ha visto incluso aumentar durante los últimos doce meses en un 9% la cifra de usuarios diarios activos, que se situó en 1.520 millones en todo el mundo, mientras que los usuarios mensuales activos crecieron hasta los 2.320 millones. Un saco de datos que sorprende al coincidir con un periodo marcado por la incertidumbre, por el que el propio Zuckerberg ha tenido que pasearse por diferentes instituciones públicas de calado como el Parlamento Europeo para justificar, y excusar, su modelo de negocio basado, principalmente en la publicidad online. Aunque pudiera parecer algo extraño así de primeras, la multinacional, propietaria también de otros servicios populares como Instagram o WhatsApp, se ha mantenido firme en su modelo de negocio. Nadie, a día de hoy, le hace sombra en las comunicaciones digitales. Asia y Latinoamérica, mercados a explotar «El problema que tiene Facebook es de mala prensa, de relaciones públicas, de no haber sabido comunicar muchos escándalos de privacidad que, probablemente, otras empresas del sector también han tenido y que han sabido gestionar mejor», justifica en conversación con este diario Antonio Rull, analista de Flat 101, quien considera que a pesar de todas las campañas contra la red social, el número de usuarios ha crecido, pero la clave -explica- es diferenciar los usuarios de Europa con los del resto del mundo, que es donde crece mundialmente. En el mercado europeo cuenta con 282 millones de usuarios registrados frente a los 278 millones obtenidos en el periodo anterior cuando había perdido un millón coincidiendo con el caso Cambridge Analytica. Con 186 millones de usuarios en Estados Unidos, su mercado local, la red social ha logrado añadir más masa de seguidores tras un periodo de cuatro trimestres consecutivos de crecimiento plano. Pero ha sido en el apartado «resto del mundo» -en donde encajan los países latinoamericanos- y Asia en donde la plataforma ha pegado un subidón. «Tanto en Europa como en EE.UU., Facebook está en un estado maduro, que le cuesta mucho encontrar nuevos usuarios», añade Rull. A su juicio, en cambio, la gran baza de la compañía es que genera muchos ingresos por usuario y en otros mercados como Asia y Latinoamérica «es donde más esperan crecer». Factores de crecimiento sostenido Tres son los factores que, a tenor del diagnóstico realizado por Borja Adsuara, experto en derecho digital, explican las posibles razones de crecimiento sostenido de Facebook a pesar de los escándalos sufridos. Por un lado, puntualiza, el desconocimiento de los usuarios sobre su modelo de negocio, la confianza hacia la empresa y, por último, la falta de alternativas. «Desde el punto de vista del ciudadano, hay un desconocimiento de que servicios como Instagram o WhatsApp pertenecen a lamisma empresa», añade. Por otra parte se encuentra la confianza depositadas por los usuarios. «Después de los escándalos, los usuarios confían en que Facebook haya tomado medidas», apunta este experto que, además, se pregunta sobre si ha menguado el uso de la plataforma después de sus escándalos, algo que no queda registrado en el balance trimestral presentado por la compañía. Adsuara va incluso más allá al afirmar una tercera razón, la más importante de todas, dice: «lo asumes porque no hay alternativa, porque donde están mis amigos y familia están es en Facebook o WhatsApp. Al final, me va a dar igual si han tomado medidas o no; me compensa el servicio y aceptar el riesgo de que hagan mal uso de mis datos». El triunfo de lo efímero Una de las interpretaciones extraídas en los resultados económicos de la compañía es que lo efímero es exitoso. Hace dos años se añadió a Instagram la posibilidad de publicar las llamadas «Stories». Un formato audiovisual copiado de la que entonces era la aplicación de moda, Snapchat. Consiste en entradas que tienen fecha de caducidad, generalmente se desactivan pasadas las 24 horas. Esta idea ha ido extendiéndose a otros servicios de la compañía hasta llegar, incluso, a WhatsApp. Ahora, y tras un periodo de observación, queda constatado que la mitad de los usuarios de Instagram -unos 500 millones- utilizan esta función casi a diario. Una característica que ha cambiado las reglas del juego y que anticipa la llegada de nuevas herramientas para monetizar el servicio. «Es uno de los objetivos de Zuckerberg, que ha dicho que desea ingresar más y seguir descubriendo nuevas fórmulas, pero ahí todavía no hay techo», agrega Rull, quien pronostica nuevos formatos publicitarios en el futuro para explotar las «Stories». Otras de las áreas que la empresa estadounidense ha empezado a tener presente son los pagos a través de WhatsApp y potenciar el consumo de contenidos audiovisuales, así como integrar todas las aplicaciones, aunque se trata de una medida que será investigada por los organismos reguladores por si atentan contra la privacidad de los usuarios.