Noticias de "instagram"

01-10-2018 | abc.es
YouTube, música y series copan las búsquedas de los menores en el verano de 2018
Durante los meses de verano, cuando los menores de edad disponen de más tiempo libre gracias a las vacaciones escolares, las búsquedas que realizaron en Internet se dirigieron en uno de cada tres casos (34,9%) a música, películas o series y plataformas como YouTube, escogiendo solo minoritariamente contenidos inadecuados como alcohol, drogas y pornografía. La compañía de ciberseguridad Kaspersky ha realizado un estudio que analiza las búsquedas de los internautas menores de edad durante el verano de 2018 desde dispositivos de sobremesa, centrándose en las 14 categorías por las que se identifican los sitios web en el control parental. Según las estadísticas de visitas a los sitios web recogidas desde junio hasta mediados de agosto de 2018, en verano los niños prefirieron ver vídeos y escuchar música que relacionarse en redes sociales. En estos meses, los sitios más populares fueron YouTube y Facebook. Durante las vacaciones estivales, los niños pasan más tiempo que el resto del año viendo vídeos en YouTube. El estudio ha detectado también otras tendencias como el gran interés por el «youtuber» PewDiePie, así como la preferencia por ver series en Netflix y escuchar música en Spotify, iTunes y SoundCloud. En cuanto a los contenidos, los niños escogen canales Nickelodeon, Cartoon Network y Disney Channel, y los adolescentes optan por estrenos como «Deadpool 2» y «Stranger Things». En cuanto a música, los menores prefieren el rap y han escuchado durante este verano a los raperos fallecidos recientemente XXXTentacion y Lil Peep. La investigación ha mostrado que los menores de edad son menos propensos a acceder a las redes sociales desde ordenadores, cuya categoría se sitúa en segunda posición con el 29,6%, apoyada en herramientas como Facebook. Además, en PC los niños usan el chat instantáneo Hangouts de Google y las versiones web de WhatsApp y Telegram, así como Tumblr y Twitter. En los motores de búsqueda, los niños a menudo buscan «Facebook», «Instagram», «Twitter» y «Pinterest». Completando el podio de los intereses de los menores de edad, el 12,3% de niños realizaron búsquedas el pasado verano sobre comercio electrónico. En esta categoría, destacaron especialmente las búsquedas de marcas de ropa y los «gadgets» más atractivos fueron iPhone X y Samsung Galaxy, y los menos atractivos, Huawei y Xiaomi. «Fortnite», el videojuego más popularEn cuanto a las demás categorías, se reparten las búsquedas restantes las noticias (6,8%) y los videojuegos, aunque sin embargo acumulan apenas el 2,4% del total de las búsquedas veraniegas de los menores.Fortnite ha sido el título más popular, relegando a «PlayerUnknown's Battlegrounds» (PUBG) a la segunda posición. Los productos de Activision y Blizzard siguen gozando de popularidad entre los jóvenes, en cambio, Roblox y Minecraft perdieron interés, según Kaspersky. Para tranquilidad de los padres, solo un 2% de búsquedas por parte de los menores de edad se dirigían a contenidos para adultos, incluyendo la pornografía, mientras que el 0,8% se orientaba a alcohol, tabaco y drogas. No obstante, cabe resaltar que se trata de datos de búsqueda solamente desde ordenadores que no incluyen búsquedas desde «smartphones» ni tabletas.
29-09-2018 | abc.es
Cómo saber si tu cuenta de Facebook ha sido hackeada y cómo protegerte
Una simple funcionalidad, «Ver como», dentro de Facebook ha sido la culpable ahora de que unos 50 millones de perfiles dentro de la red social se hayan visto comprometidos. Un nuevo problema de seguridad informática en un servicio que está viviendo desde hace un año su mayor crisis desde que se pusiera en marcha en 2004. Esta vulnerabilidad afecta a la función «Ver como», que permite que cualquier usuario pueda consultar cómo se ve su propio perfil a vista de otra. Forma parte de su herramienta de privacidad. Además de esas 50 millones de cuentas comprometidas, la compañía ha estimado que otras 40 millones de cuentas también están en riesgo. Pero, además, el «hackeo» ha permitido que los piratas informáticos tuvieran la posibilidad de acceder a otros servicios como Tinder o Spotify en caso de haber vinculado el perfil con la cuenta de la red social a través del servicio Facebook Login. Tampoco Instagram estaba fuera de peligro, aclaró la compañía. Entender en qué consiste Facebook Login es fácil: es la herramienta que permite a los usuarios iniciar sesión con la cuenta de Facebook en lugar de las contraseñas de inicio de sesión tradicionales. Por esta razón, es recomendable abandonar esta práctica habitual de vincular dos servicios entre los usuarios y, aunque suponga un esfuerzo mayor o dedicarle tiempo, registrarse en otras plataformas con un perfil y contraseñas diferentes a la de Facebook. Lo más recomendable es que, además de que sean distintas, las contraseñas deben contener mayúsculas, varios caracteres, al menos un número y una longitud de al menos ocho caracteres. Aprovechando esta circunstancia tampoco está de más cambiar las credenciales. Otra de las medidas para protegerse es desvincular todas las redes sociales y servicios externos a Facebook. Para ello, hay que ir a Configuración/nombre de la plataforma/desvincular. También es importante ajustar los niveles de privacidad para hacer que los contenidos publicados solo se puedan consultar siendo amigos. Para evitar un problema mayor, la red social ha restablecido los llamados «tokens de acceso», una función que evite tener que volver a introducir las contraseñas cada vez que se accede al sitio, así como la desactivación temporal de la opción «Ver como». La compañía ha asegurado que ha solucionado el problema, obligando con ello a tener que introducir de nuevo las credenciales de sus perfiles y ha prometido que las contraseñas no se han visto realmente afectadas. Aunque Facebook ha anunciado que los usuarios afectados recibirán una notificación, lo más recomendable es configurar la cuenta personal con las más altas cotas de seguridad. Si un usuario ha recibido la notificación de seguridad es importante revisar si se ha registrado alguna actividad sospechosa en los últimos días.
28-09-2018 | abc.es
Facebook le pone publicidad a todo: habrá anuncios en las Stories y hasta en Messenger
Facebook ha anunciado la introducción de los anuncios en las Stories de su red social homónima, que ya se encuentran disponibles en la red social principal, pero que llegarán al servicio de chat Messenger en las próximas semanas. Las empresas «van a poder llegar a sus audiencias de una forma mucho más innovadora y efectiva», como ha asegurado la directora general de Facebook España, Irene Cano, a través de un comunicado, donde también se da cuenta del aumento del uso de las «Stories» -historias que desaparecen a las 24 horas-, que ya utilizan más de 300 millones de personas en Facebook y Messenger cada día, según datos internos de la empresa. Esta herramienta de anuncios en las «Stories» se ha extendido a Facebook procedente de las publicaciones efímeras de Instagram, donde se introdujeron el pasado 2017. Esta función se encuentra disponible ya en Facebook y llegará a Messenger en las próximas semanas. A través de esta función, los anunciantes podrán incluir Facebook Stories como espacio adicional a través de su «feed» de noticias, con un formato envolvente a pantalla completa. Estos anuncios ofrecen soporte a objetivos de alcance, conocimiento de marca, visionado de vídeo, instalación de aplicaciones, conversión, tráfico o generación de negocio. Las capacidades de segmentación y medición propias de Facebook también estarán disponibles para los anuncios en Stories en las distintas plataformas. Facebook ha reivindicado en su escrito el uso publicitario de sus Stories. La compañía ha citado una encuesta de Ipsos, que recoge que el 68% de los usuarios asegura que comparte una Story en al menos tres aplicaciones y el 63% tiene pensado utilizar más Stories en el futuro. Asimismo, el 62% de usuarios dijo que se interesó por una marca o producto después de verlos en Stories, y más de la mitad de ellos reconocieron que realizan más compras online después de verlos en esta herramienta. Además, el 38% de los encuestados dijo que habló con alguien sobre un producto o servicio tras verlo en un «Story» y el 34% que fue a una tienda a buscarlo.
28-09-2018 | abc.es
Cuando el trabajo te encontró en las redes
Las redes sociales, empujadas por las nuevas generaciones digitales, han sabido afianzarse y ganar protagonismo año tras año. Hoy, podemos asegurar que son el medio de comunicación por excelencia. Aquellas que nos facilitan la difusión de mensajes en tiempo real, nos ponen al día de lo que sucede a nuestro alrededor, nos muestran las últimas tendencias, etc. En definitiva, nos hacen estar «always connected». Una forma fácil y sencilla de estar comunicados e informados en todo momento, de tal manera que, si no formas parte de ellas, en la mayoría de los casos, no existes para este mundo cada vez más digital. Sobre todo, si hablamos del ámbito laboral, ya que en el siglo XXI realizar una búsqueda activa de trabajo se ha transformado en que las ofertas terminan llegando a ti. Dentro de los recursos humanos no hay nada más relevante que la información. Por eso, el «social recruitment» se ha convertido en una realidad del área y en una herramienta básica para la estrategia de atracción de nuevos talentos. La información que nos proporcionan las redes sociales es muy valiosa, ya que nos ayuda a personalizar cada búsqueda poniendo el foco de lo que verdaderamente importa, como las habilidades y las competencias de los usuarios. Es difícil encontrar una persona que hoy en día no esté registrada en alguna de estas redes, y son cada vez más las empresas que entienden el potencial de estas herramientas e intentan adaptarse y generar contenido de valor para sus seguidores. Hay un principio general en marketing que afirma que es más fácil fidelizar a un cliente que ha mostrado interés por nuestros productos que captar la atención de uno nuevo. En el caso del reclutamiento de candidatos sucede exactamente lo mismo. Por ello, es fundamental tener claro antes de compartir una oferta laboral en las redes sociales estudiar qué decimos y cómo lo decimos, lanzar mensajes personalizados adaptados al perfil que buscamos, diseñar campañas creativas y crear webs que alojen un proceso ágil y eficiente. En definitiva, se trata de lanzar un mensaje que sea claro, directo y realista. Sólo así podemos conseguir hoy mayor eficiencia y objetividad en la selección, atrayendo e identificando a los candidatos adecuados. Invirtiendo módicas cantidades en anuncios de Twitter, Facebook e Instagram, entre otras, además conseguiremos que un candidato pasivo que ya tiene trabajo, y que a priori no muestra interés en moverse del mismo, pase a ser un candidato activo. Todo gracias a que, una vez configuradas, las redes sociales segmentan y muestran nuestro mensaje al público objetivo óptimo. Y todo esto sin tener que levantar el teléfono y además en tiempo récord. Junto a la evolución de las redes sociales, surgen nuevas plataformas de gestión ágil para la empresa, que se adaptan a este nuevo paradigma y facilitan la captación de nuevos talentos. Esto permite reducir al máximo las labores administrativas y simplificar la tarea de cubrir un nuevo puesto vacante, que hace que la búsqueda, atracción y selección sea fácil e inteligente y lo más importante en el mundo en el que vivimos: atractiva, automática y libre de sesgos. José Luis Gugel es socio director en The Key Talent
27-09-2018 | abc.es
Brian Acton, fundador de WhatsApp, rompe su silencio para atacar a Zuckerberg: «Vendí la privacidad de sus usuarios»
Dios no crea enemigos. Mark Zuckerberg le hizo millonario. Es cierto. O, más bien, multimillonario en el momento en el que le compró su creación, WhatsApp, pero pese a todo su fundador Brian Acton no ha tenido compasión; lideró una campaña contra Facebook, su antigua empresa, pidiendo a los usuarios que borraran sus cuentas después de saltar el escándalo de la fuga de datos de Cambridge Analytica. El lema de «Zuck» de «muévete rápido y rompe cosas» nunca ha tenido más sentido. A falta de dos meses para que se cumpla un año de su salida del comité ejecutivo de la multinacional norteamericana ha decidido romper su silencio en una entrevista para la revista «Forbes» en las que explica detenidamente las verdaderas razones de su marcha de la empresa que compró la aplicación de chat en 2014 por 19.000 millones de euros. El empresario de 46 años, que reconoce que le costó mucho aceptar la operación financiera, equipara la venta con un símil familiar, como si le arrebataran un hijo, pero asume parte de su error: «Vendí la privacidad de mis usuarios a un beneficio mayor. Tomé una elección y acepté el compromiso. Vivo con eso todos los días», responde. Pese a que a partir de entonces Acton, junto a su compañero Jan Koum, con el que comparte la creación de WhatsApp, formó parte del comité ejecutivo de la empresa matriz Facebook admite que nunca tuvo una relación estrecha con Zuckerberg: «No podría decir mucho sobre este hombre», dice el empresario, a pesar de haber celebrado una docena de reuniones. Todo cambió -recuerda- porque «Zuck» le advirtió que la aplicación de chat, que hasta entonces tenía un grado de autonomía razonable dentro del universo de Facebook, estaba condenado a ser «un grupo de productos para la compañía como Instagram». Uno de los detonantes de su marcha fue la decisión de explorar nuevas fórmulas publicitarias en WhatsApp pese a la tajante oposición de sus fundadores, que se mantuvieron reacciones hasta el final de sus actividades en la empresa. En septiembre del pasado año Acton le planteó su marcha. Para ello invocó una cláusula de su contrato por la cual le permitió recuperar todas las acciones. Lo hizo como represalia a la postura de Zuckerberg de «implementar iniciativas de monetización» en la aplicación si su consentimiento. Su compañero de fatigas, Jan Koum, aguantó un tiempo más, hasta el pasado mes de mayo. Los fundadores de WhatsApp eran partidarios de la privacidad que creían que su sistema de cifrado había sido parte integral de su crecimiento mundial. Esta «disonancia» frustró a Zuckerberg. Entonces, Facebook, lamenta el propio Acton, había decidido buscar dos formas de ganar dinero con WhatsApp. En primer lugar, mostrar anuncios orientados en la nueva función de Estados en una decisión que califica de traición a sus usuarios. «La publicidad dirigida me hace infeliz», aduce. El clásico lema del servicio de mensajes había sido «Sin anuncios, sin juegos, sin trucos», una filosofía contrapuesta con la de su empresa matriz, que genera el 98% de sus ingresos mediante la publicidad. Acton recuerda, a su vez, que otra de las propuestas de Facebook para monetizar la «app» era vender herramientas para chatear con los usuarios de WhatsApp para que, una vez que las empresas se subieran al barco, colocarles servicios de análisis de datos estadísticos. Algo que poco a poco se va extendiendo en la actualidad por medio del servicio WhatsApp Business. Otro de los detonantes de su marcha se encuentra en la difícil relación con la «número dos» de la compañía, Sheryl Sandberg, que tuvo dudas acerca de si «romper» el sistema de cifrado en detrimento de obtener mayores beneficios. La postura de Acton se centraba más bien en ganar dinero cobrando una pequeña cantidad a los usuarios, pero se encontró con la idea de los altos ejecutivos de Facebook que consideraban que era una medida que no iba a funcionar. El fundador de la compañía de mensajería también recuerda los difíciles momentos previos a la venta a Facebook, la cual estuvo vigilada por los reguladores europeos. Ante el temor de los organismos de competencia de una perjudicial y peligrosa transferencia de datos entre dos grandes compañías digitales, Acton desvela que desde la empresa matriz le enseñaron «a explicar que sería muy difícil fusionar o mezclar datos entre los dos sistemas», una mentira para tratar de convencer a los reguladores a completar la operación. Un hecho que -dice- le «enoja revivir eso».
27-09-2018 | abc.es
Brian Acton, fundador de WhatsApp, rompe su silencio para atacar a Zuckerberg: «Vendí la privacidad de los usuarios»
Dios no crea enemigos. Mark Zuckerberg le hizo millonario. Es cierto. O, más bien, multimillonario en el momento en el que le compró su creación, WhatsApp, pero pese a todo su fundador Brian Acton no ha tenido compasión; lideró una campaña contra Facebook, su antigua empresa, pidiendo a los usuarios que borraran sus cuentas después de saltar el escándalo de la fuga de datos de Cambridge Analytica. El lema de «Zuck» de «muévete rápido y rompe cosas» nunca ha tenido más sentido. A falta de dos meses para que se cumpla un año de su salida del comité ejecutivo de la multinacional norteamericana ha decidido romper su silencio en una entrevista para la revista «Forbes» en las que explica detenidamente las verdaderas razones de su marcha de la empresa que compró la aplicación de chat en 2014 por 19.000 millones de euros. El empresario de 46 años, que reconoce que le costó mucho aceptar la operación financiera, equipara la venta con un símil familiar, como si le arrebataran un hijo, pero asume parte de su error: «Vendí la privacidad de mis usuarios a un beneficio mayor. Tomé una elección y acepté el compromiso. Vivo con eso todos los días», responde. Pese a que a partir de entonces Acton, junto a su compañero Jan Koum, con el que comparte la creación de WhatsApp, formó parte del comité ejecutivo de la empresa matriz Facebook admite que nunca tuvo una relación estrecha con Zuckerberg: «No podría decir mucho sobre este hombre», dice el empresario, a pesar de haber celebrado una docena de reuniones. Todo cambió -recuerda- porque «Zuck» le advirtió que la aplicación de chat, que hasta entonces tenía un grado de autonomía razonable dentro del universo de Facebook, estaba condenado a ser «un grupo de productos para la compañía como Instagram». Uno de los detonantes de su marcha fue la decisión de explorar nuevas fórmulas publicitarias en WhatsApp pese a la tajante oposición de sus fundadores, que se mantuvieron reacciones hasta el final de sus actividades en la empresa. En septiembre del pasado año Acton le planteó su marcha. Para ello invocó una cláusula de su contrato por la cual le permitió recuperar todas las acciones. Lo hizo como represalia a la postura de Zuckerberg de «implementar iniciativas de monetización» en la aplicación si su consentimiento. Su compañero de fatigas, Jan Koum, aguantó un tiempo más, hasta el pasado mes de mayo. Los fundadores de WhatsApp eran partidarios de la privacidad que creían que su sistema de cifrado había sido parte integral de su crecimiento mundial. Esta «disonancia» frustró a Zuckerberg. Entonces, Facebook, lamenta el propio Acton, había decidido buscar dos formas de ganar dinero con WhatsApp. En primer lugar, mostrar anuncios orientados en la nueva función de Estados en una decisión que califica de traición a sus usuarios. «La publicidad dirigida me hace infeliz», aduce. El clásico lema del servicio de mensajes había sido «Sin anuncios, sin juegos, sin trucos», una filosofía contrapuesta con la de su empresa matriz, que genera el 98% de sus ingresos mediante la publicidad. Acton recuerda, a su vez, que otra de las propuestas de Facebook para monetizar la «app» era vender herramientas para chatear con los usuarios de WhatsApp para que, una vez que las empresas se subieran al barco, colocarles servicios de análisis de datos estadísticos. Algo que poco a poco se va extendiendo en la actualidad por medio del servicio WhatsApp Business. Otro de los detonantes de su marcha se encuentra en la difícil relación con la «número dos» de la compañía, Sheryl Sandberg, que tuvo dudas acerca de si «romper» el sistema de cifrado en detrimento de obtener mayores beneficios. La postura de Acton se centraba más bien en ganar dinero cobrando una pequeña cantidad a los usuarios, pero se encontró con la idea de los altos ejecutivos de Facebook que consideraban que era una medida que no iba a funcionar. El fundador de la compañía de mensajería también recuerda los difíciles momentos previos a la venta a Facebook, la cual estuvo vigilada por los reguladores europeos. Ante el temor de los organismos de competencia de una perjudicial y peligrosa transferencia de datos entre dos grandes compañías digitales, Acton desvela que desde la empresa matriz le enseñaron «a explicar que sería muy difícil fusionar o mezclar datos entre los dos sistemas», una mentira para tratar de convencer a los reguladores a completar la operación. Un hecho que -dice- le «enoja revivir eso».
27-09-2018 | abc.es
A Zuckerberg le crecen los enanos: cuando los gurús de Instagram y WhatsApp salieron escaldados
O estás conmigo o contra mí. Esa bien podría ser la mentalidad en los negocios de Mark Zuckerberg, fundador y líder de Facebook, la mayor corporación de servicios digitales del momento. Su inexhaurible dedicación hacia sus «hijos» ha derivado en un profundo recelo hacia la estrategia que mantienen sus directivos. En el último año, a razón de tensiones internas difíciles de solucionar, han salido las cabezas pensantes de dos de sus principales servicios, WhatsApp e Instagram. Los dos, por cierto, que más crecen de su catálogo. De «Zuck» -como lo llaman sus allegados- son casi todo halagos. Una mente brillante y atenta. Un trabajador nato que no descuida ninguna decisión y que ha logrado adelantarse a su competencia en la gestación de su imperio. Pero, a su vez, y sin llegar a los extremos del otrora fundador de Apple Steve Jobs, se le asocia a comportamientos obsesivos. Tal vez es el precio de ser un genio antes de los treinta años. Porque lo fue gracias a una red social, Facebook, que ha roto todos los moldes. A su «annus horribilis» a consecuencia de los problemas de la red social -injerencia extranjera, escándalo de la fuga de datos, crisis de las noticias falsas- se ha sumado una serie de episodios que va camino de empañar su legado. Zuckerberg, es cierto, los hizo millonarios -más bien, multimillonarios- al adquirir sus servicios, pero los creadores de Instagram y WhatsApp se han desvinculado totalmente de la compañía matriz. Los analistas apuntan a tensiones internas irreconciliables y visiones muy diferentes entre Zuckerberg y sus ejecutivos a tenor del modelo de negocio a seguir en estas plataformas en este tiempo. Una temporada marcada, además, por los movimientos silenciosos de una parte de su comité ejecutivo para apartarle de la dirección. Con estos enanos creciéndoles por todas partes, el empresario tiene, sin embargo, vía libre para hacer lo que más le plazca en los servicios digitales que controla. No tardarán en proceder cambios drásticos. Las salidas de Kevin Systrom y Mike Krieger, fundadores de Instagram, coinciden en un momento en el que Facebook depende cada vez más de los ingresos publicitarios de la red de fotografía. Según «The Wall Street Journal», una de las causas de estas renuncias se debe a que Zuckerberg ha venido tomando más peso en al dirección de este servicio, que se traduce en que su visión global de cómo se debe dirigir una empresa de estas características debe ser el principal motor. Según el medio «Business Insider», el futuro ahora de Instagram queda en entredicho porque hasta ahora sus creadores habían jugado un papel importante para equilibrar su evolución y mantenerla casi al margen de los escándalos de Facebook. Su partida, en efecto, puede cerrar el paso a una aplicación que estaba atrayendo a un público joven; el que realmente necesita Facebook para garantizarse el futuro. «Vendí la privacidad de mis usuarios» A esto hay que sumar que WhatsApp, otro de los principales servicios de la compañía, también quedó descabezada este año. Primero fue Brian Acton quien anunció en septiembre de 2017 que abandonaba la compañía. Pero luego, su amigo y compañero Jan Koum, hizo lo propio a principios de este año; escaldado y sintiéndose anulado por su «jefe». Precisamente, el propio Acton ha roto por primera vez su silencio y ha contado en una entrevista para «Forbes» la manera en que Facebook se aprovechó de él. En sus declaraciones se muestra contunedente: «Vendí la privacidad de mis usuarios». Por supuesto, ningún ejecutivo ha aireado las verdaderas razones de sus salidas de Facebook. Lo que sí han adelantado es que buscan proyectos «más creativos». Algunos, incluso, como Jan Koum ha pretendido dedicarse a la vida contemplativa y a su colección de coches de alta gama. Normal teniendo en cuenta la cantidad de ceros que debe haber en su cuenta después de que Zuckerberg comprara su creación en 2014 por 19.000 millones de euros. «Construir cosas nuevas requiere que demos un paso atrás, entender lo que nos inspira y combinarlo con lo que el mundo necesita. Eso es lo que planeamos hacer» «Construir cosas nuevas requiere que demos un paso atrás, entender lo que nos inspira y combinarlo con lo que el mundo necesita. Eso es lo que planeamos hacer». Estas fueron algunas de las palabras extraídas del comunicado de Kevin Systrom, hasta ahora director general de Instagram, para anunciar su dimisión. Pero los rumores le dan una vuelta más; Zuckerberg quería (o quiere) implementar nuevos servicios dentro de la aplicación para lograr aumentar sus ingresos, algo que chocaría frontalmente contra el espíritu inicial de la compañía. Razones opuestas o no, Facebook también se ha quedado sin su jefe de seguridad. Alex Stamos renunció a su puesto en marzo coincidiendo con el escándalo de Cambridge Analytica, en donde se robaron datos a unos 87 millones de perfiles. Los motivos: el directivo abogaba por ser más transparente en esta crisis, pero chocó frontalmente con dos pesos pesados, el propio Zuckerberg y la actual número dos, Sheryl Sandberg, que después de todo sale más reforzada que nunca. «Arreglar Facebook» fue el mensaje de año nuevo de Zuckerberg, pero tal vez por el camino se queda sin amigos pero con varios enemigos que quieren destruirle.
25-09-2018 | abc.es
La mitad de los pequeños «influencers» aspira a vivir de las redes sociales
En su día, Dulceida, Lovely Pepa o Gala González empezaron siendo pequeñas «influencers» hasta convertirse en auténticos referentes. Y como ellas, el 50% de los «microinfluencers» tiene como meta vivir de las redes sociales. Esta es una de las principales conclusiones del «I Estudio Global de Microinfluencers» elaborado por SocialPubli.com, la plataforma automatizada que conecta a las marcas con pequeños «influencers» (hasta 10.000 seguidores) de las redes sociales para promover su contenido, presentado este martes y en el que han participado 1.000 usuarios de su plataforma de España, Estados Unidos, México, Colombia y varios países más, ofreciendo un análisis del sector del marketing de «influencers» desde la perspectiva de los usuarios, y detectando las principales motivaciones y preferencias de los «microinfluencers» a nivel global. El marketing de «influencers» está en auge. Cada día vemos cómo promocionan, aconsejan, nombran, en definitiva, publicitan determinados productos. Muchas veces, los seguidores se quejan de esta práctica, al calificarla de publicidad encubierta y acusan a sus ídolos de promocionar cualquier cosa porque a cambio reciben dinero. Y es que precisamente el éxito de los «influencers» reside en la cercanía que proyectan, en los creíbles y auténticos que resultan como personas. Si esto lo pierden, pierden todo. De ahí la razón de ser de este estudio. Los «microinfluencers», que no viven de sus redes sociales, ganan credibilidad y están alejados del prototipo de celebrities, porque son más auténticos, más parecidos al estilo de vida de sus seguidores y aspiran a que sus opiniones y recomendaciones adquieran influencia a través de las redes sociales. Tienen conocimientos especializados en un sector concreto, son usuarios reales y auténticos porque no van a promocionar productos en los que no creen, a diferencia de los grandes «influencers». En definitiva, se trata del «boca a boca» de toda la vida pero a través de Facebook, Twitter o Instagram. De hecho, uno de los retos más preciados y difíciles para una marca en redes sociales es lograr un buen grado de «engagement», es decir, la capacidad del producto de crear relaciones sólidas y duraderas con sus usuarios, de tal manera que se cree una relación larga y estable entre la marca y los consumidores. Según reflejan los datos del estudio, para los «microinfluencers», la clave para conseguir «engagement» es mostrarse a sus seguidores tal y como son. La clave del «Engagement» Los pequeños «influencers» eligen en qué campañas participan y en cuáles no. Su presencia en las redes sociales es un hobby, no viven de ello, sino que más bien lo tienen como complemento económico, aunque la mitad pretenda vivir de ello. De hecho, según el estudio, ahora mismo para casi el 50% de ellos, el dinero se ha convertido en la principal motivación para seguir con esta actividad, seguido de invitaciones a eventos y experiencias de las marcas o regalos de productos. Después del dinero, la concordancia con los valores de las marcas es el segundo factor que valoran los «microinfluencers» para volver o no a trabajar con una de ellas; prácticamente para la totalidad de ellos (un 99,11%) creen en los productos que promocionan. Sin embargo, un 78,38% opina que el trabajo de «influencer» no está suficientemente reconocido. Instagram es la red social por la que se decantan los «microinfluencers», acaparando un 60,8% de las preferencias, seguida de Facebook (17,4%) y Twitter (12,4%). En cuanto a los momentos del día en los que suelen comunicarse con sus seguidores, la tarde y noche son los tramos preferidos frente al mediodía, que es cuando menos se conectan. A diario, el 47,4% reconoce que se conecta a las redes más de cinco horas, seguido del 32,5%, que le dedica entre 2 y 3 horas y el 14,0% que pasa menos de una hora. La frecuencia con la que recomiendan productos o servicios en sus perfiles suele ser de 2 a 4 veces por semana para el 26,6% frente al 17,5% que lo hace una vez al día. El 77% de los encuestados suelen publicar a diario mientras la periodicidad del 23% es semanal. Así, además de mostrarse a sus seguidores tal y como son, interaccionar con la comunidad, compartir contenido de calidad y publicar a diario, son otras de las claves básicas para conseguir «engagement». En cuanto a la medición de las campañas, la mayoría de los usuarios con influencia en redes sociales está de acuerdo en que los éxitos de las mismas se midan con cifras tangibles. Por ello, el 47,7% coincide con que los buenos resultados de su trabajo con marcas tienen que evaluarse en función a los clics, seguidores nuevos y las visitas e interacciones que se consiguen para esa marca o campaña. Los «trolls» también tiene su hueco en «I Estudio Global de Microinfluencers»: los comentarios negativos de los «haters» -muy presentes en las redes sociales- afectan a más de la mitad de los «microinfluencers», concretamente al 54,1%, mientras que al 45,9% no les influyen. Áreas temáticas Moda, viajes, belleza y tecnología son las principales temáticas en las que se desenvuelven los principales «influencers». Son los sectores que más demandan a los embajadores de marca en sus campañas de marketing digital y es en este ámbito donde más futuro tienen. Sin embargo, las áreas que menos trabajan con los «influencers» -puntualiza el estudio- son ciencia y medio ambiente, formación y economía y empresas. La mayoría de los usuarios con influencia en redes sociales considera estos los ámbitos más complicados en los que colaborar, captar oportunidades o crear contenido. Ciencia y medio ambiente, son, además, los sectores en los que menos desarrollado está el marketing en este sentido y por ello no ponen mucho interés en invertir en ellos. Por otro lado, a la hora de posicionarse como «influencers» los sectores más complicados son, según los encuestados, belleza, ciencia y medio ambiente, economía y empresa, moda y deporte.