Noticias de "instagram"

01-03-2018 | abc.es
WhatsApp se «chivará» de quien reenvíe un mensaje
Ya pasó con Instagram y su «chivatazo» de que han hecho un pantallazo. Cada vez se hace más difícil escapar de las redes «controladoras» de Facebook, que quiere un entorno «social» controlado. Ahora es WhatsApp, con su nueva actualización, quien viene a hacer un poco más difícil el uso anónimo de sus herramientas, ya que incluirá una herramienta que indicará si el mensaje enviado ha sido reenviado. Hasta ahora, cuando reenvías un mensaje desde un chat a otro, el texto se copia tal cual, como si lo hubieses escrito tú. Con esta nueva actualización, que llegará pronto a todos los móviles (y que ya posee su rival Telegram desde hace mucho), el mensaje se reenviará, pero se indicará que no es un mensaje original (algo parecido a lo que ocurre cuando se contesta dentro de una conversación, citando la frase a la que se alude). Esta función incluirá además el nombre de la persona que lo escribió en origen, por lo que quedará reflejado que se está reenviando un mensaje. Para sortear esta nueva función, seguramente se pueda seguir utilizando el tradicional copiar y pegar manual, por lo que se «engañará» a la aplicación, haciéndole ver que en realidad hemos sido nosotros mismos los redactores del texto. Las pegatinas de tiempo y ubicación de Instagram llegan a WhatsApp Otra de las mejoras es la inclusión de etiquetas que indiquen el tiempo y la ubicación, al estilo de las «stories» de Instagram. Según informa el portal especializado Wabetainfo, estas pegatinas se podrán incluir al editar una foto, un vídeo o un blog. Además, con la próxima actualización también llegarán las llamadas de voz grupales, un servicio que ya se está empezando a implementar para el sistema de Apple, iOS.
27-02-2018 | abc.es
Vero, la enésima red social de moda dispuesta a llevarse a los desencantados de Instagram
Tiene algo de tiempo (se fundó hace tres años), pero de repente ha pegado el pelotazo en cuestión de dos días. Miles de usuarios, la mayoría «influencers» y conocidos creadores de contenidos, se han lanzado en crear sus perfiles en Vero, una red social que recuerda a Instagram, la conocida red de fotografía propiedad de Facebook. Presentada como un «nueva red social sin publicidad», la plataforma aspira a cautivar a aquellos usuarios desencantados con las políticas de uso y los cambios en la organización de contenidos de Instagram. La compañía desarrolló en 2015 una aplicación cuya mecánica es compartir únicamente fotografías, pero lo hace bajo la premisa de «red social privada». Está disponible para los sistemas operativos iOS y Android. En conjunto, esta plataforma funciona de la misma manera que Instagram. Es decir, los usuarios pueden publicar fotografías, pero también, a diferencia de su rival, compartir texto y direcciones web o URL, lo que les permite a los seguidores dar a conocer contenidos multimedia (libros, películas, series.. ). Una filosofía más abierta que puede dar juego, en caso de que se consolide, como herramienta de márketing digital. En los últimos años, las redes principales de Facebook, la mayor compañía de servicios sociales en internet del mundo, han virado hacia un modelo similar, la monetización interna de los contenidos publicados por sus usuarios. La publicidad segmentada, la gallina de los huevos de oro de internet, ha sido esencial para que personas como Mark Zuckerberg hayan amasado miles de millones de dólares. Pero desde hace relativamente poco ha ido modificando los algoritmos informáticos encargados de organizar las publicaciones, algo que ha molestado a los «influencers» quienes han criticado estas decisiones. Por esta razón, y a diferencia de Instagram, Facebook o Twitter, Vero ordena las publicaciones en función de la cronología de sus publicaciones pero dispone, a su vez, de categorías y «hashtag». Algo que ha sido bien acogido por los nuevos seguidores de este servicio. En otros aspectos de sus funciones, sin embargo, tiene más similitudes con Google Plus, el intento fallido del gigante de las búsquedas en abrir mercado en las redes sociales. Así, Vero permite segmentar la audiencia en tres categorías o círculos para gestionar la privacidad de los contenidos publicados, de tal forma que el usuario puede decidir si una imagen la ve cierto grupo de personas, si excluye a determinadas personas o, incluso, si se destina al público en general. Entre sus opciones, además, se encuentra la posibilidad de restringir las búsquedas de su nombre para hacer que nadie te localice. Los contenidos, a su vez, se pueden organizar por categorías. Ritmo imparable para un hijo de papá Detrás de Vero un viejo conocido. Ayman Hariri, hijo del exprimer ministro libanés Rafik Hariri. Un multimillonario que, según fuentes de la revista «Forbes», tiene un patrimonio de 13.300 millones de dólares (10.773 millones de euros). Una muestra que esta idea del magnate está concebida no por el dinero, sino por provocar un cisma en el ecosistema de las aplicaciones. Por ahora, lo que está consiguiendo es llamar la atención. La avalancha de peticiones en las últimas horas ha provocado que los servidores de la empresa encargados de mantener su infraestructura informática se hayan saturado. El colapso ha impedido no solo registrarse sino también publicar contenido. Según datos de la consultora Sensor Tower, se estima que la «app» está sumando una media de 500.000 nuevos seguidores cada 24 horas. La razón de que haya crecido es un misterio, pero se puede achacar al «boca a boca» entre usuarios «influencers». «Pero a medida que ha pasado el tiempo se ha creado un desequilibrio entre los intereses de las propias empresas y los de los usuarios» Un ritmo inaudito. Su interés, en efecto, se ha multiplicado, pero su futuro, sin embargo, es desconocido a día de hoy, puesto que a lo largo de la historia de las redes sociales han aparecido marcas que en cuestión de poco tiempo han crecido mucho pero se han ido desinflando igual que llegaron. Según la información presentada en la documentación oficial, Vero únicamente guarda los nombres, direcciones de correo electrónico y número de teléfonos. Una cantidad mínima de datos que, según promete la compañía, ni siquiera facilita a anunciantes y empresas de terceros. En su manifiesto interno, los responsables del proyecto apuntan a que las personas «buscan una conexión natural», algo que considera que se ha perdido en las redes sociales que se han extendido en la última década. «Prometieron una conexión constante y los medios para mantenerse en contacto con sus amigos y compartir lo que pasaba en nuestras vidas», recalcan. «Pero a medida que ha pasado el tiempo se ha creado un desequilibrio entre los intereses de las propias empresas y los de los usuarios». Un sentido «falso de la conexión», lamentan, al tiempo que revelan su cometido: «Hemos creado una red social que te permite ser tú mismo».  
23-02-2018 | abc.es
Instagram tiene nuevo viral: pedir matrimonio con un aguacate
El aguacate, ese fruto que tan de moda está durante los últimos tiempos, ha saltado de ser un componente indispensable en platos y bebidas elaboradas a convertirse en «caja de regalo» perfecta para un anillo de matrimonio por efecto de las redes sociales. La nueva moda viral se propaga sobre todo por Instagram, donde muchas parejas suben fotos utilizando esta nueva moda. Pero, ¿cómo ha surgido? Colette Dike, una conocida estilista de comida que comparte en su cuenta personal de Instagram las fotografías de los platos que prepara, mostró a sus seguidores un aguacate partido en dos, sin hueso pero con un anillo de pedida en su interior. En el mensaje que acompañaba a la imagen se podía leer: «Etiqueta a alguien que debería pedir matrimonio así». Tag someone who should propose like this #valentinesday #2018 #avobox #vegan #proposal #? #avocadoproposal Una publicación compartida de F O O D D E C O (@fooddeco) el Feb 10, 2018 at 1:26 PST Desde el 10 de febrero, fecha en la que se publicó esta foto, tiene casi once mil «me gusta» y tiene casi 2.400 comentarios. Y subiendo. Esta original forma de pedir matrimonio ha encontrado su principal público entre las parejas de veganos, que ya han llevado a cabo la réplica de la idea de Dike y han subido imágenes a sus cuentas de Instagram con el hashtag #avocadoproposal. De hecho, la propuesta se ha viralizado tanto que un supermercado británico ha lanzado una promoción en la que indica, a través de una pegatina, cuáles son los aguacates perfectos para pedir matrimonio. Incluso van más allá, indicando el color, la claridad o el corte deseado para que el aguacate se convierta en el mejor envoltorio posible para este momento tan especial, según informa The Independent. Entre los comentarios no faltan los que alaban la idea, incluso los que piden a sus parejas que les propongan matrimonio con esta sencilla y «natural» idea que se extiende como la pólvora por las redes sociales. been MIA recently but back and motivated to get back on it!! plus I couldn't help but share the BEST & most creative proposal/best day of my life in honor of 6 months until we say I do!!!! now where is the avocado emoji?! Una publicación compartida de Taylor Selby (@taylorselbyyoga) el Oct 21, 2016 at 8:33 PDT Because a ring box is SO #basic, some people are using avocados to hide engagement rings! This is just one of SO MANY #avocadoproposal pics we are L?VING! On our facebook page, see what?s making the search for the perfect fruit a little easier! ?? #HashtagiDo #love #engaged #engaged? #proposal #proposals #bridetobe #weddingplanning Una publicación compartida de HashtagiDo (@hashtagido) el Feb 22, 2018 at 5:27 PST Every hippie girl?s dream proposal. #avocadotoast #avocadoproposal Una publicación compartida de Mindful as F*ck (@mindful__af) el Dic 29, 2017 at 9:23 PST
23-02-2018 | elpais.com
?Spaniards to Silicon Valley?, becas para llevar a españoles al corazón tecnológico
Lola Priego, una cordobesa que trabaja en Instagram, crea un programa para captar talentos e incorporarlos a las grandes empresas
22-02-2018 | elpais.com
¿Abstemios, caseros y solitarios? IGen: retrato de los jóvenes criados con móvil e Instagram
La generación que una profesora de psicología bautizó como iGen bebe menos, sale menos y se comunica mejor con sus padres. También parece tener más dificultades para relacionarse. Aunque no todos piensan igual
19-02-2018 | elpais.com
La pelea por atrapar al usuario
Las redes de imágenes ganan peso frente a las de texto. Instagram se ha convertido en una plataforma con gran potencial publicitario en el que ?influencers? y usuarios muestran el lado positivo de la vida
15-02-2018 | abc.es
Lo nuevo de Google: llegan las «stories» y podrás navegar sin salir de Gmail
El término «mobile first» (o «los móviles primero», en español) es una tendencia que ha llegado para quedarse. Cada vez más personas en todo el mundo se conectan directamente desde su smartphone a internet, dejando de lado al ordenador. Para este año se espera que la mitad de los jóvenes españoles de entre 15 y 24 años pasen entre el 90 y el 100 por cien de su tiempo en la red mirando a través del móvil, según el último informe de la Fundación Telefónica «Sociedad Digital en España». Las compañías son cada vez más conscientes de este cambio, y una de las más grandes, Google, no se quiere quedar atrás. La firma ha anunciado a través de su blog que incorporará la tecnología AMP (siglas que responden a «Accelerated Mobile Pages», un sistema que permite cargar las páginas casi de forma inmediata y con un consumo de datos inferior) a su servicio de correo electrónico estrella, Gmail. Además, también utilizará esta tecnología para implementar sus propias «Stories», al estilo de Instagram, WhatsApp o Facebook. Todo para enriquecer la experiencia de navegar a través del móvil. Navegar sin salir de un correo Google sabe que los enlaces incluidos en los correos muchas veces propician que el usuario se salga de la aplicación y divague por la red, saltando de un enlace a otro. O, por el contrario, que le de «pereza» pincharlos, pues al abandonar la herramienta, tendrá que retomarla más tarde desde cero. Para ello, y teniendo en cuenta la popularidad tanto de su buscador como de su correo, utilizará la tecnología AMP para integrarlo en una sola interfaz. Este sistema se implanta no para lograr una navegación más ágil, sino más interactiva. La intención es que, desde el mismo correo electrónico, se puedan llevar a cabo acciones como confirmar tu asistencia a un evento, actualizar agendas o rellenar cuestionarios. Por ejemplo, para reservar un hotel a través de Booking.com, no necesitarás salir del mensaje: desde el propio email podrás definir todos los campos y terminar la acción sin salir de Gmail. Pasará lo mismo con plataformas como Pinterest (la red social de fotografías de Google) o Doodle (el sitio de encuestas personalizadas de la compañía). Las historias efímeras llegan al buscador Nacidas en Snapchat y «copiadas» por las principales redes sociales, las historias efímeras o «stories» también llegan al buscador de Google. Así, en vez de ver una lista de las noticias como pasa en la actualidad, podrás disfrutar de un carrusel con la información más relevante del momento, incluidos imágenes a todo color, vídeos, gifs y gráficos. «El deseo colectivo era que este formato ofreciera formas de narración nuevas, creativas y visualmente ricas específicamente diseñadas para dispositivos móviles», han afirmado desde la compañía, que ha dejado esta tecnología en manos de las empresas que quieran indagar en su potencial. Este tipo de publicaciones mantendrá la «esencia» de las páginas AMP originales, optimizadas para una carga ultrarrápida en dispositivos móviles incluso en conexiones a internet de baja velocidad. La diferencia versa en todas las opciones adicionales que permite, y que podrán utilizar las compañías desde ya mismo gracias una serie de plantillas determinadas (aunque también podrán crear desde cero sus propias historias). En un mundo en el que existen 5.000 millones de líneas móviles repartidas por todo el globo (y creciendo), la estrategia de Google de potenciar la experiencia a través del smartphone no parece tan descabellada.
15-02-2018 | abc.es
Facebook, Twitter, Instagram y WhastApp: ¿cuántos seguidores tienen?
Dicen que las líneas aéreas tardaron la friolera de 68 años en acumular sus primeros cincuenta millones de usuarios. La televisión, uno de los inventos más reseñables del siglo XX, lo logró en tan solo veintidós. E l teléfono móvil, posiblemente lo más revolucionario que le ha sucedido a la sociedad en siglos de existencia, tuvo que experimentar doce años para escalar hasta ese podio. Las redes sociales, sin embargo, han acortado esos plazos. En la economía de las aplicaciones y servicios digitales, marcas como YouTube, esa plataforma de videos que a su alrededor viran los nuevos creadores de contenido, registró sus primeros cincuenta millones de usuarios en solo cuatro año de existencia. Un gran logro, eclipsado sin embargo por otras marcas como Facebook (lo hizo en tres años) y Twitter (en dos años). Uno de los mayores fenómenos de los últimos años, el videojuego móvil «Pokémon Go», marcó una cifra aún más corta: ¡¡19 días!! El debate es irreal y ficticio, en realidad, puesto que los productos y servicios que alcanzaron con anterioridad al tsunami digital los cincuenta millones de clientes intervenía el pago como elemento diferencial. No es lo mismo, en efecto, pagar por algo que hacerlo de manera supuestamente gratuita. El gran logro de las plataformas sociales ha sido enmascarar un negocio rentable bajo su consumo por necesidad. Las redes sociales han cautivado a la sociedad. La ha empujado a un nuevo hábito que se maneja de manera casi inconsciente; compartir contenido, mirar fotografías publicadas por personas ajenas (algunas, incluso, que no guardan relación de amistad en la vida real), escribir sobre cualquier cosa (la que sea, en efecto). Un mundo del que firmas como Facebook han sacado provecho. La multinacional estadounidense acumula más de 2.130 millones de seguidores en todo el mundo. Que se dice pronto, pero que representa una cuarta parte de ese planeta que siempre ha mirado más allá de la luna. Su crecimiento es de verdad incuestionable. Incuestionable y exponencial, marcando siempre un ritmo vertiginoso, rompiendo récords y siempre apuntando hacia el infinito. No ha habido techo que se le resista en sus catorce años de existencia. Ni tan siquiera la crisis de las «fake news» y su posible complacencia sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales le ha pasado factura. Al menos en parte, porque en el último trimestre se ha dejado más de un millón de usuarios en su principal territorio, EE.UU. ganado sin embargo a nivel global. Que la plataforma haya reducido en más de 50 millones de horas el tiempo dedicado entre sus usuarios tampoco representa ningún caos. Eso sí, las previsiones no son tan optimistas. Los expertos apuntan a que a partir de ahora (se irá viendo a lo largo de 2018) Facebook se encontrará en un problema gordo por culpa de la brecha generacional. La mayoría de sus usuarios serán personas que rondan los cincuenta años. De nuevo, una cifra redonda, pero que marca un punto de inflexión en su trayectoria. Nadie puede criticar la falta de visión de su fundador, Mark Zuckerberg, en este negocio. La persona que ha creado una necesidad, que de una motivación sexual (acuérdense de cómo surgió Facebook) y que se ha convertido en una de las personas más ricas del mundo tiene muchos ases debajo de la manga. Que luego no digan que el dinero no da la felicidad. La compra de Instagram, conocida red de fotografías, se ha llevado parte del pastel en ese trasvase generacional de usuarios. Con unos 800 millones de usuarios registrados, es uno de los servicios que más ha crecido en los últimos años y ha cautivado a un nuevo público. Su mayor aportación es la de haber creado una nuevas narrativas sobre algo que ya formaba parte de la vida de millones de personas, la fotografía. Y como en cualquier aspecto de la vida hay quien le encuentra el negocio, la camada de «instagramers» e «influencers» que ha aparecido han ganado dinerito gracias a acumular seguidores y a las marcas comerciales que encuentran ahí a su público potencial. No hay que olvidarse de Snapchat, una de las pocas aplicaciones que ha puesto nervioso a «Zuck» en todo este tiempo. Su capacidad disruptiva, su original puesta en escena y el haber creado nuevos patrones sociales ha agitado los cimientos de las redes sociales y los servicios digitales. Con más de 300 millones de usuarios, la mayoría jóvenes e inquietos que desean sentirse alejados de sus padres, es otra de las que más ha crecido. Eso sí, se ha encontrado en la oposición a un gigante en forma de «Me gusta», que ha venido copiando algunas de sus funcionalidades más innovadoras (la mensajería efímera) a sus servicios. Ha llegado a Facebook, a Instagram y también a WhatsApp, de la que es propietario. Porque la conocida «app» de mensajería también ha roto moldes. Fue criticada por su escasa seguridad tecnológica. En sus inicios se colapsaba casi diariamente. Pero ha creado escuela: mandar un mensaje por el móvil, al menos en España, no es mandar un mensaje por el móvil; es mandar un «wassap». Aprovechó la oportunidad de las infraestructuras de red, allanando el camino de las OTT -servicios Over-The-Top, aquellos que se brindan a través de internet- y condenando a los tradicionales SMS o mensajes de texto a un segundo plano, las comunicaciones oficiales. Con más de 1.500 millones de seguidores en todo el mundo, es sin duda uno de los reyes digitales y la primera aplicación que se descargan los españoles cuando encienden por primera vez su dispositivo móvil. Está hermanada con Facebook Messenger (1.200 millones de usuarios), gracias en parte a que se ha convertido en el laboratorio de la compañía para probar futuras funciones y al separarse de la red social. WeChat (980 millones de usuarios), Telegram (100 millones de usuarios), Kik (300 millones de usuarios) Line (220 millones de usuarios), Skype (300 millones de usuarios) o Viber (263 millones de usuarios) son algunas de sus principales competidores, aunque no tienen mucha penetración en España. Twitter, la conocida red de micromensajes, es ese servicio que todo el mundo sabe que existe, pero que pocos están dentro. Casi no crece a nivel de usuarios (330 millones, según el último balance oficial), pero al menos ha logrado que después de doce años la empresa sea rentable. Por primera vez ha ganado dinero (91 millones de dólares), lo que permite tranquilizar a los inversores. Es el patio de recreo, el lugar de la última hora, la red de la información. Pero aún así, no ha cautivado al público masivo. Dice su fundador y actual consejero delegado Jack Dorsey que el servicio es aún difícil de utilizar. Tal vez. En los últimos años ha virado hacia las retransmisiones en directo de eventos, ha creado nuevas formas de interacción, nuevos códigos de conducta, ha aprendido del uso que sus usuarios le han dado a la plataforma. Todo ello en un paquete que quiere diferenciarse en base a su propia naturaleza. Aún así, forma parte del parque de servicios más populares. Entre algunas que se mantienen se encuentran LinkedIn, la red de los profesionales, que acumula unos 467 millones de seguidores; y Pinterest, con unos 200 millones de usuarios. En el cementerio digital se encuentran reposando decenas y centenares redes sociales que tuvieron su minuto de gloria. Marcaron, con todo, el camino al que hemos llegado. Apuntaron maneras, pero se vaciaron. Quién recuerda ya a MySpace, Google Plus, Foursquare, Tuenti o Flickr.
15-02-2018 | abc.es
Facebook, Twitter, Instagram y WhastApp: a la caza del usuario
Dicen que las líneas aéreas tardaron la friolera de 68 años en acumular sus primeros cincuenta millones de usuarios. La televisión, uno de los inventos más reseñables del siglo XX, lo logró en tan solo veintidós. E l teléfono móvil, posiblemente lo más revolucionario que le ha sucedido a la sociedad en siglos de existencia, tuvo que experimentar doce años para escalar hasta ese podio. Las redes sociales, sin embargo, han acortado esos plazos. En la economía de las aplicaciones y servicios digitales, marcas como YouTube, esa plataforma de videos que a su alrededor viran los nuevos creadores de contenido, registró sus primeros cincuenta millones de usuarios en solo cuatro año de existencia. Un gran logro, eclipsado sin embargo por otras marcas como Facebook (lo hizo en tres años) y Twitter (en dos años). Uno de los mayores fenómenos de los últimos años, el videojuego móvil «Pokémon Go», marcó una cifra aún más corta: ¡¡19 días!! El debate es irreal y ficticio, en realidad, puesto que los productos y servicios que alcanzaron con anterioridad al tsunami digital los cincuenta millones de clientes intervenía el pago como elemento diferencial. No es lo mismo, en efecto, pagar por algo que hacerlo de manera supuestamente gratuita. El gran logro de las plataformas sociales ha sido enmascarar un negocio rentable bajo su consumo por necesidad. Las redes sociales han cautivado a la sociedad. La ha empujado a un nuevo hábito que se maneja de manera casi inconsciente; compartir contenido, mirar fotografías publicadas por personas ajenas (algunas, incluso, que no guardan relación de amistad en la vida real), escribir sobre cualquier cosa (la que sea, en efecto). Un mundo del que firmas como Facebook han sacado provecho. La multinacional estadounidense acumula más de 2.130 millones de seguidores en todo el mundo. Que se dice pronto, pero que representa una cuarta parte de ese planeta que siempre ha mirado más allá de la luna. Su crecimiento es de verdad incuestionable. Incuestionable y exponencial, marcando siempre un ritmo vertiginoso, rompiendo récords y siempre apuntando hacia el infinito. No ha habido techo que se le resista en sus catorce años de existencia. Ni tan siquiera la crisis de las «fake news» y su posible complacencia sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales le ha pasado factura. Al menos en parte, porque en el último trimestre se ha dejado más de un millón de usuarios en su principal territorio, EE.UU. ganado sin embargo a nivel global. Que la plataforma haya reducido en más de 50 millones de horas el tiempo dedicado entre sus usuarios tampoco representa ningún caos. Eso sí, las previsiones no son tan optimistas. Los expertos apuntan a que a partir de ahora (se irá viendo a lo largo de 2018) Facebook se encontrará en un problema gordo por culpa de la brecha generacional. La mayoría de sus usuarios serán personas que rondan los cincuenta años. De nuevo, una cifra redonda, pero que marca un punto de inflexión en su trayectoria. Nadie puede criticar la falta de visión de su fundador, Mark Zuckerberg, en este negocio. La persona que ha creado una necesidad, que de una motivación sexual (acuérdense de cómo surgió Facebook) y que se ha convertido en una de las personas más ricas del mundo tiene muchos ases debajo de la manga. Que luego no digan que el dinero no da la felicidad. La compra de Instagram, conocida red de fotografías, se ha llevado parte del pastel en ese trasvase generacional de usuarios. Con unos 800 millones de usuarios registrados, es uno de los servicios que más ha crecido en los últimos años y ha cautivado a un nuevo público. Su mayor aportación es la de haber creado una nuevas narrativas sobre algo que ya formaba parte de la vida de millones de personas, la fotografía. Y como en cualquier aspecto de la vida hay quien le encuentra el negocio, la camada de «instagramers» e «influencers» que ha aparecido han ganado dinerito gracias a acumular seguidores y a las marcas comerciales que encuentran ahí a su público potencial. No hay que olvidarse de Snapchat, una de las pocas aplicaciones que ha puesto nervioso a «Zuck» en todo este tiempo. Su capacidad disruptiva, su original puesta en escena y el haber creado nuevos patrones sociales ha agitado los cimientos de las redes sociales y los servicios digitales. Con más de 300 millones de usuarios, la mayoría jóvenes e inquietos que desean sentirse alejados de sus padres, es otra de las que más ha crecido. Eso sí, se ha encontrado en la oposición a un gigante en forma de «Me gusta», que ha venido copiando algunas de sus funcionalidades más innovadoras (la mensajería efímera) a sus servicios. Ha llegado a Facebook, a Instagram y también a WhatsApp, de la que es propietario. Porque la conocida «app» de mensajería también ha roto moldes. Fue criticada por su escasa seguridad tecnológica. En sus inicios se colapsaba casi diariamente. Pero ha creado escuela: mandar un mensaje por el móvil, al menos en España, no es mandar un mensaje por el móvil; es mandar un «wassap». Aprovechó la oportunidad de las infraestructuras de red, allanando el camino de las OTT -servicios Over-The-Top, aquellos que se brindan a través de internet- y condenando a los tradicionales SMS o mensajes de texto a un segundo plano, las comunicaciones oficiales. Con más de 1.500 millones de seguidores en todo el mundo, es sin duda uno de los reyes digitales y la primera aplicación que se descargan los españoles cuando encienden por primera vez su dispositivo móvil. Está hermanada con Facebook Messenger (1.200 millones de usuarios), gracias en parte a que se ha convertido en el laboratorio de la compañía para probar futuras funciones y al separarse de la red social. WeChat (980 millones de usuarios), Telegram (100 millones de usuarios), Kik (300 millones de usuarios) Line (220 millones de usuarios), Skype (300 millones de usuarios) o Viber (263 millones de usuarios) son algunas de sus principales competidores, aunque no tienen mucha penetración en España. Twitter, la conocida red de micromensajes, es ese servicio que todo el mundo sabe que existe, pero que pocos están dentro. Casi no crece a nivel de usuarios (330 millones, según el último balance oficial), pero al menos ha logrado que después de doce años la empresa sea rentable. Por primera vez ha ganado dinero (91 millones de dólares), lo que permite tranquilizar a los inversores. Es el patio de recreo, el lugar de la última hora, la red de la información. Pero aún así, no ha cautivado al público masivo. Dice su fundador y actual consejero delegado Jack Dorsey que el servicio es aún difícil de utilizar. Tal vez. En los últimos años ha virado hacia las retransmisiones en directo de eventos, ha creado nuevas formas de interacción, nuevos códigos de conducta, ha aprendido del uso que sus usuarios le han dado a la plataforma. Todo ello en un paquete que quiere diferenciarse en base a su propia naturaleza. Aún así, forma parte del parque de servicios más populares. Entre algunas que se mantienen se encuentran LinkedIn, la red de los profesionales, que acumula unos 467 millones de seguidores; y Pinterest, con unos 200 millones de usuarios. En el cementerio digital se encuentran reposando decenas y centenares redes sociales que tuvieron su minuto de gloria. Marcaron, con todo, el camino al que hemos llegado. Apuntaron maneras, pero se vaciaron. Quién recuerda ya a MySpace, Google Plus, Foursquare, Tuenti o Flickr.
13-02-2018 | abc.es
¿Cuál es la edad mínima para usar las redes sociales?
El acceso a las nuevas tecnologías está cada vez más extendido entre los menores, ya sea como herramienta de apoyo en los estudios o de comunicación con sus familiares y amigos. Que los niños tengan redes sociales no es algo ajeno a la sociedad, ni a las empresas, que diseñan productos específicos para este «target» que ha nacido con el apellido «digital» y controla el ambiente incluso mejor que muchos adultos. Sin embargo, los riesgos en este entorno online no solo se limitan a manejar la técnica, sino que existen otros inherentes a la edad que se trasladan desde el ámbito social tradicional. Ciberacoso, adicción o el contacto con personas poco deseables son consecuencias negativas que se repiten cada vez con más asiduidad. Y se agravan con la facilidad que las plataformas otorgan para crear los perfiles, para los que la mayoría de las veces solo es necesario un correo electrónico y una contraseña. A partir de 13 años Todas las redes sociales tienen una edad mínima para participar y podrían eliminar los perfiles que incumplan la legislación del país en el que se registra la compañía propietaria de la plataforma, aunque pocas veces se comprueba este extremo si la cuenta no viola algún otro término de las condiciones y es reportado por otro usuario. Pero, ¿desde qué edad es legalmente posible tener una cuenta en una de estas redes sociales? «En España, el acceso a estas plataformas está regulado en el art. 13 del Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, que establece que "podrá procederse al tratamiento de los datos de los mayores de catorce años con su consentimiento, salvo en aquellos casos en los que la Ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela. En el caso de los menores de catorce años se requerirá el consentimiento de los padres o tutores"», explican desde la web de la Asociación de Internautas. Así, en teoría, a partir de los 14 años, los menores podrían tener su propia cuenta. Antes también sería posible, siempre que se aporte el consentimiento paterno. Sin embargo, las compañías registradas en otros países pueden hacer variar esta edad, que baja hasta los 13 años en el caso de Twitter, Tumblr, Reddit, Snapchat, WhatsApp o WeChat. Con permiso de los padres o tutores podrían tener su propia cuenta los menores a partir de 13 años en webs como YouTube o Flickr. Instagram y Facebook han puesto su «línea roja» de edad en los 14 años, edad que sube hasta los 16 en Linkedin. «Realmente, el problema es que aunque el menor no tenga los 14 años, es muy fácil que pueda crear una cuenta falseando sus datos, indicando una edad superior a la que tiene o creando un perfil con otro nombre», explican desde la firma de defensa jurídica ARAG. Sus expertos señalan que esta práctica afecta al nivel de protección de datos del menor y sus consentimientos. Redes sociales dirigidas a menores Para intentar crear un marco digital seguro, las empresas detrás de las redes sociales han desarrollado diferentes alternativas dirigidas a los más pequeños. Ejemplo de ello es YouTube Kids, una aplicación independiente con contenido dirigido a niños de entre 2 y 8 años. El contenido de la aplicación puede configurarse para tres grupos: preescolares, escolares y todas las edades. Y consta de cuatro secciones principales: programas, música, aprender y explorar. Poco tiempo después, YouTube Kids se enfrentaba a sus primeras polémicas tras «colarse» vídeos con contenido inapropiado para los niños gracias a los fallos del algoritmo que selecciona estas listas y a la picaresca de muchos creadores, entre los que se incluían personas con antecedentes por pederastia. A finales del pasado año, Facebook se sumaba a los productos creados para niños con Messenger Kids, la versión infantil de su chat. Las diferencias con su aplicación hermana para adultos son que no posee publicidad ni compras integradas y la lista de contactos tiene que ser verificada por los padres. Aunque la compañía de Mark Zuckerberg alegaba que la herramienta serviría para acercar la comunicación entre familiares y amigos de los más pequeños (ponía de ejemplo a padres militares en misiones en el extranjero o madres muy atareadas en su trabajo), padres y educadores enviaban un comunicado en el que pedían la retirada de la aplicación, por considerarla innecesaria y perjudicial para los menores. Además, muchas son las voces que se han pronunciado en torno al posible daño emocional y psicológico que las redes sociales pueden causar y gurús de estas plataformas han afirmado que nunca abrirían una cuenta a sus propios hijos, a pesar de haber ideado los códigos con sus propias manos. La polémica alrededor de esta cuestión sigue viva y parece que aún le quedan muchos capítulos que escribir.