Noticias de "instagram"

23-02-2018 | elpais.com
?Spaniards to Silicon Valley?, becas para llevar a españoles al corazón tecnológico
Lola Priego, una cordobesa que trabaja en Instagram, crea un programa para captar talentos e incorporarlos a las grandes empresas
22-02-2018 | elpais.com
¿Abstemios, caseros y solitarios? IGen: retrato de los jóvenes criados con móvil e Instagram
La generación que una profesora de psicología bautizó como iGen bebe menos, sale menos y se comunica mejor con sus padres. También parece tener más dificultades para relacionarse. Aunque no todos piensan igual
19-02-2018 | elpais.com
La pelea por atrapar al usuario
Las redes de imágenes ganan peso frente a las de texto. Instagram se ha convertido en una plataforma con gran potencial publicitario en el que ?influencers? y usuarios muestran el lado positivo de la vida
15-02-2018 | abc.es
Lo nuevo de Google: llegan las «stories» y podrás navegar sin salir de Gmail
El término «mobile first» (o «los móviles primero», en español) es una tendencia que ha llegado para quedarse. Cada vez más personas en todo el mundo se conectan directamente desde su smartphone a internet, dejando de lado al ordenador. Para este año se espera que la mitad de los jóvenes españoles de entre 15 y 24 años pasen entre el 90 y el 100 por cien de su tiempo en la red mirando a través del móvil, según el último informe de la Fundación Telefónica «Sociedad Digital en España». Las compañías son cada vez más conscientes de este cambio, y una de las más grandes, Google, no se quiere quedar atrás. La firma ha anunciado a través de su blog que incorporará la tecnología AMP (siglas que responden a «Accelerated Mobile Pages», un sistema que permite cargar las páginas casi de forma inmediata y con un consumo de datos inferior) a su servicio de correo electrónico estrella, Gmail. Además, también utilizará esta tecnología para implementar sus propias «Stories», al estilo de Instagram, WhatsApp o Facebook. Todo para enriquecer la experiencia de navegar a través del móvil. Navegar sin salir de un correo Google sabe que los enlaces incluidos en los correos muchas veces propician que el usuario se salga de la aplicación y divague por la red, saltando de un enlace a otro. O, por el contrario, que le de «pereza» pincharlos, pues al abandonar la herramienta, tendrá que retomarla más tarde desde cero. Para ello, y teniendo en cuenta la popularidad tanto de su buscador como de su correo, utilizará la tecnología AMP para integrarlo en una sola interfaz. Este sistema se implanta no para lograr una navegación más ágil, sino más interactiva. La intención es que, desde el mismo correo electrónico, se puedan llevar a cabo acciones como confirmar tu asistencia a un evento, actualizar agendas o rellenar cuestionarios. Por ejemplo, para reservar un hotel a través de Booking.com, no necesitarás salir del mensaje: desde el propio email podrás definir todos los campos y terminar la acción sin salir de Gmail. Pasará lo mismo con plataformas como Pinterest (la red social de fotografías de Google) o Doodle (el sitio de encuestas personalizadas de la compañía). Las historias efímeras llegan al buscador Nacidas en Snapchat y «copiadas» por las principales redes sociales, las historias efímeras o «stories» también llegan al buscador de Google. Así, en vez de ver una lista de las noticias como pasa en la actualidad, podrás disfrutar de un carrusel con la información más relevante del momento, incluidos imágenes a todo color, vídeos, gifs y gráficos. «El deseo colectivo era que este formato ofreciera formas de narración nuevas, creativas y visualmente ricas específicamente diseñadas para dispositivos móviles», han afirmado desde la compañía, que ha dejado esta tecnología en manos de las empresas que quieran indagar en su potencial. Este tipo de publicaciones mantendrá la «esencia» de las páginas AMP originales, optimizadas para una carga ultrarrápida en dispositivos móviles incluso en conexiones a internet de baja velocidad. La diferencia versa en todas las opciones adicionales que permite, y que podrán utilizar las compañías desde ya mismo gracias una serie de plantillas determinadas (aunque también podrán crear desde cero sus propias historias). En un mundo en el que existen 5.000 millones de líneas móviles repartidas por todo el globo (y creciendo), la estrategia de Google de potenciar la experiencia a través del smartphone no parece tan descabellada.
15-02-2018 | abc.es
Facebook, Twitter, Instagram y WhastApp: ¿cuántos seguidores tienen?
Dicen que las líneas aéreas tardaron la friolera de 68 años en acumular sus primeros cincuenta millones de usuarios. La televisión, uno de los inventos más reseñables del siglo XX, lo logró en tan solo veintidós. E l teléfono móvil, posiblemente lo más revolucionario que le ha sucedido a la sociedad en siglos de existencia, tuvo que experimentar doce años para escalar hasta ese podio. Las redes sociales, sin embargo, han acortado esos plazos. En la economía de las aplicaciones y servicios digitales, marcas como YouTube, esa plataforma de videos que a su alrededor viran los nuevos creadores de contenido, registró sus primeros cincuenta millones de usuarios en solo cuatro año de existencia. Un gran logro, eclipsado sin embargo por otras marcas como Facebook (lo hizo en tres años) y Twitter (en dos años). Uno de los mayores fenómenos de los últimos años, el videojuego móvil «Pokémon Go», marcó una cifra aún más corta: ¡¡19 días!! El debate es irreal y ficticio, en realidad, puesto que los productos y servicios que alcanzaron con anterioridad al tsunami digital los cincuenta millones de clientes intervenía el pago como elemento diferencial. No es lo mismo, en efecto, pagar por algo que hacerlo de manera supuestamente gratuita. El gran logro de las plataformas sociales ha sido enmascarar un negocio rentable bajo su consumo por necesidad. Las redes sociales han cautivado a la sociedad. La ha empujado a un nuevo hábito que se maneja de manera casi inconsciente; compartir contenido, mirar fotografías publicadas por personas ajenas (algunas, incluso, que no guardan relación de amistad en la vida real), escribir sobre cualquier cosa (la que sea, en efecto). Un mundo del que firmas como Facebook han sacado provecho. La multinacional estadounidense acumula más de 2.130 millones de seguidores en todo el mundo. Que se dice pronto, pero que representa una cuarta parte de ese planeta que siempre ha mirado más allá de la luna. Su crecimiento es de verdad incuestionable. Incuestionable y exponencial, marcando siempre un ritmo vertiginoso, rompiendo récords y siempre apuntando hacia el infinito. No ha habido techo que se le resista en sus catorce años de existencia. Ni tan siquiera la crisis de las «fake news» y su posible complacencia sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales le ha pasado factura. Al menos en parte, porque en el último trimestre se ha dejado más de un millón de usuarios en su principal territorio, EE.UU. ganado sin embargo a nivel global. Que la plataforma haya reducido en más de 50 millones de horas el tiempo dedicado entre sus usuarios tampoco representa ningún caos. Eso sí, las previsiones no son tan optimistas. Los expertos apuntan a que a partir de ahora (se irá viendo a lo largo de 2018) Facebook se encontrará en un problema gordo por culpa de la brecha generacional. La mayoría de sus usuarios serán personas que rondan los cincuenta años. De nuevo, una cifra redonda, pero que marca un punto de inflexión en su trayectoria. Nadie puede criticar la falta de visión de su fundador, Mark Zuckerberg, en este negocio. La persona que ha creado una necesidad, que de una motivación sexual (acuérdense de cómo surgió Facebook) y que se ha convertido en una de las personas más ricas del mundo tiene muchos ases debajo de la manga. Que luego no digan que el dinero no da la felicidad. La compra de Instagram, conocida red de fotografías, se ha llevado parte del pastel en ese trasvase generacional de usuarios. Con unos 800 millones de usuarios registrados, es uno de los servicios que más ha crecido en los últimos años y ha cautivado a un nuevo público. Su mayor aportación es la de haber creado una nuevas narrativas sobre algo que ya formaba parte de la vida de millones de personas, la fotografía. Y como en cualquier aspecto de la vida hay quien le encuentra el negocio, la camada de «instagramers» e «influencers» que ha aparecido han ganado dinerito gracias a acumular seguidores y a las marcas comerciales que encuentran ahí a su público potencial. No hay que olvidarse de Snapchat, una de las pocas aplicaciones que ha puesto nervioso a «Zuck» en todo este tiempo. Su capacidad disruptiva, su original puesta en escena y el haber creado nuevos patrones sociales ha agitado los cimientos de las redes sociales y los servicios digitales. Con más de 300 millones de usuarios, la mayoría jóvenes e inquietos que desean sentirse alejados de sus padres, es otra de las que más ha crecido. Eso sí, se ha encontrado en la oposición a un gigante en forma de «Me gusta», que ha venido copiando algunas de sus funcionalidades más innovadoras (la mensajería efímera) a sus servicios. Ha llegado a Facebook, a Instagram y también a WhatsApp, de la que es propietario. Porque la conocida «app» de mensajería también ha roto moldes. Fue criticada por su escasa seguridad tecnológica. En sus inicios se colapsaba casi diariamente. Pero ha creado escuela: mandar un mensaje por el móvil, al menos en España, no es mandar un mensaje por el móvil; es mandar un «wassap». Aprovechó la oportunidad de las infraestructuras de red, allanando el camino de las OTT -servicios Over-The-Top, aquellos que se brindan a través de internet- y condenando a los tradicionales SMS o mensajes de texto a un segundo plano, las comunicaciones oficiales. Con más de 1.500 millones de seguidores en todo el mundo, es sin duda uno de los reyes digitales y la primera aplicación que se descargan los españoles cuando encienden por primera vez su dispositivo móvil. Está hermanada con Facebook Messenger (1.200 millones de usuarios), gracias en parte a que se ha convertido en el laboratorio de la compañía para probar futuras funciones y al separarse de la red social. WeChat (980 millones de usuarios), Telegram (100 millones de usuarios), Kik (300 millones de usuarios) Line (220 millones de usuarios), Skype (300 millones de usuarios) o Viber (263 millones de usuarios) son algunas de sus principales competidores, aunque no tienen mucha penetración en España. Twitter, la conocida red de micromensajes, es ese servicio que todo el mundo sabe que existe, pero que pocos están dentro. Casi no crece a nivel de usuarios (330 millones, según el último balance oficial), pero al menos ha logrado que después de doce años la empresa sea rentable. Por primera vez ha ganado dinero (91 millones de dólares), lo que permite tranquilizar a los inversores. Es el patio de recreo, el lugar de la última hora, la red de la información. Pero aún así, no ha cautivado al público masivo. Dice su fundador y actual consejero delegado Jack Dorsey que el servicio es aún difícil de utilizar. Tal vez. En los últimos años ha virado hacia las retransmisiones en directo de eventos, ha creado nuevas formas de interacción, nuevos códigos de conducta, ha aprendido del uso que sus usuarios le han dado a la plataforma. Todo ello en un paquete que quiere diferenciarse en base a su propia naturaleza. Aún así, forma parte del parque de servicios más populares. Entre algunas que se mantienen se encuentran LinkedIn, la red de los profesionales, que acumula unos 467 millones de seguidores; y Pinterest, con unos 200 millones de usuarios. En el cementerio digital se encuentran reposando decenas y centenares redes sociales que tuvieron su minuto de gloria. Marcaron, con todo, el camino al que hemos llegado. Apuntaron maneras, pero se vaciaron. Quién recuerda ya a MySpace, Google Plus, Foursquare, Tuenti o Flickr.
15-02-2018 | abc.es
Facebook, Twitter, Instagram y WhastApp: a la caza del usuario
Dicen que las líneas aéreas tardaron la friolera de 68 años en acumular sus primeros cincuenta millones de usuarios. La televisión, uno de los inventos más reseñables del siglo XX, lo logró en tan solo veintidós. E l teléfono móvil, posiblemente lo más revolucionario que le ha sucedido a la sociedad en siglos de existencia, tuvo que experimentar doce años para escalar hasta ese podio. Las redes sociales, sin embargo, han acortado esos plazos. En la economía de las aplicaciones y servicios digitales, marcas como YouTube, esa plataforma de videos que a su alrededor viran los nuevos creadores de contenido, registró sus primeros cincuenta millones de usuarios en solo cuatro año de existencia. Un gran logro, eclipsado sin embargo por otras marcas como Facebook (lo hizo en tres años) y Twitter (en dos años). Uno de los mayores fenómenos de los últimos años, el videojuego móvil «Pokémon Go», marcó una cifra aún más corta: ¡¡19 días!! El debate es irreal y ficticio, en realidad, puesto que los productos y servicios que alcanzaron con anterioridad al tsunami digital los cincuenta millones de clientes intervenía el pago como elemento diferencial. No es lo mismo, en efecto, pagar por algo que hacerlo de manera supuestamente gratuita. El gran logro de las plataformas sociales ha sido enmascarar un negocio rentable bajo su consumo por necesidad. Las redes sociales han cautivado a la sociedad. La ha empujado a un nuevo hábito que se maneja de manera casi inconsciente; compartir contenido, mirar fotografías publicadas por personas ajenas (algunas, incluso, que no guardan relación de amistad en la vida real), escribir sobre cualquier cosa (la que sea, en efecto). Un mundo del que firmas como Facebook han sacado provecho. La multinacional estadounidense acumula más de 2.130 millones de seguidores en todo el mundo. Que se dice pronto, pero que representa una cuarta parte de ese planeta que siempre ha mirado más allá de la luna. Su crecimiento es de verdad incuestionable. Incuestionable y exponencial, marcando siempre un ritmo vertiginoso, rompiendo récords y siempre apuntando hacia el infinito. No ha habido techo que se le resista en sus catorce años de existencia. Ni tan siquiera la crisis de las «fake news» y su posible complacencia sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales le ha pasado factura. Al menos en parte, porque en el último trimestre se ha dejado más de un millón de usuarios en su principal territorio, EE.UU. ganado sin embargo a nivel global. Que la plataforma haya reducido en más de 50 millones de horas el tiempo dedicado entre sus usuarios tampoco representa ningún caos. Eso sí, las previsiones no son tan optimistas. Los expertos apuntan a que a partir de ahora (se irá viendo a lo largo de 2018) Facebook se encontrará en un problema gordo por culpa de la brecha generacional. La mayoría de sus usuarios serán personas que rondan los cincuenta años. De nuevo, una cifra redonda, pero que marca un punto de inflexión en su trayectoria. Nadie puede criticar la falta de visión de su fundador, Mark Zuckerberg, en este negocio. La persona que ha creado una necesidad, que de una motivación sexual (acuérdense de cómo surgió Facebook) y que se ha convertido en una de las personas más ricas del mundo tiene muchos ases debajo de la manga. Que luego no digan que el dinero no da la felicidad. La compra de Instagram, conocida red de fotografías, se ha llevado parte del pastel en ese trasvase generacional de usuarios. Con unos 800 millones de usuarios registrados, es uno de los servicios que más ha crecido en los últimos años y ha cautivado a un nuevo público. Su mayor aportación es la de haber creado una nuevas narrativas sobre algo que ya formaba parte de la vida de millones de personas, la fotografía. Y como en cualquier aspecto de la vida hay quien le encuentra el negocio, la camada de «instagramers» e «influencers» que ha aparecido han ganado dinerito gracias a acumular seguidores y a las marcas comerciales que encuentran ahí a su público potencial. No hay que olvidarse de Snapchat, una de las pocas aplicaciones que ha puesto nervioso a «Zuck» en todo este tiempo. Su capacidad disruptiva, su original puesta en escena y el haber creado nuevos patrones sociales ha agitado los cimientos de las redes sociales y los servicios digitales. Con más de 300 millones de usuarios, la mayoría jóvenes e inquietos que desean sentirse alejados de sus padres, es otra de las que más ha crecido. Eso sí, se ha encontrado en la oposición a un gigante en forma de «Me gusta», que ha venido copiando algunas de sus funcionalidades más innovadoras (la mensajería efímera) a sus servicios. Ha llegado a Facebook, a Instagram y también a WhatsApp, de la que es propietario. Porque la conocida «app» de mensajería también ha roto moldes. Fue criticada por su escasa seguridad tecnológica. En sus inicios se colapsaba casi diariamente. Pero ha creado escuela: mandar un mensaje por el móvil, al menos en España, no es mandar un mensaje por el móvil; es mandar un «wassap». Aprovechó la oportunidad de las infraestructuras de red, allanando el camino de las OTT -servicios Over-The-Top, aquellos que se brindan a través de internet- y condenando a los tradicionales SMS o mensajes de texto a un segundo plano, las comunicaciones oficiales. Con más de 1.500 millones de seguidores en todo el mundo, es sin duda uno de los reyes digitales y la primera aplicación que se descargan los españoles cuando encienden por primera vez su dispositivo móvil. Está hermanada con Facebook Messenger (1.200 millones de usuarios), gracias en parte a que se ha convertido en el laboratorio de la compañía para probar futuras funciones y al separarse de la red social. WeChat (980 millones de usuarios), Telegram (100 millones de usuarios), Kik (300 millones de usuarios) Line (220 millones de usuarios), Skype (300 millones de usuarios) o Viber (263 millones de usuarios) son algunas de sus principales competidores, aunque no tienen mucha penetración en España. Twitter, la conocida red de micromensajes, es ese servicio que todo el mundo sabe que existe, pero que pocos están dentro. Casi no crece a nivel de usuarios (330 millones, según el último balance oficial), pero al menos ha logrado que después de doce años la empresa sea rentable. Por primera vez ha ganado dinero (91 millones de dólares), lo que permite tranquilizar a los inversores. Es el patio de recreo, el lugar de la última hora, la red de la información. Pero aún así, no ha cautivado al público masivo. Dice su fundador y actual consejero delegado Jack Dorsey que el servicio es aún difícil de utilizar. Tal vez. En los últimos años ha virado hacia las retransmisiones en directo de eventos, ha creado nuevas formas de interacción, nuevos códigos de conducta, ha aprendido del uso que sus usuarios le han dado a la plataforma. Todo ello en un paquete que quiere diferenciarse en base a su propia naturaleza. Aún así, forma parte del parque de servicios más populares. Entre algunas que se mantienen se encuentran LinkedIn, la red de los profesionales, que acumula unos 467 millones de seguidores; y Pinterest, con unos 200 millones de usuarios. En el cementerio digital se encuentran reposando decenas y centenares redes sociales que tuvieron su minuto de gloria. Marcaron, con todo, el camino al que hemos llegado. Apuntaron maneras, pero se vaciaron. Quién recuerda ya a MySpace, Google Plus, Foursquare, Tuenti o Flickr.
13-02-2018 | abc.es
¿Cuál es la edad mínima para usar las redes sociales?
El acceso a las nuevas tecnologías está cada vez más extendido entre los menores, ya sea como herramienta de apoyo en los estudios o de comunicación con sus familiares y amigos. Que los niños tengan redes sociales no es algo ajeno a la sociedad, ni a las empresas, que diseñan productos específicos para este «target» que ha nacido con el apellido «digital» y controla el ambiente incluso mejor que muchos adultos. Sin embargo, los riesgos en este entorno online no solo se limitan a manejar la técnica, sino que existen otros inherentes a la edad que se trasladan desde el ámbito social tradicional. Ciberacoso, adicción o el contacto con personas poco deseables son consecuencias negativas que se repiten cada vez con más asiduidad. Y se agravan con la facilidad que las plataformas otorgan para crear los perfiles, para los que la mayoría de las veces solo es necesario un correo electrónico y una contraseña. A partir de 13 años Todas las redes sociales tienen una edad mínima para participar y podrían eliminar los perfiles que incumplan la legislación del país en el que se registra la compañía propietaria de la plataforma, aunque pocas veces se comprueba este extremo si la cuenta no viola algún otro término de las condiciones y es reportado por otro usuario. Pero, ¿desde qué edad es legalmente posible tener una cuenta en una de estas redes sociales? «En España, el acceso a estas plataformas está regulado en el art. 13 del Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, que establece que "podrá procederse al tratamiento de los datos de los mayores de catorce años con su consentimiento, salvo en aquellos casos en los que la Ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela. En el caso de los menores de catorce años se requerirá el consentimiento de los padres o tutores"», explican desde la web de la Asociación de Internautas. Así, en teoría, a partir de los 14 años, los menores podrían tener su propia cuenta. Antes también sería posible, siempre que se aporte el consentimiento paterno. Sin embargo, las compañías registradas en otros países pueden hacer variar esta edad, que baja hasta los 13 años en el caso de Twitter, Tumblr, Reddit, Snapchat, WhatsApp o WeChat. Con permiso de los padres o tutores podrían tener su propia cuenta los menores a partir de 13 años en webs como YouTube o Flickr. Instagram y Facebook han puesto su «línea roja» de edad en los 14 años, edad que sube hasta los 16 en Linkedin. «Realmente, el problema es que aunque el menor no tenga los 14 años, es muy fácil que pueda crear una cuenta falseando sus datos, indicando una edad superior a la que tiene o creando un perfil con otro nombre», explican desde la firma de defensa jurídica ARAG. Sus expertos señalan que esta práctica afecta al nivel de protección de datos del menor y sus consentimientos. Redes sociales dirigidas a menores Para intentar crear un marco digital seguro, las empresas detrás de las redes sociales han desarrollado diferentes alternativas dirigidas a los más pequeños. Ejemplo de ello es YouTube Kids, una aplicación independiente con contenido dirigido a niños de entre 2 y 8 años. El contenido de la aplicación puede configurarse para tres grupos: preescolares, escolares y todas las edades. Y consta de cuatro secciones principales: programas, música, aprender y explorar. Poco tiempo después, YouTube Kids se enfrentaba a sus primeras polémicas tras «colarse» vídeos con contenido inapropiado para los niños gracias a los fallos del algoritmo que selecciona estas listas y a la picaresca de muchos creadores, entre los que se incluían personas con antecedentes por pederastia. A finales del pasado año, Facebook se sumaba a los productos creados para niños con Messenger Kids, la versión infantil de su chat. Las diferencias con su aplicación hermana para adultos son que no posee publicidad ni compras integradas y la lista de contactos tiene que ser verificada por los padres. Aunque la compañía de Mark Zuckerberg alegaba que la herramienta serviría para acercar la comunicación entre familiares y amigos de los más pequeños (ponía de ejemplo a padres militares en misiones en el extranjero o madres muy atareadas en su trabajo), padres y educadores enviaban un comunicado en el que pedían la retirada de la aplicación, por considerarla innecesaria y perjudicial para los menores. Además, muchas son las voces que se han pronunciado en torno al posible daño emocional y psicológico que las redes sociales pueden causar y gurús de estas plataformas han afirmado que nunca abrirían una cuenta a sus propios hijos, a pesar de haber ideado los códigos con sus propias manos. La polémica alrededor de esta cuestión sigue viva y parece que aún le quedan muchos capítulos que escribir.
13-02-2018 | abc.es
Cómo evitar que Instagram avise de que has hecho pantallazo a una «story»
Quien no haya hecho un pantallazo de una «story» de Instagram ajena, que tire la primera piedra. Por ello, la noticia de que la red social empezará a avisar a los usuarios que «sufran» estas prácticas ha creado el «pánico» entre los «mirones» que guardan las historias de los perfiles que siguen. Aunque esta función de momento solo está disponible para unos cuantos usuarios elegidos, en los próximos días llegará a todos los usuarios, tal y como han explicado desde Instagram. Así, una alerta aparece tanto para la persona que hace el pantallazo (se puede leer un mensaje de alerta en el que se lee: «La próxima vez que hagas un pantallazo de una historia, la persona que la ha posteado recibirá una notificación») como al «damnificado». Sin embargo, hay algunos trucos para saltarse esta nueva herramienta y seguir haciendo capturas desde el anonimato. La más eficaz es servirse del útil «modo avión». Al abrir la aplicación, se ve la historia en cuestión. Se cierra de nuevo Instagram y se activa el modo avión. La próxima vez que abras la red social no tendrás conexión, pero sí podrás ver la «story» que buscas capturar, por lo que no se enviará notificación alguna. Se puede lograr el mismo efecto a través de la versión web de Instagram, aunque es más laborioso. O hacer uso de una aplicación a terceros, como Story Reposter, que dará aún más trabajo solo para hacer un pantallazo. Las tres opciones son válidas para «sortear» la nueva funcionalidad de Instagram.
13-02-2018 | abc.es
Por qué la juventud desconecta de Facebook
Facebook no pasa por su mejor momento. Eso es así. A las investigaciones sobre su responsabilidad en la injerencia rusa en las pasadas elecciones estadounidenses y a la crisis de las «fake news» o noticias falsas se le ha unido otro problema: el éxodo de usuarios en edades jóvenes. Según las estimaciones de la consultora eMarketer, la red social se ha convertido en un nido de personas en edad adulta, siendo muy popular entre un público que ronda los 55 años. En 2018 se estima que unos 2,2 millones de usuarios entre 12 y 17 años -la edad mínima que recoge Facebook en sus políticas de uso son 14 años- y 4,5 millones de usuarios entre 18 y 24 años utilizarán este servicio en Reino Unido de manera regular. Menos de la mitad de los usuarios de internet de EE. UU. de entre 12 y 17 años utilizarán por primera vez la plataforma al menos una vez al mes. Una cifra que se sitúa por debajo de otros años. En comparación con 2017, al menos 700.000 usuarios dejaron de utilizarla en favor de otros servicios como Snapchat o Instagram, la preferencia mayor entre los jóvenes. Dos redes que han empezado a recibir parte del éxodo de usuarios de menor edad. Así, todo apunta a que Instagram añadirá unos 1,6 millones de usuarios de hasta 24 años, mientras que Snapchat agregará unos 1,9 millones de usuarios en el mismo grupo de edad, lo que provocará que tenga más usuarios en edades entre 12 y 24 años en comparación con de Instagram. «Snapchat podría experimentar un mayor crecimiento en grupos de mayor edad, ya que está rediseñando su plataforma para que sea más fácil de utilizarse» «Snapchat podría experimentar un mayor crecimiento en grupos de mayor edad, ya que está rediseñando su plataforma para que sea más fácil de utilizarse», apunta en un comunicado Debra Aho Williamson, analista principal de eMarketer. «La pregunta es si los usuarios más jóvenes todavía encontrarán Snapchat interesante si sus padres y abuelos están en él. Esa es la situación en la que se encuentra Facebook». La principal consecuencia de todo esto es que se producirá un aumento de los usuarios mayores de 55 años, un perfil que se convertirá en el segundo mayor grupo demográfico de usuarios de Facebook a lo largo del presente año, según las estimaciones. Los analistas concluyen que, pese a este escenario, Facebook «ha tenido éxito» a la hora de retener a los usuarios más jóvenes, quienes se han traslado a otras plataformas como Instagram, de la que es propietaria, aunque parte de los usuarios que han desconectado también se han dirigido a una «app» de la competencia, Snapchat. El informe pone de manifiesto que la red social fundada por Mark Zuckberberg está perdiendo usuarios más jóvenes «a un ritmo aún más rápido de lo que se esperaba». En cualquier caso, Facebook ha continuando sumando nuevos usuarios. En el último trimestre alcanzó los 2.300 millones de usuarios en todo el mundo, aunque ha perdido más de un millón de usuarios en el mercado norteamericano. El informe establece que en este territorio se llegará a 169,5 millones de usuarios, lo que representará un crecimiento por debajo del 1% en comparación con el pasado año. Los analistas vaticinan que sus usuarios «seguirán disminuyendo» a partir de este año. En 2018, según las previsiones de eMarketer, el número de usuarios de Facebook en EE. UU. en edades comprendidas en torno a los 11 años disminuirá en un 9,3%. Además, el número de usuarios de 12 a 17 años y de 18 a 24 años disminuirá en un 5,6% y un 5,8%, respectivamente. La red social perderá unos 2 millones de usuarios de 24 años este año. En España, la cosa no cambia mucho. Según otro informe, elaborado por la consultora The Social Media Family, un 4% de los usuarios en este territorio han abandonado sus actividades en estaplataforma. En la actualidad, Facebook se encuentra reriseñando parte del algoritmo informático encargado en la organización de los contenidos del NewsFeed, para la mayoría de usuarios la puerta de entrada al servicio. La idea es que los usuarios reciban más publicaciones de sus contactos personales de cara a aumentar las interacciones (me gusta, reacciones, enlaces compartidos, publiciaciones), su verdadero negocio, en detrimento de las publicaicones de medios de comunicación y empresas.
12-02-2018 | abc.es
Cómo archivar fotografías y videos antiguos en Instagram
Instagram se ha convertido en una de las redes sociales con mayor crecimiento. Al calor de su éxito han nacido los «instagramers», usuarios de gran relevancia que aprovechan la naturaleza de la plataforma para mostrar sus creaciones en forma de fotografías y videos. Un fenómeno en auge pero que en ocasiones publicamos una imagen comprometedora que, pasado un tiempo, tal vez no deseamos que se vea públicamente. El pasado año llegó a la «app» una función interesante para crear archivos, y que cada vez se está aprovechando más. Es plausible esos cambios de opinión, pero en ocasiones muchos usuarios mantienen su perfil en Instagram como álbum personal de fotografías, por lo que esa fotografía que no se desea compartir públicamente sí se quiere mantener dentro de una plataforma más o menos controlable. Para ello, Instagram dispone de esta función cuya utilización es muy sencilla. Tan solo hay que pulsar en el apartado desplegable de opciones encima de la publicación que se quiera archivar. Desde ahí, hay que dirigirse al icono que pone «Archivo» y que aparece en la parte superior derecha de la versión para dispositivos móviles. Entonces, se puede crear una carpeta para almacenar todas esas imágenes que se quieren mantener a salvo de los mirones. Cabe señalar que, como puede resultar obvio, es posible restablecer estos cambios y volver a hacer pública la imagen de marras. Así, una vez se haya archivado una publicación, se puede elegir si se quiere volver a mostrarla en el perfil. La publicación volverá a su sitio original.