Noticias de "smartphone"

29-10-2019 | abc.es
Una semana con el TCL Plex: un «smartphone» para desafiar a Xiaomi
La china TCL se ha animado a dar el salto al mercado de «smartphones» europeo con su reciente Plex. Un terminal muy completo que acaba de llegar a las tiendas españolas este mismo mes de octubre, y que tiene como objetivo ponérselo difícil (muy difícil) a firmas como Xiaomi o Redmi gracias a su triple cámara y a la nitidez de imagen que ofrece en pantalla. Y es que la gama media, donde suelen competir las tecnológicas del país asiático, está más apretada que nunca. En lo que a diseño se refiere, el dispositivo recoge las grandes Ficha técnica Pantalla: 6.53 pulgadas Resolución: 1080 × 2340 píxeles Dimensiones: 162,2 × 76,56 × 7,99 mm Peso: 192 gramos RAM: 6GB Memoria 128GB Cámara: Triple cámara trasera. Sensor principal de 48MP, acompañado por un gran angular de 16MP y una lente ideada para sacar imágenes y videos con poca luz (2MP). También tiene una cámara perforada en el frontal (20MP) SO: Android 9 Pie Precio: 329 euros tendencias en telefonía actual: triple cámara en la trasera, una lente perforada en el frontal y una pantalla amplia con un 90 por ciento de ratio. Termina en cuatro esquinas curvas y cuenta con una diagonal nada desdeñable de 6.53 pulgadas, algo que, unido a la reducción del notch a la mínima expresión, convierte el dispositivo en una opción más que recomendable para aquellos usuarios que también emplean el móvil para ver Netflix o alguna otra plataforma de streaming. Sin embargo, sus grandes dimensiones pueden llegar a hacerlo algo incómodo, especialmente a la hora de llevarlo en el bolsillo. Respecto al color, TCL ha lanzado el smartphone en dos colores: Opal White y Obsidian Black. ABC ha tenido la oportunidad de probar el segundo, y, como ocurre generalmente con los «smartphones» que lucen colores metalizados, se ensucia con facilidad. Donde gana bastante, en comparación con otros dispositivos de gama media, es en las capacidades que ofrece su panel LCD con resolución Full HD +. Y es que el Flex le saca todo el partido posible gracias a la tecnología NXTVISION con la que cuenta, que hace que los colores en pantalla resulten mucho más vivos, así como el contraste. El resultado, como decimos, es bastante bueno y se deja notar tanto a la hora de ver vídeos como imágenes. A pesar de las bondades de la pantalla, el apartado fotográfico es el gran punto fuerte del dispositivo. TCL se ha sumado a la moda de la triple pantalla en la trasera, en su caso, enmarcada en un módulo horizontal. Este aloja una lente principal de 48 megapíxeles, la IMX582 ideada por Sony, que va acompañada por un sensor ideado para situaciones en las que hay poca luz (2MP), que da unos resultados buenos, aunque no tanto como esperabamos en un principio, y un súper gran angular, pensado para captar imágenes en panorámica (16MP). A pesar de que la cantidad de megapíxeles del sensor principal está por debajo del que se puede encontrar en otros dispositivos que se mueven en el mismo mercado, el resultado que ofrece no se queda, en absoluto, a la zaga. Más bien todo lo contrario. La calidad de imagen salta a la vista, por ejemplo, si se compara con otra lanzada con una cámara que goza de más megapíxeles, como sería la del reciente Redmi 8 Pro. El móvil cuenta también con una lente perforada en la frontal que, en este caso, cuenta con una resolución de 20 megapíxeles. En su interior, el «smartphone» monta un chip Snapdragon 6150 de ocho núcleos, facturado por Qualcomm. A su vez, cuenta con 6GB de memoria RAM y un almacenamiento fijado en los 128. Sin embargo, este se puede aumentar en 256 GB, ya que el dispositivo cuenta con ranura para tarjeta microSD en uno de sus laterales. En cuanto al sistema operativo, viene con Android 9 Pie. La interfaz con la que cuenta, llamada TCL UI, ha sido diseñada por la propia empresa china. Resulta muy intuitiva y no se diferencia demasiado de la propia de otros terminales con sistema operativo Android. En lo que respecta a la seguridad, además del ya más que clásico código numérico para el desbloqueo, el Plex cuenta con lector de huella, que se puede utilizar, además, para autorizar compras o iniciar sesión en aplicaciones, y que se emplea gracias a un módulo cuadrado alojado en la trasera, justo debajo de las cámaras. También tiene tecnología de reconocimiento facial. En lo que refiere a la batería, TCL ha dotado a su terminal con una de 3820 mAh que ofrece una autonomía que puede llegar a las 24 horas en función del uso que se le dé. También cuenta con carga rápida, cosa que permite tener el dispositivo con el 50 por ciento de batería tras dejarlo poco más de media hora enchufado. En lo que respecta al conector, se trata del clásico USB-C y un puerto «minijack» de 3.5 mm para los cascos. Cosa que se agradece. El precio del Plex está fijado en los 329 euros. Reseña realizada con un producto cedido por la marca
26-10-2019 | abc.es
Enrique Dans: «Pensar que la tecnología es peligrosa o crea adictos son actitudes muy absurdas»
Los avances tecnológicos y la transformación digital es su especialización. Pero Enrique Dans, profesor de Innovación en IE Business School, es una de las voces más autorizadas (y reconocidas) del sector. Un despacho repleto de libros y unas bonitas vistas a una de las grandes arterias madrileñas es su refugio. Y sirve de enclave para atender a ABC para desgranar, más de cerca, su nuevo ensayo, «Viviendo en el futuro» (Deusto, 2019). Una obra en la que analiza, pormenorizadamente, las claves acerca de cómo lo «nuevo» está cambiando el «viejo» mundo. Optimista de cara a lo que se avecina, su mensaje es claro: estamos a tiempo de evitar que nos adentremos en una distopía propia de «Mad Max». La tecnología está presente en todo los estamentos de la sociedad. Ha revolucionado la vida de las personas y trastocado el mundo industrial. ¿Usted se inclina más hacia una visión apocalíptica u optimista de los cambios que se avecinan? Es una visión preocupada pero razonablemente optimista. La tesis fundamental es a ver cómo nos afecta la tecnología y qué escenarios crea en el futuro, pero con un problema, saber si tenemos un futuro. ¿Tenemos un futuro? Esa es la gran pregunta. Lo que me planteo es cómo vamos a ser capaces, como sociedad, de vencer a esa gran espada de Damocles, a ese desafío climático, a esa crisis medioambiental. El cambio terminológico que hizo «The Guardian» hace unos meses de dejar de llamarlo «cambio climático» y empezar a denominarlo «emergencia climática» es muy apropiado. Ahora mismo, el mayor problema que tenemos es que existe una evidencia clara de efectos antropogénicos sobre el clima y también hay una evidencia clara de que esto en pocas décadas es susceptible de convertirnos en un escenario tipo «Mad Max» -por la célebre película apocalíptica-. ¿Qué puede hacer la tecnología para, en primer lugar, concienciar a la sociedad, pero también para intentar corregir sus efectos devastadores? El grave problema es que tenemos un sistema que económicamente ha funcionado muy bien durante muchos años. Y no hay cosas más difícil que cambiar una cosa que ha funcionado. No cabe duda que somos mucho más ricos, tenemos más dinero, vivimos más años que hace doscientos años. Pero eso lo hemos hecho de una manera poco sostenible. Y eso es fundamental, y que cualquier negacionismo no se justifica hoy en día, ni científicamente ni por establecer determinadas prioridades. Cómo hacer entender a la sociedad que retirar el carbón puede que acabe con determinados puestos de trabajo, que es un generador de riqueza en algunas zonas. Pero es fundamental y no se puede condicionar. Que eliminar el motor de explosión y los combustibles fósiles en el transporte de personas es incómodo, pero hay que hacerlo. El vehículo eléctrico es caro, pero porque no lo demandamos lo suficiente y permitimos que las empresas tradicionales de automoción sigan rentabilizando sus tecnologías obsoletas y sus motores que son en realidad relojes de cuco, que se estropean fácilmente y son ineficientes. Ese es el problema fundamental, y nos ha llevado a esto el desarrollo tecnológico. Ahora lo que tenemos que pedirle al desarrollo tecnológico es que nos saque de él. ¿Es necesario una intervención regulatoria y gubernamental sobre las tecnológicas para defender los derechos civiles? Yo creo que sí. La regulación es algo que acaba siendo necesario. El problema es la falta de un regulador adecuado. No tenemos un regulador global, el papel de las Naciones Unidas es interesante pero hacen lo que pueden y no tienen una capacidad sancionadora, ni una fuerza específica para crear una regulación eficiente. Seguimos teniendo una arquitectura obsoleta. El mundo está sometido todavía a un montón de fronteras que para internet no tiene sentido. La información fluye libremente y, sin embargo, el fin de cada país es tener un PIB, que es un mal indicador, más alto que el vecino. Pues a lo mejor esta competencia no tiene demasiado sentido. Y muchas veces el regulador doméstico no tiene muchas veces idea de lo que está haciendo. Cualquiera que haya visto las comparecencias de Zuckerberg delante del Congreso de Estados Unidos se echa las manos a la cabeza y dice «¿qué preguntas son estas?». Hay que pensar en cómo hacemos para regular de una forma razonable. ¿Cuál es el papel de los expertos? ¿Tiene un político que saber de todo? Pues a lo mejor no es posible, pero al menos tener una cierta cultura de las reglas que rigen la tecnología. Por ejemplo, que la tecnología no se «desinventa» [sic]. No se puede volver a meter en la caja. Algo contradictorio, porque estamos en una economía deslocalizada y global y, aún así, los países solo piensan en sus entornos locales. ¿Es un choque de trenes? Es muy incoherente. Es un sistema imperfecto, y todo sistema imperfecto puede ser «hackeado». Las empresas tecnológicas han aprendido a «hackear» el sistema y pagan, por ejemplo, impuestos donde les da la gana. Pero, por otro lado, hay otra serie de problemas; si impides que evolucionen aquí evolucionarán allá, siempre va a haber posibilidades que lo permitan. El tema es empezar a reclamar y entender que no puede seguir así. Ni es algo que se pueda mantener, porque como se mantenga más de diez años los jóvenes que salen a protestar por un futuro ahora cuando sean adultos ya no se puede cambiar nada. Tampoco tienen sentido las prioridades que marcan. ¿Por qué marcar la prioridad que los vehículos con motor de explosión no se puede prohibir su venta hasta 2040? Claro -ironiza- por las pérdidas económicas que genera en la industria. Esa prioridad no tiene sentido. En 2040 ya da igual lo que hagas; el motor de explosión es una tecnología obsoleta y habría que forzar a las empresas de automoción a a hacer vehículos eléctricos o de hidrógeno competitivos ahora mismo. ¿Se ha privilegiado el crecimiento económico en detrimento a la defensa del medio ambiente? Lo que hemos priorizado son esquemas muy cortoplacistas o muy injustos. El problema de hacer caso a un premio Nobel de Economía como Milton Friedman -ganado en 1976- es que pensaba que el mercado lo arreglaba todo. ¿Cuál es el papel de la economía? Darle valor al accionista, y el mercado ya se encargará de distribuirlo. Y eso se ha probado que no es cierto porque, primero, genera mucha desigualdad, y segundo si el valor del accionista lo consigues a base de exprimir a tus empleados hasta el límite o engañar a tus clientes proponiéndole, quién sabe, medidas de obsolescencia programada para que te compren más tiempo lo que nos lleva es al sistema al que hemos llegado. «La tecnología nos ha creado escenarios en los que parecía que era todo nuevo. Y era muy difícil gestionarlo, y de hecho no hemos sabido hacerlo. Nos ha creado escenarios que se han gestionado ellos mismos. Ha faltado una dirección consciente» ¿La tecnología ha causado el efecto contrario que pretendía? La tecnología nos ha creado escenarios en los que parecía que era todo nuevo. Y era muy difícil gestionarlo, y de hecho no hemos sabido hacerlo. Nos ha creado escenarios que se han gestionado ellos mismos. Ha faltado una dirección consciente, pero eso en el mundo de la tecnología es muy habitual: nadie en la Revolución Industrial podía ser tan visionario como para prever sus efectos. Cuando surgen esos cambios lo que hace falta es que interioricemos que cuando se produce un cambio en el entorno tenemos que ajustarnos a él. Lo que nos hace humanos es nuestra capacidad de adaptación. Pensar que la tecnología es peligrosa o crea adictos son actitudes muy absurdas. Lo que tenemos que hacer es asumir que está aquí, no la vamos a deshacer, ha creado este entorno y aprovechémoslo. Guiar en lugar de prohibir. Efectivamente. El «smartphone» se ha convertido en una mercancía, todo el mundo tiene. Los fabricantes inundan los mercados con sus productos. ¿Debe pensarse en la manera de reciclarlos y que se hagan cargo cuando no sirven? Esa ecuación de dar valor al accionista -ver sexta respuesta- lo que no tenía en cuenta es lo que rompía para darle valor al accionista. Efectivamente, hay compañías que lo están planteando de otra manera. Hay muchos bienes que va pasar de ser productos a ser servicios. El ejemplo es el automóvil. Mi hija no se plantea tener un coche. Vive en Madrid, tiene carné de conducir porque se lo insistimos, pero no lo quiere. Cuando lo necesita se pide un Uber o Cabify o se alquila un Car2Go. Ese servicio está ahí, y cuando sea un transporte autónomo tendrá un precio incluso más reducido. Lo que encarece el transporte es el conductor, no el hardware. Pero podría ocurrir en otras muchas cosas. Es plausible pensar en una empresa como Apple cada vez más orientada a servicios que acabe lanzando un programa de servicios de smartphones en el que tú te suscribes y se encarga de cambiártelo cuando aparece el siguiente. ¿Estamos entonces pasando de una economía basada en la propiedad a otra a en el alquiler de todo? La tecnología lo permite, lo que hay son modelos que en teoría compiten pero se acaban imponiendo. El enorme ancho de banda que tenemos y la oferta cultural que tenemos ha quitado las plataformas P2P. A lo que vamos es a lo mismo que sucedió en la música. Todos sabíamos la primera vez que nos conectamos a Napster -extinta plataforma de intercambio de archivos- que aquello era mejor que ir a la tienda. Que el catálogo era ilimitado, que funcionaba fenomenal. Si los directivos de las empresas discográficas se hubieran dedicado un momento a utilizarlo, a entenderlo y a analizar su propuesta de valor seguramente se hubiera inventado Spotify diez años antes. O al revés como Netflix; cuando un servicio funciona muy bien y mucha gente se suscribe empiezan a aparecer HBO, Amazon Prime Video o Disney Plus. Llega un momento en el que a lo mejor mucha gente se plantea su propensión marginal al pago. Y dice «si para ver contenidos tengo que suscribirme a cinco plataformas me vuelvo a la piratería». ¿Eso va a dar pie a un ecosistema digital basado en la concentración y agregación de contenidos? ¡Fíjate la paradoja aquella de que en internet era todo gratis! Pues cada vez pago más cosas. Y es más, empiezan a surgir cierta conciencia de sostenibilidad. Pruebo un producto un tiempo y me gusta decido pagarlo también para hacerlo sostenible y para que no muera. Es bueno proteger que haya cierta concentración cuando tenga sentido que la haya, pero que esa concentración no se convierta en peligrosa para la competencia. Es muy razonable aprobar legislaciones antimonopolio más duras. No es bueno pensar que no se puede competir con Facebook porque cualquier cosa que vea que es una amenaza la va a copiar o comprar. Con Snapchat el comportamiento fue ese. Con TikTok -la red social de moda entre los jóvenes- no han sido capaces de pararlo. Hay que proteger esos entornos. La orientación que le está dando la Unión Europea es mucho más constructiva que la que le ha dado Estados Unidos hasta ahora. «Lo que me preocupa es un sistema basado en la monitorización, en una especie de capitalismo del espionaje» Lo que une a estas plataformas digitales son la recolección y comercialización de los datos de usuarios. ¿Le preocupa su mal uso? ¿Le preocupa que se cree una sociedad más desigualitaria? Totalmente. Lo que me preocupa es un sistema basado en la monitorización, en una especie de capitalismo del espionaje. La tecnología no se «desinventa» y cuando inventas, por ejemplo, el reconocimiento facial esto se va a utilizar. Ahora, hay que poner los controles en el punto adecuado. Puedo estar de acuerdo en que el aeropuerto de Dubai tenga mis datos biométricos porque el beneficio que me otorga para no hacer colas me interesa. Soy yo quien cede mis datos para un interés en ese momento. De ahí a que se utilice para todo con carta blanca. Me preocupa la normalización de determinados modelos de negocio. Si tú estamos hablando y alguien se asoma por aquí [mira a la ventana] para escucharnos y luego vendernos un producto que mejor se adapte nos parecería aberrante. Y, sin embargo, es lo que hace un modelo como Facebook y nos parece normal. Eso requiere de una reflexión: no tenemos que aceptar determinadas cosas. ¿Qué puede hacer la innovación para mejorar la vida de las personas? En este entorno la ecuación es muy interesante. Normalmente cuando un servicio obtiene nuestros datos nos podemos plantear si darle permiso o no. Sin embargo, con la salud todos estamos de acuerdo: si se pueden generar datos de nuestra salud y un modelo preventivo, ahorrando sufrimiento a las personas, sería un escenario óptimo. Esto, además, es un capítulo muy personal porque me coincidió con mis primeras arritmias y empecé a darme cuenta que sin haber hecho demasiados esfuerzos tenía tecnología a mano para monitorizarme de arriba a abajo. Podía estar en cualquier sitio y, si creía que tenía un problema, enviarle un electrocardiograma a mi cardiólogo en tiempo real. Esto es el modelo de salud que vamos a tener en el futuro. Es más, me preocupa que muchos de los dispositivos que puedo utilizar son norteamericanas y, sin embargo, la innovación en salud en este país es muy complejo porque el sistema está desequilibrado y es caro. En el mercado financiero la tecnología también está metiendo la mano. ¿Hacia dónde vamos? El dinero digital está surgiendo como alternativa en muchos sitios. Hay países en donde ya lo están utilizando una propia moneda adoptada como oficial, China lo está poniendo en práctica. El problema es hasta qué punto utilizas una divisa virtual para darle mayor fluidez a la economía o para controlar determinados efectos indeseables como la economía sumergida o, incluso, como control poblacional. O el caso de Libra, de Facebook: es una fantástica idea. El problema es quién está detrás. Yo no puedo fiarme de una idea que está bien pensada, pero el primer paso de la virtualización del dinero no van a ser las complejidades del «blockchain» o del Bitcoin. Se van a imponer modelos para que la gente compre más fácilmente. No puedo pasar a utilizar una moneda como Bitcoin que fluctúa tanto. Creo que las criptomonedas es el futuro pero no vamos a llegar tan rápido. .
24-10-2019 | abc.es
WhatsApp: cómo crear tu propio emoticono y otros trucos para personalizar la «app»
WhatsApp ofrece muchas más funcionalidades de las que el usuario medio conoce. Desde cambiar el tamaño de la letra, hasta diseñar emoticonos o cambiar el sonido de los chats para saber quién manda el mensaje. A continuación recogemos todos los trucos que necesitas para conseguir explotar al máxima la popular aplicación de mensajería. Cambia el tono de los chats Si desea diferenciar por el sonido a los contactos que le envían mensajes, WhatsApp permite personalizar los tonos de las notificaciones a su gusto. Tanto para los mensajes que recibe de sus contactos como las que llegan a los grupos de los que forma parte. También es posible hacerlo de forma general. En este caso, el usuario debe ir a «Ajustes» o «Configuración», dependiendo de si el dispositivo es Android o IOS. Una vez allí, tendrá que hacer «click» sobre «Notificaciones», donde podrá ver diferenciadas las «Notificaciones de Mensajes» y las «Notificaciones de Grupo». Cada una cuenta con una opción en la que se puede leer «Sonido», que es donde se debe pulsar para cambiar el tono que suena cuando se recibe un chat, ya sea de sus contactos o de los grupos. En caso de que quiera que uno de sus contactos cuente con un tono exclusivo, debe hacer «click» sobre la conversación que tiene abierta con él en WhatsApp. Una vez allí, deberá pinchar sobre el nombre del usuario, que, en caso de que tenga su número guardado, lo podrá encontrar en la parte superior de la pantalla, justo al lado de su imagen de perfil. Tras pulsarlo, verá como se despliegan varias opciones, entre las que se encuentra la de «Tono personalizado». Allí podrá cambiar, en concreto, el tono de notificación de ese contacto. WhatsApp cuenta con 20 tonos diferentes. También existen otras aplicaciones que ofrecen sonidos extra que añadir a la «app», especialmente en Google Store. Sin embargo, desde ABC no recomendamos que las descargue. Hay que ser muy cuidadoso con las aplicaciones que se tienen en el «smartphone», por lo que lo ideal es que solo cuente con las imprescindibles. Especialmente dentro del entorno de Android. Cambia la imagen de fondo Uno de los trucos más viejos de la «app» de mensajería. En caso de que quiera que el fondo de sus conversaciones luzca de forma diferente, lo único que tiene que hacer es ir a «Configuración» o «Ajustes». Tras esto, deberá pulsar sobre «Chats», donde encontrará la opción «Fondo de pantalla de los chats». Allí podrá escoger entre «Biblioteca de fondos», «Colores sólidos» y «Fotos». En la primera opción podrá ver una serie de imágenes predeterminadas que ofrece la «app» para darle algo de vidilla a la cuenta del usuario de turno. En la segunda, aparecen diferentes colores. La más interesante, sin embargo, es la tercera, que dirige al usuario a las fotografías que este tiene guardadas en la memoria del móvil, dándole la opción de emplearlas como fondo de pantalla. Cambia el tamaño de la letra A no todo el mundo le resulta igual de fácil leer los mensajes que le llegan a la «app» de mensajería. En caso de que quiera aumentar la fuente para que el texto le resulte más legible, lo que debe hacer, en caso de que su dispositivo tenga sistema operativo Android, es ir a «Ajustes» y después a «Chats». Allí podrá ver la opción «Tamaño de fuente», en la que podrá escoger entre tres tipos diferentes: «Grande», «Mediano» y «Pequeño». Si su dispositivo es IOS la ruta será algo más complicada. Deberá salir de la aplicación e ir a los «Ajustes» del teléfono. Allí tendrá que pulsar sobre «Pantalla y brillo», donde encontrará «Tamaño del texto», opción en la que podrá regular el tamaño de letra de WhatsApp y del resto de «apps» compatibles con la función. Crea tus propios emoticonos Hace unas semanas explicábamos cómo los usuarios de dispositivos de la marca Apple pueden crear sus memojis. Cosa que también se pude hacer desde dentro de WhatsApp de forma rápida. Para ello, lo único que hace falta es abrir una conversación cualquiera dentro de la «app» de mensajería. Si pulsa sobre el símbolo de emoticono, que aparece en la esquina inferior izquierda del teclado, encontrará un tres puntos suspensivos («..» ) que deberá pulsar para comenzar a diseñar su propio memoji. En caso de que su dispositivo sea Android, puede optar por descargar alguna de las aplicaciones que permiten su diseño y que se pueden encontrar en Google Store. En caso de que su dispositivo sea un gama alta, también es probable que cuente con una funcionalidad para diseñarlos, como es el caso de los AR Emojis de los Samsung.
23-10-2019 | abc.es
WhatsApp: trucos para blindar tu cuenta y que nadie tenga acceso a tu información
Las cosas como son, aunque WhatsApp es la aplicación de mensajería más popular, no es la más segura. Así lo demuestran casos como el de la reciente vulnerabilidad que encontró el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) en la versión 2.19.244 para Android de la «app». Razón de peso para que el usuario levante todas las barreras posibles para dificultar que sus datos acaben en manos de terceros. Especialmente si tenemos en cuenta la enorme cantidad de mensajes, imágenes y vídeos privados que se quedan guardadas en el interior de la plataforma. A continuación recogemos todos los trucos que debe seguir para convertir su cuenta en un fortín. Para que nadie sepa tu última hora de conexión Es probable que no quiera compartir con sus contactos, ni con nadie, la última hora a la que ha empleado la plataforma; una información que WhatsApp permite ocultar desde hace años. Para ello, el usuario tiene que pinchar sobre «Configuración». Verá como se le aparecen en la pantalla varias opciones, pero en este caso tendrá que hacer «click» sobre «Cuenta», tras lo que tendrá que seleccionar «Privacidad». Allí tendrá que interactuar con «Últ. vez», donde podrá escoger los usuarios que ven su última conexión entre «Todos», «Mis contactos» y «Nadie». Si evita que otros tengan acceso a esta información, usted tampoco podrá consultarla en la cuenta de otros. Para que nadie vea tu foto de perfil El proceso es bastante parecido al que se debe seguir para que el resto de usuarios no vean la última conexión. Es necesario ir a «Configuración», «Cuenta» y «Privacidad». Debajo de la opción «Últ. vez», podrá ver «Foto del perfil». Una vez hagamos «click» encima, se da la opción de limitar quien puede ver la imagen. Es posible escoger entre «Todos», «Mis contactos» y «Nadie». Para que nadie sepa si has leído un mensaje Si lo que desea es evitar que los demás puedan ver si lee los mensajes que le envían, lo que debe hacer es ir a «Configuración», «Cuenta» y «Privacidad». Allí podrá encontrar el apartado «Confirmaciones de lectura». En caso de que lo desactive, el resto de usuarios dejarán de ver el doble «tick» azul que demuestra que ha abierto una conversación y ha podido leer los mensajes que le han enviado. Ahora bien, como ocurría con la última hora de conexión y la imagen de perfil, en caso de que deshabitile la confirmación de lectura usted tampoco podrá consultar la de los demás. Para que nadie sepa si has escuchado un audio Aquí la cosa se complica un poco, y es que, aunque WhatsApp permite evitar que el resto vea si hemos leído un mensaje de texto, esta posibilidad no se extiende a los audios, en los que siempre aparece el doble «tick» azul después de escucharlos. A pesar de ello, existe un truco muy fácil para sortear esta brecha. Lo más importante es que no se haga «click» sobre el botón de play dentro de la conversación en la que se encuentra el audio. En su lugar, el usuario debe reenviarse el clip a sí mismo. Ya sea a su propio contacto (WhatsApp permite guardarnos en la agenda y mandarnos mensajes a nosotros mismos) o creando un grupo en el que sea el único participante. Allí podrá escucharlo sin que nadie se entere. Para bloquear la «app» Si desea que su cuenta esté protegida, es imprescindible que active la opción de bloqueo que ofrece WhatsApp. Especialmente si su «smartphone» esta al alcance de terceros. Para evitar que alguien abra su cuenta físicamente sin contar con su permiso, debe ir a «Configuración», y de allí a «Privacidad» y a «Bloqueo de pantalla». En esta opción se le permitirá configurar la «app» de tal modo que sea imprescindible emplear su huella dactilar, o su cara en caso de que el dispositivo cuente con reconocimiento facial, para abrir la aplicación. A pesar de ello, tenga en cuenta que seguirá siendo posible responder a los mensajes desde la pantalla de bloqueo del «smartphone». Es decir, que no es necesario abrir WhatsApp para ello. Si deseamos deshabilitar las notificaciones que nos llegan de la «app» de mensajería, se deben seguir los pasos que apuntamos en las siguientes líneas. Para evitar las notificaciones En el caso de los terminales con sistema operativo IOS, el propio de Apple, hay que hacer «click» en «Ajustes» y después en «Notificaciones». Allí aparecen las aplicaciones descargas en el móvil, pero en este caso hay que buscar «WhatsApp». Para dejar de recibir notificaciones hay que deshabilitar «Permitir notificaciones». También se puede conseguirlo desde dentro de la «app» pulsando en «Configuración», «Notificaciones» y deshabilitando «Mostrar notificaciones». Si su terminal cuenta con sistema operativo Android, debe ir a «Ajustes», tras lo cual tendrá que seleccionar «Notificaciones» y «Aplicaciones y notificaciones». Allí podrá escoger entre «Mostrar todas las notificaciones», «No mostrar notificaciones» y «Ocultar notificaciones sensibles». La última es la que se debe habilitar para que los mensajes de WhatsApp dejen de mostrarse como notificaciones. Para que nadie tenga acceso a tu cuenta Para aumentar la seguridad, WhatsApp permite la verificación de dos pasos. Para habilitar esta opción, hay que dirigirse a «Configuración», acceder a «Cuenta» y activar la llamada «Verificación en dos pasos». La plataforma le solicitará un código de 6 dígitos que tendrá que emplear cuando descargue la «app» en otro dispositivo. Como ocurre cuando adquiere un nuevo terminal. Además, puedes asociar una dirección de correo electrónico. Esta sirve para que WhatsApp envíe un enlace por mail al usuario con el fin de que pueda deshabilitar la verificación en dos pasos en caso de olvido del código de acceso de 6 dígitos.
22-10-2019 | abc.es
Cómo saber si te han hackeado el teléfono móvil
El «smartphone» se ha convertido en una suerte de caja en la que cabe toda la vida de su dueño. Desde sus mensajes privados, hasta las fotografías que saca o le mandan sus contactos. En definitiva, un dispositivo con una cantidad de información descomunal que, bajo ningún concepto, debe acabar en manos de terceros maliciosos. Por eso, es imprescindible poner todos los medios posibles para evitar que sea «hackeado», que empiezan en el empleo de un antivirus de calidad. También es importante que vigile el funcionamiento de su dispositivo. Que se cerciore de que opera de forma adecuada. Y es que, en caso contrario, existe la posibilidad de que haya sido infectado. A continuación recogemos los aspectos en los que debe fijarse para saber si un tercero ha conseguido penetrar en su dispositivo y le está robando información. Fallos en el rendimiento Es muy importante vigilar que el dispositivo funciona a velocidad correcta. Y es que, aunque los «smartphone» actuales no están diseñados para ser eternos, tampoco es normal que se ralenticen de golpe y porrazo. Cosa que podría ser provocada por un «malware» (virus informático) que se ejecuta en segundo plano sobrecalentando el terminal y gastando rápidamente la batería. Publicidad invasiva Si cada vez que desbloquea el teléfono recibe notificaciones con publicidad o anuncios, entonces tiene es bastante probable que tenga un «adware» instalado. Estas ventanas emergentes tienden a aparecer después de descargar e instalar alguna aplicación, que por lo general suelen ser de utilidades u optimizadores de memoria RAM. Los «pop-ups», como se los conoce, muestran mensajes muy variados, desde invitaciones al store para descargar una determinada aplicación hasta alertar sobre la existencia de un virus móvil. Mensajes de desconocidos La gran mayoría de «malware» que encontramos en dispositivos con sistema operativo Android utiliza el número móvil para subscribirlo de forma unilateral a servicios premium, por lo que el usuario comenzará a recibir mensajes de servicios (horóscopo, etc.) que no conoce. Por otra parte, es posible que no sólo esté recibiendo estos mensajes, sino que también esté enviándolos a sus contactos sin que el propietario se dé cuenta, o incluso que algunos mensajes sean publicados en redes sociales. Además de los riesgos asociados al «malware», el usuario corre el peligro de verse afectado en términos económicos, ya que estos servicios suelen ser de pago. Descarga de «apps» que no conoces El auge de las aplicaciones móviles ha provocado que muchos usuarios las instalen sin ton ni son. Muchas veces, el exceso de este tipo de utilidades hace que no nos demos cuenta de que algunas se descargan sin nuestro permiso. Cuando vemos que estas no se pueden eliminar correctamente, es porque han sido descargadas gracias a un «malware» que tenemos instalado en el dispositivo. Cómo comprobarlo Desde la Asociación de Internautas se han compartido tres códigos para meter en el teléfono y poder comprobar si ha sido hackeado. El primero es el código universal: **##002#**. Con él, es posible desactivar todo el desvío de llamadas. Es decir, se desactivarán de forma instantánea las redirecciones del teléfono móvil. Por eso mismo, si crees que tus llamadas pueden estar siendo redirigidas hacia otros receptores que no son los verdaderos, marca el código en el teléfono y en cuestión de segundos podrás comprobarlo. Otro código bastante interesante es el siguiente: ***#62#**. Si en alguna ocasión nuestros amigos o familiares nos comentan que nuestro número está fuera de servicio o simplemente no responde, deberíamos comprobarlo con este código. Al marcarlo, este nos indicará dónde se están redirigiendo todas esas llamadas, mensajes y datos. Habrá que comprobar que el número al que se está redirigiendo todo es de nuestra propia compañía, de no ser así, lo más recomendable es actuar inmediatamente, recurriendo a la compañía telefónica. Un tercer código es ***#21# ** , muy similar al anterior, dado que también indicará si nuestras llamadas, mensajes, datos, incluso el fax están siendo interceptados o desviados hacia otro número, pero tiene una diferencia importante: éste código muestra una pequeña pantalla donde se indica mediante texto si realmente algún servicio está siendo desviado.
21-10-2019 | abc.es
WhatsApp: el truco para que nadie sepa que has escuchado un audio
Aunque WhatsApp permite a sus usuarios configurar la aplicación para que nadie sepa que hemos leído un mensaje. Es decir, para que no aparezca un doble «tick» de color azul sobre el texto en cuestión cuando abrimos la conversación. En los Ajustes no aparece ninguna forma de configurar la «app» para evitar que quien envía un audio sepa que lo hemos escuchado. Sin embargo, existe un truco muy fácil con el que se puede conseguir. Para ello, se pueden utilizar diferentes medios, pero todos pasan por no darle al botón de play y eschuchar el audio dentro de la conversación que tenemos abierta con quien lo ha enviado. Por el contrario, deberemos copiar el mensaje y reenviarnoslo a nosotros mismos. Únicamente hace falta pulsar sobre el audio y saldrán varias opciones, entre las que se encuentra la de «Reenviar», que es la que debemos seleccionar. Una vez hecho esto, debemos enviarnos el mensaje a nosotros mismos. Podremos hacerlo si guardamos nuestro propio número dentro de los contactos del «smartphone», algo que nos permitirá abrir una conversación con nosotros mismos. También se puede hacer creando un grupo en el que seamos el único participante. Tras reenviarnos el mensaje a nuestro propio chat, podremos escucharlo allí sin problema. Mientras que no reproduzcamos el audio en la conversación que hay abierta con quien lo ha enviado, este no sabrá si se ha escuchado o no. Paso a paso 1.- Abrir la conversación en la que tenemos el audio. 2.- Pulsar sobre el mensaje y seleccionar «Reenviar». 3.- Reenviar el audio a una conversación con nosotros mismos o a un grupo en el que seamos el único participante. 4.- Escuchar el audio dentro de nuestra propia conversación. No hacerlo nunca en la que tenemos abierta con el emisor.
18-10-2019 | abc.es
El modo oscuro, la funcionalidad obsesiva en aplicaciones como WhatsApp: ¿Sirve para algo?
La salud es lo primero. Eso se dice siempre, ¿no? Pues la industria de la tecnología se ha caído de un guindo. Tras haber creado servicios digitales que han perseguido «enganchar» a los usuarios ahora se plantean dar herramientas a los usuarios para quizás no tanto desintoxicarse sino para saber que puede estar enganchado. Y en esa vorágine sobre el bienestar, las aplicaciones han abrazado un concepto que sin ser realmente nuevo ya es un tendencia, el modo oscuro. Twitter, la popular red de micromensajes, lo puso en marcha hace unos meses. Lo ha implementado con una opción automática por la cual deja en manos del usuario elegir si quiere que cuando caiga el sol la aplicación se vuelva oscura. La última versión del sistema operativo móvil de Apple, iOS 13, también ha incorporado una característica similar. En sus productos más avanzados, incluso, aprovecha los sensores de luz ambiental para regular de manera automática la intensidad del brillo en pantalla, evitando así los dolorosos golpes de luz cuando se está en una habitación con poca luz. La lista es muy amplia: Telegram, YouTube, Google Chrome, Windows 10 o Android 10. Incluso la enciclopedia online Wikipedia no ha querido quedarse atrás. Una de las empresas que parece estar decidida a apostar fuerte por esta tecnología es Facebook, que pretende llevar el modo oscuro a sus principales servicios, Instagram y WhatsApp . Dos de las aplicaciones más exitosas del momento y utilizadas constantemente por millones de personas. Todavía en fase de pruebas, ambas «apps» preparan su salto al modo oscuro, que se ha convertido en un fenómeno imparable de momento por sus supuestas aportaciones al bienestar del usuario y, sobre todo, cuidar de su vista. Porque, según las razones de las empresas desarrolladoras, esta característica va incluso más allá de la mera estética; tiene importantes ventajas y beneficios en el uso de los servicios. El primero, reducir la fatiga visual que provoca estar delante de una pantalla durante tiempos prolongados. Pero, también, existe una razón de peso que puede quedar en un segundo plano pero que tiene mucho sentido, extender la duración de las baterías de los «smartphones». Aunque se ha mejorado notablemente en los últimos años, la autonomía sigue siendo uno de los puntos flacos de los dispositivos móviles modernos. La solución encontrada por los fabricantes y desarrolladores es aprovechar las pantallas de tipo OLED que generalmente ofrecen negros más profundos para llevar al negro los servicios digitales y, a su vez, ha reducido la emisión de la llamada «luz azul». Con menos brillo se consume menos energía y recursos y, por lo general, se ahorra un poco. Dependiendo del servicio, es posible que lo active de manera automática o en los periodos que decida el usuario. Santiago Hernández, experto en marketing digital de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), cree que existen dos razones de peso por las que las empresas tecnológicas se han subido al carro del modo oscuro. «Por un lado, tenemos la obsesión de la experiencia de usuario que está surgiendo en todos los ámbitos y favorece o evita el cansancio y la fatiga visual. Como cada vez más pasamos más tiempo con el móvil la experiencia es mejor. Pero, también, por otro lado, está la batería. Al emplear tonos menos saturados se logra que tarde más tiempo en descargarse. Y como estamos en un mundo conectado a este aparato «es un factor a tener», sostiene. La duda acerca de si el modo oscuro se impondrá finalmente en la experiencia de uso en las aplicaciones o no lleva a recordar otras iniciativas del mundo de internet que generó mucho interés pero que finalmente no tuvo recorrido. «Todavía es muy pronto para saber si va a permanecer entre nosotros, pero como tantas otras cosas que parecía que se iba a establecer y luego no», añade.
18-10-2019 | elpais.com
¿Eres capaz de escribir 36 palabras por minuto en tu ?smartphone??
Los usuarios pueden teclear casi tan rápido en el móvil como en el ordenador, según un estudio con voluntarios de 160 países
17-10-2019 | abc.es
Cómo funciona la misteriosa aplicación del Tsunami Democratic
Coordinado. Ingenioso. Especializado. Los grupos radicales vinculados al independentismo catalán han empleado durante los días de protestas servicios digitales para organizarse. Una plataforma diseñada específicamente por el movimiento Tsunami Democrátic, cuyos miembros se han asociado a las algaradas y episodios violentos en las dos últimas noches en Barcelona, que presenta un concepto de comunicación, sin embargo, ingenioso que resta importancia a la supuesta espontaneidad de las protestas que han generado altercados. Funciona por medio de códigos QR, una información similar a la de un código de barras que necesita de escanearse a través de la cámara de un teléfono. Esta acción es necesaria para poder autorizar su uso y poder participar en los grupos, pero funciona por invitación y de darle permiso al sistema de geolocalización del dispositivo móvil. Solo una persona puede invitar a otra que esté en esos momentos cerca físicamente, por lo que limita el acceso a usuarios fuera del rango donde se desarrolla la protesta. Ese código, además, se genera in situ y no se puede difundir por otros canales de comunicación como correo electrónico o servicios de chat tipo WhatsApp. Para instalarla hay que hacerlo a través de un enlace en GitHub, el repositorio de contenidos de programación, o desde la web específica en donde se ofrecen dos versiones distintas. Dada esta combinación de factores, esta misteriosa «app», que se ha hecho viral en los últimos días a raíz de la sentencia a los responsables del «procés», está concebida para evitar que se infiltren miembros ajenos al movimiento o miembros de las Fuerzas de Seguridad españolas. Nadie ajeno a Tsunami Democrátic puede acceder a la comunidad. Todo se gestiona en privado a través de los «smartphones» de los convocantes. Los manifestantes han sacado provecho del ecosistema Android, de software libre, para diseñar una herramienta al estilo de Telegram que no está dentro de la tienda virtual Google Play, desde donde generalmente se descargan las aplicaciones autorizadas por Google. Dada la restricción de iOS no se ha podido desarrollar una aplicación compatible con el iPhone. Es su manera de esquivar los posibles vetos de las compañías tecnológicas. El colapso en los accesos al aeropuerto de El Prat, pocas horas después de conocerse las condenas, fue planificado por esta plataforma promovida a través de un canal de Telegram y Twitter, tras haber convocado a la gente a concentrarse en el centro de Barcelona. A nivel interno, a la hora de planificar las acciones, funcionan como un motor en el que cada pieza sabe cuál es su cometido y se coordina con las demás, trabajando en compartimentos estancos y tratando de proteger al máximo la identidad de sus componentes, incluso entre ellos, recalcan fuentes de EFE. Desde la página web oficial de Tsunamic Democratic se explica que la aplicación es «segura», «no tiene registro» e invita a no revelar ningún dato. «Es de acceso anónimo y privado», insisten. Se han repartido códigos QR por toda Barcelona para activar el servicio. Un boca-oreja que obliga a tener cercanía y contacto físico con la persona del escalafón anterior que va a pasarle la «llave» de acceso. Los organizadores también aseguran disponer de un canal de Telegram con más de 280.000 usuarios desde donde se difunden imágenes, vídeos y comunicados acerca de sus acciones. Expertos consultados por este diario califican a esta herramienta de «ingeniosa» pero que por su diseño es «ilegal» aplicando el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), las medidas garantistas en defensa del usuario vigentes desde hace más de un año en Europa. «Está muy bien pensada para quien está dirigida. Cuando pensamos en aplicaciones de Android pensamos en esas aplicaciones que están en las tiendas que usan millones de personas», apunta Luis Corrons, experto en seguridad informática de Avast, en declaraciones a ABC. Su funcionamiento -explica- está concebido para crear comunidades. Sus creadores han desarrollado una «app» para que solo la usen personas de confianza para organizarse. «Ni se han plantado colocarla ni abrirla al público, que tampoco podrían tal y como está creada la aplicación porque los permisos que emplea obligaría a ser suspendida por Google como el que permite ejecutar código externo», añade. Lo que hace la herramienta es trazar un cálculo de la persona que genera el código que te lo manda. El sistema calcula dónde estás a partir de la app y, entonces, tienes permiso para acceder a tu ubicación. Si están cerca el uno y al otro, se acepta el código. Lo hacen por un tema de seguridad, para tratar de evitar que la policía o periodistas se puedan infiltrar y ver lo que están tramando», recalca. En su opinión, están creando una base de datos de gente que está dispuesta a participar en lo que hacen porque les piden todo tipo de información como tipo de vehículos que tienen en disponibilidad y disponibilidad horaria para coordinar sus acciones. Desde una perspectiva jurídica, para Borja Adsuara, experto en derecho digital, aunque la «app» no se puede probar que está preparada para la violencia, considera que ?es ilegal? porque no cumple la normativa del RGPD. «Para que fuera legal se necesita un delegado de protección de datos, que tenga datos de contacto y, aunque sea con consentimiento, no se sabe qué datos capta ni para qué finalidad», sostiene.
17-10-2019 | elpais.com
¿Eres capaz de escribir 36 palabras por minuto en tu ?smartphone??
Los usuarios pueden teclear casi tan rápido en el móvil como en el ordenador, según un estudio con voluntarios de 160 países
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