Noticias de "twitter"

18-10-2019 | abc.es
Zuckerberg reescribe la historia de Facebook para defender la libertad de expresión
La historia necesita de mitos a los que agarrarse. Las mentes brillantes que han revolucionado la sociedad actual con sus servicios digitales desconocían lo que estaban inventando. De adolescente, Jack Dorsey, creador de Twitter, plataforma de mensajes que ha servido para «democratizar» la sociedad, le apasionaban los mapas, pero echaba de menos algún código que permitía dibujar a los ciudadanos. Así nació la aplicación del pajarito. Facebook, por el contrario, se gestó en la universidad en un momento en el que las redes sociales ya existían como MySpace. Ahora, su fundador Mark Zuckerberg se alza para reescribir su creador amparándose en que lo creó para defender la libertad de expresión. Un concepto inerte y vacuo que dice muchas cosas pero que, a su vez, encarna los mayores desafíos de las sociedades occidentales. Controlar los flujos conversacionales ha sido uno de los objetivos de todos los gobiernos. En los tiempos de la bidireccionalidad promulgada en redes sociales el acceso a la información se ha multiplicado. Pero desde la industria de la tecnología se intenta mandar un mensaje a la sociedad: queremos proteger vuestra privacidad. Lo hacen después de varios años en los que se han mirado con lupa por parte de los reguladores y se les ha criticado duramente (a los servicios digitales) de mirar más por su negocio que por la salud social. Este jueves, en una charla en la universidad de Georgetown (Washington), Mark Zuckerberg ha defendido, primero, la libertad de expresión avanzando además su salida de China, y segundo, deslizando un cuestionado mensaje: que Facebook se ideó en 2003 en plena vorágine de la guerra de Irak y la invasión del ejército estadounidense en el país. Su objetivo -insistió- fue darle voz a todos. «Cuando estaba en la universidad, nuestro país acababa de ir a la guerra en Irak. El ambiente en el campus era de incredulidad. Se sentía como si estuviéramos actuando sin escuchar a muchas perspectivas importantes. El costo para los soldados, las familias y nuestro sentimiento nacional fue grande y la mayoría de nosotros nos sentimos impotentes. Recuerdo haber pensado que si hubiera más personas que tuvieran una voz para compartir sus experiencias tal vez las cosas hubieran sido diferentes. Esos primeros años moldearon mi creencia de que darles voz a todos empodera a los impotentes y empuja a la sociedad a ser mejor», manifestó en su intervención que se puede leer íntegro en un comunicado. La versión oficialmente aceptada es distinta. Tras varios episodios judiciales y mensajes alrededor de las personas implicadas apuntan, como recuerda el medio especializado «Mashable», que la red social nació inicialmente bajo el nombre de «The Facebook». Siguió los pasos de otro proyecto embrionario conocido como «Facemash», que empleó una base de datos «hackeada» de los estudiantes de la universidad de Harvard para que los usuarios calificaran a sus compañeros del campus. En 2018, el propio Zuckerberg insistió durante su intervención el congreso de Estados Unidos que ambos proyectos no estuvieron conectados eliminando las trazas de la historia que se ha asumido socialmente. Ahora, se pone la chaqueta de defensor de la privacidad y la libertad de expresión, alegando incluso -se detalla en su intervención- que Facebook no va a regresar a China, país donde se cuestionan los derechos civiles fundamentales: «Quería nuestros servicios en China porque creo que no conecta a todo el mundo y pensé que tal vez podríamos ayudar a crear una sociedad más abierta», recordó. «Trabajé duro durante mucho tiempo, pero nunca pudimos llegar a un acuerdo sobre lo que se necesitaría para operar allí [..] Nunca nos dejaron entrar». Y animó, además, a otras compañías tecnológicas a seguir sus pasos «No creo que la gente quiera vivir en un mundo donde solo se pueden decir cosas que las compañías tecnológicas deciden que son cien por ciento verdaderas. Y creo que esas tensiones son algo con lo que tenemos que vivir», añadió en su discurso, al tiempo que aseguró que en una democracia «las personas deberían decidir qué es creíble, no las empresas tecnológicas» a pesar de admitir que hay excepciones: «No permitimos contenido que incite a la violencia o a un riesgo inminente de daño». «Dada la sensibilidad en torno a los anuncios políticos, he considerado si deberíamos dejar de permitirlos por completo» Una perspectiva dudosa, porque el líder de Facebook defendió la política de esa red social de publicar anuncios de campaña que contenga declaraciones falsas o mentiras y admitió que esas tensiones son algo con lo que «tenemos que vivir». Porque, en su opinión, «la gente se preocupa, y yo también me preocupo profundamente por la erosión de la verdad». «Dada la sensibilidad en torno a los anuncios políticos, he considerado si deberíamos dejar de permitirlos por completo», matizó Zuckerberg, aunque defendió que prohibir la propaganda electoral favorece a quienes ya ocupan un cargo público o a los candidatos en unas elecciones. «Si quisiéramos prohibir los anuncios políticos no está claro dónde debemos trazar el límite. Hay muchos más anuncios sobre asuntos que los que hay directamente sobre las elecciones» pero «hay problemas de cualquier forma si eliminas esto», por lo que se sitúa «en el lado de una mayor expresión». Tuvo palabras también sobre TikTok, una de las redes sociales de moda y que ha empezado a interesar mucho a los más jóvenes, pero a pesar de que la idea le gusta a Zuckerberg como para poder copiarla en sus servicios consideró que el servicio, de procedencia china, ha censurado las protestas políticas. «Si bien nuestros servicios como WhatsApp son utilizados por manifestantes y activistas en todo el mundo debido a un fuerte sistema de cifrado y protecciones de privacidad, en TikTok, la aplicación china que crece rápidamente a nivel global, las menciones de estas protestas están censuradas, incluso en los Estados Unidos», criticó.
18-10-2019 | abc.es
El modo oscuro, la funcionalidad obsesiva en aplicaciones como WhatsApp: ¿Sirve para algo?
La salud es lo primero. Eso se dice siempre, ¿no? Pues la industria de la tecnología se ha caído de un guindo. Tras haber creado servicios digitales que han perseguido «enganchar» a los usuarios ahora se plantean dar herramientas a los usuarios para quizás no tanto desintoxicarse sino para saber que puede estar enganchado. Y en esa vorágine sobre el bienestar, las aplicaciones han abrazado un concepto que sin ser realmente nuevo ya es un tendencia, el modo oscuro. Twitter, la popular red de micromensajes, lo puso en marcha hace unos meses. Lo ha implementado con una opción automática por la cual deja en manos del usuario elegir si quiere que cuando caiga el sol la aplicación se vuelva oscura. La última versión del sistema operativo móvil de Apple, iOS 13, también ha incorporado una característica similar. En sus productos más avanzados, incluso, aprovecha los sensores de luz ambiental para regular de manera automática la intensidad del brillo en pantalla, evitando así los dolorosos golpes de luz cuando se está en una habitación con poca luz. La lista es muy amplia: Telegram, YouTube, Google Chrome, Windows 10 o Android 10. Incluso la enciclopedia online Wikipedia no ha querido quedarse atrás. Una de las empresas que parece estar decidida a apostar fuerte por esta tecnología es Facebook, que pretende llevar el modo oscuro a sus principales servicios, Instagram y WhatsApp . Dos de las aplicaciones más exitosas del momento y utilizadas constantemente por millones de personas. Todavía en fase de pruebas, ambas «apps» preparan su salto al modo oscuro, que se ha convertido en un fenómeno imparable de momento por sus supuestas aportaciones al bienestar del usuario y, sobre todo, cuidar de su vista. Porque, según las razones de las empresas desarrolladoras, esta característica va incluso más allá de la mera estética; tiene importantes ventajas y beneficios en el uso de los servicios. El primero, reducir la fatiga visual que provoca estar delante de una pantalla durante tiempos prolongados. Pero, también, existe una razón de peso que puede quedar en un segundo plano pero que tiene mucho sentido, extender la duración de las baterías de los «smartphones». Aunque se ha mejorado notablemente en los últimos años, la autonomía sigue siendo uno de los puntos flacos de los dispositivos móviles modernos. La solución encontrada por los fabricantes y desarrolladores es aprovechar las pantallas de tipo OLED que generalmente ofrecen negros más profundos para llevar al negro los servicios digitales y, a su vez, ha reducido la emisión de la llamada «luz azul». Con menos brillo se consume menos energía y recursos y, por lo general, se ahorra un poco. Dependiendo del servicio, es posible que lo active de manera automática o en los periodos que decida el usuario. Santiago Hernández, experto en marketing digital de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), cree que existen dos razones de peso por las que las empresas tecnológicas se han subido al carro del modo oscuro. «Por un lado, tenemos la obsesión de la experiencia de usuario que está surgiendo en todos los ámbitos y favorece o evita el cansancio y la fatiga visual. Como cada vez más pasamos más tiempo con el móvil la experiencia es mejor. Pero, también, por otro lado, está la batería. Al emplear tonos menos saturados se logra que tarde más tiempo en descargarse. Y como estamos en un mundo conectado a este aparato «es un factor a tener», sostiene. La duda acerca de si el modo oscuro se impondrá finalmente en la experiencia de uso en las aplicaciones o no lleva a recordar otras iniciativas del mundo de internet que generó mucho interés pero que finalmente no tuvo recorrido. «Todavía es muy pronto para saber si va a permanecer entre nosotros, pero como tantas otras cosas que parecía que se iba a establecer y luego no», añade.
18-10-2019 | abc.es
No hay liderazgo empresarial sin compromiso social
El mundo ha cambiado. Vivimos en una realidad que nos exige a todos ser activos y tener un compromiso por crear una sociedad con valores. Esta responsabilidad hoy ya no recae sólo en las instituciones; las empresas y los líderes empresariales tenemos un papel muy importante en este esfuerzo colectivo y podemos empezar contribuyendo a la visibilización de los temas que preocupan a la sociedad de hoy. La capacidad de abordar estos retos, exponerlos al debate público, e incluso iniciar un movimiento, -piedra angular de un cambio social-, puede nacer a partir de un «tuit». La revolución que permite Twitter en nuestra sociedad pasa por la conversación. ¿Por qué? Porque es la gente la que hace poderoso el diálogo en la plataforma, personas que con sus historias, sus pasiones y sus intereses hacen posible ese cambio que nos permite evolucionar como sociedad. Quién puede, y en mi opinión debe, ejercer esta nueva influencia son los líderes empresariales y CEOs. La ciudadanía demanda ahora a las empresas, además de un buen producto o servicio, una responsabilidad corporativa con una clara implicación en las causas sociales más importantes. Según un estudio reciente de Harvard Business School, casi dos tercios de los encuestados han asegurado que prefieren que sean los CEOs quienes lideren el cambio de las políticas en lugar de esperar a los gobiernos. Nos hallamos ante una nueva tendencia y la aparición de una nueva figura: el CEO comprometido, consciente, aquel que habla sobre cuestiones de política social y ambiental y que no están directamente relacionadas con el negocio principal de su compañía. Un líder comprometido es esencial para conseguir una implicación en cadena, un movimiento que vaya desde la directiva y empleados de la organización hasta los ciudadanos, porque es el momento de pasar de la responsabilidad corporativa al compromiso colectivo. Los líderes empresariales son un poderoso agente de cambio y tienen un impacto real en la sociedad gracias al ecosistema digital en el que nos desenvolvemos hoy en día. De hecho, acuden a Twitter para mostrar su implicación en causas sociales, inspirando e impactando positivamente en sus comunidades a través del poder de la conversación. No solo corresponde a los líderes empresariales y CEOs activar una causa social, - en las sociedades de hoy en día hay más agentes de cambio-, pero sí puede ser su compromiso abanderar y ser punta de lanza de un movimiento, que en Twitter puede encontrar su máxima expresión a través de conversaciones públicas y abiertas, que generen oportunidades de colaboración, y animen e inspiren a otras personas a «acer el bien». Los líderes tienen ante sí una gran oportunidad y responsabilidad, pero también un reto para acelerar el cambio e impulsar la evolución que nuestra sociedad actual e hiperconectada requiere. Hay que mirar al futuro, teniendo en cuenta que los valores que sostienen a una sociedad pueden y deben ser una fuerza para el bien de todos. Compromiso e inspiración, son la llave para conseguirlo.
17-10-2019 | abc.es
Cómo funciona la misteriosa aplicación del Tsunami Democratic
Coordinado. Ingenioso. Especializado. Los grupos radicales vinculados al independentismo catalán han empleado durante los días de protestas servicios digitales para organizarse. Una plataforma diseñada específicamente por el movimiento Tsunami Democrátic, cuyos miembros se han asociado a las algaradas y episodios violentos en las dos últimas noches en Barcelona, que presenta un concepto de comunicación, sin embargo, ingenioso que resta importancia a la supuesta espontaneidad de las protestas que han generado altercados. Funciona por medio de códigos QR, una información similar a la de un código de barras que necesita de escanearse a través de la cámara de un teléfono. Esta acción es necesaria para poder autorizar su uso y poder participar en los grupos, pero funciona por invitación y de darle permiso al sistema de geolocalización del dispositivo móvil. Solo una persona puede invitar a otra que esté en esos momentos cerca físicamente, por lo que limita el acceso a usuarios fuera del rango donde se desarrolla la protesta. Ese código, además, se genera in situ y no se puede difundir por otros canales de comunicación como correo electrónico o servicios de chat tipo WhatsApp. Para instalarla hay que hacerlo a través de un enlace en GitHub, el repositorio de contenidos de programación, o desde la web específica en donde se ofrecen dos versiones distintas. Dada esta combinación de factores, esta misteriosa «app», que se ha hecho viral en los últimos días a raíz de la sentencia a los responsables del «procés», está concebida para evitar que se infiltren miembros ajenos al movimiento o miembros de las Fuerzas de Seguridad españolas. Nadie ajeno a Tsunami Democrátic puede acceder a la comunidad. Todo se gestiona en privado a través de los «smartphones» de los convocantes. Los manifestantes han sacado provecho del ecosistema Android, de software libre, para diseñar una herramienta al estilo de Telegram que no está dentro de la tienda virtual Google Play, desde donde generalmente se descargan las aplicaciones autorizadas por Google. Dada la restricción de iOS no se ha podido desarrollar una aplicación compatible con el iPhone. Es su manera de esquivar los posibles vetos de las compañías tecnológicas. El colapso en los accesos al aeropuerto de El Prat, pocas horas después de conocerse las condenas, fue planificado por esta plataforma promovida a través de un canal de Telegram y Twitter, tras haber convocado a la gente a concentrarse en el centro de Barcelona. A nivel interno, a la hora de planificar las acciones, funcionan como un motor en el que cada pieza sabe cuál es su cometido y se coordina con las demás, trabajando en compartimentos estancos y tratando de proteger al máximo la identidad de sus componentes, incluso entre ellos, recalcan fuentes de EFE. Desde la página web oficial de Tsunamic Democratic se explica que la aplicación es «segura», «no tiene registro» e invita a no revelar ningún dato. «Es de acceso anónimo y privado», insisten. Se han repartido códigos QR por toda Barcelona para activar el servicio. Un boca-oreja que obliga a tener cercanía y contacto físico con la persona del escalafón anterior que va a pasarle la «llave» de acceso. Los organizadores también aseguran disponer de un canal de Telegram con más de 280.000 usuarios desde donde se difunden imágenes, vídeos y comunicados acerca de sus acciones. Expertos consultados por este diario califican a esta herramienta de «ingeniosa» pero que por su diseño es «ilegal» aplicando el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), las medidas garantistas en defensa del usuario vigentes desde hace más de un año en Europa. «Está muy bien pensada para quien está dirigida. Cuando pensamos en aplicaciones de Android pensamos en esas aplicaciones que están en las tiendas que usan millones de personas», apunta Luis Corrons, experto en seguridad informática de Avast, en declaraciones a ABC. Su funcionamiento -explica- está concebido para crear comunidades. Sus creadores han desarrollado una «app» para que solo la usen personas de confianza para organizarse. «Ni se han plantado colocarla ni abrirla al público, que tampoco podrían tal y como está creada la aplicación porque los permisos que emplea obligaría a ser suspendida por Google como el que permite ejecutar código externo», añade. Lo que hace la herramienta es trazar un cálculo de la persona que genera el código que te lo manda. El sistema calcula dónde estás a partir de la app y, entonces, tienes permiso para acceder a tu ubicación. Si están cerca el uno y al otro, se acepta el código. Lo hacen por un tema de seguridad, para tratar de evitar que la policía o periodistas se puedan infiltrar y ver lo que están tramando», recalca. En su opinión, están creando una base de datos de gente que está dispuesta a participar en lo que hacen porque les piden todo tipo de información como tipo de vehículos que tienen en disponibilidad y disponibilidad horaria para coordinar sus acciones. Desde una perspectiva jurídica, para Borja Adsuara, experto en derecho digital, aunque la «app» no se puede probar que está preparada para la violencia, considera que ?es ilegal? porque no cumple la normativa del RGPD. «Para que fuera legal se necesita un delegado de protección de datos, que tenga datos de contacto y, aunque sea con consentimiento, no se sabe qué datos capta ni para qué finalidad», sostiene.
17-10-2019 | abc.es
Esto es lo que los políticos pueden (o no) decir en Twitter
Twitter ha asegurado que los líderes mundiales no están por encima de las políticas de uso de su plataforma, y ha aclarado que si sus publicaciones violan los contenidos pero tienen interés público, sus tuits se mantendrán en segundo plano, sin que los usuarios puedan retuitearlo o comentarlo. Así lo ha confirmado la aplicación a través de su blog oficial. En junio, la compañía tecnológica informó del tratamiento que otorgaba a los tuits de los líderes mundiales. En este caso, como dijo, si sus mensajes violaban las políticas de la red social, estos permanecerían en la plataforma solo si tenían interés público, a modo de contexto y en segundo plano. Este martes, la compañía ha aclarado en un comunicado la forma en que aborda los mensajes de este tipo de usuarios. El fin es «proporcionar una visión directa de nuestra toma de decisiones de cumplimiento, servir a la conversación pública y proteger el derecho del público a escuchar a sus líderes y hacer que rindan cuentas». No obstante, y cuando deciden mantener el «tuit» de un líder mundial por el interés público, los usuarios de la red social no podrán marcar «Me gusta», ni compartir o retuitear la publicación. «Todavía podrás expresar tu opinión con el Retuit con comentario», indican desde la compañía en el perfil de Twitter Safety. «Queremos dejar claro que las cuentas de los líderes mundiales no están por encima de nuestras políticas», aseguran desde Twitter.
17-10-2019 | abc.es
WhatsApp: así será la aplicación cuando llegue el modo oscuro
Desde hace meses, WhatsApp ha estado volcada en el desarrollo de un modo oscuro. Desde la aplicación consideran que, gracias a esta, la experiencia de los usuarios mejorará notablemente en las horas de poca luz. Cabe recordar que otras «apps» propiedad de Facebook, como Instagram o Twitter, ya cuentan con este tipo de funcionalidad. Si la semana pasada comentabamos cómo se podrá configurar este modo oscuro, ahora el portal WaBetaInfo ha mostrado imágenes en las que se puede ver cómo lucirá la aplicación cuando termine el desarrollo. El portal ha mostrado unas capturas en las que se muestra, en concreto, la zona reservada al envío de emoticonos y «stickers» con la próxima funcionalidad activada. La actualización se encuentra en el interio de la beta 2.19.294 de WhatsApp. A pesar de que el modo oscuro es la funcionalidad más esperada en estos momentos por los usuarios, no es la única en la que está trabajando la aplicación. Recientemente sabíamos que WhatsApp está trabajando en una nueva función que facilitará que los usuarios puedan seleccionar los contactos que les añadan a grupos. También se ha filtrado que la «app» está desarrollando un nuevo modo que permitirá enviar mensajes que se autodestruyen en las conversaciones grupales. De acuerdo con esta información, se podrá establecer un tiempo -cinco segundos o una hor a- tras el cual los mensajes desaparecerían automáticamente sin dejar rastro, al contrario de lo que ocurre con los que eliminan manualmente los usuarios.
15-10-2019 | abc.es
«Cocaína en los paquetes de regalo»: Correos sufre un «hackeo» en Twitter
Eran las 9 de la mañana. Un día aparentemente normal. Pero desde la cuenta oficial de Twitter de Correos destinada a la atención al cliente, «Correos Atiende», se empezaron a difundir extraños mensajes. Algunos de los cuales irreverentes y malintencionados. Algo extraño para tratarse de la compañía de servicio postal y transporte español. ¿La razón? Un «hackeo» a su cuenta oficial. Se ha abierto una investigación para esclarecer los hechos. «Nuestro servicio es una basura, pero somos expertos en el transporte de droga» o «Si necesitas enviar droga en tus paquetes, no dudes en usar nuestro servicio» han sido algunos mensajes difundidos a través de su perfil oficial. Fuentes de Correos han asegurado a ABC que todavía no se ha identificado al autor de los hechos pero para evitar problemas institucionales que afectan a su reputación se ha desactivado la cuenta tras denunciar el problema a la compañía proveedora del servicio, Twitter España. El problema se identificó pasadas las 9 de la mañana cuando se detectó que se había modificado la cuenta de @CorreosAtiende (con más de 18 mil seguidores) que ejerce de atención al cliente virtual. Los cibercriminales han publicado «mensajes ajenos a la compañía». Para contrarrestar y avisar a los usuarios, se ha denunciado el robo de la cuenta desde el perfil oficial de Correos en la misma plataforma pidiendo además que se haga caso omiso a los mensajes que aparezcan en el perfil «hackeado» hasta nuevo aviso. «Se ha hablado con Twitter para que se cierre el usuario y estamos trabajando para recuperar el perfil», alegan las mismas fuentes. En estos momentos, la cuenta la ocupa un perfil falso llamado «Illyasviel von Einzbern», que ha publicado algunas imágenes de estilo manga japonés. Aunque todavía se desconoce la técnica empleada para piratear la cuenta, expertos consultados por este diario aseguran que se trata de una nueva campaña de «phishing» o suplantación de identidad, el mismo ataque que permitió tomar el control incluso del mismísimo fundador de Twitter, Jack Dorsey, a finales de agosto. «Todo apunta a que se trata del típico ataque de ?phishing?, aunque es complicado saber si se trata de un ataque dirigido o un ataque masivo y que ha pillado al empleado de Correos que gestiona la cuenta», valora a este diario Luis Corrons, evangelista de seguridad de la firma Avast. Lo más probable -insiste este experto- es que se haya enviado un mensaje al correo electrónico para engañar a la víctima invitándole, por ejemplo, a cambiar la contraseña de su perfil o, directamente, a través de un mensaje directo de Twitter. «Lo mejor para asegurarse en estos casos es tener siempre el doble factor de autenticación, que no es infalible como vimos en el caso del fundador de Twitter,, pero complica aún más al atacante para hacerse con la cuenta», señala.
14-10-2019 | abc.es
Adicción a «Fortnite»: el 60 por ciento de los niños lo juegan sin tener la edad recomendada
No cabe duda de que «Fortnite» se ha convertido ya en uno de los títulos más importantes de la historia de los videojuegos. Así lo demuestra el que, en dos años de vida, este battle royale haya sido capaz de atraer a 2.000 millones de usuarios en todo el mundo y de generar unos beneficios anuales de 3.000 millones de dólares. Su mecánica, no obstante, resulta sumamente sencilla: una batalla entre cien participantes en la que solo puede quedar uno. «En esencia, Fortnite no es más que la versión computarizada del juego del pillapilla de toda la vida, que siempre ha atraído tanto a niños como a niñas. La hora del recreo ahora es en el ordenador», apunta Joan Arnedo, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y coautor del estudio «Generación Z y Fortnite: Nuevos paradigmas éticos de diseño de videojuegos». Este trabajo, elaborado junto a Rosa M. Gil, del Departamento de Informática e Ingeniería Industrial de la Universidad de Lleida, entre otros profesionales, pone el foco en el uso que los más jóvenes hacen de «Fortnite». Según los resultados de la encuesta realizada a 561 menores de entre 8 y 11 años y que forma parte del estudio, un 60 por ciento de los niños juega a «Fortnite» a pesar de no alcanzar la edad recomendada para utilizarlo (12 años en Europa). De ellos, el 74,6 por ciento dice que lo usa solamente los fines de semana y festivos; mientras que el 25,5 por ciento juega tanto los fines de semana como durante la semana. Los días que usan «Fortnite», el tiempo de juego es de dos horas o más al día para el 42,2 % y el 57,8 % se conecta una hora. «Esta situación no es nueva en el campo de los videojuegos. Al final, salvo en casos muy evidentes, como violencia realista o contenido claramente sexual, siempre se acaba por caer en la tendencia de que "solo es un juego", y por ello se resta importancia a este tipo de recomendaciones por edad. Lo mismo se aplica a las películas», expone Joan Arnedo. «En el caso de Fortnite ?continúa el profesor de la UOC?, su limitación por edad viene justificada por dos aspectos. Por una parte, violencia leve, que queda totalmente disimulada con sus gráficos divertidos y caricaturescos. Por otra parte, el hecho de incluir compras en la aplicación. Por lo tanto, es más una cuestión de implicaciones legales y de forma que de contenido. Esto hace que sea fácil autojustificar que se acabe pasando por alto la recomendación». Para niños y niñas «Ya, en general, podemos desterrar la idea de que el público que juega a videojuegos es mayoritariamente masculino», señala Arnedo. El experto apunta, a su vez, que este tipo de entretenimiento es cada vez más paritario, y que en el caso de la encuesta, en concreto, la mitad de los participantes fueron niñas: «puede verse que parte de la receta del éxito de "Fortnite" está en que contiene elementos tradicionalmente atractivos también para un público infantil femenino. Por ejemplo, si bien se trata de un juego del género battle royale, con un componente competitivo de "matar al adversario", nos encontramos con una estética de caricatura colorista y vistosa, casi de dibujos animados». Por su parte, el profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación e investigador del grupo GAME de la UOC, Daniel Aranda, afirma que los videojuegos se han convertido en una pieza fundamental de nuestra cultura. En una herramienta básica de socialización y aprendizaje: «Hemos jugado y muchos de nosotros seguiremos recreando o inventando nuevos contextos lúdicos, digitales o analógicos, en los que podamos reunirnos, intercambiar, competir, ganar o perder, conocernos mejor, formar equipos o compartir valores o destrezas». El deseo de encajar Los niños que participaron en la encuesta del citado estudio, expresaron su gusto por el videojuego eligiendo entre distintas motivaciones. Entre estas figuraba la opción «Para no decepcionar a mis compañeros y ser parte del grupo». «En el estudio, el miedo a sentirse desplazado era un factor importante para jugar. Nos encontramos con un producto de moda y por lo tanto hay una presión social. ¿Vas a ser tú el único del cole que no juegue?», explica Arnedo Otra de las claves del éxito de «Fortnite» está en el chat de voz que incorpora. Los usuarios lo utilizan para hablar de estrategias de juego, pero también para estar al día con los amigos del colegio y charlar con los nuevos contactos que se crean en las partidas. Y es que «Fortnite» se ha convertido en una nueva red social, un espacio en el que conectarte y crear comunidad. Eso sí, a diferencia de lo que sucede en Twitter, Facebook o Instagram, en los que uno accede a los contenidos publicados cuando quiere o puede, en el battle royale la conversación sucede en directo. Si no estás, te la pierdes. Y ¿qué niño o adolescente quiere ser el que no está? Según las investigaciones de Daniel Aranda, «para jóvenes y adolescentes, la habilidad para socializarse con sus iguales y hacer amistades es un componente clave de su crecimiento como seres humanos competentes. Las redes sociales en las que se juega en digital, por lo general, aportan espacios seguros en los que compartir nuestras experiencias y, frecuentemente, compartir genera empatía e inteligencia interpersonal». Micropagos Los desarrolladores de Fortnite han jugado otra baza ganadora. «El free to play permite jugar, pero incita constantemente a consumir y comprar», comenta Aranda. Así, la posibilidad de realizar compras como el pase de batalla, para ser más competitivo y subir de nivel, o de accesorios estéticos, como los bailes, picos o skins, seduce a los jugadores. «Tenerlos o no tenerlos puede relacionarse con el prestigio y el protagonismo ante los amigos y rivales», recoge el estudio de la UOC, que lo considera un factor de riesgo más que puede fomentar la adicción a los videojuegos, incluida por la Organización Mundial de la Salud en 2018 dentro de su clasificación de enfermedades. «Debemos cobrar conciencia de que los videojuegos ya no son un producto nicho, sino un producto de masas que mueve enormes cantidades de dinero», advierte Arnedo. «Por ello, y como sucede en otros productos de consumo masivo, hoy en día padres y profesores hemos de competir con juegos diseñados por gabinetes de expertos en psicología que van a usar todas las herramientas a su alcance y que saben cómo aplicar todo tipo de "enganches" para captar la atención de los niños. Nada es casualidad».
14-10-2019 | abc.es
Así afectará la eliminación de los «me gusta» en Instagram y Facebook a los jóvenes
Facebook e Instagram han comenzado oficialmente las pruebas para eliminar el número de «me gusta» de las publicaciones, la cantidad de visualizaciones de los vídeos y cualquier otro dato que muestre de forma pública el éxito o fracaso que están teniendo otros 'posts', aunque este sí que podrá ver en privado la repercusión que tienen sus propias publicaciones en ambas plataformas. Facebook anunció en su conferencia de desarrolladores celebrada en julio que incorporaría un nuevo sistema a sus redes sociales Facebook e Instagram por el que los usuarios no pudieran ver los 'me gusta' del resto de personas, aunque sí los propios, con el objetivo principal de que los usuarios estén más preocupados por compartir lo que les interesa que de hacerlo solo por conseguir más 'me gusta'. En el caso de Facebook, esta medida comenzó sus pruebas en Australia el 27 de septiembre. «Estamos probando un test limitado donde los 'me gusta', reacciones y número de visualizaciones de vídeo se hacen privadas», aseguró un portavoz de Facebook al medio The New York Times, que recalcó que estaban llevando a cabo esta fase de prueba para tener un 'feedback' «para entender si este cambio mejorará la experiencia de las personas». En el caso de Instagram, esta nueva función se comenzó a probar el pasado julio en siete países (Australia, Brasil, Canadá, Irlanda, Japón, Nueva Zelanda e Italia), hecho que dio a conocer la propia red social a través de un hilo de tuits en su cuenta oficial. La preocupación por parte de la compañía, de los expertos y de los propios usuarios es el tipo de repercusiones que puede tener esta medida, sobre todo en los más jóvenes, que son los que más hacen uso de Instagram. «Hay que tener en cuenta la incidencia que puede tener en una población joven. Instagram no es la red social con más usuarios, pero sí es la que más crece y la preferida de los adolescentes», asegura el profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de Universidad Oberta de Catalunya (UOC), Ferrán Lalueza en un comunicado de la universidad. De hecho, Instagram fue clasificada en 2017 en un estudio de la Royal Society for Public Health (RSPH) denominado #StatusOfMind, como la red social peor valorada por ser la que más afecta negativamente a la salud mental y el bienestar de los jóvenes. Le sigue Snapchat, Facebook, Twitter y YouTube. Reducción de presión social De acuerdo con un estudio realizado por la UOC, en el que participaron esta medida reducirá la presión social en los jóvenes a los que la sensación de ser valorados continuamente por otros usuarios les lleva a tener una preocupación constante por su propia imagen, por tener que estar conectados continuamente para no perderse nada, e incluso a exponerse al acoso, la ansiedad y los problemas para conciliar el sueño. «La lógica de ser permanentemente validado y aprobado por los demás es una variable muy importante para los adolescentes, aunque no es la única», asegura el psicólogo y profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, José Ramón Ubieto. «Las pantallas han aumentado el narcisismo, al poner el 'yo' en primer lugar: nuestra imagen pasa a ser el principal emblema y esto puede tener efectos colaterales negativos: exhibicionismo, transformación de la intimidad y la privacidad, ciberacoso, amenazas, etc.», explica Ubieto. Así, asegura que esta nueva medida «reduce la hipertrofia del 'yo', este fenómeno narcisista en el que uno tiende a buscar los 'me gusta' y a hacer que todo el mundo sepa que los tiene y puede, además, reducir la angustia por tenerlos». Una idea reforzada por la profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, Mireia Montaña, que asegura que los jóvenes «son muy sensibles a la aceptación y el rechazo en las redes sociales», como recoge un estudio de Nature, que indica que precisamente esta sensibilidad «puede hacerlo específicamente reactivos a los medios que despiertan emociones». Por otra parte, Lalueza opina que la compañía tiene también otra intención con esta medida, que es la de no desanimar a los usuarios que tienen pocos seguidores o 'me gusta', que «son la mayoría», para evitar que se conviertan en un usuario pasivo. «Si la mayoría se convierten en usuarios pasivos, en simples espectadores de los que no se pueden extraer informaciones valiosas, se pierden muchos datos, que es justamente lo que estas plataformas quieren atesorar y comercializar», señala. En cuanto a los usuarios que viven de los «me gusta», como los «influencers» cree que perderán influencia «pero no porque las redes quieran poner fin a los 'likes'», asegura Lalueza. «Están perdiendo credibilidad porque ya no se los considera independientes por su creciente dependencia de las marcas», señala. Repercusión Por otra parte, la socióloga, experta en Neurolingüística, Alicia Aradilla, afirma en un comunicado que esta nueva medida «puede ser un punto y aparte en las relaciones actuales». Teniendo, así, repercusiones a nivel fisológico, económico y sociológico. A nivel fisológico, se elimina la parte adictiva de la aplicación. Aradilla explica que los «likes», avisos de notificaciones e incluso las melodías para avisar de que te ha llegado un WhatsApp, «like» o comentario, suponen pequeñas descargas de dopamina, la llamada hormona de la felicidad. Esto, unido al hecho de que todas las redes sociales están diseñadas para ser adictivas, crea un hábito en el usuario de uso continuado, a favor de todas las redes sociales. Asegura que si se elimina la visualización de «me gusta», este hábito «descenderá sustancialmente». Por lo tanto, «eliminar el 'like' es arriesgarse a eliminar la red social», apostilla Aradilla. A nivel económico, la «influencer» Lara Martín Gilarranz cree que «la eliminación de los 'likes' puede ser bueno, ayudará a la selección de cuentas con las marcas». Afirma que la interacción con la comunidad de seguidores es más importante y apunta que, para ella «el 'me gusta' en mis publicaciones no lo son todo». Además, señala que los datos estadísticos «siempre estarán visibles para ti y a disposición de la marca cuando los pida, al igual que ahora pasamos estadísticas también podremos pasar a cuánta gente ha gustado», concluye. Por último, a nivel sociológico, esta medida «podrá afectar a muchos aspectos que pueden confluir en el acto de publicar momentos vitales» en los ciudadanos, como señala Aradilla. Se podría desarrollar la denominada gula con la tecnología en forma de 'scroll' «el contenido es infinito, nunca acaba. Sería parecido al placer de comer por gula, sin hambre y sin poder parar de hacerlo», detalla la socióloga. Por otra parte, provocaría un descenso en la sensación de adhesión al grupo. «Por ejemplo, si tú me das un 'like', parte del atractivo es que toda la comunidad pueda saber de ese gesto, si sólo lo sé yo al ver mis estadísticas, la motivación baja, porque de nuevo desaparece la proyección social, es decir, que los demás lo sepan también)», asegura. «Sin sensación de adhesión al grupo, dejarán de interesarnos la vida ajena, por lo que es posible que nos centremos más en la nuestra, esto puede repercutirnos saludablemente», declara Aradilla. Según algunos estudios, actualmente la media de atención al teléfono diaria es de 5,18 horas al día mirándolo cien veces al día.
10-10-2019 | abc.es
El fracaso de una de las medidas estrella de WhatsApp
En el verano del pasado año, WhatsApp, conocida aplicación de mensajería instantánea, puso en marcha una medida diseñada para evitar los bulos, avisar de cuándo un mensaje se reenviaba. El objetivo era deshacer el flujo por donde circulan las noticias falsas en una plataforma por donde muchos usuarios se informan. Esa solución, sin embargo, no ha dado con los resultados esperados. Una investigación (PDF) realizada conjuntamente entre el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil) concluye que la función de limitar a cinco los mensajes reenviados ha conducido a reducir la velocidad de viralización de las llamadas «fake news» pero no ha atajado el problema de raíz. Cuestionadas su reputación, las principales plataformas de redes sociales como Facebook o Twitter han implementado en los tres últimos años algunas medidas para combatir esta lacra como reforzar los equipos de revisión, mejorar los algoritmos de detección de contenidos con falta de rigor informativo o dar pasos hacia la transparencia en la compra de anuncios publicitarios. Todo ello ha tenido una repercusión: los usuarios desconfían de estos servicios digitales a raíz de sus continuos escándalos de privacidad pero su uso como herramientas para informarse no ha dejado de crecer. Una macro encuesta de la consultora Pew Research Center lo dejaba claro recientemente: la mitad de los usuarios estadounidenses han perdido la confianza en las redes sociales como altavoces de la información aunque al mismo tiempo ha crecido su utilización para los mismos fines. Un problema endémico que, unido a la preocupante tendencia de los vídeos manipulados (catalogados como «deep fakes»), lleva a hacerse algunas preguntas: ¿Qué están haciendo de verdad las redes sociales para evitar la desinformación? ¿Ahora que entramos en periodos electorales en países como España o Estados Unidos se va a incrementar la difusión de las noticias falsas? WhatsApp es la aplicación de chat más popular del mundo, pero su naturaleza cerrada, además de la facilidad para transmitir contenidos multimedia e intercambiar información a gran escala, hacen que sea única y un mensaje se puede volver viral. Fotomontajes de dudosa moralidad, mensajes inapropiados sesgados, vídeos o audios manipulados o soflamas incendiarias sin apenas rigor informativo se dan cabida por este canal de comunicación que, en la actualidad, cuenta con más de 1.500 millones de usuarios registrados. Un fenómeno al alza de difícil eliminación. «El sentimiento personal y la inmediatez de los mensajes enviados directamente al móvil han sido ampliamente usados para difundir rumores infundados y crear campañas de desinformación en recientes elecciones en Brasil e India», consideran los autores del estudio. «Nuestros resultados sugieren que los esfuerzos actuales desplegados por WhatsApp reducen la velocidad de la difusión de información, pero son poco efectivos bloqueando la propagación de campañas de desinformación cuando el contenido presenta una gran viralidad», añaden. «Dependiendo de la viralidad del contenido, esos límites no son efectivos para evitar que un mensaje llegue a toda la plataforma con rapidez», apuntan los expertos, quienes constatan que la mayoría de campañas de desinformación están encabezadas por equipos profesionales interesados en grupos políticos. El límite en el número de mensajes reenviados, por tanto, no puede evitar que un contenido llegue a una gran parte de la comunidad. El recorrido de los bulos es largo y duraderos. Para comprobarlo, siguieron el rastro de más de 784.000 imágenes de grupos públicos creados en tres de los países donde más impacto han tenido los bulos por WhatsApp (Brasil, India e Indonesia. Se analizaron los datos de los dos últimos meses y de quince días después. Los investigadores estiman que la inmensa mayoría de las imágenes (hasta un 80%) no duraron más de dos días en WhatsApp al compartirse una sola vez, pero muchos de los mensajes controvertidos se compartieron más de un centenar de ocasiones, con lo que ello supone: amplificar el mensaje en cuestión de horas. Eso sí, se encontraron algunos matices socioculturales: en una región como India, donde se han vivido violentos episodios a causa de los bulos por redes sociales, el problema se amplifica. Solo 48 horas bastan para que una imagen manipulada «infecte» a la mitad de los usuarios en grupos públicos, que son el contenedor donde más impacto suelen tener las campañas de desinformación. Pero un espacio más que suficiente como para propagar un bulo rápidamente. Los grupos en WhatsApp pueden contar con un máximo de 256 miembros. En su mayoría son privados, con personas conocidas como compañeros del trabajo, amigos o familiares. Pero un 20% de los mensajes falsos se convierten en virales. Expertos consultados por este diario descargan parte de la responsabilidad sobre los propios usuarios y coinciden en señalar que existen muchas dificultades para evitar la propagación de bulos por redes sociales y servicios de chat. «Una cosa es la velocidad tecnológica de la viralización y, otra, la razón de porqué se viraliza. La razón no es tecnológica sino que es una creencia del usuario porque coincide con su opinión o sesgo político», señala Borja Adsuara, experto en derecho digital. «Si tú desconocías de una información sueles ir a medios de comunicación serios o a internet para comprobarlo. ¿Por qué no lo haces? Porque estas de acuerdo, te parece gracioso o coincide con tu discurso y quieres propagarlo», sostiene. «A todos nos ha ocurrido que una información nos ha parecido sorprendente, pero como es verosímil le hemos dado cabida. No hay medida para evitarlo. La gente no quiere contratarlo sino creérselo. La única medida -asegura- es fomentar el espíritu crítico y contrastar varios medios de comunicación». Y, a su juicio, la propagación de bulos por internet seguirá pasando: «No veo ningún medio; por muchos filtros que se pongan para evitarlo, entrar en la veracidad de las noticias es muy complicado. Solo pueden ir ajustando [las redes sociales] los algoritmos para comprobar las noticias contrastadas», apunta. En la misma línea se sitúa Samuel Parra, experto en la misma materia, quien considera que «si dejamos en su mano [por las redes sociales] que se decidan los contenidos que son o no fake news o, en ciertos casos, evitar su difusión podemos caer en una censura previa. Todo va a pasar por una educación del usuario para que sepa si la información es legítima y veraz y, en caso incorrecto, no difundirlo». En su opinión, no es un problema nuevo pero cree que las plataformas van a poder evitarlo. «Cuando son bulos que reafirman tus convicciones los difundes porque confirman tus creencias, ya sean religiosas o políticas. Es muy difícil de combatir a nivel de usuario y muy peligroso de combatir a nivel de plataforma».
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