Noticias de "twitter"

01-01-1970 | abc.es
El cambio climático también amenaza a las redes: en 15 años podría no haber internet
Mucho se ha dicho sobre el cambio climático. Una de las consecuencias más repetidas es la subida del nivel del mar, lo que implicaría el cambio de ecosistemas que dañaría tanto a vida vegetal como animal. Pero ahora un nuevo estudio asegura que la vida digital también corre peligro, ya que este fenómeno podría dañar la infraestructura de cableado y centros de datos que configuran todo el sistema de internet. Y los científicos han puesto fecha a que los cortes en la red masivos sean una realidad: tan solo 15 años. Científicos de las universidades de Oregon y de Wisconsin-Madison han realizado un estudio sobre el tema y cómo el rápido aumento del nivel del mar y las posibles inundaciones afectarán a estas redes. Los investigadores han señalado ciudades como Nueva York, Miami, Seattle e incluso las regiones costeras de Canadá como las zonas con más peligro. Por ejemplo, en la ciudad de Nueva York se predice que alrededor del 20% del cableado de fibra distribuido por toda la urbe se inundará en los próximos tres lustros, junto con el 32% de los cables que conectan la metrópolis con otras localidades y 43 centros de datos. Communications network infrastructure, such as buried internet cables, could be submerged by sea level rise in as little as fifteen years, causing interruption to the global information network. Full Article: https://t.co/MUHLMeSVn4 pic.twitter.com/hEPnx5Jld8? MU Earth Science Dpt (@mu_earthscience) 7 de agosto de 2018Los cálculos son que el nuvel del mar aumente entre medio metro y un metro en los próximos años, lo que se sumará a lo que ya ha aumentado en algunas zonas, que se sitúa entre los 10 y los 20 centímetros. Las previsiones aseguran que para el año 2033 podrían quedar literalmente sumergidos cerca de 6.500 kilómetros de cables de fibra óptica en Estados Unidos, así como sufrir daños el millar de centros de datos, que almacenan servidores y routers. Una solución costosa El problema principal es que ninguna de estas infraestructuras ha sido preparada para aguantar tanta agua. «Todos estos equipos son resistentes a la intemperie, pero no son impermeables», explica el profesor de informática de la Universidad de Wisconsin-Madison Paul Barford en declaraciones a la revista Wired. Por ello, los investigadores advierten que «se deben tomar medidas pronto para desarrollar planes para hacer frente a esta amenaza», que amenaza a todos estos equipos, ideados en su mayoría en la década de los 90, cuando el cambio climático aún no era tan conocido. Sin embargo, los expertos aseguran que reemplazar todos estos cables supondrá un gran desembolso. «Si queremos ser capaces de funcionar como esperamos todos los días, vamos a tener que gastar dinero y hacer concesiones y planes para acomodar lo que viene», señalan los investigadores.
01-01-1970 | abc.es
Pedofilia y virus: los peligros detrás de «Fortnite»
125 millones de usuarios registrados y casi 300 millones de dólares de recaudación al mes. Tras estos datos se encuentra el fenómeno del momento «Fortnite», el videojuego del «todos contra todos» online del que todos los chavales hablan. Incluso algunos tienen sus propios profesores particulares online, porque el juego se ha convertido en un índice de reputación social: cuanto mejor eres, más arriba estás en la escala; por el contrario, si tus habilidades no son muy buenas, puedes incluso caer víctima de acoso. Esta es una de las consecuencias de la «cara b» del videojuego más exitoso de año a la que también acompañan estafas, timos e incluso pedofilia. Aprovechando que la mayoría de jugadores son menores (el juego está permitido a partir de 12 años, si bien se sabe que hay niños aún más jóvenes registrados como usuarios habituales), los ciberdelincuentes han ideado varias formas de aprovecharse de la situación. Perfiles falsos con malas intenciones Esta nueva forma de socializar entraña una serie de riesgos que muchos padres, al no haberla conocido durante su adolescencia, desconocen. Una de las funciones de «Fortnite» que más gusta a los chavales es que se puede conversar y chatear con otros jugadores en tiempo real. Sin embargo, el hecho de que el chat de texto no se pueda bloquear es un riesgo extra, ya que cualquiera puede comenzar una conversación con un total desconocido sin que sus padres sean conscientes de que lo está haciendo. Sin ir más lejos, hace unos días una madre británica interceptó una conversación con su hijo de 12 años en la que un presunto pederasta le estaba ofreciendo 50 libras a cambio de realizar actos sexuales mientras jugaba. «Los padres de la era digital debemos entender cómo se entretienen nuestros hijos en las plataformas digitales. Por ello, es imprescindible que juguemos con ellos y comprendamos los entornos en los que se mueven, al igual que hacemos con ellos en ?la vida real?. Esta es la mejor manera de ayudarles a convertirse en personas autónomas y maduras en ?el mundo digital?», destaca Hervé Lambert, Global Consumer Product Manager de Panda Security. El timo de «Fortnite» en Android Tanto Google como Apple usan medidas de seguridad en sus plataformas de descarga de apps para minimizar la existencia de aplicaciones con software malicioso. De esta manera, es prácticamente imposible encontrar apps con malware en App Store y poco frecuente en Play Store. Sin embargo, los creadores de Fortnite se han saltado a Google y la su aplicación no se puede descargar desde la Play Store. Para los usuarios de Android, el juego solo se puede obtener desde la web de Epic Games (y, de momento solo para dispositivos Samsung, tal y como se desveló en la presentación del Galaxy Note 9). Esto es problema, pues aunque es presumible que los desarrolladores de la app lucharán contra el cibercrimen desde su plataforma, la realidad es que para los hackers es más fácil vulnerar la web de un desarrollador que la Play Store. Además, el hecho de que la app no se pueda encontrar en la tienda de Google supone que los ciberdelincuentes puedan crear webs de «phishing» (páginas de suplantación) en las que emulen ser el sitio de Epic Games para que los usuarios se descarguen falsos «Fortnite» en los que introduzcan código malicioso o algún tipo de ransomware con el que secuestrar sus móviles. El negocio de las cajas de botín Títulos como la exitosa serie de fútbol «Fifa», «Star Wars Battlefront II», «Overwatch» o «Fortnite» han incorporado un sistema de recompensas y actividades donde se comercia con dinero real. Una estrategia que ha abrazado la industria de los videojuegos en los últimos años hasta el punto que ya es una de sus principales fuentes de ingresos (solo en 2015 se generaron 71.000 millones de dólares). Una circunstancia que también es aprovechada por los ciberdelincuentes, que ofrecen ayudas a un precio más bajo. Incluso gratis. De hecho, proliferaron tanto estos anuncios en torno a «Fortnite» a través de redes sociales o plataformas como YouTube, que la desarrolladora del juego tuvo que lanzar una alerta para que los usuarios no cayeran en esta trampa. Say NO to scams! Beware of scam sites offering free or discounted V-Bucks. The only official websites for Fortnite are https://t.co/8CxczhrZwk and https://t.co/zxorPaoiJb. For more information of Account Security: https://t.co/oF57QdfDLH pic.twitter.com/5oTKougmuq? Fortnite (@FortniteGame) 25 de mayo de 2018
01-01-1970 | abc.es
Europa quiere que Facebook, Twitter y YouTube eliminen los mensajes de extremistas en una hora
Los medios sociales han cambiado el mundo. Para bien o para mal, forman parte de las sociedades avanzadas y extienden sus tentáculos en los países emergentes en la búsqueda de la otra porción de internautas que quedan. Aunque se revelaban como intocables, el último año los ha puesto en su sitio: desventuras con los grupos extremistas, la crisis de las «fake news» y un sistema de publicidad cuestionado han servido para colocarlos en la picota. Cuestionadas y acechadas por el tratamiento que han despachado a los datos personales de sus usuarios y su dejadez hacia los mensajes inapropiados, las grandes estructuras gubernamentales empiezan a mover ficha para evitar que todo se vaya de madre. La Unión Europea (UE), en ese sentido, plantea tomar medidas drásticas contra las empresas tecnológicas como Facebook, YouTube o Twitter mediante la imposición de cuantiosas multas si no eliminan con una mayor rapidez (en un tiempo máximo de una hora) todo ápice de material terrorista que albergan sus servicios digitales. Una de sus principales lacras que eclipsa el resto de virtudes. Así lo ha dejado caer el comisario de Seguridad de la UE, Julian King, que en una entrevista con «Financial Times» ha adelantado que el próximo mes se presentará un borrador en donde se plantean cambios regulatorios para establecer una «línea más dura» contra estas prácticas de las firmas tecnológicas, en su mayoría con sede en Estados Unidos. Esta medida, en caso de que finalmente salga adelante (deberá ratificarse por los países miembro), rompería con una de sus premisas: hasta la fecha la UE ha abogado por una autorregulación de estas plataformas. Es decir, se deja en manos de estas plataformas la voluntad de eliminar propaganda extremista. Sin embargo, el escenario ha cambiado al entender el organismo que no se ha producido el «suficiente progreso» por parte de estas empresas de cara a una mayor protección de los ciudadanos europeos. Una de las medidas para combatir la propagación de mensajes de grupos extremistas en servicios como Facebook o Twitter es establecer un límite de tiempo para eliminar este contenido. Y, para ello, deberá ser calificado por las autoridades competentes y la policía como «contenido terrorista». «No podemos permitirnos el lujo de relajarnos o volvernos complacientes frente a un fenómeno tan sombrío y destructivo», apunta King, quien ha anticipado que esta regulación se aplicará a todas las páginas web independientemente de su dimensión.
01-01-1970 | abc.es
Inteligencia Artificial, amigo o enemigo del sistema financiero
Para que la transformación digital sea efectiva un sector debe primero transformarse con una mentalidad aperturista pero realista y, luego, incorporar a sus procesos industriales las innovaciones que realmente sean necesarias. En un mundo de marketing que se mueve a costa del «hype», el sistema financiero se aferra a todo lo que viene casi sin replantearse las verdaderas intenciones de la tecnología. Que si el futuro es el «Blockchain», que si las monedas digitales lo coparán todo, que si el pago móvil es ya el presente. Transacciones «peer to peer». ¿Big Data? Por supuesto, si los «facebook» o «twitter» de turno analizan a sus usuarios, ¿por qué un banco no podría aprovechar la información recopilada en las transacciones de sus clientes -siempre disociadas- para tomar decisiones? Y luego están los avances en materia de inteligencia artificial, el nuevo tótem al que adorar aunque ello implique miedos y reticencias. No es posible rechazar que, en cualquier caso, las «máquinas pensantes» en las que se trabaja en la actualidad todavía están en pañales. Todavía no hemos alcanzado un nivel de autonomía total, pero lo más seguro que en los próximos años se avance en esta cuestión. Los servicios financieros, la banca en general, no están exentos de cómo la tecnología y los nuevos hábitos de los consumidores están cambiando su forma de operar y de relacionarse con su entorno, los clientes. Pero, como en todo lo que intervienen los avances, no es oro todo lo que reluce. Un extenso informe (PDF en inglés) del Foro Económico Mundial sobre la innovación disruptiva en los servicios financieros considera que la inteligencia artificial (IA) está «debilitando los lazos que han mantenido unidos los componentes de las instituciones financieras existentes». La razón esgrimida: se ha abierto la puerta a modelos operativos completamente nuevos y a dinámicas competitivas que «premiarán a las instituciones enfocadas en la escala y sofisticación de datos» en lugar de la apuesta por la escala o complejidad del capital. Y predice, en ese sentido, la eliminación de los pequeños agentes financieros dado que la IA favorecerá a los grandes jugadores del sector. Así, la AI proporcionará a través del uso de datos «grandes e inigualables ventajas competitivas», aunque se teme que la industria todavía no esté preparada para hacer frente a los retos que se plantean. El informe identifica hasta nueve maneras en que AI está cambiando la estructura tradicional de la industria de servicios financieros, creando una nueva competencia, lo que inaugurará nuevas estrategias que tendrán un impacto en la estructura de las organizaciones y la atención a los consumidores. Entre ellos, una mayor personalización, más velocidad en las relaciones, mejores servicios de asesoramiento, soluciones colaborativas o el aprovechamiento de los datos. Pero, pese a todo, el documento, realizado a partir de la opinión de varios expertos en diversas especialidades, establece que la IA propondrá un nuevo campo de batalla para conseguir la fidelidad de los clientes al introducir, entre otras cosas, nuevas formas de relacionarse con ellos. Otra de las posibilidades de estos avances tecnológicos aplicados a un sector tan tradicional y arraigado en la sociedad es que permitirán «automatizar parte de la vida financiera de los clientes», mejorando, a su vez, sus resultados económicos. Un potencial -recoge el informe- que permitirá poner en marcha servicios basados en «aprendizaje automático» alojados en la nube para favorecer a los usuarios de las entidades bancarias. No todo destila tanto amiguismo, puesto que los expertos también creen que estas conexiones entre los bancos con las plataformas en la nube podrán provocar futuros ciberataques al tiempo que anticipan futuros dilemas éticos. La IA -creen- exigirá un continuo análisis colaborativo acerca de las técnicas de supervisión de las finanzas en medio del huracán de incertidumbres planteadas por los reguladores en esta materia. Sin hablar de los posibles sesgos y comportamientos controlados de la IA cuando operen en el mundo financiero o la bolsa. «La AI creará nuevos tipos de riesgo en los sistemas de servicios financieros, tanto a nivel nacional y niveles internacionales, por lo que se requerirán de nuevas estrategias de gestión de riesgos y mitigación de problemas».
01-01-1970 | abc.es
Hasta el año 2016 es posible que más de uno no hubiera escuchado apilados los términos «injerencia» y «extranjera». Las elecciones presidenciales norteamericanas que elevaron a la figura de Donald Trump a la Casa Blanca marcaron un punto de inflexión en el tratamiento informativo y la perspectiva acerca de las redes sociales. Nada ha sido igual desde entonces. La pérdida de confianza hacia los «facebook» y «twitter» de turno han provocado un seísmo de tal magnitud que han tenido que desplegar las velas de su reconversión. Porque ya tocaba. Habían vivido por encima de sus posibilidades, cada vez más centrándose en datos económicos abandonando a sus usuarios, que son el realidad el magma que hace explosionar sus crecimiento. Como se han quitado la careta, los internautas por fin han conocido sus intenciones: sus comentarios en estos servicios, las imágenes que publican voluntariamente, las páginas que siguen y las amistades que se encuentran solo les sirve a estos gigantes de la tecnología como arma para lograr atraer anunciantes. En esa perturbación de sus objetivos iniciales -conectar a la mayor gente posible- las redes sociales han tenido que mover ficha para sacudirse sus miserias, el gran porcentaje de «trolls» que provocan el éxodo de personas famosas, las «fake news» que desinforman a los parroquianos y el aprovechamiento de la marca para intentar engañar por parte de grupos extranjeros interesados. La prueba de fuego se producirá en noviembre, coincidiendo con las elecciones legislativas en Estados Unidos. Las tecnológicas tienen una nueva oportunidad para demostrar que están en condiciones de garantizar una seguridad y limpieza en sus servicios. Se juegan mucho. No pueden volver a cometer el mismo error ni la misma dejadez mientras ven cómo grupos malintencionados aprovechan las redes sociales para engañar y manipular a los potenciales votantes. Repunte de artimañas en Facebook Una de las empresas que más inquietud genera es Facebook. Pero la multinacional estadounidense tiene un plan para proteger las elecciones de un desastre electoral como el que lo golpeó en 2016. El temor, de nuevo, es que alguien desde regiones como Rusia -uno de los países en el punto de mira- intente usar la red social para sembrar la división entre los votantes. Para ello, según el medio especializado «Recode», se duplicará el número de empleados en seguridad y protección al usuario. La cifra que ha trascendido, aunque algo descabellada, ronda las 20.000 personas colaborando a tiempo parcial en su mayoría para evitar que se «cuelen» mensajes malintencionados. Dado el temor acerca de que una posible injerencia extranjera lleve ya mucho tiempo trabajando, los expertos dudan, sin embargo, que a Facebook le dé tiempo en blindarse ante estas prácticas que han empañado su larga trayectoria. Entre otras medidas en las que se pretende llevar a cabo, la red social quiere localizar y eliminar perfiles falsos o, al menos, no verdaderos, disminuir en la medida de lo posible la presencia de enlaces informativos que incluyan contenidos erróneos y, sobre todo, hacer más difícil la compra de anuncios políticos que promuevan a candidatos. Lucha contra «agentes malos» Un paquete de actuaciones que lleva tiempo introduciendo en su plataforma -eliminó casi 1.300 millones de cuentas falsas solo en los últimos seis meses-, aunque la principal prioridad de Facebook -según relata la publicación- es acabar de una vez por todas con las cuentas gestionadas por «bots» y automatizadas. «Lo más importante es buscar cuentas falsas», reconoció en junio la jefa de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg: «Si nos fijamos en las cosas que sucedieron en los anuncios rusos en nuestra plataforma en 2016 todo se hizo a través de cuentas falsas». A principios de agosto, Facebook destapó un plan forjado con continuos y «sofisticados» intentos de influir en estas elecciones a través del empleo de perfiles y páginas falsas en la red social. Según anunció un portavoz de la compañía, la firma americana eliminó 32 cuentas de «agentes malos» y que, supuestamente, estaban involucradas a un «comportamiento coordinado de desinformación». Todo ello coincide en el tiempo: esta misma semana Facebook ha desactivado varios cientos de perfiles y páginas de su red social y de Instagram con origen en Irán y Rusia que estaban involucradas presuntamente en varias campañas de desinformación. «Hoy eliminamos múltiples páginas, grupos y cuentas por comportamiento coordinado y falso en Facebook e Instagram. Parte de esta actividad se originó en Irán y parte se originó en Rusia. Eran campañas diferentes y no hemos identificado ningún enlace o coordinación entre ellas», dijo este martes Facebook en un comunicado de prensa. Frente a las artimañas y trucos de hace unos años, queda claro una premisa básica: lo que demostraron las «fake news» en 2016 es que por poco dinero se puede utilizar con beneficio propio una red social tan importante como Facebook, que alberga a más de 240 millones de usuarios solo en Estados Unidos. Republicanos críticos con Putin Un debate envenenado puesto que puede llevarse por delante numerosos usuarios y, por ende, ralentizar su crecimiento de usuarios. Algo que también le ha sucedido a Twitter en su «limpieza» de trolls y cuentas no confirmadas que ha provocado que el contador de los seguidores -«followers» disminuya a los «tuiteros». Pero la guerra ya ha empezado. También Microsoft ha tenido que eliminar al menos cinco páginas web creadas para engañar a los estadounidenses. Para ello, se hacían pasar por sitios oficiales en una campaña de «phishing» -suplantación de identidad- proveniente, según las investigaciones, de grupos rusos. Esta revelación tras meses de sospechas y advertencias por parte de funcionarios estadounidenses por la posible injerencia rusa en las elecciones. Lo curioso del asunto es que, aunque parezca extraño, este caso representa un cambio en los comportamientos de agentes externos. El grupo de cibercriminales vinculado a Rusia perpetró estos ataques contra organizaciones de corte conservador y, atención, críticas con el gobierno de Vladímir Putin. Entre las víctimas del ataque está el Hudson Institute, un centro de ideas conservador que en los últimos años ha investigado supuestos casos de corrupción en Rusia.
01-01-1970 | abc.es
Irán se suma a Rusia en la «cibercampaña» de desinformación
Ríos de tinta han corrido encabezados por el título de «injerencia rusa». Una práctica que consistía en la creación de decenas, centenares, miles de cuentas falsas en las que se compartía información tendenciosa destinada a desinformar y crear ruido entre la opinión pública en temas tan controvertidos como el racismo, la xenofobia, la inmigración o cualquier tema relacionado con el extremismo político. Y todas las investigaciones apuntaban a Rusia como el origen del fenómeno de las «fake news» («noticias falsas» en su traducción al español), donde ha quedado probado que existen granjas de «trolls» (personas que se dedican a gestionar cuentas falsas) que llevan operando años para influir en procesos políticos como las elecciones de Estados Unidos en 2016, en las que Donald Trump se erigió presidente. Sin embargo, habría un nuevo jugador en el tablero de la desinformación: Irán. Según han hecho público tanto Facebook como Twitter, centenares de perfiles habrían sido eliminados por sendas plataformas. En concreto, el equipo de Mark Zuckerberg ha suprimido «652 páginas, grupos y cuentas (tanto de Facebook como de Instagram, la otra red social del gigante tecnológico) por comportamientos no auténticos coordinados que se originaron en Irán», afirmó el martes de madrugada la red social a través de un comunicado. Twitter, por su parte, eligió su propia red social para informar de la clausura de 284 cuentas previstas para una «manipulación coordinada». Ejemplos de publicaciones de las cuentas eliminadas - Facebook Alertas La voz de alarma de esta nueva campaña de desinformación la habría dado la compañía de ciberseguridad FireEye, quien les alertó sobre la red «Liberty Front Press», un grupo de páginas que estaban promoviendo propaganda iraní, en la que se incluía la discusión de temas antisaudíes, antisraelíes y propalestinos. Además, desde FireEye alertaban que la campaña no se limitaba solo a influir en EE.UU. apoyando políticas favorables a Irán (como el acuerdo nuclear entre ambos países), sino que muchas se especializaban en crear ruido en Oriente Medio, Reino Unido o América Latina. Estas cuentas normalmente se presentaban como organizaciones civiles que compartían noticias en varios países, aunque siempre sin revelar su verdadera identidad. De forma paralela, Facebook también informó de que se eliminaron cuentas de procedencia rusa y apunta a los servicios secretos de este país como «maestros de orquesta» de la campaña de desinformación, si bien por el momento no se han aportado datos precisos de cuántos perfiles se han visto afectados. «Si bien identificamos algunos de los mismos malos actores que eliminamos en los ataques de ciberseguridad antes de las elecciones estadounidenses de 2016, esta actividad más reciente se centró en la política en Siria y Ucrania», informa el equipo de Zuckerberg, dejando claro que Irán y Rusia operaron por separado en estas acciones. Se da el caso de que Microsoft ha eliminado recientemente al menos cinco páginas web creadas para engañar a los estadounidenses y que también habrían sido gestionadas por los militares rusos. Para ello, se hacían pasar por sitios oficiales en una campaña de «phishing» -suplantación de identidad- proveniente, según las investigaciones, de grupos rusos. Esta revelación tras meses de sospechas y advertencias por parte de funcionarios de este país por la posible injerencia rusa en las próximas elecciones de noviembre, donde se elegirá a los candidatos que aspiran a presidir la Casa Blanca. El Kremlin niega tajantemente estas afirmaciones a pesar de que cada vez más dedos apuntan hacia su interferencia virtual en asuntos internacionales.
01-01-1970 | abc.es
Twitter celebra 11 años de «hashtags»: estos son los más populares del 2017
Generar movimientos sociales, hacer peticiones colectivas y reivindicaciones o comentar la actualidad política, son algunos de los principales usos que los españoles hacen del «hashtag», el símbolo de la red social Twitter para dar visibilidad a los temas más relevantes, que cumple once años. Desde su creación en 2007, estas almohadillas han llegado a ser uno de los signos «más influyentes de la era digital», según ha destacado la plataforma Twitter en un comunicado, por lo que la red social ha establecido este jueves de como el #HashtagDay, el Día Internacional del «hashtag», y ha creado un nuevo emoticono para el evento. Estas etiquetas fueron inventadas por Chris Messina, un antiguo empleado de Google, que propuso a los primeros empleados de Twitter que adoptaran ese símbolo, entonces conocido como «pound» (libra), para crear grupos de tuits relacionados. Sin embargo, este objetivo inicial de etiquetar tuits para hacer más fácil localizar los mensajes sobre un mismo tema ha evolucionado hasta convertirse en un instrumento para intercambiar pensamientos, opiniones e ideas con personas de cualquier lugar. En todo el mundo, se comparten una media de 125 millones de «hashtags» cada día en Twitter, lo que «ayuda a los usuarios a ver lo que está pasando en el mundo y a explorar sobre lo que se está hablando en ese momento», ha destacado la red social. En España, durante los últimos meses, los «hashtags» más utilizados han servido para generar movimientos sociales, como el #noesno o #yositecreo, hacer peticiones colectivas o reivindicaciones, como #equiparacionya, o para seguir la actualidad con #barcelona, #madrid o #lamanada. También la música es uno de los temas de conversación más comunes entre los usuarios españoles, quienes utilizan los "hashtags" para seguir a sus grupos favoritos, animar la interacción con los programas televisivos musicales, o para compartir la canción que están escuchando, con la etiqueta en inglés #nowplaying, que ya ha sido empleada más de mil millones de veces en el mundo. El «hashtag»en España también cumple una función en la búsqueda de personas en paradero desconocido, con etiquetas como #desaparecido, además de tratar asuntos relacionados con la vida cotidiana, como #empleo, o para seguir y animar a un equipo de fútbol. Además de estos, a nivel global han destacado en los últimos meses «hashtags» como el del movimiento #metoo, el mundial de #rusia2018, la celebración de la ceremonia de los #oscars o el día a día del presidente #trump, etiquetas que se han convertido en un tema de discusión entre miles de personas y que, en ciertos casos, han llegado a formar parte del debate socio-político.
01-01-1970 | abc.es
El exjefe de seguridad de Facebook advierte que es «demasiado tarde» para blindar las elecciones de EE.UU.
Pese a los esfuerzos de Silicon Valley para evitar una contaminación informativa durante las elecciones legislativas de EE.UU. (de mitad de mandato), la sensación de que no se ha hecho lo suficiente empieza a cobrar fuerza. El ex responsable de seguridad Facebook, Alex Stamos, ha advertido en ese sentido que es «demasiado tarde» para garantizar unos comicios limpios de «fake news». En una publicación personal en la web Lawfare, Stamos cree que existe una gran posibilidad de que se produzca una nueva intromisión por parte de agentes extranjeros vinculados a Rusia o Irán. «Se corre el riesgo de que vuelva a suceder», escribe el antiguo directivo, quien renunció en marzo de su cargo después de saltar el escándalo de la fuga de datos de Cambridge Analytica. Stamos, de hecho, ha sido un fuerte defensor de investigar y divulgar la actividad rusa en Facebook, lo que provocaron tensiones internas con Mark Zuckerberg, fundador, y Sheryl Sandberg, su número dos. Stamos ha insistido en que Estados Unidos se «arriesga» a que sus elecciones «se conviertan en la Copa Mundial de la guerra de la información». Los esfuerzos de Facebook, Twitter o Microsoft para frenar los intentos de manipular la opinión pública iniciada en Rusia e Irán probablemente «no evitarán nuevas campañas» en el período previo a las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. Este experto cree que no se han logrado frenar los intentos de grupos extranjeros en intoxicar informativamente las plataformas sociales, que albergan millones de potenciales votantes. «Si bien este fracaso ha dejado a Estados Unidos desprevenido para proteger las elecciones de 2018 todavía hay una posibilidad de defender la democracia estadounidense en 2020», añadió. Las compañías tecnológicas han puesto en marcha diversas medidas en los últimos meses (prohibición de cuentas falsas, eliminación de perfiles de grupos que propagan mensajes extremistas) encaminadas a «limpiar» su imagen por un lado y garantizar que las intentonas de manipulación informativa no caben en sus plataformas. Además de Facebook, Twitter o Microsoft han llevado a cabo sendas respuestas para evitar posibles intromisiones por parte de grupos de procedencia extranjera. Si bien Rusia ha sido pionera en estas técnicas de intoxicación informativa en 2016, en los últimos meses de ha detectado un ague de movimientos procedentes de Irán, otro de los países señalados de EE.UU. Un escenario que preocupa a Stamos dado que ha derivado en que «otros estados-nación» y «agentes maliciosos» se hayan sumado a esta batalla por la desinformación, que puede causar, en su opinión, «resultados devastadores». «De alguna manera, EE.UU. ha transmitido al mundo que no se toma en serio estos temas y que cualquier persona malintencionada puede provocar una guerra de información contra Occidente», escribió. «Existen otros muchos enemigos estadounidenses con capacidades de iniciar una ciberguerra como China o Corea del Norte, que podrían empujar a un candidato u otro», añadió. Además de relatar sus preocupaciones, Stamos ha defendido una serie de medidas para contrarrestar la influencia de las llamadas «fake news» que han enturbiado en el último año la percepción de las redes sociales: la aprobación por parte del Congreso de EE.UU. de un marco legal para abordar la desinformación online, el análisis de las competencias de defensa en ciberseguridad, el desarrollo de sistemas de protección electoral por parte de cada estado y las exigencias de hacer públicos futuros ataques.
01-01-1970 | abc.es
Hasta el año 2016 es posible que más de uno no hubiera escuchado apilados los términos «injerencia» y «extranjera». Las elecciones presidenciales norteamericanas que elevaron a la figura de Donald Trump a la Casa Blanca marcaron un punto de inflexión en el tratamiento informativo y la perspectiva acerca de las redes sociales. Nada ha sido igual desde entonces. La pérdida de confianza hacia los «facebook» y «twitter» de turno han provocado un seísmo de tal magnitud que han tenido que desplegar las velas de su reconversión. Porque ya tocaba. Habían vivido por encima de sus posibilidades, cada vez más centrándose en datos económicos abandonando a sus usuarios, que son el realidad el magma que hace explosionar sus crecimiento. Como se han quitado la careta, los internautas por fin han conocido sus intenciones: sus comentarios en estos servicios, las imágenes que publican voluntariamente, las páginas que siguen y las amistades que se encuentran solo les sirve a estos gigantes de la tecnología como arma para lograr atraer anunciantes. En esa perturbación de sus objetivos iniciales -conectar a la mayor gente posible- las redes sociales han tenido que mover ficha para sacudirse sus miserias, el gran porcentaje de «trolls» que provocan el éxodo de personas famosas, las «fake news» que desinforman a los parroquianos y el aprovechamiento de la marca para intentar engañar por parte de grupos extranjeros interesados. La prueba de fuego se producirá en noviembre, coincidiendo con las elecciones legislativas en Estados Unidos. Las tecnológicas tienen una nueva oportunidad para demostrar que están en condiciones de garantizar una seguridad y limpieza en sus servicios. Se juegan mucho. No pueden volver a cometer el mismo error ni la misma dejadez mientras ven cómo grupos malintencionados aprovechan las redes sociales para engañar y manipular a los potenciales votantes. Repunte de artimañas en Facebook Una de las empresas que más inquietud genera es Facebook. Pero la multinacional estadounidense tiene un plan para proteger las elecciones de un desastre electoral como el que lo golpeó en 2016. No quiere que vuelva a suceder lo mismo. El temor, de nuevo, es que alguien desde regiones como Rusia -uno de los países en el punto de mira- intente usar la red social para sembrar la división entre los votantes. Para ello, según el medio especializado «Recode», se duplicará el número de empleados en seguridad y protección al usuario. La cifra que ha trascendido, aunque algo descabellada, ronda las 20.000 personas colaborando -a tiempo parcial en su mayoría- para evitar que se «cuelen» mensajes malintencionados. Dado el temor acerca de que una posible injerencia extranjera lleve ya tiempo trabajando, los expertos dudan, sin embargo, que a Facebook le dé tiempo en blindarse ante estas prácticas que han empañado su larga trayectoria. Entre otras medidas en las que se pretende llevar a cabo, la red social quiere localizar y eliminar perfiles falsos o, al menos, no verdaderos, disminuir en la medida de lo posible la presencia de enlaces informativos que incluyan contenidos erróneos y, sobre todo, hacer más difícil la compra de anuncios políticos que promuevan a candidatos. Lucha contra «agentes malos» Un paquete de actuaciones que lleva tiempo introduciendo en su plataforma -eliminó casi 1.300 millones de cuentas falsas solo en los últimos seis meses-, aunque la principal prioridad de Facebook -según relata la publicación- es acabar de una vez por todas con las cuentas gestionadas por «bots» y automatizadas. «Lo más importante es buscar cuentas falsas», reconoció en junio la jefa de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg: «Si nos fijamos en las cosas que sucedieron en los anuncios rusos en nuestra plataforma en 2016 todo se hizo a través de cuentas falsas». A principios de agosto, Facebook destapó un plan forjado con continuos y «sofisticados» intentos de influir en estas elecciones a través del empleo de perfiles y páginas falsas en la red social. Según anunció un portavoz de la compañía, la firma americana eliminó 32 cuentas de «agentes malos» y que, supuestamente, estaban involucradas a un «comportamiento coordinado de desinformación». Todo ello coincide en el tiempo: esta misma semana Facebook ha desactivado varios cientos de perfiles y páginas de su red social y de Instagram con origen en Irán y Rusia que estaban involucradas presuntamente en varias campañas de desinformación. Irán recoge el testigo de Rusia Uno de los cambios que se están produciendo es que la oleada de ciberataques empiezan a venir desde Irán, otro de los territorios en la lista negra del gobierno norteamericano. «Hoy eliminamos múltiples páginas, grupos y cuentas por comportamiento coordinado y falso en Facebook e Instagram. Parte de esta actividad se originó en Irán y parte se originó en Rusia. Eran campañas diferentes y no hemos identificado ningún enlace o coordinación entre ellas», dijo este martes Facebook en un comunicado. En total, Facebook y Twitter han eliminado más de 600 cuentas, la mayoría de origen iraní, que estaban involucradas con un comportamiento no auténtico coordinado. En otras palabras, las cuentas borradas estaban promoviendo propaganda iraní, en la que se incluía la discusión de temas antisaudíes, antisraelíes y propalestinos. Frente a las artimañas y trucos de hace unos años, queda claro una premisa básica: lo que demostraron las «fake news» en 2016 es que por poco dinero se puede utilizar con beneficio propio una red social tan importante como Facebook, que alberga a más de 240 millones de usuarios solo en Estados Unidos. Republicanos críticos con Putin Un debate envenenado puesto que puede llevarse por delante numerosos usuarios y, por ende, ralentizar su crecimiento de usuarios. Algo que también le ha sucedido a Twitter en su «limpieza» de trolls y cuentas no confirmadas que ha provocado que el contador de los seguidores -«followers» disminuya a los «tuiteros». Pero la guerra ya ha empezado. También Microsoft ha tenido que eliminar al menos cinco páginas web creadas para engañar a los estadounidenses. Para ello, se hacían pasar por sitios oficiales en una campaña de «phishing» -suplantación de identidad- proveniente, según las investigaciones, de grupos rusos. Esta revelación tras meses de sospechas y advertencias por parte de funcionarios estadounidenses por la posible injerencia rusa en las elecciones. Lo curioso del asunto es que, aunque parezca extraño, este caso representa un cambio en los comportamientos de agentes externos. El grupo de cibercriminales vinculado a Rusia perpetró estos ataques contra organizaciones de corte conservador y, atención, críticas con el gobierno de Vladímir Putin. Entre las víctimas del ataque está el Hudson Institute, un centro de ideas conservador que en los últimos años ha investigado supuestos casos de corrupción en Rusia.
01-01-1970 | abc.es
Un exjefe de Facebook cree que es «demasiado tarde» para blindar las elecciones de EE.UU. de fake news
Pese a los esfuerzos de Silicon Valley para evitar una contaminación informativa durante las elecciones legislativas de EE.UU. (de mitad de mandato), la sensación de que no se ha hecho lo suficiente empieza a cobrar fuerza. El ex responsable de seguridad Facebook, Alex Stamos, ha advertido en ese sentido que es «demasiado tarde» para garantizar unos comicios limpios de «fake news». En una publicación personal en la web Lawfare, Stamos cree que existe una gran posibilidad de que se produzca una nueva intromisión por parte de agentes extranjeros vinculados a Rusia o Irán. «Se corre el riesgo de que vuelva a suceder», escribe el antiguo directivo, quien renunció en marzo de su cargo después de saltar el escándalo de la fuga de datos de Cambridge Analytica. Stamos, de hecho, ha sido un fuerte defensor de investigar y divulgar la actividad rusa en Facebook, lo que provocaron tensiones internas con Mark Zuckerberg, fundador, y Sheryl Sandberg, su número dos. Stamos ha insistido en que Estados Unidos se «arriesga» a que sus elecciones «se conviertan en la Copa Mundial de la guerra de la información». Los esfuerzos de Facebook, Twitter o Microsoft para frenar los intentos de manipular la opinión pública iniciada en Rusia e Irán probablemente «no evitarán nuevas campañas» en el período previo a las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. Este experto cree que no se han logrado frenar los intentos de grupos extranjeros en intoxicar informativamente las plataformas sociales, que albergan millones de potenciales votantes. «Si bien este fracaso ha dejado a Estados Unidos desprevenido para proteger las elecciones de 2018 todavía hay una posibilidad de defender la democracia estadounidense en 2020», añadió. Las compañías tecnológicas han puesto en marcha diversas medidas en los últimos meses (prohibición de cuentas falsas, eliminación de perfiles de grupos que propagan mensajes extremistas) encaminadas a «limpiar» su imagen por un lado y garantizar que las intentonas de manipulación informativa no caben en sus plataformas. Además de Facebook, Twitter o Microsoft han llevado a cabo sendas respuestas para evitar posibles intromisiones por parte de grupos de procedencia extranjera. Si bien Rusia ha sido pionera en estas técnicas de intoxicación informativa en 2016, en los últimos meses de ha detectado un ague de movimientos procedentes de Irán, otro de los países señalados de EE.UU. Un escenario que preocupa a Stamos dado que ha derivado en que «otros estados-nación» y «agentes maliciosos» se hayan sumado a esta batalla por la desinformación, que puede causar, en su opinión, «resultados devastadores». «De alguna manera, EE.UU. ha transmitido al mundo que no se toma en serio estos temas y que cualquier persona malintencionada puede provocar una guerra de información contra Occidente», escribió. «Existen otros muchos enemigos estadounidenses con capacidades de iniciar una ciberguerra como China o Corea del Norte, que podrían empujar a un candidato u otro», añadió. Además de relatar sus preocupaciones, Stamos ha defendido una serie de medidas para contrarrestar la influencia de las llamadas «fake news» que han enturbiado en el último año la percepción de las redes sociales: la aprobación por parte del Congreso de EE.UU. de un marco legal para abordar la desinformación online, el análisis de las competencias de defensa en ciberseguridad, el desarrollo de sistemas de protección electoral por parte de cada estado y las exigencias de hacer públicos futuros ataques.
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