Alexa, Siri, ¿hombre o mujer? Los asistentes virtuales «sexistas» se vuelven asexuales

13-03-2019 - abc.es
Alexa, Siri, ¿hombre o mujer? Los asistentes virtuales «sexistas» se vuelven asexuales
La voz es el nuevo mando a distancia de la tecnología. Al amparo de los nuevos avances en sistemas de reconocimiento de voz e inteligencia artificial, los asistentes digitales han llamado a la puerta de los hogares para convencernos que sí, en efecto, están preparados para ser nuestros mayordomos virtuales. Cumplen, en mayor o menor medida, con las habilidades prometidas, pero todavía no se está ante un sistema tan perfeccionado como «Samantha», la intuitiva y sensible entidad que se representó en la película «Her». Lo que ha sucedido hasta ahora es que, en su mayoría, este tipo de software han tenido una voz muy similar, la de una mujer. Estudios psicológicos han desvelado que ha sido así porque el timbre femenino es más seductor, más cálido y nos retrotrae al seno materno, con lo que resulta más agradable en las conversaciones. El masculino, en cambio, resulta más imperativo y marcial. En cambio, esta filosofía ha tenido una contrapartida; la voz sintética programada de una mujer queda estereotipada hacia la sumisión hasta el punto que puede llegar a perpetuar un estereotipo de género. Una situación que ha empezado a cambiar hace unos años al ofrecer las principales empresas desarrolladoras la oportunidad de elegir entre la voz masculina o femenina, pero es cierto que en su mayoría viene predeterminada la femenina. De cara a superar esta vicisitud y romper, de paso, con el problema asociado al género, un equipo de investigadores con sede en Dinamarca ha desarrollado un asistente de voz apodado simplemente Q y que está diseñado para no ser percibida como hombre o mujer. Es una voz neutra, fuera de los cánones sexuales. Esta iniciativa, presentada este lunes en el festival creativo South by Southwest (SXSW) en Texas, aspira a dar un paso más en la concepción humana acerca de la relación entre el ser humano y las máquinas. «La tecnología emergente está siendo diseñada para depender de estos estereotipos» «No hay razón para que una voz tenga un género», apunta en declaraciones a Reuters Julie Carpenter, investigadora del grupo de ética y ciencias emergentes de la Universidad Politécnica del Estado de California, quien asesoró al equipo. «La tecnología emergente está siendo diseñada para depender de estos estereotipos». A su juicio, esta experta cree que los asistentes digitales más populares del momento, como Siri (Apple), Alexa (Amazon), Assistant (Google) o Cortana (Microsoft), generalmente se presentan como mujeres. Y, de hecho, hasta en su semántica viene implícita esa condición. En su mayoría, con la excepción del modelo del gigante de internet, tienen nombres femeninos. «La gente parece tener una preferencia por las voces femeninas cuando la tolerancia de la Inteligencia Artificial es más favorable a ayudar a alguien, mientras que asocian las voces masculinas con un tono autoritario», recuerda esta experta. Emil Asmussen, director de la agencia Virtue encargada de darle relevancia, espera que Q empuje a las principales empresas de tecnología a considerar otras opciones de inteligencia artificial digital para incluir voces sin género. «Realmente tenemos grandes esperanzas de que esto pueda generar cierto debate en todo el mundo y comenzar un diálogo con algunas de las compañías de grandes tecnologías. El desembarco de Q Voice, además de resaltar las preocupaciones sobre la tecnología de género, puede ser una alternativa hacia un futuro más neutral. Su creación, sin embargo, no ha resultado sencilla. «No es fácil crear una voz sin género», subraya Nis Norgaard, diseñador de sonido en el estudio Thirty Sounds Good, quien produjo el software. Para ello, se basó en una investigación en la que se encontró que las voces masculinas suelen estar entre 85 y 180 hertzios (Hz) mientras que la de las mujeres suelen tener entre 140 y 255 Hz. A partir de ahí, se pudo identificar un rango neutral potencial donde ambos timbres y tonalidades se superponen. Pero no fue únicamente el tono lo que definió el género percibido de la voz: los hombres tienden a tener un estilo de discurso «más plano» que varía menos en el tono y también pronuncian las letras «s» y «t» más bruscamente, valora. El equipo detrás de Q grabó las voces de 22 personas transgénero y no binarias como base para la voz en un esfuerzo por representar un espectro más amplio de género y porque -aseguran- se creyó que sonarían menos obviamente masculino o femenino. Esta particular voz se analizó delante de más de 4.000 voluntarios. Y, según sus estimaciones, alrededor de la mitad reconoció que no podían distinguir el sexo, mientras que la otra mitad dudaba a la hora de adivinar si era masculino o femenino.