Noticias de "google"

06-07-2018 | abc.es
Yandex, el «Google ruso», puede haber publicado tus documentos online sin que lo sepas
El pánico en internet surgió el pasado 4 de julio: los usuarios alertaban de que Yandex, el mayor buscador online ruso, estaba indexando archivos de Google Docs que incluían datos confidenciales y comprometidos de particulares y empresas. Es decir, que cualquiera poniendo en la barra de búsquedas la palabra correcta se podría encontrar acceso directo a archivos privados como, por ejemplo, registros de bancos rusos, listas de morosos o incluso una tabla con miles de enlaces a webs de pornografía, tal y como pudo comprobar la editorial Rusbase. Aunque al principio se apuntó a una filtración de datos, el buscador ruso alegó que solo tiene en cuenta los archivos públicos online, por lo que le pasó la pelota a Google. «Yandex indexa solo la parte abierta de internet: las páginas que están disponibles al hacer clic en los enlaces sin ingresar un nombre de usuario y contraseña», alegó en un comunicado la compañía, afirmando que ya se había reportado el problema a los técnicos de Google para que investigaran el suceso. Dos días después, desde Google se rechazaba cualquier tipo de fallo o ataque y se aseguraba que los documentos que aparecían en el buscador no estaban protegidos por la configuración de privacidad, lo que significa que sus creadores permitieron la visualización, o incluso la edición, de cualquiera que tuviese el enlace requerido, ya sea de manera voluntaria o involuntaria. Es decir, estaban marcados como públicos o alguien había difundido el enlace directo al documento en cuestión de la misma manera que los usuarios comparten archivos desde Google Docs, incluido dentro de Google Drive (el servicio de alojamiento en la nube). Google ha definido a su plataforma como una herramienta «altamente segura», y ha asegurado que los motores de búsqueda solo pueden indexar los documentos que sus propietarios han hecho públicos de modo intencional, como ha explicado en un comunicado en su blog oficial ruso. Horas después de que se descubriera el percance con Google Docs, Yandex dejó de mostrar resultados al buscar la herramienta de Google. Cómo evitar que tus documentos online sean públicos En cualquier archivo de Google Docs existe un botón en la parte superior derecha del documento, en la pestaña «compartir». Al pulsar, aparece la privacidad del documento y cómo compartirlo con otros. Esta acción se puede llevar a cabo a través de un enlace privado que se manda a los contactos especificados que el creador quiera; o a través de un enlace, la opción más «problemática». Al utilizar la función de crear un enlace, por defecto se crea un link público. Sin embargo, se puede cambiar en las opciones a que solo los usuarios específicos puedan ver el archivo, lo que es muy recomendable si quieres que tus archivos stén protegidos.
05-07-2018 | abc.es
Cómo detectar radares mientras usas Google Maps
Con el perido estival y las vacaciones en marcha, para la mayoría el GPS se ha convertido en elemento indispensable tanto en escapadas como en viajes largos. Y, sin duda alguna, Google Maps es el rey del camino: ya no es necesario contar con un dispositivo de geolocalización porque los «smartphones» y las aplicaciones de ubicación han desbancado a los pesados antiguos aparatos. Pero existe una pega: hay una función que la herramienta aún no ha integrado entre sus servicios. Se trata de la detección de radares en marcha y la indicación de velocidad máxima de las carreteras. Sin embargo, podemos encontrar múltiples «apps» que nos prometen esta opción, si bien su compatibilidad con el GPS dejaba mucho que desear. Sin embargo, existe una aplicación que se integra a la perfección con Google Maps: Radarbot (disponible tanto para Android como para iOS) . Aunque existe una versión gratuita que nos avisa de radares fijos, posibles radares móviles (de los que avisan otros usuarios), radares de tramo, de túner, cámaras de límite de velocidad en semáforos o puntos peligrosos, si bien está plagada de anuncios y no podemos utilizarla en conjunción con Google Maps. En cambio, su versión Pro desbloquea dicha función, convirtiéndola en una inversión muy fructífera de cara a múltiples viajes. Para disfrutar la característica, es tan sencillo como, una vez descargada la aplicación, activar la opción «alertas visuales en segundo plano», lo que conllevará que se instale un «widget» en la pantalla del teléfono. Así se podrá navegar sobre Google Maps a la vez que recibimos las notificaciones sobre radares de Radarbot. De igual manera, si tenemos activadas las notificaciones sonoras, se reproducirán a la vez que Google Maps nos da indicaciones. Una gran herramienta de información siempre y cuando se esté dispuesto a pagar unos euros.
05-07-2018 | abc.es
Alerta ante la proliferación de versiones falsas del videojuego «Fortnite» en Android
Que «Fortnite» es el videojuego del momento es algo indudable: con más de 125 millones de usuarios registrados (cuando el pasado octubre apenas contaba con 9 millones), el juego de batalla campal online está conquistando a toda una generación, independientemente del género. Una de las claves de su éxito es su carácter multiplataforma, ya que se puede jugar desde el ordenador, en las principales videoconsolas e incluso por el móvil. Esta última modalidad, de momento, solo está disponible para el sistema operativo iOS (iPhone), pero la compañía ha anunciado que este verano también llegará a Android, una noticia que los usuarios esperan desde hace tiempo. Precisamente esta impaciencia ha creado un nicho de oportunidad para los ciberdelincuentas: a través de versiones falsas del famoso videojuego que circulan por internet e incluso en la plataforma oficial de Google Play, se «cuelan» programas maliciosos que pueden desde robar información de los dispositivos a suscribir al usuario en servicios «premium» que pueden tener como consecuencia una factura de teléfono más que abultada a final de mes y el consecuente susto. Los usuarios jóvenes son el objetivo principal, ya que millones de menores ya juegan a «Fortnite», siendo un «caramelo» muy tentador su versión en Android. Teniendo en cuenta que su lanzamiento en iOS ha obtenido ingresos por encima de los 15 millones de dólares en las tres primeras semanas, superando, por ejemplo, al revolucionario Pokemon Go, el éxito en Android, en el que se basan miles de millones de dispositivos en todo el mundo, puede abrumar. Pero precisamente esa variedad de teléfonos y tabletas está retrasando su salida y alimentando la impaciencia de los usuarios. Las cuatro estafas más recurrentes Por ello proliferan docenas de vídeos, portales y tutoriales de cómo instalar el videojuego de moda en un dispositivo Android. Se trata en realidad de vídeos fraudulentos que están diseñados para engañar a los jugadores más jóvenes y que solo pretenden que sus víctimas acaben instalando distintos tipos de aplicaciones maliciosas. Existen varias estafas vinculadas a esta práctica, pero hay algunas que sobresalen por encima de las demás, según ha remarcado la compañía de ciberseguridad G Data. La primera tiene que ver con webs aparentemente oficiales que ofrecen versiones Android de «Fornite» en donde hay que introducir un número de móvil. La letra pequeña informa de la suscripción a un servicio de mensajería Premium cuyo coste oscila entre los 3 y 7 euros a la semana. En algún caso se realiza una suscripción simultánea a tres servicios diferentes. Por otro lado, existen aplicaciones manipuladas con un troyano (Remote Access Trojan, RAT) capaz de ofrecer a los cibercriminales acceso completo al dispositivo. Esto implica, básicamente, el robo de datos y la posibilidad de descargar nuevo «malware». También se puede dar el caso de un virus que recopile toda la información del dispositivo. U otras que, con un nombre parecido, «solo pretenden aprovechar el entusiasmo generado por la aplicación original para colarse en dispositivos de jóvenes, inexpertos o poco cuidadosos a la hora de descargar la aplicación», aseguran desde G Data. Para no caer en la trampa de los «Fortnite» falsos - Descarga apps solo de fuentes oficiales. Google verifica que las apps contenidas en su Play Store no contienen malware y las aplicaciones maliciosas o simplemente sospechosas son eliminadas con cierta rapidez. Sin embargo, en aquellas plataformas no controladas por Google o por los fabricantes de dispositvios móviles, los filtros son menores y las posibilidades de encontrar apps fraudulentas crecen considerablemente. - Bloquea las suscripciones a números «premium» a través de tu operador móvil. - Instala una solución de seguridad capaz de bloquear websites maliciosos, detectar apps maliciosas o impedir el acceso de los menores a aplicaciones inapropiadas. - Supervisa el uso que hacen los más pequeños de los dispositivos móviles. Es recomendable que los padres sepan que apps instalan sus hijos y en qué invierten su tiempo cuando usan smartphone y/o tableta. - Bloquea las compras integradas o bien establezca una contraseña para llevarlas a cabo.
05-07-2018 | abc.es
Un estudio revela que tu móvil no te espía por el micro, pero hace algo peor
Los investigadores de la Northeastern University de Massachusetts (Estados Unidos) han presentado un estudio en el que han alertado sobre la presencia de aplicaciones para dispositivos Android que hacen capturas de pantalla para enviarlas a terceros, como es el caso de GoPuff. La investigación, que ha publicado el estudio, trata de averiguar si las aplicaciones de los 'smartphones' envían de modo encubierto audio o vídeo, para lo que han analizado más de 17.000 'apps' populares de Android, incluyéndose aplicaciones que pertenecen a Facebook y más de 8.000 que envían información a la red social. En el documento, titulado 'Panoptismo: caracterización de la filtración de audio y vídeo de aplicaciones de Android', los expertos han analizado en busca de riesgos de seguridad en aplicaciones de Android, así como 'software' que requiere permisos no justificados o que comparte imagen y video con terceros sin el conocimiento de los usuarios. Sobre este último aspecto, los investigadores han descubierto que existen 'apps' que guardan y envían registros de la pantalla del teléfono a terceros. Sin embargo, en el estudio no han encontrado evidencias de que las aplicaciones activen el micrófono o envíen grabaciones sin permiso. De las 17.260 'apps' examinadas, más de 9.000 contaban con permiso para acceder a la cámara y al micrófono, y de ellas algunas enviaban las capturas de pantalla y grabaciones de vídeo a dominios pertenecientes a terceros. Uno de los ejemplos es GoPuff, una 'app' de mensajería para personas con antojos de comida basura que registraba las interacciones del usuario y enviaba los datos a un dominio afiliado a AppSee, una compañía dedicada al análisis móvil. En este caso, el vídeo enviado incluía una pantalla en la que se ingresaba información personal. Tras el descubrimiento, el equipo de investigadores se puso en contacto con GoPuff, por lo que posteriormente la compañía añadió a sus políticas que AppSee podría recibir Información Personalmente Identificable (PII) de los usuarios y eliminó la SDK de AppSee de sus aplicaciones para iOS y Android. En relación con este problema, la política de Google Play establece que siempre se debe revelar a los usuarios la forma en la que se recopilará su información, una práctica que no cumplirían aplicaciones como GoPuff. Los investigadores han utilizado para el estudio programas automatizados que efectuaron las acciones en los teléfonos móviles, en lugar de humanos. Además, durante los primeros meses de la investigación los terminales estaban cerca de estudiantes de la universidad y rodeados de conversaciones, pero posteriormente se mantuvieron aislados en un armario, lo que podría haber afectado a las conclusiones del estudio.
04-07-2018 | abc.es
Las claves para entender la normativa europea de copyright que puede cambiar internet
Por su naturaleza, internet ha funcionado hasta la fecha como un caos que ha enarbolado la vitola de la libertad de expresión. Con el tiempo, se ha querido controlar y poner coto. Este jueves el Parlamento Europeo vota una nueva directiva sobre propiedad intelectual y derechos de autor en el Mercado Único Digital que puede instaurar en el entorno europeo una censura previa en internet. Una propuesta que se ha encontrado con la oposición de las plataformas digitales y organizaciones de defesa por su posible impacto en el desarrollo de la Red. La directiva entrará en fase de debate parlamentario después de ser preaprobada por la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo, pero aunque salga finalmente adelante (todo apunta a que saldrá adelante) deberá habar una transposición a cada país miembro respetando los derechos de la ley. Algoritmos censores, adiós a la figura judicial El artículo 13 o el «filtrado de carga obligatorio» requerirán que plataformas online como YouTube, Instagram, Twitter y eBay deban instalar filtros automáticos y algoritmos para evitar que los usuarios suban materiales protegidos por derechos de autor o soliciten licencias para mostrar contenido. El objetivo, por tanto, es detectar localizar material que infrinja las leyes de copyright. Hasta la fecha, las leyes de propiedad intelectual contemplan la posibilidad de intervención judicial para dirimir un caso de posible vulneración de este derecho. Ante una denuncia del propietario del copyright, las plataformas de internet pueden censurar o eliminar un contenido (imagen, video, audio) que lo reclame su autor. En YouTube, por ejemplo, si una discográfica denuncia que un video infringe la ley al publicar un videoclip de uno de sus artistas, el servicio propiedad de Google establece un filtro impidiendo que ese contenido pueda reproducirse. Es una medida que funciona a posteriori. Sin embargo, la directiva europea que entra en fase parlamentaria pretende instaurar una censura previa, según explica a este diario Carlos Sánchez Almeida, experto en derecho digital del bufete Almeida. Todo en base de unos algoritmos informáticos capaces de detectar cuando un contenido vulnera la ley de derechos de autor. «Todas las actividades cotidianas de los ciudadanos de a pie en Instagram, YouTube o Twitter se verán afectadas a partir del momento en el que entre en vigor porque supondrá una censura previa por algoritmos», apunta. En ese sentido, las empresas que estarán obligadas a implantar esos sistemas de censura previa rechazarán automáticamente los contenidos que estén protegidos por derechos de autor. «El principal problema es que esa censura no la dictamina un juez, sino que es directamente un algoritmo un software automatizado que toma la decisión directa y sin posibilidad de reconsideración. Esto va a limitar las posibilidades de creatividad de los ciudadanos», considera. Los «memes», en el punto de mira Lo que se decide es un nuevo escenario legal. Estas medidas pueden trastocar uno de los hábitos habituales de los usuarios de nuevas tecnologías, los llamados «memes», aunque en principio están protegido por el Derecho de Parodia en España. Los casos son múltiples y se dan a diario. Son un fenómeno impresionante en las redes sociales y destacan, en su mayoría, la creatividad y original de los usuarios. Futbolistas como Neymar o De Gea en el Mundial, gobernantes de todas las ideologías, artistas de todo tallaje. Casi nadie se escapa de aprovechar su imagen y convertirla en un viral. El gran problema -aduce Sánchez Almeida- es que hay determinados usos lícitos de las obras, como la parodia o la cita. En nuestra legislación se autorizan los ?memes?, pero en caso de que finalmente se pusiera en marcha este mecanismo se haría forma automatizada. Pese a que la directiva contempla la censura previa, los expertos creen que articular una medida compensatoria a este fenómeno es un proceso algo difuso. «Con la tecnología actual no puede saber si es un filtro de parodia», valora a este diario Sergio Carrasco, jurista experto en derecho digital de Fase Consulting. A su juicio, el juez puede dictaminar que no existe vulneración de la propiedad intelectual pero, pese a que existe una excepción que protege a los usuarios, «cómo se lo digo a un filtro informático», se pregunta este experto. Una «tasa Google» para las noticias Otro de los puntos controvertidos viene del artículo 11 de la directiva, que establece la creación de una tasa Google. «Lo que quiere decir es que las empresas de noticias podrían recibir una compensación por el uso de que hagan otros enlazando dichas noticias. Se hará una explotación de los contenidos», añade Carrasco. El problema -insiste- es el hecho de cómo se regule este nuevo derecho. «Si tú vas a cobrar a los usuarios, a la plataformas, incorporando solo un fragmento. Eso puede llevar a que los prestadores (las empresas digitales) impidan compartir dichos enlaces», apunta. Esta medida, al final, «puede perjudicar a los editores», entiende este experto. Por su parte, Sánchez Almeida considera esta directiva como «un virus para el derecho de libertad de expresión y no sabemos, cuando la cepa prospere, de los efectos que puede tener. Esta censura mediante algoritmos podría equipararse a una enfermedad que produce la degradación de las neuronas; una lobotomía de la internet que conocemos y de nuestra conciencia creativa», lamenta. Impacto en la música Otro de los aspectos controvertidos se enmarca dentro de los contenidos online que afectan a los músicos y artistas. Es un eterno debate acerca de la distribución de este tipo de archivos. Las asociaciones de músicos han puesto en cuestión cómo se aprovechan sus creaciones sin respetar su autoría. Plataformas como YouTube o Facebook han permitido el acceso a los contenidos culturales, pero estas compañías, habitualmente con residencia en Estados Unidos, miran hacia otro lado en la responsabilidad de los usuarios. Los artistas y músicos han criticado en los últimos años a estas empresas por enriquecerse a partir de sus creaciones. El texto del Comité de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo, sin embargo, cree que estas firmas «son responsables y deben remunerar a los autores de forma justa y equitativa, actuar como socios en este mercado y crear así un mercado en condiciones equitativas para todos los servicios». De tal forma, que lo que se pretende es que una plataforma como YouTube filtre y borre de manera automática los contenidos que vulneren sus derechos de autor de igual manera que se hace con contenidos violentos o inapropiados.
04-07-2018 | abc.es
Cómo saber qué aplicaciones tienen acceso a tu cuenta de Gmail
Desde hace años, Google dejó de «leer» los correos electrónicos procesados a través de su gestor de emails Gmail para enviar publicidad. Sin embargo, servicios de terceros, aplicaciones y extensiones que los usuarios vinculan a su cuenta sí tienen ese privilegio. Es una nueva muestra de cómo los usuarios instalan «apps» sin fijarse previamente los datos que ceden. No debería extrañarnos después de lo vivido en el escándalo Cambridge Analytica que ha puesto en un brete a Facebook. Aparentemente inocentes juegos móviles y divertidos juegos pueden camuflarse como herramientas de monitorización. El mejor consejo es evitar a toda costa instalar cualquier programa del que no se tenga verdadero conocimiento, así como revisar periodicamente los permisos que tenemos activados. Por fortuna, la mayoría de redes sociales, servicios y sistemas operativos incluyen funciones de privacidad para tener controlados los datos que asociaciamos. Lo primero, saber los complementos En el caso de Gmail, el servicio de Google, el buzón de correo más utilizado del mundo, también cuenta entre sus principales características una serie de funciones destinadas no solo a personalizar el servicio sino algunas diseñadas para controlar algunos datos. Desde los llamados complementos, los usuarios pueden asociar aplicaciones que pueden utilizar directamente Gmail para, en teoría, mejorar la productividad. Son numerosos los servicios que pueden vincularse con tu cuenta. Trello, Asana, Pod, Wrike, Zoom. Todos ellos se descargan a través de G Suite Marketplace. Los ajustes para desarrolladores te permiten instalar y gestionar los complementos de desarrollador en esta cuenta. Pero aquí está la cuestión delicada: la propia compañía insiste en que instalar complementos de desarrollador de «fuentes desconocidas es peligroso». Administrar las aplicaciones de terceros Google dispone de un servicio de privacidad llamado Mi Actividad. Es una página muy útil que se accede con la misma contraseña de Gmail. Desde aquí, entre otras cosas, se pueden consultar los permisos que hemos concedidos a plataformas de terceros a lo largo de nuestra experiencia de uso. Desde aquí se informa de manera transparente a los usaurios han concedido permiso a estos sitios web y aplicaciones para acceder a algunos datos de tu cuenta de Google. El mejor consejo posible para esto: quitar el acceso a la información de los que ya no usas o en los que ya no confías. Es decir, revocar sus permisos. Tampoco darle acceso o vincularte con otros servicios si no es estrictamente necesario o una herramienta imprescindible. En caso de utilizar tu cuenta de Google para iniciar sesión ciertos sitios web, hay que tener en cuenta que pueden ver la información básica de tu perfil y, algunos de ellos, pueden tener acceso a más datos. De tal forma que, de nuevo, es importante impedir esa asociación a determinadas herramientas. Es mejor registrarse con una cuenta nueva que vincularla con Gmail aunque sea una tarea más cómoda y rápida.
03-07-2018 | abc.es
Un secreto a voces: Google permite espiar tus correos de Gmail a las empresas de aplicaciones
Era un secreto a voces. Google, una de las mayores empresas de internet, ha estado durante años permitiendo a sus socios, empresas de desarrolladores de aplicaciones, tuvieran acceso a Gmail, el servicio de correos electrónicos más importante, para leer y espiar las conversaciones de sus usuarios. Un escándalo que tiene ciertas similitudes al sufrido por Facebook y Cambridge Analytica, aunque en este caso no se ha producido ningún tipo de ilegalidad. Según informa «The Wall Street Journal», la compañía de Silicon Valley «continúa permitiendo» que cientos de desarrolladores de software externo escaneen y accedan al contenido de Gmail para elaborar sus productos informáticos. Un hecho que motivó a que el pasado año Google asegurara en un comunicado que tenía previsto cerrar el grifo de las bandejas de entradas de sus usuarios de Gmail para obtener información a la hora de personalizar los anuncios. Algo que, ahora, queda en entredicho. Esta revelación se produce en un momento en el que existe una mayor concienciación acerca de la privacidad en los servicios digitales. La razón de esta situación se debe a la propia configuración técnica de Gmail, que permite que empresas de terceros puedan tener acceso al contenido de los correos electrónicos de los usuarios a partir de complementos y extensiones disponibles. Para ello, se requiere de haberle dado previamente permisos cuando se instala una nueva aplicación en el teléfono móvil. De tal forma que ingenieros de estas compañías pueden consultar detalles privados, entre los que se incluyen las direcciones de los destinatarios, la hora e, incluso, los mensajes completos. Y todo se realiza, en principio, de manera automática, aunque existe una posibilidad de que los propios ingenieros puedan revisar el contenido. En declaraciones al medio especializado «The Verge», Google ha asegurado que únicamente ofrece datos a los desarrolladores de terceros investigados y con el consentimiento explícito de los propios usuarios, aunque el proceso para recabar ese consentimiento no está del todo claro, ya que permitía que personas y no solo sistemas informáticos automatizados pudieran leer los correos. Es decir, la empresa de internet solo concede este acceso a las empresas aprobadas previamente en una práctica defendida como «habitual en la industria». No queda ahí la cosa, puesto que los empleados de Google también pueden leer correos electrónicos, pero solo en «casos muy específicos en los que nos solicite y den su consentimiento, o cuando lo necesitemos por motivos de seguridad, como en una investigación de un error o abuso», apuntan fuentes de la compañía. Por el momento, dos empresas ya lo han reconocido. Algunas de esas empresas «de confianza» que ha tenido acceso directo a Gmail incluyen a las firmas de gestión de publicidad como Return Path y Edison Software. En declaraciones a «The Wall Street Journal», ambas compañías han asegurado que tienen a ingenieros humanos que analizan cientos o miles de mensajes de correos electrónicos para «entrenar» sus algoritmos. Cómo evitar que te espíen tus correos de Gmail 1. Revisar a qué aplicaciones están asociadas o vinculadas a tu cuenta de Gmail y revocar su acceso 2- Consultar desde la web Mi Actividad, de Google, la privacidad y los permisos sobre la «personalización de anuncios» y revocar el acceso a aplicaciones de terceros con acceso a la cuenta 3.- Desactivar la opción «Utilizar también tu actividad e información de los servicios de Google para personalizar los anuncios en sitios web y aplicaciones asociados con Google para mostrar anuncios». 4.- Revisar los permisos concedidos a las diferentes aplicaciones como WhatsApp, Feedly, Notability y demás para evitar que tengan acceso a tu perfil de Gmail.
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